Posteado por: lenguajesculturales | junio 30, 2011

Julio. Fiestas tradicionales en los pueblos zamoranos


JULIO

 

1. Sagrado Corazón de Jesús: Arcos de la Polvorosa.

Virgen de la Salud, (iglesia del antiguo convento). Alcañices.

Virgen de la Salud:  Santa María de Horta: Zamora.

Rogativa Virgen del Templo: Pajares de Lampreana.

 

2. Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Fiestas de La Visitación: Fuentesaúco (toros y espantes) primer o segundo fin de semana.

 

Santa Cecilia: Barjacoba.

 

3.

4. Virgen de la Salud: Zamora (barrio de Horta)

 

5

6

7. Santos Cirilo y Metodio.

 

Virgen de Guadalupe, Requejo, primer domingo de julio. Se lleva a cabo un hermanamiento con la Virgen de la villa de Rianxo (Coruña)

 

8. Santa Isabel, reina de Portugal.

9

10. San Cristóbal. Fiestas de San Cristóbal de Entreviñas.

11

12.

13.

14. Segundo Domingo. Ferreros.

15

 

16. Nuestra Señora del Carmen

Zamora (casco antiguo, iglesia de San Isidoro)

Asturianos.

Pedralba de la Pradería.

Peñausende

Sesnández (ramos) (¿).

Bóveda

Trefacio

 

17.

 

18. Santa Marina

Tardemezar de Vidriales.

Aguilar de Tera.

Prado.

Olmillos de Castro

Villar del Buey. Fiestas Patronales

 

19. Santa Justa y Rufina: Calzadilla de Tera (fiestas patronales)

Fiestas del barrio de Pantoja (barrio) Zamora

 

20

21. Fiestas Patronales: Aguilar de Tera.

 

22.  La Magdalena. Santa María Magdalena:

Moraleja del Vino, toros.

El Piñero

Pasariegos, cofradía de San Blas.

Villarino  Manzanas

Grisuela.

Rábano.

El Maderal (toros, Heraldo de Zamora 1899)

 

23. Bendito Cristo de la Salud: Villarino

.

 

24. Santa Cristina: Santa Cristina de la Polvorosa

 

25. Santiago Apóstol:

 

“En este día se acostumbra a echar la minerva del Santísimo y después de la misa solemne se hace la procesión del santísimo alrededor de la iglesia” (Memoria de Villadepera”

 

Anta de Ríoconejos, mujeres llevan a la Virgen, hombres al santo.

Arcenillas. Santiago y Santa Ana.

Casaseca de Campeán, merienda por la tarde a la josa.

Castro de Alcañices.

El Piñero.

Figueruela de Abajo.

Fresnadillo.

Junquera de Tera

Justel(campeonato de azada y bolos).

Latedo.

Mellanes

Morales de Toro, pedir toros.

Moratones de Vidriales.

Muelas del Pan. Sardinada.

Olmo, paseo tarde.

Pinilla (barrio de Zamora).

Pumarejo de Tera.

Rioconejos

San Cristóbal de Aliste  (Santiago y San Cristóbal, 25 y 26)(obisparra).

Sandín.

Santiago de la Requejada.

Terroso.

Villaescusa.

 

San Cristóbal. San Cristóbal

 

Santiago y San Felipe, Viñuela, romería ermita de Santa Marina y San Cristóbal. (¿)

 

26.  Fiestas Patronales:

Pueblica de Valverde,

El Maderal.

Cubillos,

Moral de Sayago

 

Santa Ana: (fiesta de los abuelos)

Robleda Cervantes.

Santa Ana.

Figueruela de Abajo.

 

27.  Encuentros de Folclore Albalistano

Día de la Comarca: Sanabria, La Carballeda.

Día de la Mancomunidad: Campos-Pan-Lampreana. Norte-Duero.

 

28. Fiestas: Cubillos. (fiesta de las peñas)

 

29. Santa Marta:

Zamora, Patrona de la Hostelería.

Valdescorriel. Vaquillas en la plaza de toros con Pepín montado en un burro.(26-julio-1992)

Cerecinos de Campos, barrio de arriba.

(San Félix Papa.)

 

30. San Abdón y San Senén. Los Santicos : Vega de Villalobos (30,31)

 

Fiestas Patronales:

Cabañas de Tera,

Lubián,

Micereces.

 

31. San Félix : (1 de agosto, San Félix de Gerona mártir o 29 de julio San Félix papa?  )

Tola de Aliste.

El Perdigón, semana cultural.

 

 

 

Numerosas localidades de Zamora celebran en estos meses, julio y agosto, sus fiestas patronales con la llegada de los emigrantes, turistas o antiguos vecinos del pueblo.

 

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Posteado por: lenguajesculturales | mayo 30, 2011

Junio. Fiestas tradicionales en los pueblos zamoranos.


JUNIO

 

 

1. Romería “ La Torrica” : San Miguel del Valle.

Subida ala Virgen: Villamayor de Campos.

 

2. Virgen de la Salud: Toro.

 

3

 

4 Virgen del Castillo, los “Viriatos”:

Fariza,

Mámoles,

Argañín,

Palazuelo,

Cozcurrita,

Badilla.

Tudera.

Zafara

 

 

Nuestra Señora La Virgende las Gracias, la Virgen de Gracia: Vigo de Sanabria

Virgen del Rosario: (Primer domingo de Junio) Ungilde.

Romería Virgen de la Cantimbriana: Fuentes de Ropel

Virgen de la Inmaculada: Pozuelo de Vidriales

San Juan de los Huevos, Villamor de Cadozos, primer domingo.

 

5 Virgen de Valdehunco, romería, ermita (Villanueva del Campo)

Sagrado Corazón de Jesús. Primer viernes.

Santa Colomba de Sanabria

Valdescorriel

 

6

 

7. Feria del ganado de Bermillo.

Pascoela: Calabor, Portela (6,7)

Primer Domingo de Junio: Fiesta del Rosario. Ungilde.

 

8. Romería de la Antigua: Fuentesaúco (petición de toros)

 

Sagrado Corazón de Jesús. Villaferrueña.

 

9. Fiestas de la Sacramental.

Manganeses dela Polvorosa.

 

Virgen de las Flores.

Matilla.

 

Vísperas de Pentecostés. A la hora de costumbre que es el anochecer se hacen las señales para las completas que se cantan según costumbre en el altar mayor y se hace la incensación en dicho altar mientras se canta el “Nunc dimittis”. Concluidas éstas se reza el santo rosario. La cera del altar es de la iglesia en este días” (Memoria de… Villadepera”

 

“Pascua de Pentecostés. Se toca a la hora de costumbre a misa que en este día es solemne. Los alcaldes van a buscar al señor cura a casa, y después de misa le acompañan  y se le da una ensalada. Y hechos los toques para misa se hace la procesión por fuera de la iglesia, alrededor de ella cantando el “Dixit dominus”. Concluida la procesión se dicen los responsos que haya, y concluidos éstos se canta la misa. A dicha procesión se lleva el pendón encarnado, Santo Cristo y cruz parroquial. Si es primer domingo de mes, se hace la procesión de la minerva del santísimo después de misa como las demás por dentro de la iglesia o por fuera si lo determina el párroco” (Memoria de… Villadepera)

 

 

10. Lunes de Pentecostés: Romería de Santa Cruz: Fermoselle.

Romería de La Hiniesta.

Virgen del Realengo, Romería a Castrotorafe: San Cebrián de Castro.

Subida de la Virgen de Socastro, Villamayor de Campos.

 

Fiesta Sacramental y Nuestra Señora del Rosario, Terroso. Segundo domingo.

 

11. Virgen de Cantimbriana: Fuentes de Ropel.

 

San Bernabé y Nuestra Señora, Villamor de Cadozos.

Virgen del Olmo: Villaescusa . toros.

 

12. Día del Vecino: Zamora (los Tres Árboles)

Virgen de la Hiniesta: Zamora,La Hiniesta.

 

Virgen del Viso o Aviso:

Bamba,

Arcenillas,

Casaseca de las Chanas,

Madridanos,

Moraleja del Vino,

Sanzoles,

Villalazán,

Villaralbo.

 

Cristo de las Batallas: Toro. (30 de junio?)

Santa Cruz Cristo del Pino: Fermoselle.

 

 

“ Día 12 de junio. Víspera de San Antonio. En este día a la hora de costumbre después de hechos los toques se cantan completas a San Antonio y a continuación el santo rosario.” (Memoria de Villadepera)

 

13. San Antonio:

 

“ Día de San Antonio. 13 de junio. Hechas las señales para la misa se hace la procesión con San Antonio alrededor de la iglesia, cantando el “dixit dominus”, se canta la misa y a continuación se dice la novena del santo, que se termina en este día. Acostumbran en este día a no uncir el ganado. Esta función es a cargo del luminario del santo.” (Memoria de Villadepera)

 

Almeida

Carbellino de Sayago.

Cerecinos de Campos,

Coso de Sanabria.

Cotanes,

Codesal

Guarrate (toros y feria del caballo, concurso de cortes, novillada) (trasladada al final del mes de julio)

Junquera de Tera.

Morales de Toro, San Antonio Garrobero.

Olmo de Guareña (¿)

Piñero, El.

Requejo

Rozas

Riofrío de Aliste. Patrón de mozos y canto del ramo.

Santa Colomba de las Monjas (canto del ramo),

Santa Colomba de Sanabria

Sarracín de Aliste, parrillada .Fiesta de mozos.

Vadillo (toros),

Vallesa

Villalpando, cofradía.

Villanazar (13,14,15).

Villardeciervos (fiestas del Corpus y San Antonio)

 

Feria del Cristo,

Villanueva del Campo.

 

14. Virgen de la Santísima Trinidad:

Rosinos de Vidriales,

San Cristóbal de Entreviñas

 

Fiestas populares.

Barrio Federico Silva, Zamora.

 

15. Fiestas de Santa Marta de Tera

Día de la Comarca de Tierra del Vino, Sanzoles 2002.

 

16

17. Virgen de la Torre, “la  Torrica”, El Plantío: San Miguel del Valle

 

 

 

 

Víspera del Santissimum Corpus Christi. En este día y a la hora de costumbre se repica y se hacen las señales para las completas solemnes en el altar mayor, y se hace incensación en dicho altar al “Nunc dimittis” y concluidas se reza el santo rosario en el altar de la virgen. La cera es de la cofradía del santísimo” (Memoria de… Villadepera)

 

 

18 CORPUS CHRISTI:

 

Día del Santissimum Corpus Christi. A la hora de costumbre se repica a misa solemne y hechas las señales o toques vienen los alcaldes 1º y 2º  juez y abad del Santísimo a buscar al señor cura y le acompañan a la iglesia. Se hace después la exposición del Santísimo. Después la misa solemne, y se hace la procesión desde la iglesia por las Morales a dar a la plaza, hasta barriola Peral, por los sichos, Corredera y calle de las Escabadas a la iglesia, sin dar la bendición con el santísimo. Se guarda en la custodia de exponer hasta las tres de la tarde, que se vuelve a tocar según costumbre. Se vuelve a exponer, se cantan completas, se dice el rosario, y si hay, se dice la novena de San Antonio y finalmente se sale en procesión con el santísimo alrededor de la iglesia y se hace la reserva. Después de la misa vuelven los alcaldes 1º y 2º , juez y abad del santísimo a acompañar al señor cura a casa, y se les sirve una ensalada de lechugas pan y vino en unión del sacristán, mayordomo de la iglesia y regidores del Señor…” (Memoria de… Villadepera)

 

 

Aguilar de Tera (fiestas)

Anta de Ríoconejos

Benavente ( Semana Grande del toro enmaromao y del torito del alba),

Carbajales (nidos).

Casaseca de Campeán, altares con niños de primera comunión.

Cerezal de Sanabria

Cobreros, fiesta principal.

Codesal.

Entrepeñas

Escuadro, comuniones.

Fresno de Sayago

Gallegos del Pan (las cunas o nidos).

Gáname

Guarrate

Junquera de Tera

La Boya.

Muga de Sayago (arcos de flores).

Olmo de Guareña, cofradía del Señor.

Rionegro del Puente

Rosinos dela Requejada

San Román de Sanabria, pero en distinto día que Cobreros.

Tábara (el birria)

Toro

Valdescorriel

Villalpando

Villamayor de Campos, toros.

Villardeciervos

Villamor de Cadozos.

Villamor dela Ladre

Villamor deLa Ladre.

Zamora (gigantes, gigantillas y la tarasca)

 

 

 

19. Fiesta de Toros: Villaescusa. (Heraldo de Zamora 1899)

 

Víspera de la infraoctava del Corpus. A la hora competente se toca a completas, se cantan solemnes y se inciensa el “Nunc Dimittis” y se termina con el santo rosario” (Memoria de… Villadepera).

 

Octava del Corpus:

 

Domenica infraoctava del Corpus. Todo como el día de Corpus, excepto la procesión que es sólo alrededor de la iglesia y concluida la procesión se hace la reserva del Santísimo. Acompañan al señor cura como el día del Corpus y se les da a los mismos como aquel día. Por la tarde rosario y novena de San Antonio. En este día entran nuevos juez, abad, y regidores del santísimo, y tienen comida como el día de Corpus, y convidan al señor cura también. Los responsos este día antes de la misa” (Memoria de Villadepera)

 

Manzanal del Barco.

Torres de Carrizal.

 

Virgen de la Trinidad, ermita dela Trinidad o del Padreterno (Hace poco, en los años 90,  ha sido robada la imagen): Camarzana de Tera

San Crisóbal de Entreviñas

Domingo de la Trinidad. Cañizal, ofrenda de niños a la Virgen.

 

20. Feria del Caballo: Guarrate.

21. Fiestas de la Madera, Ferias. Villalpando , toros, vaca del alba.

22

 

23. Hoguera de San Juan: Zamora (barrios)

 

 

 

 

24. San Juan:

Almeida

Avedillo de Sanabria, fiesta del pueblo. Antiguamente los jóvenes van casa por casa comiendo arroz con leche y galletas.

Bóveda de Toro, patrón de la parroquia.

Campogrande.

Carbajales (la sanjuanada, antigua romería a la ermita de Santa Engracia).

Casaseca de Campeán, ronda a las novias: verbena o cardo.

Casaseca de las Chanas.

Coomonte (toro enmaromao),

Colinas de Trasmonte.(ramos y hogueras)

Ferreras de Abajo (fiesta patronal).

Hermisende, nuevos mozos, pagar la patente, hoguera y enramada.

Molacillos.

Moldones.

Morales de Toro, media fiesta, hoguera.

Navianos (enramada)

Pino

Pozuelo de Tábara, fiestas patronales.

Ribadelago.

Rihonor, fiestas patronales.

San Juan del Rebollar.

Santibáñez de Vidriales,

Vega del Castillo, fiesta patronal.

Vidayanes.

 

Corazón de Jesús: Fuentesecas

 

 

 

 

25. Fiesta de Jubilados  “San Juan y Nuestra Señora dela O”. Fuentelapeña.

26. San Pelayo. Trabazos.

 

27. San Pelayo:

Morales del Rey.

Cañizo

San Pil. Virgen del Socorro.

 

Virgen del Socorro (trasladada al 1º domingo de agosto)

Sampil

 

Feria del ganado de Porto

 

 

28. San Zoilo.

Sanzoles.

 

29. San Pedro:

Arcillera

Brandilanes (antiguamente)

Cotanes

Gallegos del Río (29,30).

Hedradas.

Junquera de Tera.

Matellanes

Melgar de Tera.

Morales de Toro, vender ajos en Toro.

San Pedro de Ceque.

San Pedro de las Cuevas.

Sotillo de Sanabria (¿) fiesta parroquial.

Toro

Valdespino

Villalobos.

Zamora (botijos, ajos, queso y vino).

 

 

30

Posteado por: lenguajesculturales | mayo 2, 2011

Mayo. Fiestas tradicionales en los pueblos zamoranos.


Mayo. Fiestas tradicionales en los pueblos zamoranos.

1.

“El día anterior a la hora de costumbre se repica y hechas las señales según costumbre se cantan las completas al día siguiente. El 1º de mayo San Felipe y Santiago. Hechas las señales para misa a la hora competente de la misa se hace una rogativa a San Felipe y Santiago (voto de concejo) la que saliendo de la iglesia se encamina por la plaza a la ermita del santo Cristo y sacando éste se hace la procesión a la iglesia donde está hasta el día tres que se vuelve a llevar en procesión también a su ermita cantándose en esta rogativa la letanía de todos los santos. Esta función y completas del día anterior es en cargo del ayuntamiento” (Memoria de… Villadepera)

El Mayo:

Bóveda

Cañizal,

Casaseca de Campeán

Castrillo

Coreses

Escuadro

Fuentelapeña

Guarrate

Guarrate

Montamarta

Morales de Toro

Muga de Sayago (Juan Ranas).

Olmo, Día del Bacalao, merienda.

Peñausende,

Prado

Quintanilla del Olmo

Rihonor, comer castañas

Santovenia,

Vallesa

Venialbo

Villabuena del Puente.

Villaescusa, enramada

Villalba de Lampreana

Villamor de Cadozos.

Villanueva del Campo, fiesta de Quintos..

Virgen de Mayo: Burganes (hijas de María)

Virgen de la Guía, Zamora (barrio del Sepulcro).

Fiestas de San José Obrero. Zamora (barrio)

Virgen de la Pedrera: Bretó de la Ribera.

Rogativa del Santo Cristo: de Quintanilla a Prado, y de Prado a Quintanilla.

Novena y Loas a la Virgen: Pumarejo de Tera.

Romería Rogativa Virgen de Valdehunco: Villanueva del Campo.

Santa Adalia: Pozoantiguo.

Fiesta de Quintos: Prado de Campos.

Adoración a la Virgen: Venialbo.

Lunes de Aguas, Monte Cantadero: Bóveda de Toro. (¿)

San Felipe y Santiago.

Mogatar-Maniles, ermita de San Ildefonso (antigua)

Moraleja de Sayago, rogativa en Pelilla (SA)

San Felipe,  Abelón de Aliste.

2

“A la hora competente que es al anochecer se repica y hacen las señales para las completas, y como siempre después de éstas se dice el santo Rosario. Al día siguiente la Invención de la Santa Cruz” (Memoria de… Villadepera)

3. Día de la Cruz de Mayo:

“A la hora de costumbre se repica y hacen las señales para misa, la que se canta solemne. Terminada ésta se va en procesión desde la iglesia pasando por la plaza a la ermita del santo Cristo, cantándose a la ida los himnos de maitines y laudes del día (Pange lingua gloriosi…) Y depositando el santo Cristo en su ermita se entonan los versos de la adoración de la cruz de los misioneros redentoristas en dicha ermita y se vuelve a la iglesia cantando los mismos versos que responde el pueblo. A la puerta de la iglesia a la cruz de la misión se rezan de rodillas cinco padrenuestros con ave marías y gloria patris, y otras siete avemarías. Después se entra en la iglesia y se termina la procesión. Esta función es a cargo de la cofradía de la cruz. En este día  se nombra por la cofradía nuevo juez de ella, enterradores y demás, y tienen convite los cofrades” (Memoria de… Villadepera).

Argusino, huevos cocidos.

Benavente (ermita de la Soledad).

Bóveda de Toro, bendición de campos.

Cañizal. La Virgen de la Cruz.

Codesal

Malillos

Matilla La Seca.

Molacillos.

Moraleja de Sayago

Pasariegos

Tamame, sardinas, huevos y pan

Toro (barrio de Taragabuena).

Torrefrades

Villalonso

Villalpando, cofradía Vera Cruz

Villar del Buey, romería a Santa Catalina, comer huevos.

Romería ermita Cristo del Humilladero: Vadillo de Guareña

Virgen del Puerto: Losacio (primer sábado del mes de mayo, por los emigrantes) Antiguamente asistían Carbajales y Navianos.

Cristo de la Vera Cruz: Venialbo, plantá del mayo por los Quintos.

Romería Virgen de Cantimbriana. Fuentes de Ropel.

4. Virgen del Templo. Rogativas: Pajares de la Lampreana, Villalba de la Lampreana (primer sábado del mes de mayo), (Villarrín, Cerecinos, Arquillinos, San Cebrián, Riego, Fontanillas, Manganeses, Piedrahita (antiguamente los anteriores) ).

Romería a la Virgen de Gracia. San Juan de los Huevos: Bermillo

Santo Cristo: Andavías.

Feria de Abril: Asociación de mujeres de Puebla, Mombuey y Santa Colomba (2002)

Romería ermita de Santa Marina y San Cristóbal, Viñuela (antigua)

San Juanico, Vega del Castillo.

5. Fiesta y Romería a la ermita nueva de la Santa Cruz: Argusino (pueblo desaparecido bajo el pantano).

Virgen de Socastro. Villamayor de Campos, primer domingo, rogativas.

6. Romería a la ermita de Fernandiel: Zafara. (Muga, Villar del Buey, Pasariegos (¿) )

Romería de San Esteban: Brime de Urz

Romería ermita Virgen de Gracia. San Juan de los Huevos ante portam latinam (Villamor): Bermillo

Virgen del Templo (Pajares): voto de Villalba de Lampreana.

San Juan. Villamor de La Ladre (procesión a la cruz Zamora y Las Marcias (comedias en la plaza del pueblo))

7. Feria del ganado de San Miguel en Carbajales.

Romería Virgen de la Velilla: Villalobos. (4 de febrero?)

Romería ermita nueva de Santa Cruz: Argusino.

Romería de San Esteban: Brime de Urz.

La Asunción: Benavente (¿)

8. Romería de Nuestra Señora de la Soledad: Trabazos.

(se unen:)

Latedo,

Nuez,

Rábano,

Ribas,

San Martín del Pedroso,

Sejas,

Viñas.

Romería Virgen de Fátima. Villarino Manzanas y Fradellos

Romería Virgen del Templo (Pajares): Villarrín.

Procesión ermita de Misfelis, Villalpando, bendición de campos.

San Miguel. Sesnández

9. San Gregorio:

“Fiesta del concejo, o sea, encargo también del ayuntamiento como votiva del pueblo. Voto del pueblo y de toda la tierra de Sayago. Observan la fiesta y no trabajan. A la hora también de costumbre se dice la misa solemne, y después de la misa tiene lugar también la bendición de panes con su rogativa en el modo que sigue. Con las Vírgenes del Rosario y Santa María Salomé se sale de la iglesia cantando la letanía de todos los santos por la calle de las escabadas a las eras de este nombre, en donde tiene lugar dicha bendición, y por el mismo camino se vuelve la procesión, terminando las preces rituales en la iglesia. Abona el ayuntamiento por las funciones votivas venticinco pesetas. Principia también el novenario de San Antonio de Padua cuya novena se dice los días festivos y se concluye el día 13 de junio” (Memoria de… Villadepera).

Almaraz. Romería de San Pelayo. Bendición de panes.

Benegiles.

Cañizo (bendición de campos)

Guarrate, bendición de campos.

Mogatar-Maniles, bendición de campos.

Montamarta.

Pobladura de Valderaduey

Quintana de Sanabria, cofradía.

Villaferrueña. Bendición de campos.

Villalba de Lampreana.

Villamor de Cadozos

Villanueva de Azoague.

Villardiegua de la Ribera (Bendición de campos el sábado más próximo a esta fecha)

San Víctor: San Vitero.

Santo Cristo de San Andrés de Pelazas, Argusino.

Antigua Romería a la raya Carbajales-Manzanal.

Fiestas del Cristo de la Vera Cruz: Santa Cristina de la Polvorosa.

Romería Pradera de la Fuente del Soto: Peleagonzalo.

Cristo de Morales:

Morales del Vino (los dos días siguientes: el “cristico” y “los forasteros”).

Zamora.

10. Nuestra Señora de la Ribeiriña: San Martín del Pedroso.(30 de mayo?)

11. Fiesta: Benegiles, Almaraz de Duero; Benavente (barrio de San Isidro), Colinas de Trasmonte (Virgen de Mayo), Villamor de Escuderos (san Isidro).

Virgen de la Portería: Santa Colomba de Sanabria, segundo o tercer domingo.

Santa Bárbara:

Arrabalde.

Viñas

Cristo Torbero, Ventoso: Santa Cristina de la Polvorosa.

12. Fiestas patronales: Navianos de Valverde.

Romería Virgen de Gracia: (Villamor)Villar del Buey

Bendición de Campos. Cofradía de San Isidro de Cabañas de Sayago.

Fiesta, Ceadea.

Domingo antes del 13 de mayo: Fátima. Fradellos.

13. Virgen de Fátima:

Fradellos

Codesal.

Villarino Manzanas (el tablao) (con Petisqueira, Portugal) Romería.

Rihonor. (antiguamente Virgen del Rosario, 9 de octubre)

Rozas.

Junquera de Tera.

Rionegrito de la Requejada

Virgen del Viso. Día del Pan y el Queso. Moraleja (Los vecinos llevan a la Magdalena a postrarse ante la virgen)

Novenario de la Virgen de Fátima en la iglesia de San Vicente: Zamora.

Fiesta Sacramental y Nuestra Señora del Rosario, Santa Colomba de Sanabria, segundo domingo.(¿)

Cristo de Méjico: Fuentesaúco.

Romería ermita San Miguel: Peleagonzalo.

Virgen del Templo (Pajares): Arquillinos.

Fiestas de Ceadea (12-13)

Bendición de Campos. Villardiegua de la Ribera.

14. Nuestra Señora del Valle (Segundo domingo de Mayo): San Román del Valle.

Romería Virgen de Gracia (Villamayor): Villar del Buey.

Novena a la Virgen (segundo domingo) Calzadilla de Tera (loa y rifa)

15. San Isidro:

Alfaraz,

Almaraz de Duero.

Almeida

Arcos de la Polvorosa.

Aspariegos.

Barrio de San Isidro (Zamora)

Benegiles (Nuestra Señora  la Virgen tras del Río),

Brandilanes

Bustillo del Oro.

Casaseca de Campeán, bendición de campos.

Cerecinos de Carrizal (San Isidro y San Isidrico)

Coreses (misa y procesión).

Corrales.

Cotanes

Escuadro, bendición de panes

Fermoselle.

Ferreras de Abajo.

Fresno de la Ribera (15,16).

Fuentes de Ropel.

Hermisende, rogativas

Malva.

Manzanal del Barco (San Isidro y San Torcuato)

Matilla la Seca.

Monfarracinos (toros).

Montamarta (15-16).

Moraleja del Vino.

Morales de Toro

Moralina (San Miguel Arcángel),

Muga de Sayago

Pajares de la Lampreana

Quintanilla de Urz.

San Vitero (en honor de San Víctor).

Santibáñez de Vidriales.

Tapioles.

Toro

Vallesa, bendición de campos, petición especial

Vazdemarbán, rogativa.

Venialbo

Villaescusa, concurso de aradas

Villafáfila.

Villaferrueña

Villalba de la Lampreana

Villalazán.

Villalube.

Villamor de Escuderos.

Villanueva de Azoague.

Villardiga.

Viñuela (ermita de Santa Bárbara).

Zamora (cofradía de San Isidro en San Lázaro).

San Torcuato: Manzanal del Barco.

Cristo de la Salud: Castrillo de Guareña.

Romería Virgen de Valdehunco: Villanueva del Campo. (5 de junio?)

16. Virgen del Yermo: Fiestas de San Lázaro (barrio de Zamora).

17.Cristo de la Misericordia:  San Esteban del Molar (Voto de la Villa a San Esteban).

 

San Pedro Apóstol: Losacio

Novena a la Virgen. Olleros de Tera (tercer domingo)

18. Fiestas de los barrios San Isidro, Espíritu Santo y Obelisco de Zamora.

Fiestas: Quintanilla de Urz

19. Rogativa de San Isidro: Vazdemarbán

Virgen del Templo. Arquillinos.

20. San Bernardino: Calzadilla de Tera (bendición de campos)

Romería de La Virgen de la Concha a la Hiniesta (lunes de Pentecostés).

Virgen de Gracias. Vigo de Sanabria.

Virgen del Olmo. Villaescusa.

21. Fiesta del Cristo del Monte Calvario: Ferreras de Abajo.

Virgen de la Antigua. Fuentesaúco.

Cristo del Pino. Romería de la Santa Cruz. Fermoselle.

Virgen del Aviso. Lunes, segundo día de Pascua de Pentecostés).  Tierra del vino( Villalazán, Moraleja, Madridanos, Villaralbo y Bamba, por la mañana. Gema, Sanzoles, Casaseca de las Chanas y otros, por la tarde)

Cristo de las Batallas. Toro

22. Santa Rita:

Toro.

Villaralbo (Santa Rita y santa Ritita. Trajes típicos y Miaja).

Cubillos. Fiesta de Quintos (carreras de cintas)

23. Cristo de la Vera Cruz: Riego del Camino.

24

25. San Urbano: Villar de Fallavés (procesión y bendición de campos).

26. Semana Cultural de Manganeses de la Lampreana.

San Ildefonso, Malillos, ermita y cofradía.

27. Fiestas del barrio de Pantoja.

La Feria: Castroverde de Campos

Romería de Junciel. Manganeses de la Lampreada.

28. Virgen de la Salud: Patrona de los Barrios Bajos de Zamora.

Virgen Nuestra Señora de la Asunción: Castromil

La Ribeiriña: San Martín del Pedroso

Romería del Junciel, pradera: Manganeses de la Lampreana.

29. Virgen del Templo (Pajares): Arquillinos (último sábado)

Jornada de Convivencia de la comarca sayaguesa. (Peñausende-2002)

30. Romería de la Virgen de la Ribeiriña: San Martín del Pedroso- Quintanilha. (Último domingo de mayo).

Cristo de las Batallas, romería: Toro. (12 de mayo?)

Petición del toro Fiestas de la Visitación: Fuentesaúco.

El lunes, martes y miércoles antes de la ascensión, rogativa alrededor de la iglesia si hay personas que llevan las insignias parroquiales. En éste último día, miércoles, a la hora de costumbre se cantan completas en el altar mayor a la fiesta de la Ascensión del Señor” (Memoria de… Villadepera)

ASCENSIÓN (tres semanas antes del CORPUS): Comuniones.

“Día de la Ascensión del Señor. Después de las señales para la misa solemne se sale en procesión alrededor de la iglesia cantando el “Dixit domus domino meo”. Llevando sólo la cruz parroquial, después se canta la solemne. Este día no hay responsos” (Memoria de… Villadepera).

Cañizal, ofrenda de niños a la Virgen

Casaseca de Campeán, comuniones.

Castro

Junquera de Tera

Lobeznos. (y a los cuarenta días, el Corpus)

Riego de Lomba

Villalpando, rogativa

Santo Cristo. Sotillo de Sanabria.

Romería de la Ribeiriña. San Martín del Pedroso.

Semana de la Ascensión, Rihonor, bendición de campos.

Domingo siguiente a la Ascensión. Fiestas Pedralba de la Pradería.

31. La Pascoela o Pascuela: Calabor, Pedralba…

San Fernando, Valparaíso: Peleas de Arriba.

Fiesta de las Flores: Romería de Junciel: Manganeses de la Lampreana (Domingo anterior al 31 de Mayo)

Cristo de San Sebastián: Pinilla de Toro.


Posteado por: lenguajesculturales | abril 4, 2011

3. El Pegaso.


3.El Pegaso.

El Chota no volvió.

Los chicos no salieron en toda la tarde.

Al día siguiente, tardaron en encontrase en el Cabecero.

Era casi medio día. Estaban inquietos, pero, a la vez, dejaban pasar el tiempo para que todos olvidaran el incidente con el Chota.

No era para menos.

El investigador, después del accidente que tuvo excavando, bajó al todoterreno y se curó la herida de la ceja. Subió de nuevo al Castro y vio lo que había sucedido: Él había reventado una vasija de cerámica llena de algo parecido a las cenizas de un fuego, y alguien había sacado otra vasija que estaba al lado.

Se veía claramente el espacio vacío que antes ocupaba.

¡Había descubierto un enterramiento!  ¡Había dado por fin con los restos de antiguos pobladores del Castro! ¡Había descubierto la tumba de una familia importante del Castro con los restos incinerados y posiblemente un ajuar suntuoso: joyas de oro, piedras preciosas, brazaletes, pendientes, hebillas…! Pero… ¡Alguien que le espiaba se había llevado parte del descubrimiento! ¡La parte posiblemente con más valor! ¡El tesoro del Castro! ¡Su tesoro!

Después siguió cavando con mayor rabia en los alrededores…. Sólo encontró piedras y pizarra.

La olla que él había destrozado no contenía nada… pero la otra podía tener un tesoro. ¡ Y se la habían llevado!

Enseguida sospechó de los chavales. Habitualmente se percataba de su presencia. Pero ese día no los había sentido a sus espaldas.

De todos modos, para él no podían ser otros los que le habían quitado el tesoro.

Volvió al pueblo. Increpó a los vecinos. Acusó a los niños de la fechoría. Reveló ingenuo que le habían robado su tesoro

Nadie le creyó…

Y aquella tarde en Pobladura rumiaría desesperado su venganza.

______________

Víctor y Adri bajaron a jugar a la vieja gasolinera. Con disimulo vieron que las cosas seguían igual en el interior del Pegaso. Subieron pronto a casa porque el cielo estaba poniéndose oscuro. Una fuerte tormenta amenazaba desde las montañas de Parada. Los truenos eran cada vez más cercanos.

Oscureció pronto. Adri jugaba en su casa con Lucía y María antes de cenar. Víctor no salió aquella noche. Los truenos se sucedían sin interrupción, y algunos retumbaban tan cerca que se sentían en la boca del estómago. La tormenta estaba encima.

Los padres de Adri veían la tele. Se fue la luz, “como siempre que hay un nublao”. Encendieron dos velas. Una para el comedor y otra para la habitación de Adri, donde con María y Lucía, jugaba al monopoli. La llama de la vela reflejaba las sombras de sus cuerpos en la pared dando un ambiente tétrico a la habitación. Parecían estar en una sesión de espiritismo más que en una partida de monopoli.

La puerta de la calle se abrió violentamente. Salieron al pasillo. También se asomaron sus padres. Al fondo vieron a Santi, momentáneamente iluminado por un relámpago, con una mano en la cabeza y, casi en el suelo, recostado contra la pared. En la oscuridad le escucharon gemir:

–         Ayudadme. No puedo más…

Sus padres asustados cerraron la puerta y le llevaron casi arrastrándose hasta la habitación. Los chicos no se movieron. Veían la escena como una película de terror: la tormenta, la ausencia de luz y los gemidos de Santi… Estaban paralizados.

La madre se quedó en la habitación con su hermano. El padre acompañó a las niñas a sus casas. Adrián trajo enseguida una palangana con agua, toallas y el botiquín. Ella intentaba curar una brecha que tenía en la cabeza

Cuando volvió el padre, la tormenta se había calmado y Santi estaba más tranquilo. Le habían vendado la cabeza, pero el dolor no se iba a pesar de los calmantes. No llamaron al médico. Poco a poco se fue encontrando mejor. Aún así, con la respiración entrecortada, contó lo que había pasado:

Después de que Adri y Víctor subieran, él siguió un rato más en la oficina. La tormenta arreció. Se fue la luz. Decidió entonces subir a casa. Buscó un paraguas, pero no había ninguno. Esperaría  a que la lluvia calmara…

Fue entonces cuando vio unos destellos fosforescentes en el interior de la cabina del Pegaso. Cerró los ojos varias veces y se fijó con más detención. ¡Era cierto! La cabina se iluminaba desde dentro como si una luz brotara de su interior. Se puso de nuevo a rebuscar un paraguas para poder marcharse de allí. Estaba cada vez más nervioso.

Mientras lo hacía no advirtió que el Pegaso empezaba a moverse solo y recorría los diez metros que le separaban de la oficina. Cuando levantó la vista tenía encima la luz fosforescente. El camión golpeó la pared y toda la ventana se le vino encima.

Salió como pudo de la oficina y llegó a casa. Realmente no sabía cómo había podido suceder todo aquello.

Esa misma noche el padre bajó a la oficina. Ordenó lo mejor posible las cosas, y con otro camión remolcó al viejo Pegaso donde estaba antes. Lo calzó con dos grandes piedras. Miró en el interior de la cabina y sólo vio los cristales rotos y esparcidos de la luna delantera. No advirtió nada extraño dentro.

Cuando Adri escuchó a su hermano, se quedó pálido, y estuvo un buen rato sentado en su cama.

–         ¿Qué le habría pasado a la tinaja? Se habría roto. ¿Tendría algo que ver con la extraña maniobra del Pegaso abandonado? ¿Qué fuerza escondía aquella olla desenterrada?

Esperó a que volviera su padre. Se preparó una respuesta a las preguntas sobre quién había metido aquella enorme baratija dentro del camión… Pero su padre no dijo nada, porque nada vio.

Todos se fueron a la cama.

Adri cerró la puerta de su habitación. Se tumbó en la cama sin quitarse las deportivas. Parecía que estuviera preparado para salir corriendo… pero ¿a dónde?, ¿por qué?

El cansancio le venció. Durmió inquieto toda la noche

Posteado por: lenguajesculturales | marzo 31, 2011

Abril. Fiestas tradicionales en los pueblos zamoranos.


ABRIL

1

2

3. Cristo de Valderrey (Valderaduey?): Zamora. (Segundo domingo después de Pascua)

San Román: Vega de Villalobos. (19 de Diciembre ¿)

4. San Isidoro.

Casaseca de Campeán. Fiesta del pueblo, patrón del pueblo.

5

6

7.

8. Lunes de aguas: Fuentesaúco.

9

10.

11

12

13

14. Rogativa Virgen del Templo: Pajares de Lampreana.

Virgen del Olmo: Villaescusa.

15. Fiestas de Nuestra Señora de la Vega, la Veguilla: Benavente (petición de toros). Lunes siguiente al de Pascua, Lunes de Aguas.

Romería de Santa Catalina. Palazuelo de Sayago.

16. Romería de Santa Bárbara o del “Teso”. Escuadro, Alfaraz, Viñuela. En el límite de los tres términos.

Romería de Virgen de la Asunción. Muga de Sayago. Ermita de Fernandiel.

Traslado de la Virgen del Castillo. Fariza.

Romería de San Mamés y San Blas. Tábara.

17. Romería de San Albín. Fermoselle. Ermita de Nuestra Señora de la Merced.

Romería del Cristo de San Esteban o Cristo “Enverronao”. Muelas del Pan.

18. Día del Vecino, Zamora.

Romería a la Virgen de Gracia (Villamor de Cadozos) Pasariegos.

19

20

21

22. Santo Cristo del Río: Palacios del Pan.

Romería Cristo de Valderrey. Zamora.

23. San Jorge Fiestas, Gallegos del Pan

Lunes de Aguas. Bóveda de Toro. Monte Contadero.

24.

25.

“San Marcos. En este día, hechas las señales para la misa, se canta la Letanía mayor alrededor de la iglesia, concluida ésta se canta la misa. Esta procesión es a cargo del ayuntamiento” (Memoria de… Villadepera)

San Marcos:

Algodre.

Castrillo

Gamones, ermita de Sana Olalla.

Guarrate, bendición de campos

La Hiniesta (rogativa en Zamora e invitación a la Virgen de la Concha para el 20 de Mayo).

Marquiz. Fiestas

Moraleja de Sayago, cofradía

Olleros de Tera (bendición de campos)

Quintanilla del Monte.

Rabanales, rogativas

Revellinos.

Roelos, romería Virgen de Gracia, protección de campos.

Valdescorriel

Vallesa, merienda, bendición de campos

Vega del Castillo, el corro al santuario de la Peregrina, con Donado, Donadillo, Dornillas y Gramedo.

Villalpando, rogativa

Rogativa: Villaralbo en la ermita del Cristo de Morales del Vino (antiguamente también Entrala, Tardobispo y San Marcial)

Romería ermita de Santa Olalla: Gamones.

Romería de San Marcos al Santuario de la Peregrina: Donado, Donadillo

Romería Virgen de los Montes Negros o la Pedrera: Bretó y Granja de Moreruela.

Romería Virgen de Gracia: Almeida.

26.

27. Fiesta de quintos en Manfarracinos

28. Fiestas del Barrio de San José (Zamora)

29. Virgen de la Encarnación,

San Martín del Terroso. (15 días después de Pascua. Hoy se hace en Agosto para los veraneantes)

30. Romería del Virgen de la Luz: Moveros y Costantim (último domingo de abril).

Fiesta de Quintos: Villanueva del Campo.

Cristo de Valderrey, ermita de Valderrey: Zamora.

Nuestra Señora del Campo, Rosinos de Vidriales, rogativa.

Posteado por: lenguajesculturales | marzo 15, 2011

2. El Chota


2. El Chota.

Un todoterreno rojo y sucio paró en el Cabecero. María y sus amigos todavía dormían. Los cristales empañados no dejaban ver a su conductor. Esperó unos minutos en bajar. El sol, perezoso, comenzaba a iluminar la casa de Adrián.

Por fin,  se abrió la puerta del todoterreno. Con paso seguro el visitante se dirigió a una de las casas. Era de nueva construcción, cuadrada, de granito gris. Pepe, el alcalde pedáneo, abrió la puerta. Parecían conocerse, aunque no se saludaron con simpatía.

–         ¿Traes los permisos de la Diputación?

–         Aquí los tienes.

–         ¿Y la acreditación del Instituto?

–         No me la he olvidado esta vez en casa. ¡Mírala!

Pepe sólo cogió los documentos en la mano, y sin mirarlos se los devolvió diciendo:

–         ¡ Mira!, Yo no quiero líos con la Guardia Civil. Si vas al Castro, llévate los documentos y preséntaselos a ellos.

Rodrigo de Juan Mostaza era un viejo investigador que llevaba años pateando Sabaria. Había sido profesor en la capital, y cogiendo la jubilación anticipada se vino a estas tierras porque, como sus antepasados, creía que en el Castro, o en alguno de los muchos castros de la zona, había un tesoro.

Tenía sobre él varias denuncias de los pueblos vecinos: San Antón del Barroso, Santa Comba de Sabaria, Aviledo, Montalba de la Pradería, Riojeijo… porque estaba empeñado en descubrir algo que todo el mundo sólo consideraba una leyenda:

Terrún cabún,

Castro trazao,

Mirando al agua

Que baja del Dún,

Allí está enterrado

El tesoro de tres reyes moros.

El problema era que cortaba árboles, cavaba, removía tierras en fincas particulares sin permiso de sus amos, incendiaba bosques…

Cuando era más joven y venía al pueblo de vacaciones con su familia, le dejaban hacer porque les admiraba su tesón. Había escrito en el periódico varias veces sobre las costumbres y la historia de la comarca, y los paisanos vieron que a partir de aquellas publicaciones la zona, antes abandonada y sin futuro, estaba recobrado un poco de vida. Aficionados al senderismo y la montaña, turistas ocasionales y curiosos, solían pararse y visitar estos pueblos.

Pero en los últimos años, la sana afición se había convertido en obsesión. No se hablaba con ningún vecino de El Barroso, desconfiaba de todos, y eso que su familia era de allí. Había vendido todo lo que poseía en el pueblo para poder mantener su enfermiza afición. Ahora malvivía en una casucha alquilada de Pobladura gracias a su pensión.

Los niños le tenían miedo. Él, unas veces quería ser amable con ellos, y otras claramente les perseguía para atemorizarlos.

Abrió el coche, sacó dos zachos, uno grande y otro pequeño, una pala mediana y una vieja mochila. Dejó el coche en el Cabecero y se fue por el camino del monte.

El sol le daba de espaldas y subió hasta el Buraco, un bosque de castaños cuyas ramas impresionaban por sus formas amenazantes.

Ascendió el último trecho hasta el antiguo Castro. Ya no había camino y el tramo era muy empinado. El Castro estaba orientado hacia el sureste, y por tanto sólo trabajaba hasta el medio día. Por la tarde empezaba a darle el sol de frente y el trabajo se hacía muy fatigoso.

Este año los carrascos, escobas y piornos invadían todo el lugar, y el espeso monte que formaban dificultaba aún más su tarea.

–         Esto lo arreglo yo en septiembre. Masculló rabioso después de que una rama de roble le sacudiera en la cara. Pensaba provocar un incendio que dejara el Castro libre de maleza.

Por fin encontró un lugar abierto.

Los primeros años trabajaba sistemáticamente, incluso con método científico, haciendo catas en el terreno y estudiándolo con detenimiento. Con  el paso del tiempo, ya iba para doce años, abandonó el método y comenzó a cavar indiscriminadamente, dejando zanjas por todo el espacio castreño.

La Guardia Civil lo había denunciado varias veces por expolio del patrimonio nacional, pero la Administración territorial le había dejado por imposible a la tercera denuncia. Para ellos el Castro no ofrecía un gran valor arqueológico e histórico.

Hundió el zacho grande en el terrón. Enseguida dio en piedra. Poco a poco fue quitando todo el escombro de pizarras y rebollos. Por fin llegó a una línea negra, cenizas y restos carbonizados que testimoniaban el pasado trágico de este lugar.

_____________________

El Pulgui fue el primero en avisar de la presencia del Chota. Así llamaba Adri al viejo investigador.

–         Está como una chota.

Solía repetir cuando hablaban de él. Su mal genio y las travesuras del niño no favorecían una buena relación.

Lucía subía del Barrio de Abajo al Cabecero para encontrarse con sus amigos. El Pulgui había llegado antes.

María se despertó con  los ladridos. Le costó levantarse. Se puso la misma ropa del día anterior. Estaba peinándose cuando llegó su madre.

–         ¿Dónde vas a estar esta mañana?

–         No lo sé. No tenemos nada pensado.

Cuando María salió a la plaza, los amigos ya estaban esperándola para subir al Castro. Querían espiar al Chota sin que él lo supiera. El Pulgui se quedó jugando en la huerta de la familia de Adri. No le llevaban porque con sus ladridos les descubriría.

Llegaron al Buraco y desde allí subieron en silencio entre los helechos. Oían los golpes lejanos que daba el Chota.

Se colocaron estratégicamente para verle trabajar. Cavaba frenético.

De pronto el zacho golpeó el suelo con un ruido especial, hueco y sonoro, levantando mucho polvo. Al mismo tiempo saltaron por los aires trozos de cerámica roja. Uno de ellos le golpeó en la frente, a la altura de una ceja. Entre el impacto y la ceguera que le produjo el polvo levantado tuvo que dejar de trabajar. Tiró el zacho y se acercó a la mochila. Sacó una botella de agua y se la echó por la cara.

–         Maldita sea…

La sangre le brotaba de la ceja sin parar. Rebuscó y no encontró tiritas. Con un pañuelo sucio intentó cortar la hemorragia. Tosió varias veces. El polvo que había levantado con aquel extraño golpe le molestaba. No podía ver bien. Dejó de trabajar.

Los chicos se extrañaron de la situación. Normalmente no se levantaba esa polvareda cuando le veían cavar. Esperaron.

El Chota sólo cogió la mochila. El agua, el zacho, la pala y algunos objetos más quedaron en el suelo. Volvería enseguida. Bajó y se perdió entre los helechos y los roblicos que crecían debajo de los grandes castaños del Buraco.

Víctor y Adri se aproximaron enseguida al hueco que había dejado el investigador. Como siempre en estos casos  María y Lucía se quedaban a una distancia prudente. La nube de polvo ya se estaba deshaciendo y podían ver con claridad.

El zacho del Chota había golpeado una enorme tinaja llena de algo gris o negruzco que estaba esparcido por el suelo.

Escarbaron con la mano en el lugar donde lo había hecho el viejo, y enseguida… ¡ apareció la panza de otra tinaja !. Ellos, emocionados, despejaron con más rapidez el escombro y la tierra que la rodeaba. Poco a poco fue mostrándose completa. Lucía y María ya les ayudaban.

Excavaban rápido porque de un momento a otro subiría de nuevo el Chota. Por fin pudieron sacar la tinaja sin que sufriera rotura alguna. Era una especie de olla panzuda con dos asas laterales y una tapadera también de barro cocido. Estaba todo atado por una cuerda gorda y extraña, hecha de fibras gruesas, en muchos sitios deshilachada y casi cortada.

El hueco que ocupaba quedó visible en el lugar.

Adri la abrazó contra su pecho y escoltado por sus amigos bajó hasta el Buraco. Siguieron luego una dirección contraria a la que solía tomar el viejo investigador. Bajaron al pueblo por el Sixto, unas tierras abandonadas en las que ya se había perdido el camino. Nadie subía al Castro por allí.

No habían hablado apenas nada. La emoción les cortaba la respiración y las palabras. Pero todos tenían la misma pregunta en la cabeza:

–         ¿Qué contenía aquella olla?

La otra que había reventado el Chota no parecía contener nada… sólo el polvo que se levantó. Ésta pesaba, y además algo se movía en su interior.

Escondidos en el escobal del Sixto por fin tomaron una decisión.

–         ¿Qué hacemos con la tinaja? Dijo Adri. ¿Tienes un sitio en casa, María?

–         No, que mi madre siempre está limpiando y la encontraría enseguida.

Víctor, que sólo venía en verano, dijo que él tampoco podía, porque la casa no era suya.

Lucía se excusó:

–         A mí no me la des que yo no puedo cogerla, pesa mucho.

Adri sonrió como si hubiese descubierto algo maravilloso.

–         ¡Ya lo sé!, la llevaremos a la vieja gasolinera. Allí seguro que hay algún lugar donde guardarla.

–         Pero están  tus hermanos… y si nos ven ¿Qué les decimos?. Atajó Víctor.

–         Pues que es un tesoro nuestro, y que nos lo dejen esconder. Respondió María ingenuamente.

–         ¡Anda!, y si es un tesoro de verdad… Yo no se lo digo a mis hermanos. La escondemos sin que ellos lo sepan. Insistió Adri. Es ya casi medio día. Ángel está de viaje y Santi subirá a comer dentro de poco. Cuando salga, entramos y buscamos un sitio seguro.

Las dos chicas y los dos chicos salieron del Sixto entre los prados y las huertas abandonadas. No querían ir por ningún camino, para no cruzarse con nadie. Cuando entraron en la Calella, la única calle importante del pueblo, esperaron a que no pasara nadie, y sigilosa y rápidamente bajaron a la vieja gasolinera. Entraron sin que Santi se diera cuenta y esperaron que subiera a comer.

Todavía tuvieron que dejar pasar media hora. Por fin, Santiago salió de la oficina donde estaba revisando unas facturas. Le vieron perderse por una esquina de la Calella.

Todos se sentaron a la sombra donde nadie les veía, a no ser que observara escondido entre los árboles de los prados…

–         ¿Qué hacemos?

–         Yo creo que el servicio de señoras es el mejor sitio. Ahí no entra nadie, sólo lo utilizan de almacén.

Adri cogió un saco viejo y metió la olla en su interior.

Se dirigieron a los servicios.

Estaban llegando a la puerta.

El motor de un camión y un claxon familiar les detuvo. Era Ángel que volvía.

–         ¡Eh, chavales! Abridme la entrada grande.

Adri se quedó parado con el saco en la mano.

–         ¡Venga, hombre! Que es para hoy. Insistió Ángel.

Por fin reaccionó:

–         Abrid vosotros que esto se me puede romper.

Víctor corrió a la cerca de alambre, abrió el pestillo y movió las puertas. El camión entró lento y maniobró  hasta quedarse bajo la sombra de la gasolinera.

–         ¿Qué hacéis aquí? ¿No teníais que estar comiendo ya?. Dijo Ángel.

–         Sí, pero es que…

–         ¿Qué tienes ahí, Adri?

–         Nada, nada… Son unos gatitos que ha tenido Carusa… y no sabemos qué hacer con ellos. Santi ha dicho que los matemos, pero a las chicas les da mucha pena.

Ángel cogió los papeles del camión y se encaminó a cerrar la verja.

–         Pues decidid pronto que ya deberíais estar cada uno en vuestra casa.

Salió a la carretera.

–         Te espero en casa dentro de diez minutos. Si no, le diré a papá que estás aquí.

Estaban nerviosos. Tenían que esconder aquello cuanto antes. Adri se encaminó a los servicios. Lucía le paró.

–         Adri, yo creo que ahí no. Tus hermanos entran algunas veces y seguro que la encuentran. ¿Por qué no la metemos en la cabina del Pegaso?

El Pegaso era un camión inservible que tenían al fondo del aparcamiento de la gasolinera donde jugaban algunos días.

Todos asintieron y corrieron al camión. Buscaron un sitio escondido. María propuso que entre los pedales estaría bien guardado. Víctor colocó un trozo grande de papel disimulando el misterioso objeto.

Cerraron la puerta y salieron hacia el pueblo. Lucía se quedó en su casa. Adri, Víctor y María subieron por la Calella hasta las Peñas. Desde allí vieron a varios vecinos que hablaban poco amigablemente con el Chota.

–         ¡Han sido ellos!,  ¡Han sido ellos! . Gritaba desesperado.

Andrés, Pepe, y el padre de Adri no le hacían caso, aunque habían salido a la calle por los gritos que daba.

Los chicos se acercaron hasta el Cabecero. No tenían otro camino para llegar a sus casas.

–         ¡Habéis sido vosotros! Toda la vida buscando esto y vosotros me lo habéis quitado.

María y Víctor pasaron detrás de los vecinos y Adri se refugió junto a su padre. No dijeron nada y corrieron a su casa.

Ángel le gritó:

–         ¡Los niños estaban en la vieja gasolinera! ¡No te han podido quitar nada!

El Chota golpeó el capó de su todoterreno. Todos sonrieron ante la incomprensible rabieta del Chota.

Sabían que su delirio no tenía remedio. Se fueron a comer.

El Chota tenía casi despegada la tirita de la frente. El sudor le caía por la cara dibujando pequeños reguerillos color ceniza.

–         Esta me la pagáis, esta me la pagáis…

Con un fuerte acelerón se alejó camino de Pobladura.

Posteado por: lenguajesculturales | marzo 13, 2011

1. Los moteros.


1. Los moteros.

(Publicado en Historias de Sabaria. Juan Manuel Rodríguez Iglesias. Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana. Editorial Semuret. Zamora 2005)

El pueblo es pequeño. Cuando paseas por sus calles no parece que estés en él. Las casas se distribuyen entre el bosque y los campos abandonados. Sólo algunos vecinos trabajan pequeñas huertas.

María viene todos los veranos. Vive en el Barrio de Arriba. Al comenzar el mes de julio son pocos sus amigos: Adrián, el de la casa de enfrente, Víctor que también viene desde el principio del verano, y Lucía, la niña del Barrio de Abajo. Adrián y Lucía van al colegio de Pobladura de Sabaria, donde se juntan con otros niños de pueblos de la comarca. María y Víctor estudian primaria, como los otros dos, en un colegio de la capital.

El pueblo se llama El Barroso. Está situado entre la montaña, de donde bajan muchos riachuelos, y el río, allí abajo, entre los humeros y las salgueras.

María y sus amigos están casi todo el día juntos, y por la noche les gusta ir a la Cruz de la pradera, junto a la carretera, a la salida del pueblo.

Este año se ha atrevido a poner una tienda de campaña detrás de la casa. Dice que alguna noche va a dormir con sus amigos en ella. Su padre se sonríe al escucharla. Sabe que como él no se anime a pasar la noche también en la tienda, no lo harán.

Ayer los cuatro se sentaron al oscurecer en la Cruz de la pradera. Por la noche la cal blanca brilla a la luz de la luna, y la Cruz resplandece misteriosa… Les han contado que allí hubo una ermita… que en ella enterraron a varios vecinos cuando hace un siglo estaban construyendo el cementerio… Como conocen muy bien el lugar no les da miedo.

Los mayores del pueblo les cuentan muchas historias. Algunas son cuentos, otras son leyendas que pudieron haber sucedido. Y otras son tan verdaderas, que ellos mismos han conocido a los protagonistas: Adrián recordó al “Colorao”, aquel señor que vivía solo y en verano subía algunas noches a las pozas de Carroquebrao a buscar el agua para regar su huerto. Una noche no regresó. Encontraron su chaqueta en la Calle Honda detrás del Castro. Le dieron por desaparecido. Su casa sigue cerrada y vacía.

Cuando volvieron al pueblo, la brisa bajaba fresquita de la montaña. Sólo en un instante les atravesó una ráfaga de aire caliente… caliente y misteriosa, precisamente por la entrada de la finca del “Colorao”. Alguna noche, en vida de este anciano, les asustaba su aparición repentina cuando salía al camino después de hacer… no sabían qué hacía muchas noches el “Colorao” en la finca que daba al camino de la Cruz. Al fondo estaba su viejo coche abandonado, y allí pasaba muchas tardes del verano. Solitario. Silencioso.

Ayer noche sintieron la ráfaga caliente que les atravesó. Nadie dijo nada. Todos se acordaron del “Colorao” sin decirlo en alto. Corrieron y llegaron al pueblo. Iban a jugar un rato antes de ir a casa. Se quedaron sin ganas de continuar en la calle.

–         Hasta mañana. Dijo María.

–         Yo también me voy. Dijo Víctor.

–         Mañana nos vemos… Y Lucía corrió hacia el Barrio de Abajo.

Adrián se encogió de hombros y subió lento las escaleras exteriores de su casa. Miró hacia atrás antes de entrar. Sentía alguien a su espalda. Volvió la vista. No había nadie. Entró de un salto en el portal. Todos dormían ya. No se quitó la camisa, sólo las deportivas. Se tapó con la sábana y esperó un rato. Nadie vino a despertarlo.

_________

A la mañana siguiente, ya tarde, eran las once y media, Adrián, Víctor y María se vieron en el Cabecero, así se llamaba la ancha plaza a la que daban sus casas.  Sin decir muchas palabras bajaron a casa de Lucía. Estaba sentada en la escalera. Mordisqueaba una galleta y daba de comer a Pulgui, su perrito.

Lucía tenía ganas de verlos:

–         He visto subir a dos motoristas. ¿No los habéis visto vosotros?

Los amigos se miraron.

–         No.

–         Pues subieron hacia la pradera de la Cruz. ¿Por qué no vamos?

No discutieron mucho y se encaminaron hacia arriba.

Una tienda de campaña en color verde oscuro se estaba levantando en un lado de la pradera, junto a los árboles de la Raposa. Los robles extendían sus ramas fuera del bosque y daban sombra al nuevo campamento. Dos chicos mayores, con pantalones de cuero negro, camiseta blanca y gafas negras miraron a los chavales. Pusieron cara de pocos amigos al verlos llegar.

No se acercaron. Se sentaron junto a la Cruz y dejaron pasar un buen rato sin decir palabra.

–         ¿Qué vais a hacer esta tarde?

–         Yo me voy al Mercado con mi madre. Dijo Víctor.

–         Yo tengo que hacer los deberes, y además mi hermano quiere que le acompañe abajo, a la vieja gasolinera. Adrián dejó zanjada la breve conversación.

María pensó que iba a pasar otra tarde aburrida en la trasera de su casa. Al final quedó con todos después de cenar.

–         ¿Venimos esta noche a la Cruz?

Lucía contestó enseguida.

–         Yo sí, pero si venís todos. Con María sola no me atrevo.

–         ¿Te asustó algo ayer? Dijo Víctor.

–         No… pero me da un poco de miedo. Y sobre todo hoy que han venido esos dos chicos.

–         Le diré a mi hermano Santiago que nos acompañe. Dijo Adrián. Él no tiene miedo.

–         Vale. Dijeron todos.

–         Pero si queréis que venga, tenemos que bajar a la vieja gasolinera a buscarle. Y sólo subiremos cuando sea de noche. Ya sabéis que se queda trabajando en la oficina.

El pueblo estaba junto a la antigua carretera que iba a Galicia. Se había construido una gasolinera, pero la posterior construcción de una autovía algunos kilómetros más arriba echó a perder el negocio. Ahora la familia de Adrián la utilizaba de aparcamiento para sus camiones, empresa en la que trabajaban su padre y sus hermanos Santiago y Ángel.

Los niños pasaron el resto de la mañana en la pradera, jugando al pilla-pilla y persiguiendo lagartijas entre las viejas paredes de las tierras del Cristo.

Por la tarde hicieron lo previsto. Antes de cenar se vieron en el Cabecero. Jugaron a la pelota.

Los moteros habían encendido una hoguera. Desde la plaza veían subir el humo.

Después de cenar bajaron a la vieja gasolinera. Santi se estaba limpiando las manos llenas de grasa con un trapo igual de sucio que las manos.

–         ¿Qué queréis?

Víctor contestó enseguida.

–         Queremos que nos acompañes. Hay unos moteros en la pradera y van a pasar la noche en tienda de campaña.

–         No, no… a mí no me liéis. Todavía tengo muchas cosas que hacer.

Todos quedaron contrariados. Subieron hasta el Cabecero y allí esperaron un rato.

Al final les pudo más la curiosidad que el miedo. Llegaron a la Cruz y se sentaron mirando hacia el campamento. No había nadie y la hoguera estaba apagada. La brisa golpeaba la lona de la entrada de la tienda contra el doble techo.

Víctor, el más atrevido, fue el primero en acercarse. Junto a la hoguera había dos cucharas y un plato de metal con restos de comida. Pulgui, el perro de Lucía, olisqueó y dio unos cuantos lametones al plato.

Llegaron los otros tres. Adri metió la cabeza en el interior de la tienda.

–         Sólo hay dos mochilas.

María y Lucía se mantenían a distancia.

Fue entonces cuando Pulgui ladró repentinamente en dirección al bosque de la Raposa. En un rápido movimiento saltó a la pared que separaba la pradera de la majada de robles.

Adri se echó para atrás y tropezó en un viento, cayéndose sobre los cacharros.

Víctor y las niñas corrieron hacia la Cruz. No pudieron ver tres luces que emergían de las sombras del bosque a un metro de la pared de piedra. Adrián emitió un grito indefinido cargado de terror al ver los tres focos echarse sobre él.

Lucía y María corrieron en dirección al pueblo. Víctor se paró, solidario con su amigo aunque convencido de que no podría hacer nada por él. Miró de lejos hacia el campamento. Pulgui todavía estaba ladrando, pero no parecía enfadado. Saltaba juguetón alrededor de los tres focos.

Adri gritó.

–         ¡Venid!… ¡Víctor vuelve, que no pasa nada!

Víctor se aproximó y pudo distinguir a alguien conocido. Con los dos moteros estaba Santiago, el hermano de Adrián, que parecía ser amigo de ellos.

Los moteros habían acampado allí aconsejados por Santi. Eran “colegas” de la carretera. Un camionero siempre necesita socios en su trabajo. Hacía tiempo que les había propuesto a sus dos amigos que pasaran unos días en el pueblo. Jorge y Álvaro, así se llamaban, no esperaron mucho tiempo a aparecer por allí. Llegaron a la vieja gasolinera, y desde allí, siguiendo las indicaciones de Santiago, subieron a la pradera de la Cruz.

Pulgui y nuestros cuatro amigos habían ido al campamento cuando Santi y los dos moteros subían por el camino de la Raposa. Le habían invitado a cenar y luego iban a charlar mirando a las estrellas.

Al cabo de un rato llegó el padre de Adrián, acompañado por Lucía y María. Aparentaba estar asustado delante de las dos niñas, pero suponía lo que vieron al llegar.

Los dos chavales  y los tres jóvenes ya estaban riendo alrededor de la hoguera encendida de nuevo. Pulgui saltaba juguetón al lado de Jorge, un chico fuerte y de anchas espaldas, que con un palo obligaba al perro a hacer volteretas en el aire.

El padre de Santi y Adri les dijo serio que mañana había que trabajar, que no alargaran mucho la juerga. Luego se volvió a casa.

Los moteros estuvieron todavía una hora más contando sus últimas aventuras. Ya a las doce y media los pequeños volvieron a sus casas.

Posteado por: lenguajesculturales | marzo 13, 2011

El entierro y el novenario. CICLO VITAL. La Guareña zamorana. Guía cultural.


El entierro y el novenario.

 

 

 

Al día siguiente cogían unas andas y se le daba tierra como Dios manda” (38).

 

La familia encargaba al carretero el ataúd para el muerto, la caja. Se traían las andas a la puerta de la casa, señal inequívoca para los que todavía no lo sabían que el vecino  “Señor Fulano” había muerto.

 

Las andas las tenía el carretero, el que hacía el ataúd, y cuando veías a la puerta de un enfermo las andas… Este ya se murió… Antes casi que tocaran las campanas, ya llevaban los familiares las andas, las llevaban y las ponían a la puerta.”

 

Aquí¡ todos se enterraban con ataúd, es que aquí¡ había un carretero que hacía la caja y venía a medir… No había quien era tan pobre que no tenía ni para la caja. Ya se sabía que un ataúd forrado costaba dos y un  ataúd sin forrar costaba uno. El ataúd lo hacía con cuatro tablas malas y era barato, pero si tenía que ir al comercio y llevar tela negra pa forrarle bien y ponerle por dentro chinchetas y adornao con una cinta negra, pues costaba tres veces más.”

 

Todos los vecinos eran dignamente enterrados dentro de un ataúd. Para nuestros informantes era excepcional el entierro sin caja, envuelto el cadáver en una sábana.

 

Yo conocí enterrarse en tierra todavía a un señor que había estado trabajando en el Canal de Panamá. Nos vinimos los chiquillos al salir de la escuela corriendo para verlo porque lo iban a tirar en una sábana en la fosa, pero los demás, siempre en la caja hecha por el carpintero.”

 

La familia tenía la responsabilidad de enterrar al muerto, pero en los estatutos de las cofradías descubrimos numerosas obligaciones por parte de los cofrades que manifiestan la gran importancia de estas asociaciones en los últimos momentos de muchos de nuestros paisanos. En cierto sentido, las cofradías eran “seguros de defunción” para el cofrade y su esposa.

 

a.  Asistencia previa a la muerte:

 

Cofradía del Santo Cristo de la Salud de Castrillo (1913):

Cuando estuviere enfermo de gravedad algún cofrade y una vez que haya recibido los santos sacramentos, ser  asistido cada noche y durante la persistencia de la gravedad por dos cofrades, siguiendo rigurosamente el orden de lista...”

 

Cofradía de San Antonio de Padua de Vallesa (1912):

” … prerrogativas a que se tiene derecho por ingresar en la hermandad… la asistencia con su vela (de cada cofrade) a la administración del Santo Viático . Se recomienda que asista todo el que pueda…”. ” Después de administrar el Santo Viático a un hermano o hermana es obligación de los mismos que dos hermanos o hermanas acompañen de noche hasta que el peligro desaparezca o si ocurriera su fallecimiento...”

 

b. Asistencia en el entierro y Misa de difuntos.

 

Cofradía del Santo Cristo de la Salud de Castrillo (1913):

Si ocurriere el fallecimiento de alguno de los cofrades, los demás hermanos tienen la obligación de asistir con una vela al funeral de sepultura y a la misa de entierro, considerándose exceptuados solamente aquellos que al toque de campana de la defunción estuvieren ausentes de la localidad y no tuvieren noticia de la defunción. Los que faltaren a alguno de esos dos actos religiosos y no estuvieren exceptuados pagar n la multa de una peseta…”. ” … los cargos (de la cofradía son)… dos mayordomos, dos secretario, dos muñidores, cuatro sepultureros y cuatro llevadores.”. ” Los sepultureros deben abrir y cubrir la fosa de los cofrades que fallecieren… los llevadores tienen la obligación de llevar el cadáver de los cofrades que fallecieren.”

 

Cofradía de San Antonio de Padua de Vallesa (1912):

… prerrogativas a que se adquiere derecho por ingresar en la hermandad… La celebración de un oficio con su misa cantada por cada uno de los hermanos que fallecieren; el que se tendrá el primer día hábil después de su fallecimiento… La asistencia en el entierro y oficio bajo la multa de un cuarterón de cera por cada acto que se falte…”. ” Es cargo del secretario… avisar al mullidor (muñidor)  del fallecimiento de alguno de los hermanos para que este haga la señal con la campana…

 

c. Otras prestaciones del “seguro” de la cofradía.

 

Cofradía del Santo Cristo de la Salud de Castrillo (1913):

La misma obligación tienen los cofrades en el caso de fallecimiento de las esposas respectivas, y si alguno fuese viudo o soltero puede exigir esa asistencia para el caso de defunción de uno de sus padres o hijos.”. ” Por cada cofrade que falleciere se encargar  un oficio de difuntos en sufragio de su alma siendo obligatoria la asistencia a este acto.”.

 

Cofradía de San Antonio de Padua de Vallesa (1912):

Los hijos mayores de siete años que falleciesen siendo los padres cofrades tienen derecho a que salga la cera para el entierro sin pagar nada; a los catorce años adquirir n todos los derechos de cofrade quedando obligados a los gastos…”. ” Si algún pobre de solemnidad transeúnte llegase a fallecer en casa de alguno de los hermanos lucir  la cera de la hermandad.”

 

El fallecido era llevado de la casa al cementerio, formando los monaguillos, el cura, los llevadores de las andas, los familiares y todos los vecinos un cortejo con un ambiente muy distinto a los que ya describimos en el bautizo y en la boda.

 

Aquí un entierro era serio. Antes no se iba a la iglesia, eso fue después. Venía el cura a la casa, lo recogía y al cementerio. Hubo un entierro de una chica joven que fue la música a tocar. Había muerto de tuberculosis y había dicho que si se moría que fueran los tacholeros tocando la música… y tuvieron que ir.”

 

Los familiares del difunto lloraban abiertamente el dolor de la pérdida. Unos dicen que era una manifestación ficticia, otros que era sentida.

 

En un entierro era muy ridículo que las mujeres gritaran. Había también mujeres que se corcomían y no gritaban… y salía la gente diciendo… Fíjate no ha llorao siquiera un poco… As¡ que había quien, aunque lo estuviera agradeciendo (que se había muerto el familiar) pues tenía que hacer la comedia de gritar.”

 

En algunos pueblos se contaban anécdotas sobre los gemidos y los lamentos de los familiares del difunto, algunos de ellos tan singulares que provocaban la risa de los concurrentes.

 

Antes la gente gritaba mucho en los entierros. Yo creo que no se sentía de verdad. Eso yo no lo entiendo. Y aquí hasta risas. Había un señor que se murió joven y ya estaba allí el cura. Se sacaba una mesa en el portal, se pon  el cadáver, y llegaba el cura. La gente rezaba un poco. Y decía su mujer… Adiós, hermano del alma, hasta el valle de Josafat… Y venga a hacer esparabanes… Y los hijos mayores le decían a su madre que se callara… Pero ella dijo… No me da la gana, cojones, que somos hermanos, que salimos por el mismo agujero… En otro pueblo se murió uno de repente, a principios de verano y ya habían encerrao la cebada, y la mujer empezó a dar gritos… Ay, Fulano, Fulano, me metiste la cebada, pero lo otro… quién me lo mete… La mujer lo decía con buena intención  ( lo otro se refería al trigo, la algarroba), pero la gente lo aplicaba a lo que le parecía (al sexo)…

 

Nuestros informantes todavía recuerdan la ofrenda de pan que se daba al cura en la misa por el difunto. Probablemente era un vestigio de parte del pago que se le daba por enterrarlo.

 

Era una tradición, para las misas de entierro siempre se ha llevado un pan, pero ya se ha quitado eso también. El pan era para el cura, y cuanti más grande mejor… un pan recientito...”

 

También se repartía pan entre los pobres si era el entierro de un rico del pueblo cuando éste lo había dejado prescrito en el testamento.

 

El Ayuntamiento contrataba un sepulturero para que abriera la fosa en el cementerio y preparara el lugar de enterramiento.

 

Había sepulturero que le pagaba el ayuntamiento. Y  la sepultura el que podía la compraba, pero esto es de ahora, que antes nada… le quitaban a aquel y ponían a este en ese sitio...”

 

El día de todos los santos salía el enterrador a pedir con una esquila. Unos le daban una taza de garbanzos, otros le daban cinco pesetas, otros le daban un cacho de tocino, en fin, toda la gente le daba algo…

 

Ya hemos visto que antiguamente la labor de hacer la fosa y preparar la sepultura era responsabilidad de la cofradía a la que pertenecía el difunto.

 

Antes no había sepulturas, ahora ya son todas compradas. Había un enterrador que había que pagarle, pero mucho antes en las cofradías había sepultureros y llevadores que lo hacían todo. Los llevadores por regla general son de la familia, pero si no los tiene, pues los de la cofradía. Antes no había sepulturero, eso lo tenían que hacer los de la cofradía...”

 

El sacerdote volvía a la casa de la que había partido el cortejo fúnebre. Rezaba de nuevo y fijaba con los familiares la fecha de la misa por el alma del difunto.

 

Después del entierro los familiares y allegados, sobre todo si eran forasteros, se reunían en la casa para comer. No era propiamente una comida ritual, sino una necesidad lógica al final de la mañana… “¡No se iban a ir a su casa sin comer!”

 

Antes que nosotros, y cuando nosotros algunos, en un entierro comían los familiares. A m¡ me tocó con un caballo ir en representación del amo, ir al entierro, y luego nos dieron comida. Pero aquí en el pueblo yo no iba a comer a casa de nadie...”

 

Aquí se ponía antes la comida para los que venían de fuera. Porque antes nunca se enterró por la tarde. Antes se enterraba en la mañana y venía la gente a comer. Se preparaban unas ollas grandes y se ponía cocido, y comían todos. Venías del entierro y a comer. Yo me  acuerdo un hermano de mi madre que se murió con 48 años… yo era pequeña… ¡lo que disfrutamos, lo que corrimos, lo que jugamos por allí! Todos éramos primos carnales, todos los hermanos eran jóvenes. Lo pasamos (los pequeños) como si fuera una fiesta… Para los mayores no… Aquello era un gasto muy grande.”

 

En los días siguientes a la muerte de nuestro paisano, algunos familiares y amigos cercanos se reunían por las tardes a rezar el rosario e, indirectamente, a acompañar en los primeros días a la viuda o al viudo, según fura el caso, y a sus hijos, intentando compensar la ausencia del ser querido. Estos se prolongaban a lo largo de nueve días, por lo que se llamaba “el novenario”.

 

Aparte de las consecuencias económicas o los reajustes laborales que sufría una familia con la pérdida de uno de sus miembros, desde el punto de vista social, los familiares directos del difunto entraban en un periodo de “luto” que restringía enormemente su presencia en los acontecimientos importantes del pueblo, viéndose obligadas las mujeres a vestir con ropas negras y los hombres a señalar sus chaquetas o abrigos con una cinta negra en la solapa.

 

Cuando salía el muerto para el cementerio, se cerraba la puerta principal y no se abría, ni se enjalbergaba la casa… Yo por mi padre estuve tres años y pico, y por mi abuelo me pusieron un vestido negro pero con pintitas blancas… es que era una niña. Es que era…ni salir de casa… y todas las muchachas encerradas.”

 

El hombre guardaba también el luto en el lazo negro o en la corbata negra, y luego no iba al baile si era joven. El hombre tenía que salir m s, pero la mujer no salía de casa… y si se le moría el marido joven pues luto para toda la vida, porque luego se morían los padres, y as¡… siempre de negro...”

 

Los lutos antes eran de cinco años de negro, con pañuelo y todo y medias negras… y ni bailes ni nada. Quitar los tiestos de las ventanas, ni comías bollos, ni matabas un conejo, ni celebrar la Nochebuena… Yo tenía una radio y después de morirse mis padres no sabes lo que tardé‚ en encenderla de nuevo…

 

No estaba bien visto hacerse presente. El luto era una reclusión voluntaria que expresaba el dolor por la pérdida de un miembro de la familia. Esta situación, desde otra perspectiva naturalmente, recordaba la situación de la cuarentena de la mujer que acababa de dar a luz, o la reclusión de la joven que había quedado embarazada antes del matrimonio. La sociedad obligaba a una “separación ritual” porque de algún modo estaba señalada por un acontecimiento liminal: el paso de la no existencia a la vida y el paso de la vida a la muerte.

 

Pero los mismos vecinos compensaban esta separación aparente de la vida social haciendo partícipes a los apenados familiares de aquellos placeres tradicionales que anualmente se hacían en las fiestas del pueblo o de la cofradía a la que pertenecían.

 

En San Gregorio, fiesta de Guarrate, se limpiaba la casa por la primavera, era en Mayo, se sacudían los colchones de lana en la calle… estando de luto no se podía hacer nada de eso… Una mujer quedaba ahogada, con pañuelo, con toquilla, y las viudas con el luto para toda la vida… Los lutos era una cosa terrible. Que llegaba la pascua y había que hacerle el hornazo a los del luto. Tu tenías un pariente de luto y no sólo tenías que hacer los dulces para t¡ por la pascua, sino también para ellos, los de luto… y el hornazo también… Yo me acuerdo el año que murió mi abuela que mi madre estaba acobardada, porque murió por pascua y no sabía mi madre dónde meter tanto dulce que le regalaron… Y luego cuando el gallo, los quintos iban a echar la relación en casa de los de luto, porque no podían asistir a la corrida...”

 

En la fiesta, a los que estaban de luto riguroso, el muñidor les llevaba el refresco de la fiesta… Oye, que había escotao como todos para la fiesta… no estaba en la música, en el baile, pero se le llevaba el refresco...”

 


Signos de identidad familiar.

Había una gran diversidad de signos específicos de cada familia difíciles de resumir y de considerarlos comunes a todas las familias de un pueblo de la zona oriental de Zamora. Para dificultar más la caracterización se añade el hecho de que la mayor parte de los signos familiares sólo eran aplicables a una generación, de modo que los hijos de esa generación  perdían con facilidad las notas características que habían identificado a sus progenitores. Pese a todo ello, algo quedaba entre los descendientes de una familia que los identificaba, ya fuera desde el punto de vista psicológico o ideológico, desde el punto de vista social, o desde el punto de vista material (prescindiendo del patrimonio económico).

En primer lugar, había ciertos rasgos psicológicos referidos al carácter (ser abierto o cerrado, generoso o tacaño, festivo o apocado, etc…) que definían a algún miembro de la familia, pero si éste era el padre o la madre, la familia quedaba señalada por su carácter. Los convecinos veían en los descendientes ese carácter propio que los identificaba: “Tiene a quién parecerse…” “Mira cómo se le nota que es de los Tal  o de los Cual…” En el ámbito de los conocimientos o de las habilidades prácticas de la vida agropecuaria el signo identificador era sólo para una generación, siendo la siguiente constantemente comparada con sus antepasados. Podía ser buen labrador, arar bien, ser buen podador, buen segador, la mujer buena ama de casa, hacer buen pan, buenos bollos, buen cocido, ser buena escardadora, espigadora, etc… Los descendientes eran juzgados respecto al buen hacer  (o mal hacer) de sus padres o familiares directos. En el ámbito de la religión, los miembros de una familia podían ser piadosos o simplemente cumplidores (en una sociedad que imponía los deberes religiosos). También podían  pertenecer a una cofradía y recibir en “herencia” el derecho a pertenecer a esa cofradía (del Cristo, de la Virgen, de tal santo o de tal otro, de ricos o de obreros…  ). Incluso algunas familias ejercían siempre una función en las manifestaciones religiosas portando una cruz, cantando unas loas o siendo sacristanes.

El signo de identidad familiar más característico era el apodo. Éste podía ser familiar o personal. Era un signo característico con el que los vecinos de estos pueblos se identificaban unos a otros. A todo vecino se le daba el trato de “señor”: el señor Ezequiel, el señor Luis, etc. Con este trato el vecino casado o adulto adquiría un cierto reconocimiento en la comunidad local. Pero cuando un vecino se refería a otro por su apodo, cambiaba el término “señor” por el de “tío”, resultando así el tío Morceña, el tío Dientes, el tío Cagasangre. El origen del apodo era una anécdota de la vida o una peculiaridad física o psicológica que algún vecino observador, crítico o guasón destacaba y repetía con frecuencia. [1]

“ Al tío Barril le llamaban así porque tenía una vaca que se llamaba la Barrila…”

“ El tío Gavilucho era un tío listo, y por eso le llamaban Gavilucho…”

En otros pueblos se daba la circunstancia de que el apodo reflejaba lo contrario de lo que significaba: si le llamaban el tonto es que era listo, si le llamaban el rápido es que era lento, si le llamaban el charlatán es que era muy callado.

Si el apodo era de la familia, bastaba con el artículo determinado delante: los Tacholeros, los Tarrurras, los Serranos…

Un hombre se emborrachó y mi abuelo le decía que dijera tarrarrurra… y de tanto repetírselo cada vez que se emborrachaba aquel paisano, pues quedó mi abuelo como tarrurra, y luego todos (sus hijos)…”

“ Mi abuelo era gallego y llegó al pueblo a poner tachuelas, y se casó, y quedamos como los Tacholeros…”

“ Era una familia que había venido de la sierra ( de Salamanca) y los llamaban los Serranos… )

Otros aspectos de la vida social del pueblo también definían a las diversas familias. El trato con los obreros, la atención en las comidas, el sentido de igualdad en el trabajo con ellos o la distancia de estatus que se pretendía mantener, determinaba las preferencias de los que buscaban jornal según la familia que les daba trabajo. La influencia de cada familia en la vida del pueblo, los diversos cargos municipales que habían ejercido sus miembros,  el “nivel caciquil” que esa familia representaba en el pueblo, la adscripción política, de derechas o de izquierdas, etc.

También era signo importante de identidad el oficio que se mantenía en la familia (hornero, tejero, molinero, etc…).

Por último, algunos objetos materiales podían ser signos de identidad familiar. No hemos visto en estas tierras manifestaciones estéticas destacables en las casas, en los aperos de labranza, que llamaran la atención. Podríamos suponer que un vestido, un mantón, una joya (los anillos de boda solían ser siempre los de la misma familia para todos los que se casaban), una capa, etc… o algo tan sencillo como el sello del pan identificaban a la familia , que transmitía este pequeño valor de una generación a otra.

“ En el medio del pan se ponía una señal, que no era por miedo a que te lo quitaran, es que era la ilusión de la gene de tener un sello de madera, que lo solían hacer los carreteros (los carpinteros)… y si no tenías sello, pues le hincabas el tenedor o le hacías un redondel con un vaso.”

Recursos económicos de la familia.

Las posibilidades económicas de cada casa determinaban los medios de vida de la familia. Las grandes casas disponían de muchas tierras y abundante ganado, por lo que necesitaban “ajustar” permanentemente o de modo temporal obreros y jornaleros. El medio de vida de la familia de las grandes casas era su patrimonio y su hacienda, trabajado por personas ajenas a la familia. La actividad fundamental de los agentes principales de la familia (el padre y la madre) era organizar y dirigir con el “mozo mayor” el trabajo de las personas “ajustadas”.

Algunos comerciantes, artesanos y funcionarios, u otros vecinos no agricultores, podrían vivir de sus sueldos o sus negocios. Los pocos artesanos y comerciantes que hubiera completaban sus recursos económicos también en la agricultura.

Había, sin embargo, una gran mayoría de paisanos de esta cultura tradicional, desde los medio labradores a los criados, jornaleros o temporeros, que vivían más apurados y tenían que potenciar al máximo las posibilidades de su casa y su familia.

La familia de los medio labradores procuraba hacer todo el trabajo “evitando dar un solo jornal”. Una familia numerosa era lo ideal para llevar adelante su escaso patrimonio.

“ Mi padre tenía doce hijos, y lo que quería era trabajar pa los doce hijos, porque había una labor muy pequeña, y él nunca dio un jornal, entre todos lo hacíamos…”

“ Había una labor bastante buena, pero éramos muchos (en la familia) y había que procurar no dar un jornal, que todo eso que se cogiera quedara en casa. Así que cuando eras así de chiquitina ya ibas a recoger matas de lentejas…”

Si el labrador medio no tenía familia numerosa o la mayor parte de sus componentes eran mujeres, procuraba tener un criado que ayudara en las labores del campo. Su limitado patrimonio, las tierras arrendadas, un pequeño majuelo, y un “churrico” (un ternero) de alguna vaca cada cierto tiempo, componían su medio de vida. [2] (NOTA 5)

Las familias de los que trabajaban como criados permanentes o mozos de mulas de las casas fuertes dependían de lo acordado con el amo. [3]

Podía ser un dinero anual (de septiembre a septiembre), podía incluir la manutención diaria, podía incluir también bienes en especie (si no había manutención diaria) como trigo, legumbres, patatas, tocino, etc., podía incluir una “senara”, unas tierras que el amo permitía trabajar al criado para su provecho… Incluso hubo una época en la que los vecinos sin tierra podían disponer de un trozo de terreno cedido por el ayuntamiento para hacer los llamados “huertos familiares”.

“ El amo te pagaba anualmente… pero cuando lo necesitabas se lo pedías. Cuando los patronos nos ajustaban por año… pues hoy te hacían falta cinco duros… ibas a buscarlos… mañana te hacía falta un duro… y así todo el año pidiendo. Y el día 8 de septiembre era nuestra Señor La Tramposa, la tramposa porque había muchas veces que creías que ibas a cobrar algo (era la fecha en la que vencían los contratos anuales con los criados) y no alcanzabas nada… y había que llevar dinero al amo si lo habías gastado todo y más. Pero nosotros teníamos el sueldo seguro (los criados) no el jornalero. Yo después al amo le sacaba seis fanegas de trigo y la ración diaria… También nos ayudaron mucho lo de los huertos familiares que dio el ayuntamiento… eso quitó mucha hambre.”

Por último, los jornaleros y temporeros intentaban llevar la familia adelante con los jornales de temporada. Estos eran abundantes en primavera y verano, menos en otoño, y muy escasos en invierno. Había jornales para escardar, segar el cereal, arrancar legumbres, trillar, sembrar… pero en el invierno sólo podían esperar que los llamasen a arreglar una pared, cortar leña o hacer una bodega… [4](NOTA 7)

“ La mayoría de los jornaleros no tenían nada, ni tierra, y deseando que un señor viniera y les dijera… Oye, que si vienes ocho días pa que me lleves las vacas o las mulas… que le diera una peseta o cincuenta céntimos por jornal. El que vivía de jornal pasaba hambre, pasaba mucha necesidad…”

“ Un obrero de entonces (primera mitad del siglo XX) tenía que echar ocho días pa ganar una fanega de trigo, que venía dando cuarenta panes, y normalmente todas las familias tenían cuatro o cinco muchachos… y los chicos tenían que esta trabajando con otros pa que les dieran de comer…”

“ Los jornaleros en verano tenían trabajo… iban a la dehesa a hacer adobe, y los vendían luego en invierno. Cortaban leña pa sacar dinero, manojos para hornos, olivaban una viga… a veces a escondidas del dueño de la viga (chopo), pescaban peces, cogían cangrejos, alumbraban majuelos, cuando era el tiempo de escardaban, vendimiaban…”

Es de suponer que las esposas y los hijos de las familias de jornaleros no se quedaban en casa esperando el jornal del padre. Los niños y niñas dejaban la escuela a los nueve años y empezaban a servir en algunas casas como pastores o criadas [5]. Las madres, si no eran criadas permanentes, buscaban jornal lavando ropa, espigando, escardando, recogiendo legumbres, etc.

En general, el modo de definir la vida que llevaban la mayor parte de los paisanos se resumía en la expresión “pasar necesidad”. Era una vida excesivamente dura, rutinaria, falta de futuro, escasa de beneficios, austera, miserable, poco gratificante. [6](NOTA 9)

“ Era una vida muy mísera la que hemos pasao…”

“ No era pasar hambre, no. Era pasar necesidades. Había lentejas, había garbanzos, pero no había una perra (dinero). Yo no pasé hambre ni en cá mi madre ni en ca’lamo…”

División del trabajo en familia.

Como es lógico, había tres agentes fundamentales en la familia: el padre, la madre y los hijos/as.

Cuando se hace un análisis de la división del trabajo familiar, frecuentemente descubrimos que el hombre realiza las tareas que exigen fuerza, dejando las más delicadas y “caseras” a la mujer. Este tópico nos sirve para la cultura que estamos analizando, aunque sabemos perfectamente que no nos valdría en otras culturas. Los hijos pequeños realizan actividades complementarias o de poco esfuerzo, y los mayores adquieren el rol del padre o la madre.

En nuestro caso, el hombre y la mujer no estaban equiparados en la actividad agrícola, o sea, no eran sustituibles el uno por el otro. Había tareas específicas que sólo eran del hombre, y otras que sólo eran de la mujer. Esta situación contrastaba con la zona norte peninsular, donde las labores del hombre eran más intercambiables. En estas tierras orientales zamoranas, al sur del Duero, la mujer no solía hacer el trabajo fuerte del campo. La mujer no araba, no ponía el yugo a las mulas, no era segadora habitual, no estaba al pie del carro, etc. Este modo de dividir el trabajo estaba generaba un criterio moral: No estaba bien vista la mujer que sólo dedicaba su tiempo al campo y, sobre todo, “a estar sola fuera de casa”.

“ En mi familia ésta (mi mujer) y yo hemos ido mucho al campo, a trabajar al campo… pero vamos a suponer que en otra familia hay chicos y chicas. Pues los chicos van a recoger, a segar, a gavillar… no las chicas…”

“ Aquí el camino antes era casarse… porque entre los dos, el hombre a trabajar (al campo) y la mujer arreglarle la casa… aunque luego fuera a espigar, a vendimiar, a limpiezas en casas de amos… pero vivían. Pero el hombre solo por su cuenta era un desbarajuste y la mujer igual…”

Sin detenernos en especificar el trabajo de los hombres en el campo, aportamos a continuación algunos testimonios que aluden al trabajo de la mujer en esta vida tradicional. [7](NOTA 10)

“ Suponte un matrimonio y cinco hijas. Las chicas no iban a arar, pero lo mismo las veías cogiendo vides que ir a garbanzos. Podaba el padre, y ellas detrás cogiendo vides… o a sembrar garbanzos, que ahora por marzo las veías con la cestita sembrando garbanzos… y luego a escardar…”

“ De la mujer dependía mucho el trabajo de la casa. Es que no era sólo la manutención, hacerte las comidas, limpiar la ropa, masar el pan… es que en la mayoría de las casas… a mi mujer no le tocó… pero a mi madre… yo la vi muchos años darle a la máquina (de limpiar el grano en las eras) en el verano, ir a tornar lo trillado… Lo que no hacían era arar, pero en la era trabajaban mucho. Y esto en casa de un labrador, que en casa de un medio labrador, esas lo tenían que hacer todo. Los que tenían una labor chiquita y que lo hacían todo ellos, pues la mujer, a las dos de la mañana o las tres, montaba en el carro con el marido, segaban un carro o medio carrito, le daba ella los haces a él, lo traían en el carro, y luego a hacer la comida…”

“ En la escarda se hacían cuadrillas, iban mujeres, aunque yo nunca fui… señal de que en mi familia no hacía falta… y mi hermana tampoco salió nunca al campo. Si salían las mujeres al campo es que había necesidad en la casa. Había cuatro o cinco casas con todo chicas y ningún chico… Pues, oye, iban a escardar, a dar haces, iban a tornar en la era, a lo que fuera. En casa, dentro de casa, los trabajos fuertes los llevaba la madre, pero el trabajo era distinto de hoy. Antes se limpiaba la casa por la fiesta, y eso de fregar todos los días los pisos… de eso nada. Lo que se hacía era ir a por agua, lavar la ropa, regarla… Se cosía muchísimo. Las madres se levantaban temprano, ponían el pucherito, ponían el cocido. Luego había familias con pocas posibilidades económica, pues las mujeres, llegaba el escardo y a escardar, llegaba el verano y a segar… pero esto pocas mujeres, y más bien con su hermano o con su marido, y la que iba. A espigar iban todas las mujeres de los obreros, y así cogían más de un saco. Y luego a la lenteja y a recoger garbanzos la mujer también iba. Contratabas segador para el verano y te sacaba como condición… pues mira, a los garbanzos cogemos obreras, y con hoz iban ellas…”

En las familias con escaso patrimonio, los niños y las niñas no llegaban a terminar la escolaridad a los 12 años. Empezaban a trabajar desde los 8 y 9 años en las tareas de casa o en casas del pueblo que necesitasen pigorros, rapaces o rollas. Bastaba con que les dieran de comer.

“ La mayoría antes de los doce años los sacaban de la escuela APRA ir a trabajar, para ir a la era, para ir de rapaz, el rapacillo con ocho o nueve años… le montaban en la burra y le decían… Vete a buscar la comida. Si le había ajustado su madre para esa cuadrilla ya tenía que perder la escuela. Y antes le habían llevado a escardar o a llevar las vacas al prao…”

Los hijos mayores de la familia, mozos y mozas, asumían las ocupaciones de su padre o de su madre. Incluso el padre, paulatinamente, se retiraba de la labor fuerte del campo, llevando los hijos mozos el peso del trabajo de las tierras.

“ Los padres nuestros, la mayoría, en cuanto tenías doce o catorce años, ya eran casi como los ricos… ellos no pisaban el campo más que con el burro a ver lo que andábamos haciendo…”

“ Luego esos mozos no todos iban a arar, otro iba a podar, el otro a alumbrar el majuelo, el otro a hacer la buertas (huertas), el otro de pastor… según el trabajo que tuvieran los padres…”

“ Los hijos mayores criaban a los más pequeños… la (hija) mayor pues ya iba recogiendo a los demás hermanos y los cuidaba, y si no la abuela… porque la madre tenía que estar trabajando.”


[1] (4) Memorias de Luis Torrecilla, Cañizal. ” Cuando el abuelo era ya mayor. Yo iba con ‚l siempre montado en una mula a dar agua al caño. Este señor (un amo rico de Cañizal) tenía la era muy cerca del camino y siempre estaba sentado viendo trabajar a sus obreros. El abuelo pasaba y le saludaba: Adiós, Marino. Este contestaba: Adiós, Barril. Al abuelo lo llamaba Barril de mote. Toda la gente humilde tenía mote, como, por ejemplo, Besugo, Almanegra, El Dientes, El Morceñas… Pero cuidadito con llamárselo en la cara. Ellos s¡… Un día le dije al abuelo: Por qué usted le dice Marino y él le dice, Adiós, Barril… Me quedo con ganas de decir, Adiós, Tío Negro… El abuelo se echó a reír”.

[2] (5) Memorias de Luis Torrecilla, Cañizal. ” Francisco ve que sus hijos son muy jóvenes para poder recoger tanto fruto. La mayor de sus hijas, catorce años, la segunda, doce, y yo, diez años. Son muy jóvenes para poder recoger esta cosecha que se presenta tan buena. Hay que coger un segador. ser  de estos hombres que cuesten poco dinero, por estar ya desgastado, por su edad. Se llama Felipe, el Marzo, es algo pariente de casa. Tiene sesenta años.”

[3] (6) Maya Frades (1994) alude a las condiciones laborales de los obreros o criados en la primera mitad del siglo XX: ” … en este sector productivo la década de los cuarenta, el cincuenta por ciento de la fuerza de trabajo se dedicaba a la agricultura en condiciones de subempleo permanente; circunstancias que impedían que se registrase presión alguna sobre las tasas de salarios y al mismo tiempo actuaban como freno a la introducción de maquinaria y de mejoras tecnológicas.” (Pág. 54)

” La mayoría de las veces la ejecución de las diferentes faenas agrícolas corresponde a la fuerza de trabajo asalariada que recibe a cambio una baja remuneración y soporta largas jornadas laborales, lo cual se traduce en el mantenimiento de m‚todos de explotación extensivos… Los propietarios de los medios de producción, por tanto, se benefician del abundante mercado laboral y de su escasa capacidad reivindicativa, que repercute negativamente en el nivel de los salarios agrícolas…” (Pág. 65)

[4] Estas coplas recogidas por Miguel Manzano (Cancionero… 1982) son de gran valor documental para ilustrar las condiciones de vida del obrero: ” Coplas de Castaña el analfabeto. Fuentelapeña.

Este es el año abatido

para el pobre jornalero

muerto de hambre, sin un cuarto,

desnudo, roto y en cueros.

Ni tiene chaqueta, ­ ay madre, qué risa!

no tiene chaleco, tampoco camisa.

Si estrenan un pantalón

no tienen para zapatos;

con seis hijos de familia,

componte con treinta cuartos.

Reparte el caudal: eso es una broma;

ver s a qué tocan las ocho personas.

Levántate en la mañana,

cómprate pimiento y sal

y una panilla de aceite

y lo demás para pan.

Echas de merienda patatas cocidas;

vuelves en la noche: la misma comida.

Y el día que las tenemos,

chicos, bailad a este son:

seis días trae la semana,

tres estáis mirando al sol,

Cobras los domingo, como es de costumbre;

¡pobre panadero!, la tarja en la lumbre.

¨ ¿Quién se atrever  a pasar

por su puerta de vergüenza?

Ya tendrán que arrodear

por no verse en una afrenta.

Pasa por su puerta sin que te eche el ojo:

este es el del pan: el ladrón tramposo.

Ya pronto viene el verano,

que es cuando se gana algo

para pagar nuestras deudas

y para ahorrar algún cuarto.

Has de estar tres meses cortando las pajas;

ganas doce duros: la renta la casa.

¨Cómo pagar boticario

y al médico que receta?

Si no te ha quedado un cuarto,

pagar s con la puñeta.

Y si no le pagas se enfada del todo,

te hace una receta para Carreteros (lugar

del cementerio)

Pronto vienen los consumos,

lo que se paga primero,

y a una que no pagó

le embargaron el manteo.

Y era el que tenía ella pa salir.

Ya se lo llevaron: quieta en el redil.”

( Cancionero de Folklore Zamorano, Pág. 508)

” Amante, amante, amor, amor. Fuentesaúco.

Fuentesaúco famoso,

qué bonito vas a estar

con tres corridas de toros

y los obreros sin pan.”

(Cancionero de Folklore Zamorano, Pág. 135)

[5] En el libro de Caja de Enrique Gómez, Villamor de Escuderos, 1844, aparecen con cierta frecuencia anotaciones como esta: ” Gana el hijo de Atilano González en mi casa desde el Viernes Santo a San Pedro…” Y a continuación las partidas de dinero que va adelantando al padre por el trabajo de su hijo en casa de Enrique Gómez.

[6] Luis Torrecilla, Cañizal, expresa estas mismas ideas en versos del siguiente poema:

La hija del zapatero.

Cañizal, camino hondo.

Mi calle: la del Regato,

mi madre con sus labores,

mi padre con sus zapatos.

Mis juegos en la calleja

compartí con siete hermanos.

En un pueblo de Castilla

pasé mis primeros años.

­ ¡Cómo recuerdo a mis padres

discutiendo sus miserias,

implorando algún trabajo!

pero llegando la noche

se olvidaban… y me daban m s hermanos.

Recordaba al zapatero

arreglando los zapatos,

y a mi madre, con fatigas,

atendiendo a mis hermanos.

Y a pesar de la opulencia

que he vivido en Alemania,

recordaba aquella mesa

de manjares despoblada.

Recordaba aquella sopa

de pimentón y de ajo,

y las nueve cucharadas

que salían temblorosas

de la cazuela de barro.

[7] Elogio a la mujer trabajadora de Guarrate.

” Relación de Fasio. 1948.

Autor: Wenefrido de Dios.

Ya sabéis que es labradora

que en el trabajo se afana,

que es buena, honrada cristiana,

que es tranquila y soñadora,

que igual sufre, pena o llora,

como le gusta reír,

que se sabe divertir,

y al pobre limosna dar,

y si le llega a faltar,

también la sabe pedir.”


La muerte y el velatorio en La Guareña (Zamora).

Juan Manuel Rodríguez Iglesias.

Pasaban los años. Nuestro paisano envejecía y se acercaba el final de su vida. La muerte es el último acontecimiento que marca el desarrollo vital de todo ser humano. En La Guareña la cercanía de este inevitable suceso no sólo era anunciado por la edad y el aspecto físico de sus gentes; desde el punto de vista social, la transmisión del patrimonio del padre y la madre a sus hijos o herederos anunciaba el final de la vida. El anciano tasaba su patrimonio y lo distribuía en partes iguales incluyendo en cada lote un poco de la diversidad de sus haberes: tantas fanegas de secano, tantas “alanzadas” de viña, esta casa ( o esta parte de la casa), estos muebles, estos vestidos o ropas, etc… De ese modo, con la ayuda de un experto, “hombre bueno”, conocedor del verdadero valor de lo que se repartía, se iban confeccionando las hijuelas de cada heredero/a. Este hecho se realizaba de un modo privado o ante notario. Si era necesaria la segunda forma se hablaba de “hacer testamento”.

Mi padre puso testamento y entre mi hermano mayor y mi padre, como conocían las tierras, pues ya calcularon que nos tocara un poco de bueno, un poco regular, lo que fuera, compartirlo para que tocara de todo…

El hijo/a o heredero/a que permanecía acompañando hasta el final de la vida a los padres recibía un poco m s que los demás, o se le añadía algo respecto al resto de herederos que lo distinguía. Era “mejorado” en el testamento, el padre “se ladeaba” por ‚l, aunque esto último podría ocurrir sin necesidad de que hubiera estado viviendo con ‚l hasta el último momento.

Había quien se ladeaba por un hijo, y le dejaba la mayoría a aquel hijo… y ahí venían rencillas… porque a lo mejor el padre tenía cegadez por un hijo. El pequeño, porque era el pequeño, se ladeaba el padre por él, y ya venían la etiqueta (rencilla) entre los hermanos. Mi hermana que estaba soltera se quedó en casa con mis padres y la dejaron todo de las puertas pa dentro, porque al estar soltera y quedarse con ellos… además de las tierras que las teníamos a partes iguales la adjudicaron la casa. Era normal, y todos lo vimos bien…

Como en todo lugar y tiempo, el reparto de la herencia provocaba conflictos entre los herederos/as porque casi siempre había alguno insatisfecho con lo que le correspondía, sobre todo si se hacía después de la muerte del padre o la madre.

Se daba el caso de gente que moría sin hacer testamento. Luego andaban los hermanos mal pa partirlo...”

A parte de “la partición” de los bienes, no quedan entre nuestros informantes otras “premoniciones” de la muerte. Las supersticiones en torno a ciertos animales no perviven en la memoria de estos paisanos (aves, ladridos de perros, etc…)

Había una profecía de antes de morirse, era un pájaro que cantaba. Hace unos años había un pájaro como que miaba… pues murió un vecino y no ha vuelto a oírse ese pájaro. Se decía antes que si canta ese mirlo es que iba a morir alguien… Pero yo creo que la gente no ha tenido en cuenta eso…

El signo más explícito de la inminencia de la muerte de un paisano era la administración del sacramento de la extremaunción. La pequeña procesión del sacerdote llevando bajo capa el vi tico acompañado por dos monaguillo o por el sacristán conmovía a los paisanos, seguros ya de la muerte de algún convecino.

Antes le daban la extremaunción, que se tocaban las campanas, y todo el pueblo entero con las velas… aquello te imponía, y el santísimo tocando la esquila, como si fuera el Corpus, pero sin palio. Le daban la extremaunción, nos quedábamos a la puerta todo el mundo de rodillas. Los que pudieran entrar, entraban, pero como iba tol pueblo, en la casa no se cogía. Además, imponía porque te encontrabas con el santísimo por la calle. Si era a las horas que estaba la gente a arar, pues iban los que estaban en casa. Pero si fuera una hora en la mañana, antes de salir, que decían que Tal está muy malo, que le van a dar la extremaunción, la gente esperaba a dar la extremaunción y luego se iba a arar, aunque tardara media hora. Estando la gente en casa, se iba. Cuando los padres de Fulana, al oscurecer le dieron la extremaunción, que fue todo el pueblo. Fíjate si estaría allí todo el pueblo, que cuando fueron al prao, se les habían ahogado dos machos… como nadie estaba en el prao… nadie sintió...”

La campana de la iglesia anunciaba definitivamente la muerte del enfermo. Incluso especificaba si era mujer, hombre o niño/a, según el modo de tañer. En la epidemia de gripe de 1918 se eliminó temporalmente esta costumbre en algunos pueblos porque había días que no paraba de sonar tocando a muerto o a entierro, y provocaba el lógico desasosiego entre los que permanecían en la cama afectados.

Antes morían muchos niños pequeños. Tocaban las campanas… quién será … pues es un niño. Porque había toques diferentes de campanas, como ahora, que se sabe si es hombre o mujer, o si es de niño…

Los vecinos se agolpaban en casa del finado tal vez m s por solidaridad que por curiosidad, porque si la muerte era de un padre de familia joven o de un niño/a, la tragedia que se cernía sobre la casa necesitaba mucho apoyo moral y comprensión por parte de los vecinos.

Tu dime a m¡, a nosotros, que nos fueron a buscar al campo. Tuvimos que venir llorando todo el camino desde m s de cuatro kilómetros, y llorando todos arrapaos, las medias rotas y los pantalones igual, y toda la  gente a la puerta de la casa… S¡, ya vienen los hijos, ya vienen los hijos… Pues toda la gente llorando, no creas que era mi madre sola, lloraba todo el pueblo, porque era un hombre de cuarenta años y dejaba cuatro hijos, con aquellas necesidades que había entonces, y que estaba empezando a vivir, que no era un obrero…

La muerte era un problema social y económico. La familia debía afrontarlo ayudada por sus convecinos y, si existía, la cofradía a la que pertenecía el difunto.

El problema de la muerte lo tenía que resolver la familia. Había sepulturero que lo pagaba el ayuntamiento, y la sepultura, el que podía, la compraba, pero la mayoría no podía comprar sepultura, eso lo hemos visto hasta hace pocos días. Enterraban a uno, luego pasaba el tiempo le quitaban a aquel y ponían a otro, y as¡...”

Aquí¡ moría un familiar y había un carpintero que le decías… Hazme el ataúd… Pero todo por cuenta de los familiares. Traían el ataúd a casa y se velaba al muerto toda la noche, y al día siguiente cogían las andas y se le daba tierra como Dios manda...”

En los estatutos de algunas cofradías se designaban cada año los cofrades encargados de las funciones necesarias para el momento: En la Cofradía de San Antonio de Vallesa se puede leer anualmente desde 1918 la existencia de 2 enterradores y cuatro llevadores entre los cofrades, aparte de los dos mayordomos y los seis componentes del “ayuntamiento” de la cofradía. En la Cofradía del Santo Cristo de la Salud de Castrillo hay también cuatro llevadores (del ataúd del cofrade difunto), aparte del hermano mayor, dos mayordomos dos “muñidores”, un secretario y un depositario de la Cofradía.

Cuando uno moría tenían los cofrades obligación develarlo por la noche y luego hacerle una misa por ser, por ejemplo, de la cofradía del Santísimo. Y cuando se moría una aguedera, pues las aguederas íbamos a velarla.”

La familia disponía la casa para que el muerto fuese visitado por los vecinos. El velatorio era el modo tradicional y solidario de pasar los últimos momentos de presencia física del fallecido entre sus convecinos.

Si había un espejo donde se ponía el muerto, se tapaba, si había una armario, se tapaba, o si había una cortina a la puerta, se ponía un trazo negro, todo se tapaba.”

En el velatorio se rezaba el rosario, se estaba la noche entera. En una caja el muerto y toda la gente alrededor. En el invierno la caja estaba en una habitación y la gente al calor...”

Al velatorio va el que quiere. Luego se va a rezar, ya hablar… Antes no se daba nada. Ahora se ha seguido la costumbre de dar un café…

El velatorio era una reunión para rezar por el difunto y acompañar a la familia antes de enterrarlo. Era de noche, ya que el entierro se realizaba al día siguiente de la muerte. La familia atendía (y hoy también se hace as¡) a los vecinos llegados al velatorio son café y galletas, o lo que en ese momento tenga.

Las largas horas de la noche de un velatorio, además de rezar, suelen llenarse charlando sobre el difunto y sobre ” otras cosas de los que no son todavía difuntos”.

Aquí se daba una cosa que era lo de la vela. Antes, cuando estaba el difunto, que ibas a velar, pues se rezaba el rosario… y luego cogías una vela y se rezaba un padrenuestro, un avemaría y un gloria, y se la pasabas la vela a otro, y el otro rezaba… Eran los velatorios de la vela, se la iban pasando todos, hombres y mujeres. As¡ es que si alguno estaba cansado o dormido, con esto de la vela se les notaba… no pasaban la vela.”

Cuando la familia era pobre, no podía dar nada en el velatorio para atender a los vecinos e, incluso, su casa no podía acogerlos cómodamente.

Y no hace tantos años, cuando murió el señor Fulano y estábamos allí acompañándoles, y nos dijeron… Salíos un momento que todavía no ha bebido el burro. Y de los que estábamos allí en el portal nos salimos, porque a ver cómo pasaba el burro con los que ‚ramos en la casa...”

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