Posteado por: lenguajesculturales | noviembre 18, 2010

Tipos de criados en la sociedad tradicional rural zamorana (siglo XX). La Guareña zamorana. Guía cultural.


Tipos de criados. La Guareña zamorana. Guía cultural.

El criado era un paisano muy importante en las casas de los pueblos zamoranos de La Guareña, hasta tal punto que alguno de ellos gastaba enteramente su vida al servicio de una casa, trabajando en ella y haciéndola prosperar como si fuera suya. No cabe duda que había amos buenos y amos malos, al igual que criados buenos y criados malos. No entraremos aquí en los aspectos políticos y morales que entrañaba esta distinción social tan marcada en algunos pueblos zamoranos.

Sólo intentaremos organizar la numerosa información que los vecinos de estas tierras aportan sobre el tema.

El criado era un rol social definido al “ajustarse” con un amo. También era un componente de la casa, unido a ella por lazos afectivos, hasta convertirse y ser tratado como un miembro de la familia. Los años de permanencia en un casa daban una experiencia y un respeto a determinados “mozos mayores” que, según la casa donde servían, adquirían un enorme prestigio por su continuidad y buen hacer.

Pese a esta ponderación positiva y al posible reconocimiento social que se podía adquirir, los paisanos de las últimas generaciones de este modo de vida tradicional insistían en esta idea ya anotada en otra ocasión: más valía ser un amo pobre que un buen criado (1).

Hubo generaciones de familias que siempre fueron criados. Entrar en esta categoría social prefiguraba la imposibilidad de independizarse, de hacerse con tierras y comenzar a ser labradores.

“Yo entré en casa de este médico a los diez años (como criado) y salí a los veinte, que me puse de labrador en mi casa, pero mis abuelos, desde que empezaron a los diez años también hasta que se murieron fueron criados, y eso era general entre todos… nadie salía de criao.”

“Nuestros padres eran obreros de otros amos… nosotros éramos la tercera, cuarta o quinta generación de obreros en la familia. Nosotros hemos sido obreros toda la vida, que no poseíamos tierras, que trabajábamos por cuenta ajena.”

Muchos paisanos intentaban hacerse labradores. Unos fracasaban y otros lo lograban. Con los cambios socioeconómicos de la mitad del siglo XX, algunos vecinos pudieron tener acceso, ya fuese por propiedad o por arrendamiento, a tierras suficientes para llegar a tener un puesto digno entre los medio labradores.

“Porque yo, toda mi ilusión, desde que murió mi padre era ser labrador. Yo no pensaba ni en estudios ni en nada, sólo ser labrador, y si podía, ser en mi casa           como lo fue mi padre. Por eso, cuando me salí de casa del amo, que se enfadaron porque me salí, pues podía haber pasao hasta hambre, porque fue en los años cuarenta. Y con lo que tenía mi madre (de tierras) me salí, con una parejita de vacas… Pero, amigo, a los dos años me dieron tierras (en arriendo), me dio en           comprar de vacas a bueyes, pues cada vez fui p’arriba y pude quedarme en labrador… Otros criados que se salieron no pudieron tirar p’alante.. tuvieron que dejar las vacas y arrimarse a un familiar, que no podían vivir solos de labradores…”

Es obvio que las casa fuertes, con grandes posibilidades de trabajo, necesitaran criados, obreros y jornaleros, tanto los ajustados permanentes como los temporales. Las casas que superaran seis mulas de labor debían tener al menos tres mozos ajustados todo el año, por ejemplo. Pero tener criado no era signo que evidenciaba la riqueza de una casa. La presencia de un criado manifestaba en determinadas casas que no había en ella quien pudiera llevar adelante en totalidad su labor. Este era el caso de muchos labradores medios y, sobre todo, de casas donde el componente femenino era mayoritario. La mujer no araba, por tanto, si una casa era de una viuda y tres hijas, aunque tuvieran poca labor, debía tener criado para trabajarla (2).

“Aquí no había casas con muchos criaos. La mayoría de las casas de los labradores tenían sólo un criado. Un labrador normal solía tenerlo. En casa de mi mujer eran dos pares de mulas… entonces solían tener un criao siempre. El tener criao es señal de necesidad de gente para trabajar. Si luego tenías un criao y necesitabas otro es que tenías tierra para emplearlo… Y mira, un matrimonio y cinco hijas… las chicas no iban a arar, las mujeres no iban a arar. Porque para arar se salía en la mañana con tu pareja y no volvías hasta la noche, y eso una mujer pues no… así que una viuda con tres hijas tenía que tener criao…”

Entremos ahora con m s detención en los tipos de criados, obreros y jornaleros que había en esta sociedad tradicional.

“Había dos clases de obreros… bueno, había tres. Unos que eran de paso. Otros jornaleros, que trabajaban a lo mojor tres veces al año. Y nosotros, los de todo el año, los que mejor andábamos, los mozos de mulas.”

Había tres tipos de obreros: Los que estaban ajustados todo el año en una casa y recibían el nombre de criados, los que eran ajustados por tiempo limitado, dividiendo estos últimos en obreros de temporada (“…de San Antonio a la Virgen de Septiembre”… ” de San Pedro a San Andrés”…) y jornaleros de uno, dos o más días (para escardar, recoger garbanzos, vendimiar, etc.)

“El gañán era de año en año, el mozo de mulas. Los que se ajustaban de San Antonio hasta Nuestra Señora de Septiembre eran los haceros, desde que empezaras hasta que terminaras. Los demás, los mozos fijos, esos estaban el año redondo en casa del mismo patrón.”

“Casi todas las casas tenían tres y cuatro mozos de mulas, luego tenían otros dos o tres jornaleros, pero que estaban siempre, esos segaban en el verano, eran           del pueblo, y quedaban empleados luego en la casa. Si hacía falta para la siega más, pues traían de fuera. Los mozos de mulas no segaban… los segadores sólo          estaban en verano… y los obreros de azadón, esos estaban en la casa pero no se mantenían (no les daban de comer). El mozo de mulas siempre era más corregido   (más vigilado) siempre estaba trabajando para el amo. El obrero de azadón era más temporal… iban a alumbrar, a cavar en invierno, y a segar en verano…”

“Si había cuatro parejas a arar, el mozo mayor era el que mandaba, el que dirigía, y había otros tres mozos que araban con él. Estos estaban contratados todo el año. En verano, a la siega y a la vendimia, venían contratados de temporada, por casi tres meses contrataos, agosteros. Luego en la sementera se cogía un jornalero para ayudar a los mozos de mulas. Eran jornaleros de jornal de día, para limpiar las tierras… Vete a limpiar los picos, me los quemas… para tirar el abono… que se tiraba entonces a mano. Era gente mayor de dieciocho años, de los que empezaban. Luego estaba el rapaz, que estaba con los obreros que se contrataban para la siega. Los que araban todo el año, los           mozos, luego estaban en las eras. En la era estaba también el trillique, que de Salamanca venían muchos a trillar…”

La diversidad de obreros ajustados se podía apreciar mejor en las casas fuertes, donde la abundancia de trabajo favorecía la necesidad de ajustar a muchos paisanos, ya fuesen del pueblo o de fuera del municipio.

Los obreros permanentes eran “el mozo mayor” y “los mozos de mulas”. A lo largo del año se contrataban alumbradores, podadores, vendimiadores, escardadores, hortelanos u obreros de azadón. Una casa fuerte también debía contar con diversos pastores, como los merineros, porqueros, yegüeros, o vaqueros, según fuera el caso. En el verano la nómina aumentaba con el mayoral y los segadores, hoces o medias hoces, los rapaces, haceros, trilliques y jornaleros agosteros necesarios para la labor de segar, trillar y meter el cereal en la panera. Todos eran mantenidos, responsabilidad que corría a cargo de las criadas. Si cerramos la lista con los criados jóvenes, el revecero, el pigorro, y la rolla, comprenderemos la riqueza terminológica que contenía este tema.  

No debemos suponer que esta multiplicidad de roles era ejecutada por individuos distintos. Según la temporada, los alumbradores podían ser también hortelanos más tarde, y luego en el verano segadores, o ayudar en la era. Esto daba un nuevo matiz a la primera distinción que hicimos sobre los tipos de obreros, ya que algunos temporeros, en la práctica, eran obreros ajustados todo el año en la misma casa, aunque cambiaban de actividad según la época o el trabajo del año.

“Mi marido era hortelano de esta casa, que andaban en las huertas, pa sembrar patatas, cebollas, lechugas… todo eso. Y en el verano, como había mucho que regar, pues mientras unos iban a segar, mi hijo y otros iban a las huertas, sin botas, descalzos…”

Podían surgir problemas entre los obreros que estaban contratados todo el año, ajustados por temporadas, y los jornaleros de varios días, en la siega o en el escarde. Los primeros eran más sumisos al amo que les aseguraba el trabajo para todo el año. Los otros tenían menos compromiso y fácilmente discutían si las condiciones de trabajo no eran satisfactorias.

“A veces el mayoral de la siega era un jornalero de los de todo el año. Luego en el verano el amo lo tenía destinao a ir en cabeza pa hacer la siega. El que          alumbraba, el que podaba, el que le hacía la bodega, que le daba todo el año jornal, luego le hacía el mayoral… Y había hasta quimeras (conflictos), porque

el jornalero que iba sólo para la siega… si le daban mal de comer… y el otro (el mayoral) se callaba por no perder el jornal del invierno, pues el otro reñía con él… Coño, es que tú, como tienes el jornal del año, pero yo, como nada m s vengo ahora… y que nos dé tan mal de comer… Y el otro se lo tragaba.”

El mozo mayor era el obrero, el criado propiamente dicho, que destacaba entre todos los descritos hasta aquí. Organizaba el trabajo del resto de los mozos de mulas, era el sustituto del amo en su ausencia y, en algunos casos, el responsable de la marcha general de la casa. Los hijos de los amos le tenían tanto respeto como a su propio padre, si el mozo mayor llevaba ya muchos años en la casa.

“La experiencia era lo que valía. El mozo mayor de una casa era, a veces, un casado que tenía mucha confianza. Porque es que ellos velan todo, velan el trabajo, velan los bienes que tiene la casa…”

“El mozo mayor era el que mandaba, el que dirigía. Si había cinco mozos, uno mandaba a los otros en las tierras… Corta por allí, siembra t£ allí… Daba tantas órdenes como el mismo amo. De hecho ha habido casas que el amo vivía fuera y el mozo mayor lo llevaba todo. Luego ayudaba amasar el pan, en las matanzas estaba con las mondongueras… El mozo mayor dormía al cuidado de las mulas, era el que ponía la lumbre por las mañanas… El mozo mayor pa cuidar a los ganaos dormía en la cocina, y se levantaba a media noche a echar de comer a las mulas, a echarles un pienso. Encendía la luz, les daba un pienso y se volvía a acostar.”(3)

Bajo la responsabilidad del mozo mayor estaban los mozos de mulas, gañanes que araban con una pareja, siempre la misma. En verano trabajaban en la era. En otoño volvían a las tierras para la sementera. Entraba el invierno y la labor del campo disminuía. Los mozos atendían a las mulas y “el amo andaba preocupado dándoles trabajo“.

“Al mojor, arar no podías, porque estaba mu duro. Entonces te liaban en el invierno, días que estaba lloviendo, por no tenerte con los brazos caídos, preferían decir… Cambia aquel arao allí… Ibas y lo cambiabas. Te ibas a la cuadra porque hace frío y estaba lloviendo o nevando, y salía pallí… Coño, que no está bien ahí el arao. Porqué no lo ponéis allí… La cosa es que no te vieran parao. Nosotros hicimos hasta una bodega. En el corral picamos, debajo el pajar, que era peña… un pozo de ventidós metros. Eso era en el invierno.”

Una vez pasado el mes de febrero, los mozos comenzaban de nuevo a arar las tierras que después del verano sembrarían.

Con el mozo mayor y los mozos de mulas había otros criados jóvenes, futuros mozos de mulas que realizaban labores complementarias: los reveceros, en otros pueblos llamados pigorros. En verano hacían de rapaces o media hoz (segador que cobra la mitad del jornal), y en la era llevaban el trillo y las mulas como trilliques.

“Entonces a esa edad, hasta los catorce años ibas a la escuela, pero había muchos pigorros, todas las casas fuertes tenían pigorros. Revecero es lo mismo, lo que tienes que revecero se solía llamar a aquel chico, era más mayor, porque para revezar ya hay que coger una mula y hay que poner las cabezadas, y hay que llevarla al criao, al mozo que está arando, y coger la otra mula que estaba cansada y llevarla al prao… o un par de bueyes, y hasta ponerles los bozales a los bueyes. El revecero era el mismo pigorro pero ya mayor. El rapaz era el que iba a la siega, atar haces, recoger gavillas o ir por las comidas. Las cosas del pigorro era cuidar las mulas por la noche, porque los mozos en esa época ya no dormían con las mulas…”

La mujer también podía ser criada, ajustada por un año, o jornalera de uno o varios días (escardar, coger garbanzos o lentejas…). Las criadas permanentes eran imprescindibles en las casas de muchos obreros. Trabajaban a las órdenes del ama de casa, o se convertían ellas mismas, como el mozo mayor, en organizadoras de las labores caseras (hacer comidas, lavar, coser, limpiar, hacer el pan…)

“Yo he estado sirviendo en una casa con cuarenta obreros. Aquí se mantenían (se les daba de comer) segadores por un lao, criados por otro, pigorros por otro,  vaqueros por otro. Había los de la era, los segadores, el vaquero, el yegüero, el marranero, los pigorritos, que eran los que trillaban… y yo hacía comidas para todos en potes de esos grandes… con unas lumbre… que terminabas m s negra que…”

Había otras dos figuras femeninas, además de las criadas de la casa, cuando nacía un niño/a en la casa de los amos: el ama de cría, que amamantaba al recién nacido, y la rolla, que cuidaba al niño en los primeros años. El ama de cría conservaba después cierto privilegio en la casa, aunque no trabajara en ella. La rolla solía continuar como criada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: