Posteado por: lenguajesculturales | noviembre 9, 2010

La casa tradicional en La Guareña Zamorana. Guía cultural


   

Tipología de la casa tradicional en La Guareña Zamorana.     

        

La casa rural de nuestros paisanos zamoranos no presenta una gran originalidad, ya que es similar al modelo típico de las casas rurales del centro peninsular: de una planta, con “sobrao” bajo el techo, construida de adobe y madera, amplia para el servicio agropecuario y reducida para albergar a las personas.

Durante la primera mitad del siglo XX, los vecinos de los pueblos zamoranos estaban interesados en tener una casa con suficiente espacio para corral y cuadra, donde recoger mulas, vacas o bueyes, ovejas, cabras, cerdos, etc., con panera y pajar, y unas estancias para su acomodo personal escasamente reducidas al portal, la cocina y la sala con las alcobas para dormir.

La principal función de la casa no era  ser un buen refugio, un lugar de cómodo descanso para los paisanos, sino un instrumento efectivo al servicio del “ganao” y la agricultura.

“Aquí se intentaba más de tener poca casa y mucho corral, dependencias que se llamaban. Poca casa… con tal de tener pa vivir ya valía. Pero las cuadras   pa las mulas, el corral pa echar las basuras que hacían las mulas y las pocilgas pa tener cerdos en el mismo corral… y el pajar. La panera no era tanto, la panera dormía casi con nosotros: el trigo, la cebada, casi dormía con la gente humilde (en las mismas dependencias donde dormían los vecinos), pero la paja, el ganao, tenía que estar aparte, por eso, la casa que tuviera buenas dependencias, buenos corrales… esa era la buena. Ahora ha terminao todo eso, ahora no hay dependencias más que pa vivir, y ahora de las otras dependencias (cuadras y corral…) se ha hecho otra casa…”

La casa se heredaba en la transmisión de bienes de padres a hijos. Si no se podía heredar, se arreglaba “un cacho casa” de la propia familia, un pajar o una antigua panera, se alquilaba otra casa, o se esperaba a que hubiera una oportunidad económica para adquirirla, viviendo el matrimonio en casa de una de las familias de origen. Construir una casa nueva era empresa de ricos y arriesgados.

“…porque en un cachito de nada vivía una familia. No había locales grandes, y no había nadie que hiciera una casa nueva entonces. Sólo la hizo don Luis Ortal   (Cañizal) en 1920… también el francés que vino rico hizo otra… Pero antes, ni el Señor Lorenzo, ni los más ricos. Si cuando la hicimos nosotros chocó…  ¡Uy, estos se arruinan!… Y si se hacía la casa, era de adobes…”

“Cuando se casaban, si no tenían donde vivir, seguían con los padres. Yo, el año que estuvimos así, pues él estaba con su madre, comíamos, y luego a dormir, dormíamos juntos… pero luego ya compramos una casa. Y la mayoría procuraba comprarse enseguida un cachito de casa. Y hay matrimonios que viven todavía así… Se daba mucho, había muchos matrimonios así. Luego se fueron haciendo casas.”

“Nos casamos al final de los cuarenta, y entonces ella se quedó en casa de su madre comiendo. Pero desde el primer día ella y yo empezamos a sacar piedra pa  la casa. Y sembré yo las tierricas que me dejó mi madre, poquitas… y unas en renta. Y empezamos a sacar piedra y barro y a hacer teja y ladrillo. Hicimos la casa, pero como quedó… sin puertas ni ventanas… luego las fui a buscar a Salamanca, en un almacén de derribo… y la puerta de la calle. Y a teja vana (sin “sobrao”), y así entramos a vivir. Cogí la cosechica, pagué al albañil, que me cobró mil duros. Mi madre y la de ella nos daban de comer, y ya con la cosecha que cogí, ya mandamos a “sobradal” (poner tabla al “sobrao”)… pero   lo pasamos muy apurao…”

El matrimonio que pretendía instalarse en una casa nueva no realizaba esta empresa solo. Era indispensable la colaboración de las familias de origen, al igual que la ayuda de otros familiares y amigos para acarrear piedra y otros materiales de construcción.

“No se solía hacer una casa nueva. Mucha gente, los pobres, limpiaban algún pajar que había, reformaban algo, y allí se metían. Nosotros entramos en esta casa con barro ( sin enlucir las paredes), pero ¡capitán general!… Esta casa la hicieron entre el padre de mi mujer y mi padre, nos la hicieron y nos la quedaron en planos bastos, con las paredes en adobe. Se acababan las eras en Agosto o en Setiembre, y en aquel buen tiempo, pues venga… hay que hacer adobes. Buscabas dos o tres obreros, que casi siempre los hacían los obreros. Esos iban a hacerlos en una tierra tuya, muy cerca de los arroyos, donde pasaban aguas… pues con paja y barro hacían los adobes. El cimiento había que traer piedras… había siempre un cantero, que llamábamos, en el pueblo, que ese te sacaba la piedra de una cantera y te la vendía por carros. Los familiares te ayudaban si había que traer la piedra en carros: Bueno, oye, que mañana tengo que traer la piedra, mira a ver… Pues sí, voy contigo… o … Te echar‚ una  mano otro día si mañana no voy. Esto lo hacía tu hermano, un primo con el que tenías mucha amistad, el hermano de tu mujer…”

Atendiendo a su forma externa, la casa tradicional podía ser de dos plantas o de una planta, ambas con “sobrao”.

“Hay dos clases de casa tradicional en este pueblo (Cañizal), la que es de dos pisos y arriba es la casa y abajo es paneras y cuadras, y la que es de una planta, que tiene destinada la cuadra pa los animales, y la panera pal grano y las habitaciones y todo… todo en una planta. Era de más rico la que tenía dos pisos, pero las de un piso también. Antes eran contadas las casas de dos pisos, cuatro, cinco… las de todo el mundo era de un piso, fuese rico o pobre, y todas con sobrao, para la panera y algunos hasta pa la paja…”

Fuese la casa de rico o de pobre, grande o pequeña, de una planta o incluso de dos, los elementos que la componían eran los siguientes: portal, cocina, sala y alcobas, sobrao, cuadra, corral, pajar, panera, colgadizos, pocilgas, etc. Unas casas tendrían de todo…

“…esta casa, como era tan grande, de labor… que tenía un corral pa dentro, había cuadras pa cuatro mulas, en el corral había dos bueyes, un conejal, pocilgas, manojeras… era una casa de labranza…”

…Y había otras que no podían tener todos los elementos, o no les hacían falta, eliminando algunas de las dependencias enumeradas…

“…en esa casa tenían los conejos y las gallinas con ellos, dormían debajo la cama de ellos. No tenía más que el portalón, que era donde comían los conejos, una habitación donde dormían ellos, y la cocina… y allí tenían las gallinas…”

Metidos ya en aspectos sociales más estructurantes que externos y estéticos, las casas rurales podían dividirse en tres tipos: a/.Casas fuertes, con gran labor, o de ricos, b/.Casas de medio-labradores, “pegueros” y c/.Casas de criados, obreros y jornaleros. Las casas de los funcionarios y comerciantes eran pocas, y seguramente serían como las de los labradores ricos o las de los “pegueros” (1).

a/. Casas fuertes o de ricos.

La capacidad económica de una casa determinaba, evidentemente, su tamaño: necesitaba  atender a criados, obreros y jornaleros, albergar animales de labor, y almacenar la cosecha de cereales y legumbres para alimentar a los trabajadores y al “ganao” de labor.

Las casas fuertes solían tener casi una decena de criados y criadas, aumentando el número de obreros m s de la veintena en algunos días del verano.

“Casi todas las casas fuertes aquí, que tienen mucha tierra, tenían gente pa todo el año, seis u ocho tenían. De verano cogían más… pa la recolección. Y luego después de verano, pues esos se iban a donde pudieran. En casa de Pinto cinco hoces y tres rapaces, en casa Mariano, la señora Aurora, el señor Eliodoro, el señor Anastasio… todos esos… las seis o nueve mulas, y tres o cinco hoces y dos o tres rapaces… y después de la guerra (civil) hubo hasta ocho hoces…”

“En invierno en esta casa (de Olmo) había menos… pero en el verano había veces que juntamos hasta treinta personas (para la siega y la trilla)”

 

El número de trabajadores alteraba la vida de estas casas en el verano. El consumo extra de pan, las comidas diarias para tantas personas, obligaban a abastecerse de gran cantidad de productos de “matanza” y legumbres, en especial garbanzos…

“…se hacían cocidos enormes…”

“En el verano se masaba más (para hacer pan). En casa de los labradores se hacían hasta dos hornadas, pero en casa de los obreros, menos.”

“En verano, en esta casa de treinta obreros, había que masar casi un día sí y otro no.”

Otra característica fundamental era el número de animales de labor que empleaban, ocupando un considerable espacio para cuadras y corral.

“Mi padre llegó a tener hasta siete parejas de mulas, y yo aquí trabajé con cinco o seis parejas de mulas. Casi siempre se hacía que los mozos de mulas fueran al mismo sitio , por eso no se revezaba.”

“En casa del Antoliano tenía 20 bueyes, y diez o doce criados arando, y en verano quince o veinte segadores, pues era una labor fuerte, fuerte…”

El número de casas fuertes en cada pueblo dependía del reparto de la propiedad de la tierra o de la posibilidad de arriendo de la misma que tenían sus vecinos. Había pueblos donde casi todos los vecinos eran medio labradores, en concreto los pueblos más cercanos a la Tierra del Vino; y otros donde se subrayaba la gran diferencia entre unas cuantas casas poseedoras o arrendadoras de gran parte de las tierras y el resto dedicadas a pequeñas posesiones y al servicio de las grandes casas, por ejemplo, los pueblos ribereños de La Guareña. Muchas casas fuertes  no tenían  la tierra en propiedad, sino que llevaban en arriendo la mayor parte de lo que trabajaban.

“Antes todos eran renteros. Aquí (Castrillo) ninguno trabajaba sólo lo suyo. Tenían tierras, algunos tenían muchas, pero tenían muchas en renta también. La base era la renta. Los que eran ricos, que llamábamos ricos, esos también, esos tenían renta…”

 

b/. Los “medio labradores” o pegueros

Las casas de un medio labrador o peguero también solían ser grandes, ya que tenían cuadras y corral para una o dos parejas de animales de labor (bueyes, vacas, mulas o burros) y otros animales domésticos (yegua de cría, cerdos, ovejas, cabras, gallinas…).

“Aquí no conocí en una casa más de cinco mulas, dos pares y una mula. O sea, todas eran siempre de un par de mulas y una reveza. La mayoría era la pareja           de mulas. Había seis u ocho casas que tenían tres mulas buenas… aquí nunca hubo labores fuertes…” (Guarrate)

“En Cañizal había un cincuenta por ciento de autónomos, labradores medios, y luego estaba el labrador fuerte. Que no todos los pueblos son iguales: que hay           pueblos que había un cincuenta por ciento de autónomos, pero Vallesa, Olmo, Castrillo, en Zamora, y Torrecilla de la Orden en Valladolid, es que era un noventa por ciento de obreros y un diez por ciento de labradores… Aquí había mucho autónomo que trabajaba con una pareja de vacas, una pareja de mulas, de bueyes, de burros…”

 

“En el pueblo, Vallesa, antes habría unas cuatrocientas personas, unos cien vecinos. Había seis u ocho casas fuertes, luego había algunos pelgueros que tenían una pareja o dos, pero que lo pasaban tan mal como el que estaba de criado, habría seis u ocho de esos, y el resto obreros… unos ochenta vecinos…”

“Llamábamos medio labrador a este que hacía las dos cosas, labrar y segar, que tenía a lo mojor una parejita de vacas, que no tenía m s que ocho o diez fanegas           que terminaba sus labores y se iba con otro, o que compartía la mula con otro… era un medio labrador, un labradorcillo…”

Como sucedía en el noroeste zamorano, los labradores medios tendían a complementarse en su labor. Era el caso de lo que llamaban algunos, tal vez equívocamente, aparcería, prestándose mutuamente el animal de trabajo.

“Si tenía una mulita sola, que ha habido personas que tenían una mulita sola, y el otro otra, se juntaban los dos, y con un carro acarreaban lo del uno y lo          del otro.”

Los medio labradores aspiraban a contratar un criado permanente si tenían más de una pareja de mulas, o si la casa estaba carente de hombre, por falta de hijos varones o enviudamiento prematuro. Tener criado no era signo de casa rica, sino de casa con más trabajo del que podían realizar las personas que vivían en ella.

“Aquí, Guarrate, no había casas con muchos criados. En la mayoría de las casas, siempre, aunque tuvieran hijos, siempre había un jornalero: Un labrador normal           solía tener un criado. En una casa con dos parejas de mulas lo tenían. Tener criao era signo de necesidad de gente para trabajar. Un matrimonio con cinco chicas… las hijas no iban a arar, por eso, esta familia… o una viuda con tres hijas… tenían que tener criao.”

“Porque “cuanti” si un labrador podía regular… cogía un segador en el verano, aunque sólo fuera uno… y malo…”

La relación de estos medio labradores con su criado era cercana y de manifiesta  igualdad en la posición social de ambos. En cierto modo, era una relación de ayuda mutua en otro sentido que la del obrero hacia su amo

“Aquí no había distinción entre el obrero y el labrador… es que no la ha habido nunca…” (Guarrate)

La existencia de un gran “prao” o pastizal común era uno de los elementos fundamentales que favorecían la aparición de labradores medios o “pegueros” en algunos pueblos. Allí llevaban sus animales de labor durante los meses que el pienso ya no les llegaba para alimentarlos, y allí mantenían una vaca “holgona” que pariese cada cierto tiempo un “churrito” o, incluso, una yegua que trajera un potrito, para venderlos en el mercado y sanear la economía apurada de la casa.

“Por eso, estos praos que ves, que están de punta a punta, esos daban mucha vida a aquel que tenía una parejita de vacas, y las echaba a ese prao, le parían dos churritos. Luego tenía cuatro huebras por ahí arrendadas, del Marqués de Novias, que casi no nos cobraban nada… que luego se vendieron esas tierras… y ni este labrador trabajaba para un amo… y los hijos trabajaban para él y no tenían que ir a servir…”

c/. Casas de criados y obreros.

 

Por último, había numerosas casas de criados, obreros y jornaleros, gran parte de ellas pequeñas y pobres.

“Había gente con una parejita de vacas que se defendía con tierras suyas y arrendadas, luego había quien con un burro de uno y el otro del otro labraban una parcela, y luego muchos… mucho m s de la mitad del pueblo que no tenían nada, que vivían del jornal.”

 

El número de obreros era mayor en los pueblos con las tierras concentradas en manos de unas pocas casas fuertes. Las casas de estos criados y jornaleros no solían albergar animales de labor, reduciendo en gran medida el espacio de cuadra y corral. Si disponían de un burro, éste entraba por el portal, e incluso por la cocina, hacia una estancia interna de la casa, la cuadra. Acomodaban también animales domésticos menores como conejos, gallinas o palomas. Y tenían una pequeña pocilga para el cerdo. En general, eran casas reducidas a su mínima expresión, y en las que algunos de sus moradores ni comían ni dormían porque lo hacían en casa del amo como criados o mozos de mulas.

______________________________________________________.

NOTAS.

(1) Memorias escritas de Luis Torrecilla, Cañizal: “En estos pueblos de clima frío y reseco existen tres clases sociales de hombres: 1º El amo, el terrateniente, el que tiene la mayoría de los hombres del pueblo a su servicio. 2º El hombre de clase media que con mucho esfuerzo y el de toda la familia pueden hacer frente a sus necesidades económicas. 3º El obrero de brazos caídos, como vulgarmente se decía, que depende del mísero jornal que le paga el amo el día que le conviene, como sueldo, el que este señor quiera darle. Por eso estos hombres luchaban toda su vida para poder conseguir alguna fanega de tierra, comprada o en renta, de algún marqués o ricachón de los que viven en la ciudad. Así poder comprar un burro o una mula pequeña, para cuando llegan a los sesenta años y el amo no les da trabajo, poder trabajar por su cuenta. Si esto no lo consiguen, ya sabían lo que les toca: Coger el zurrón y marchar de puerta en puerta para pedir una limosna para no morir de hambre.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: