Posteado por: lenguajesculturales | enero 25, 2011

La boda. El yugo y la cencerrá. Mitad del siglo XX. EL CICLO VITAL. La Guareña zamorana.


La boda. El yugo y la cencerrá .

El resultado de lo dicho en los apartados anteriores se resolvía satisfactoriamente en el día de la boda. Este acontecimiento familiar trascendía al pueblo, que, de algún modo, sobre todo si era pequeño, también se sentía partícipe. [1]

En el  ámbito rural tradicional las bodas tenían un tiempo determinado, el final de la cosecha, a partir de septiembre. También podrían hacerse en primavera, pero con menos frecuencia porque las arcas estaban casi vacías y los ingresos eran menores.[2]

La boda se celebraba en sábado, para dar lugar a la “tornaboda” del domingo.

La boda se hacia en el salón o en una era. Si hacía buen tiempo, que se casaban en tiempo bueno, pues en las eras. Se buscaba el tiempo bueno para casarse, y también el tiempo malo, en diciembre. La mayoría se casaba pasado ya setiembre, que no había recoleción, o se casaban en abril y mayo, que luego ya empezaba el verano. Porque luego ya, si estabas sirviendo, tenías que ir a ganarlo.

Eran muchas las bodas aquí al final del verano: Después del verano y sementera se casar  la novia si hay quien la quiera… por las perras (el dinero). Se casaba la gente en sábado, y el domingo la tornaboda, y el lunes a arar toda la gente.

El día la boda tocaban las campanas, por la mañana, siempre en sábado.

La boda era a las once de la mañana los sábados.

El acontecimiento se iniciaba con un cortejo tradicional en el que los hombres iban a buscar al novio, éstos iban luego a casa de la novia, y con los padrinos, familiares y demás invitados formaban la comitiva nupcial hasta llegar a la iglesia.

La “música” (la banda musical del pueblo) animaba el cortejo por las calles del pueblo. De este modo la fiesta se hacía extensiva a todos los vecinos, que, curiosos y alegres, salían a felicitar a los futuros esposos.

El día de la boda, todos los hombres a buscar al novio, y luego iban en cá  la novia, y allí estaban las mujeres, las amigas.”

La familia de parte del novio iba al novio, y la familia de la novia a la novia, y luego nos juntábamos en la iglesia todos.”

Antes de empezar la boda, los hombres iban todos igual, a casa el novio todos. Los hombres iban a buscar al novio, y el padrino también. Y el padrino subía ya con el novio a casa de la novia, y entonces ya se subía a la iglesia.

Un signo importante, y lleno de contenido ancestral, era la bendición del padre a la novia antes de salir de casa. En este momento se confirmaba que la boda estaba en consonancia con los intereses de la casa. La bendición propiamente consistía en una serie de consejos para la vida matrimonial.

Antes de salir de casa, el padre le daba unos consejos a la novia. Yo me acuerdo que me estaba vistiendo en la sala esa, y ha entrao mi padre y ha estao hablando un poco conmigo. Eso es lo que dicen que se hacía. Te aconsejaban de que no era cosa para un día, sino para muchos días… por lo menos darte un consejo.”

Cuando la novia salía de casa, el padre le echaba la bendición. Cuando nosotros ya no se llevaba eso.”

El padre le daba la bendición a la novia. Me acuerdo yo como si fuera ahora mismo, mi padre me metió en un cuarto y allí me estuvo diciendo cosas… me echó la bendición bien echada.”

La novia vestía un traje negro, y el novio un traje de fiesta.

La novia nunca iba de blanco, sino un trajecito que se lo compraba negro, y el chico un traje de paño. Mi padre se casó con capa. Mi abuela pudo comprársela y se casó con eso. La única boda, que era yo chiquitina, que una se casó de blanco, pues ella era de gente rica y él llevaba uniforme del ejército.”

Yo fui vestida de negro, y mi marido con un traje dado la vuelta. En Castrillo el sastre te lo arreglaba, era darle la vuelta, el derecho para el revés, que pareciera más nuevo. Muchos pobres se veían negros para comprar un traje… unos de pana, otros de paño. Se pasaba muy mal para hacer el traje de boda.

Los padrinos de la boda eran los padrinos del bautizo, el padrino por parte de la novia y la madrina por parte del novio. Los padres corrían con todos los gastos. Los padrinos se limitaban a dar un refresco después del baile.

Siempre se ha visto que de parte del novio fuera la madrina, y de la parte de la novia el padrino. Luego estos eran padrinos del primer hijo que tuviera ese matrimonio. Los padrinos de mi boda fueron los padrinos de bautizo de mi hijo.

El padrino no tenía nada ni pagaba nada… sólo los puros si acaso. La madrina da un paquete de almendras o de caramelos. Lo demás, todo lo tenían que pagar los padres.”

Después de que salías del baile ibas a casa de la madrina, y había un refresco, te daban dulces, garbanzos torraos, almendras. Porque también habían dicho los padrinos en la invitación de la boda… que y los padrinos también (invitaban a la boda). Empezabas por la madrina y luego ibas a casa del padrino.”

Una de las circunstancias que producían mayor numero de anécdotas era el hecho de que el novio no fuera del pueblo. En este caso los mozos intentaban sacar el mayor provecho posible exigiendo “el medio cántaro” o “la cuartilla”, que consistía en una invitación abundante de vino a todos los mozos por parte del novio. El problema era la medida, que, aunque estaba determinado en “la cuartilla” o “el medio cántaro”, consistía más bien en dejar satisfechos a los exigentes e incordiantes paisanos.  La situación variaba desde el novio que no quería tener en cuenta esta costumbre y era acosado y burlado en público, hasta los mozos que pedían una, dos, y hasta tres invitaciones: cuando era novio, antes de entrar a la iglesia, y después de casarse. Si a esto se añadía que algunos vecinos casados también llegaban a pedir al novio “rico” su parte, comprobaremos los muchos matices que tenía esta costumbre.

Si el novio no era del pueblo cuando venía a ver a la novia tenía que pagar un medio cántaro, que se llamaba, a los que fueran los m s valientes que se lo pidieran. En algunos pueblos eran los quintos, y si no respondían pues salía otra pandilla a pedírselo. También lo hacían algunos aprovechaos que eran dos o tres, o familiares de la novia. Aquello tuvo problemas. Y luego había otra cosa, que si era forastero, cuando iban a la iglesia, si se unía una pandilla, al subir la puerta la iglesia, le ponían una maroma y no podía pasar, tenía que pagar también la entrada de la novia, y ya le cortaban la maroma para que pasara.

Los quintos, durante el año de mandato de ellos… todo el que venía forastero a echarse novia le exigían lo que llamábamos el medio cántaro… luego ya se daba en dinero, pero primero fue medio cántaro de vino. Hasta hubo riñas porque algunos no querían pagar. Hubo uno que dio poco dinero y se lo emplearon en velas, y lo fueron alumbrando detrás cuando iba con la novia.

El novio de fuera pagaba la cuartilla, que llamábamos. Aquí se dio el caso de pegar a uno en nuestro tiempo, porque se puso un poco flamenco, que ‚l no pagaba…

Aquí, el que venía forastero (de novio) pagaba la cuartilla para pasar la entrada del pueblo. Se le ponía una cuerda a la entrada del pueblo. Tenía que pagar el piso el pueblo y se lo pedían los chicos jóvenes...”

Yo tuve que pagar piso. Yo vine aquí de novio de fuera, vine del monte, y le dije a mi padre: Padre, me da usted dinero que hoy me piden la cuartilla. Con que bueno, yo, pues antes de oscurecer salieron… yo, que estaba paseando con la novia, y me dijeron: Harías el favor de venir un momentico… Vamos a hablar con tu novio (le dijeron a la novia), y a pedir la cuartilla. Y yo me acuerdo que aquello de dar cien pesetas era todo un mundo, pues d¡ cien pesetas. Y uno que llamaban el Majo, que era muy inteligente pa sacar dinero, por la noche, cuando fui yo a sacar el caballo de ah¡ abajo, me dijo: Hay que ver lo espléndido que has sido pa los solteros, ya podías dar también a los casaos, que con el dineral que has dao a los solteros. Tenía cien pesetas… (y se las d¡). El día de la boda ese que era tan inteligente se vino a arar aquí cerca  del pueblo, pa según íbamos de aquí de casarme ponerme una cuerda en el camino… y que había que darles dinero. Íbamos dos o tres coches de mulas. Se tuvo que bajar mi hermano, que era el padrino, a darle quince o veinte duros.”

El acto religioso del matrimonio estaba prescrito en el ritual católico. Antiguamente se realizaba en la puerta de la iglesia, por eso decían que “primero te casabas y luego ibas a misa”. En esta situación tan determinada por la propia religión, los informantes recordaban algunos detalles concretos: La imposición del “yugo” a los contrayentes, los anillos “prestados” con los que se casaban, o el pan que se llevaba a la misa, ofrenda recordada en Cañizal que también aparecía en los bautizos o en los entierros.

Luego, la boda era en la entrada de la iglesia, en la misa no te casabas, ya ibas casao a la misa. Antiguamente ponían un mantelito, el yugo… Y no se hacía nada más… cualquiera se movía antes en la iglesia con el cura que teníamos…

El cura les ponía a los novios como una bufanda bordada, muy bonita, en crudo. Lo ponía el cura eso en el altar mayor, que nos ponía el yugo. Estaba diciendo misa y tenías que tener puesto eso, como una mantilla que cubría a los dos, con un flequillo: era el yugo.”

Antes no entrábamos a la iglesia, nos casaba a la puerta, en el cancel que llamábamos. Ahí salía el cura ya vestido. No tuvimos anillo, a mí me lo prestaron, me casé con un anillo de uno del pueblo que valió pa toda la gente. El anillo de la señora Ángeles pasó por todos los novios…

Después de lo de la puerta íbamos los cuatro al altar (los novios y los padrinos), y luego al llegar a no sé  qué seria, nos echaban un paño por la cabeza a la novia, y al novio por el hombro.”

En el bautizo se llevaba un pan o velas, y en la boda y en la muerte…

Terminada la ceremonia religiosa se daba un refresco para los invitados, o para todo el pueblo si éste era pequeño, o si la boda era de “ricos”.

Se salía de misa y se venía a casa donde fuera la comida, y había un refresco de bollos y bebidas, lo que fuera. Y luego te ibas al paseo y luego la comida. Y por la tarde el que tenía posibles ponía un poco de baile.”

Salías de misa, ibas al refresco de los novios, que te daban un refresco, una pasta el novio y otra la novia, y los garbanzos torraos y unas almendras, y luego a cantar

por ah¡, y luego a comer...”

El refresco era después de salir de la boda. La comida era pa los invitaos, el refresco para todos… se iba por todo el pueblo, como era pequeño. Y en el refresco hacían aquí pastas en el horno, los bollos, madalenas, rosquillas, moritos y bollos maimones. Para luego ofrecer uno al cura el día de la boda en la misa.

La comida era el momento central de lo que nuestros informantes llamaban “hacer la boda”. Se hacía en casa de la novia. Las bodas de “ricos” o “pobres” no se distinguían por lo formal, porque todas solían ser iguales, sino m s bien por lo cuantitativo, el número de invitados y la cantidad de comida.

En las bodas de los ricos iba doble de gente. Lo primero, los padres pagaban a m s gente y llevaban los trajes m s elegantes, igual ponían baile… era de riqueza… y yo estaba arando… Hay boda de Fulano…pues no puedo ir… pero al baile iba to el que quería. Llevaban pa guisar cocineras… las bodas eran poco m s o menos la del rico y la del pobre...”  (Cañizal)

Se iban a casar a casa de la novia, y si era forastera igual, a casa de la novia…” (Guarrate)

Entonces había poca música en las bodas. Se casaba la gente en los pueblos y entonces había pocos bailes. Yo me casé en el pueblo y había que dar de comer y luego de cenar a los invitados, y baile pues no era la costumbre de que hubiera baile. Divertirse s¡ se divertía la gente, y a lo mojor se bailaba unos con otros, pero sin música… a lo mojor cantando. Si era una boda grande no se casaban aquí, se casaban fuera. Ahora se van todos a casar a Salamanca…” (Vallesa)

Los invitados de la boda jugaban un papel importante, porque no sólo daban color, alegría, jolgorio y animación a la boda, sino que también hacían un aporte material a la comida de la boda, lo que hoy es el obligado regalo.

Para la boda hablan los padres a ver cómo la hacen y arreglo a los medios que tengan, pues se hace… Todo el pueblo no iba, era para invitaos… Cuando se casó Fulana fueron nada m s los familiares porque no había posibles para hacer… Mi madre, me acuerdo que no convidó na más que a los hermanos, y así se hacía en casa...” (Cañizal)

Cuando nosotros, la mayoría, lo que sí hacían es que la boda era en casa, en el pueblo, llevaban un gallo, una docena de huevos, los invitados… y luego te regalaban algo… Ya entonces ya se hacían bodas de rumbo, y ya daban los invitaos algo a los novios, y los padres hacían la boda y los novios cogían el beneficio. Nos casamos en 1948...” (Cañizal)

Entonces ya avisabas a los invitaos… y te llevaban gallos, unos huevos y algo… Y llegaba el día de la boda, los invitaos sólo estaban obligaos a llevar el gallo o una docena de huevos, pero el dinero nada…En los tiempos nuestros ya hubo quien daba una porcelana, una toalla...” (Cañizal)

Cuando la boda era aquí, y sabías que estabas invitao, pues la gente llevaba los regalos, un gallo, una gallina… según lo que fuera… y era a lo que se reducía la boda…” (Guarrate)

La comida de la boda era abundante, de hartazgo. Solía contratarse a una señora cocinera para prepararla.

… y las mujeres buscaban a la amiga aquella que sabía cocinar, las madres esas hacían la comida pa los treinta o los cuarenta…. los que fueran invitaos. Llevaban una o dos señoras pa que la ayudaran y las pagaban un sueldo...” ( Cañizal)

Para la comida iba una cocinera…. una mujer que cocinara regular, que había estao sirviendo… que sabía un poco de cocina...” (Guarrate)

Se buscaba una cocinera para la boda… la víspera había baile, y se mataban conejos y pollos, y la oveja… si eran muchos se buscaba una cocinera, pero cuando nosotros no, lo hizo mi suegra que era muy guisandera...” (Olmo)

Debían de tener bastante trabajo las mujeres que se encargaban de la comida, atendiendo al número de invitados y a la relativa variedad de manjares. En todas las bodas solían prepararse platos parecidos.

Hacían el arroz con toas las composturas, bien, y luego ponían el conejo, pollo o gallo… y pa nosotros pusieron ­ filetes de ternera!… Hacían unos barreños! Sobró bastante y se lo llevaron a mi tía… Ponían tres platos, primero el arroz… Y por la noche alubias blancas… había también cena pa los invitaos. En la comida, después del arroz un plato de conejo, y luego la ternera o el pollo… A veces un pobre hacía mejor la boda que un rico… en el plan de comer… porque eran menos.” (Cañizal)

… era a lo que se reducían las bodas, a un cocido bueno… no, que nosotros tuvimos paella… Pero se comía el cocido con un cachitín de carne y el relleno, aquello era sagrao… La comida era to pa los invitaos… del pueblo no iba nadie, no se agregaba nadie.  La comida por la medio día era un cocido bueno, con chorizo y carne, y sopa de fideos… y luego, después a lo mojor, pepitoria que llamábamos… aunque eso era pa la noche… los fréjoles blancos y la pepitoria o alubias negras…” (Guarrate)

La comida era la paella, grandísima… y luego se guisaba, o cordero… pero más oveja… y luego se ponía el conejo, eso s¡, que no faltara… y el gallo se echaba a la paella. Como guisábamos mucho en cantidad, poníamos unas potas  muy grandes, sobraba pa la noche, y luego desotro día tornaboda, que llamábamos, era para los familiares. En la cena se hacía una buena ensalada y una buena alubiada… y la carne otra vez… Y luego como sobraba mucho, porque poníamos mucho, volvíamos a comer los familiares, la familia del marido, los padres, los hermanos…” (Olmo)

Participar en una boda en tiempos de escasez y de vida con poca abundancia y variedad de comidas era una compensación a la necesidad diaria. Por eso la comida era tan importante.

Cuando te convidaban a una boda ¡qué contenta te ponías! porque ibas a llenar la barriga bien…Como aquí cuando te llamaban a barrer los soleros de las eras… como te daban buena merienda, pues deseando que recogieran el grano…” (Olmo)

Cuando la boda era un poco “rumbosa”, en familias con cierto poder económico, se hacía baile, a veces para todo el pueblo, las m s ricas, a veces para los invitados. Era de mal gusto meterse en el baile de la boda si no estabas invitado

En las bodas de ricos iba doble gente… pero al baile iba tol que quería…” (Cañizal)

” Después de comer ibas a tomar café al café, ibas cantando con toa la gente, y luego había baile, lo pagaban los novios, y bailaban sólo los de la boda, pero luego entraba tol mundo… pero a un lao… si te ponías a bailar sin ser de la boda no se veía bien...”

(Guarrate)

El tiempo de celebración de boda se extendía hasta que durase la comida. Se comía el día de la boda, se cenaba, y si quedaba todavía, al día siguiente había tornaboda.[3]

… después de que salías del baile ibas a casa la madrina y había un refresco… si empezabas por la madrina, pues luego a casa del padrino… y ya de los refrescos te ibas a quitar la ropa guapa que habías llevao, ibas a cenar a casa la novia… y comer igual, en casa la novia… y al día siguiente la tornaboda…y se iba a comer...” (Guarrate)

Como guisábamos mucho en cantidad, poníamos unas potas muy grandes, sobraba pa la noche, y luego desotro día tornaboda, que llamábamos, era para los familiares...”(Olmo)

Ciertas manifestaciones caracterizaban las bodas de estas zonas del noroeste peninsular: Los novios sufrían algunas bromas de sus invitados. Debían ser pacientes y soportarlas con resignación. La m s significativa era la segunda imposición del “yugo”, esta vez el yugo de madera, signo social y ecológico del compromiso adquirido: La pareja quedaba unida para siempre también en el trabajo de la tierra.

Al novio, después que se casaban le enganchaban con un yugo y le llevaban por tol pueblo… al novio sólo, pa que no se juntara con la novia… Nos ponían un yugo a los novios, nos hacían perrerías. Me acuerdo que se casó Lucía, fue dos años antes que  yo. A esa la pusieron un yugo, la llevaron a las fuentes de Parada… El Ladis, como no quería pagar el chocolate… pa dormir con la mujer el novio tenía que dar un dinero pa pagar el chocolate… pa ir todos luego a comer el chocolate con el dinero del novio… si no del pueblo, todo el mundo tenía que pagar el chocolate… Y me acuerdo que decía que no quería pagar. Bueno, pues hasta las fuentes de Parada… con un frío, que se casó en Noviembre… Nosotras con un sufrimiento… Hacer el favor de quitarle la cuerda, que la vais a hacer daño, que la vais a romper un brazo…La ataban a una parte del yugo, o rompían el yugo y ponían un trozo a cada uno, y había veces que los enganchaban a los dos juntos. Ya dijimos, esto no puede ser. Cogieron un frío y un dolor…Y dijimos, Bueno, venga Ladis, danos el dinero. Dio a los mozos lo que fuera. Ahora vete con Lucía onde te dé la gana. Y nosotras hicimos chocolate y a comer el chocolate… Pero en lo que no pagaba el novio el chocolate, no se iba a la cama con la novia… Eso ha sido hasta hace cuatro días…” (Cañizal)

A mí no me hicieron judiadas… querían atar a Aris a un yugo… mis hermanos los peores. Sacaron un yugo de bueyes de por ah¡… se había roto, y había sólo un lao… Digo, a mí no me atéis. Le digo a mi padre…Van a atar a Aris… a ver si le rompen un brazo y yo no quiero saber nada… Y mi padre dijo… Esa costumbre se va a quitar… y contó un caso. Y le dijo a mis hermanos que no… la primera boda que no se ata, porque esa costumbre es muy fea… Había pasao que hacía poco se había casao Julia… y había una charca, por los barreros… Pues esa charca en pleno invierno criaba un hielo que andaban los chicos por encima. Y esa chica se casó en Diciembre y no se les ocurrió a nadie na más que meterla en los barreros. La chica estuvo mala, se le retiró la sangre, cogió una reuma al corazón que de eso murió… Y desde entonces se fue quitando la costumbre de atar… A Aris y a Nati no los atéis. Mira lo que ha pasao con Julia que tiene la reuma, y mira como está , que se morirá  de eso. Mete el yugo pa  dentro… Es que incluso le hacían daño, porque le ataban los brazos, y esas maromas le hacían daño en los brazos… Y no fue el primer novio que le rompían un brazo o una muñeca… Eran burradas. Y desde entonces se fue quitando esa costumbre… Y luego como empezó la costumbre de ir a casarse a Salamanca...” (Cañizal)

Aquí antes hacían burradas, y ya se empezaron a quitar, los machacaban, o les tenían toda la noche por ahí hasta que pagara el chocolate… Si era compinche la madre que tenia la llave de la casa, le ataban unos cencerros a la cama… ya me contar  qué baile se formaba… Pero era para eso… compinche la madre, o la suegra onde tenían la cama… Me dice Ángel… Déjame la llave de tu casa y vamos a dormir a tu casa. Y fueron y estaban todas las sábanas llenas de sal…Pero fui yo consentidora que dejó la llave pa que fueran a echarle la sal… Y cuando Lino con Servi… fue la Pepa, una de ellas, que le dejó la llave, y los hicieron como la petaca en la cama, y se querían meter en la cama y no podían meterse en la cama. Eso eran bromas que se podían llevar, pero un yugo atao con un brazo… eso fue hace muchos años… Nada, porque se negaba el novio a pagar, y al mojor el novio lo decía por chunga que no pagaba, y le hacían judiadas...” (Cañizal)

Bromas a los recién casaos… a unos los enganchaban a un yugo, a otros los tiraban a un río, o a los barreros… Y luego la cama. Los hacían cosas pa que no pudieran entrar en la cama a dormir… Pero en unos más que en otros, y según la gente que fuera, según la boda de gente, de broma. Había bodas que se hacían también en la intimidad.”(Cañizal)

Y al día siguiente, la tornaboda, era cuando le ponían el yugo, que nosotros eso ya no lo conocimos…procuraban acostarse los novios en una casa donde no les pudieran encontrar… y hasta que los encontraban, claro, que siempre los encontraban… y era cuando le hacían eso… les enganchaban a un carro, les hacían beber agua de mudadal… o qué sé yo.. Yo llegué  a ver en San Miguel de la Ribera a un primo que se casó, que porque no pagó… aunque pagaras o no pagaras era igual, el caso era hacerte una trastada… Y a este, que si no pagó, que si hemos tardao mucho en encontrarlo. Era en setiembre. lo cogieron en un carro de varas , lo ataron a una cruz que hicieron, le untaron la cara de miel y lo llevaron por tol pueblo… ¡no se le veía la cara de moscas!… No se podía rascar ni tocar… vaya un sufrimiento. Lo del yugo he conocido yo aquí a Chencho, lo llevaron a las lagunas de Padilla, a los dos juntos… por darle un castigo, por reírse un poco. Y fue m s, que a estos, según iban con el carro, le quitaron una rueda… le quitaron las tornijas de una rueda, lo que sujeta la rueda al eje, sela quitaron, y en un bache… poum…se cayó el carro .Les ayudaban un poco, pero eran ellos los que tenían que tirar.” (Guarrate)

Poner el yugo a los novios… hay sitios donde lo hacían… eran barbaridades…”  (Olmo)

El momento crucial era la situación en la que los novios pretendían escapar para irse a la cama. Debía ser un secreto bien guardado la habitación donde pasarían la noche de boda. Si se descubría, los invitados “tenían la obligación” de ponerles trabas para que no les fuera tan fácil pasar la primera noche de bodas.

En el baile se querían escapar los novios, cuando veían un hueco se querían escapar, iban todos los de la boda a detenerlos, no los dejaban escapar… En la boda nos íbamos los novios al baile por la noche, y en un hueco, cuando estaba tol mundo en la juerga, yo la primera que me escapé y nos fuimos en cá   Matilde, y nos sacaron a los dos, ya nos íbamos a escapar… ¡que se han escapao los novios ! A mí me sacaron medio desnuda… Pues a mí, me fui a la cama y no la tenía… me habían quitao cama, colchón y todo, y me lo habían puesto ahí, al río… y poner un cencerro en la cama pa cuando ibas a echarte… Uno se metió debajo de la cama y fueron a dormir el día de la noche de bodas… Tenían puesta la cama en la sala lo mejor que pudieras… Iban todas a verla, la sábana bonita, la colcha bonita, lo mejor que tuvieras ( las vistas)…. Hay pueblos muy burros, pero aquí no los ataban a un yugo… Aquí era, pues que te sacaban dela cama con el camisón y todo...” (Olmo)

Que no se enteraran dónde iba a dormir los novios… tenían que andar a escondidas. Nunca dormían en la cama donde luego dormirían… Esta y yo casi reñimos aquella noche… Se iban en cá  una prima, que no se enteraran ni donde estaban… nuestra boda fue un poco como en familia. Pero todavía luego, cuando nos vamos a la cama, una habitación de su madre, y que entramos esta y yo… y ellos empujando pa que no nos dejaran ir a la cama… y yo empujando pa cerrar con llave pacá … una vez que pudiera cerrar nos íbamos a la cama… y ella ayudándolos a ellos… Eso te pareció a tí…. Porque como fue siempre así… era tan mirada, tan respetuosa pa que no la tocaran… Si casi nos fuimos a la cama enfadaos…

El inicio de relaciones sexuales que regulaba el matrimonio estaba sancionado no sólo en el acto religioso y administrativo, sino también en las manifestaciones pícaras y festivas de los paisanos. El juego de dejar o no dejar que los novios pasaran la noche juntos destaca la importancia de esta sanción. El lenguaje social de la ambigüedad y la picardía ponía de relieve que la sociedad misma era la que permitía esa práctica, cuyas repercusiones, la nueva familia, los hijos, afectarían en esa misma sociedad. Pero la sanción social era más “sonada” y, en cierto modo “bochornosa”, cuando se casaban viudos, porque el juego se volvía mofa: ¨ Qué pretenden hacer estos que ya están “gastados” ?

Si se casaba un viudo le hacían cencerrada...” (Cañizal)

Cuando eran viudos… cencerros… tocando por toa la calle. Y cuando venían de la iglesia… lo tenían que hacer a media noche, que no lo supiera nadie… y cuando se enteraban… Oye, que se ha casao fulana, iban a la casa y venga a tocar cencerros toa la noche. Mira qué‚ bobada… ellos estarían allí a su negocio Porque te casaras con otro que ya hubiera estao casao…. hasta casarse un día que nadie lo supiera...”  (Cañizal)

Las bodas de viudos se hacían tempranas, o en la noche… un viudo que se casaba con una… tiraban una cencerrada. Aquí se casó uno de Bóveda que era viudo, y vino a casarse de noche.” (Guarrate)

Las bodas de viudos era muy divertidas, por la cencerrada, que ya llegaban a degenerar en barbaridades…” (Guarrate)

No había viaje de novios. Los que tenían familiares en algún pueblo o ciudad cercana pasaban unos días fuera del pueblo. Cuando volvían debían pagar un nuevo “fielato” para entrar en el pueblo.

Después de casaos, luego cuando venían… que si a lo mejor se habían ido que si a Vallesa o a Cañizal, porque más largo no se podía ir de viaje de novios, pues los ponían una cuerda… eso los casaos, que querían beber… se ponía la cuerda y allí no pasabas, y esto pagaban todos, fueran del pueblo o no...” (Olmo)


[1] Remitimos al artículo de La Opinión- El  Correo de Zamora, 25 de Julio de 1993 sobre noviazgo y boda en Fermoselle, y añadimos los artículos de Francisco Rodríguez Pascual de los días 3, 7, 9, 10 y 11 de Febrero de 1982, “La boda tradicional de Carbajales” para establecer otros puntos de referencia en la provincia de Zamora sobre este acontecimiento del ciclo vital. También es importante el capítulo sobre la boda en “La Bóveda de Toro, memorias y documentos” de José  M. de Vicente, página 261.

[2] Decían en Guarrate que “entrada la cuaresma no había velaciones entre novios y novias”:

Si nos pedís relaciones

tener calma y esperar,

no nos podemos casar,

se cierran las velaciones.”

[3] “… estos casamientos no se celebraban en un solo día, sino en tres, es decir, la víspera, la boda y la tornaboda. Vaya pues haciéndose idea el lector de la magnitud de tales festejos, sólo comparables a las bodas de Camacho que Cervantes nos relata en

el Quijote.”

La Bóveda de Toro, memorias y documentos. José M. de Vicente, pág. 261.

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