Posteado por: lenguajesculturales | octubre 24, 2010

Composición de la población de un municipio sanabrés. Sanabria. Guía cultural.


Composición de la población.

Los diversos elementos que manifiestan la composición de un grupo humano son signos de lenguaje social. Ser casado, soltero, mozo o rapaz, eran signos del juego que entrelazaba el lenguaje social de este municipio.

Disponemos de diversos datos para deducir la composición poblacional por sexo, edad, estado civil, estatus social, oficio u ocupación, ya sea en los censos oficiales, en los libros de registro de la escuela de Terroso, o en las notas manuscritas de don Genaro de Barrio.

La composición de la población por sexos se presentaba con mayor número de habitantes de sexo femenino. Especialmente destacaba la diferencia en los años inmediatamente anteriores y posteriores a1900, los años de mayor emigración temporal o definitiva. En el censo de población de 1897 se observa que de los 157 varones, había 41 ausentes, y de las 171 mujeres, tan sólo 4. En los censos de 1960 y 1970 la diferencia de la composición poblacional por sexos también aparece significativa: en 1960 había 35 mujeres más que hombres y en 1970, 31. En los apuntes manuscritos del maestro del pueblo sobre la población de Terroso podemos leer:

“Hay en 1 de enero de 1944, en Terroso, 4 viudos, 12 viudas, 25 matrimonios, 6 solterones, 5 mozas jóvenes, 2 criadas de servir, 37 vecinos…”


La población femenina siempre aparece mayoritaria en cualquiera de los ejemplos escogidos. La muerte temprana de los hombres, el número elevado de viudas y solteronas, y la emigración del sexo masculino, propiciaban que la mujer tuviera un peso capital en la economía terrosana, como última responsable de la marcha de la casa.

Encontramos datos sobre la composición de la población por edad a partir del Libro de Matrículas de la escuela de Terroso y del testimonio de nuestros informantes.

Distinguimos cuatro sectores de población: el grupo de los rapaces-rapazas, el grupo de los chavales/as, el grupo de los mozos/as y el grupo de los adultos.

“Niños, rapaces, chavales, eran hasta los diecisiete o más, luego venían los mozos y mozas; yo conocía mozos de hasta treinta años… eran mozancos.” (Terroso. Santiago)

Utilizando algunos elementos recogidos en los libros de registro de la escuela y en el testimonio de nuestros informantes deducimos que la primera infancia podía durar hasta los cuatro años o alguno más, edad en la que entraban en la escuela. La escuela de Terroso se inició en 1885. Antes de su existencia no podemos hacer esta división de primera infancia y edad escolar. La segunda parte de la infancia, el periodo de escolarización, llegaba hasta los 12 ó 13 años. En este tiempo ya tomaban parte en las responsabilidades de la casa, eran rapaces y rapazas. Aproximadamente en la adolescencia, entre los 13 y 18 años, pasaban a ser chavales y chavalas, integrados en la vida de la casa. La siguiente etapa, los mozos y las mozas, se iniciaba hacia los 20 años, para finalizar en el día de la boda, cumplidos los 30 aproximadamente. A partir de la boda eran ya los casados y casadas. No era fácil definir un último grupo de ancianos. No existía edad de jubilación en la economía terrosana, sólo la invalidez física y la muerte impedían a los terrosanos abandonar sus faenas agrícolas y ganaderas. Los casados y casadas, adultos, eran los vecinos con responsabilidades directas en la casa y en el municipio.

“No existían los ancianos, los que no trabajaban, porque todos estaban trabajando. Era anciano cuando ya no podía más, que ya no podía salir de casa. Me acuerdo de muchos casos. Tenían 80 años y tenían que arar con aquella parejica de vacas, soltar las vacas, coger el trocico de pan y salir otra vez con ellas o cargarse un carro de abono como si fuera un mozo… si no, ¿de qué iban a vivir?” (Terroso. Santiago)

Los criterios que seguimos para establecer los grupos de población por edad no pueden ser los mismos que los criterios que se siguen en el estudio de un grupo urbano moderno. Intentamos aplicar criterios culturales autóctonos, y, a través de ellos, deducir la importancia de cada grupo de edad en el conjunto del municipio.

El primer dato importante sobre el grupo de los niños, rapaces y chavales, lo podemos deducir del número de bautizos realizados en la parroquia de Santiago de los Cotos desde 1805. La cifra fue ascendente hasta 1930, como ya hemos advertido. Si descontamos el tanto por ciento de niños fallecidos en edad de PÁRVULOS, que en algunos extremos era el 50%, pero que rondaría el 30%, los grupos de edad comprendidos entre los 0 y los 16-18 años representarían el 205 de la población total terrosana. En el Libro de Matrícula de la escuela de Terroso apreciamos que entr5aban entre 3 y 5 niños cada año por término medio, y el total de alumnos oscilaba entre los 20 y los 30 durante los periodos de 1885-1889 y 1913-1919. En Terroso, que no superó nunca los 150 habitantes y cuya población rondaba los 100 , este grupo de 0 a 16-18 años representaba el 20% de la población.

El número de mozos y mozas, encuadrados entre los 20 años y la edad de casarse, por encima o por debajo de los 30 años, sería de parecidas proporciones al grupo anterior, otro 20% de la población total, ya que la mortalidad adolescente era menor, y las generaciones pasaban casi íntegras de un grupo a otro. No poseemos números concretos, aunque podemos suponer la importancia de este grupo de edad en el municipio por el protagonismo que los mozos y las mozas tenían en determinados signos culturales del lenguaje social en el siglo pasado y en la mitad del siglo XX. Hemos hablado de esto en los aportados de esta guía cultural referidos al desarrollo vital, al ciclo vital, de los vecinos sanabreses. En ellos se describe la existencia de un grupo de mozos en los pueblos, el pago que había que hacer para pertenecer a ese grupo, la existencia de un alcalde de mozos, la importancia de los mozos y las mozas en las fiestas y los bailes del verano, la organización de los FILANDARES en el invierno, su protagonismo en la fiesta del MAGOSTO y en la noche de las ÁNIMAS… El grupo de edad de los mozos y mozas, aunque no lo tengamos definido numéricamente, lo tenemos definido culturalmente, con lo que se supone que era suficiente como para mantener vivas ciertas tradiciones culturales propias de esa edad.

El grupo de edad que hemos llamado casados/as, en general, los adultos de la comunidad mayores de 30 años, era el más numeroso. Los adultos del municipio representarían más del 50% de la población. Es obvio que esto fuera así, porque, como ya hemos dicho, no podemos definir un grupo de ancianos en esta población atada a la tierra y a sus animales de por vida.

Un tercer análisis de la composición de la población lo hacemos desde el estado civil de sus componentes: soltero/a, casado/a, viudo/a. Como criterio general ya adelantado, hasta los 30 años podríamos considerar a estos componentes de la población terrosana como solteros menores de edad en términos legales, y de treinta y tantos años en adelante, como casado, ya que era la situación más lógica y la tendencia que propiciaban numerosas acciones culturales de los años de soltero.

Los siglos XIX y XX no debían generar muchos solteros en el municipio de Terroso, aunque sí solteras o SOLTERONAS. No existía el MAYORAZGO, sistema hereditario que dejaba al mayor de los hijos varones de una familia todos los bienes de la casa, y, por tanto, podía provocar solteros y solteras dentro del municipio (los hermanos del MAYORAZGO que no encontraban otro beneficiado con quien casarse). Los padres seguían el sistema de dividir en HIJUELAS iguales los bienes que poseían entre los legítimos herederos (10).

La muerte prematura de los hombres hacía que el número de viudas siempre fuese mayor que el de viudos. Por ejemplo, en el Catastro de Ensenada aparecen 6 propietarias viudas frente a ningún propietario viudo. En la nota manuscrita del maestro de Terroso sobre la población en 1944, había 12 viudas frente a 4 viudos.

El municipio ofrecía un tope ligeramente superior a las 100 familias o casas durante los dos últimos siglos, un signo de lenguaje ecológico. Los recursos con los que contaba el municipio, TIERRAS, CORTINAS, BOSQUES, COTOS, etc. no eran suficientes para dar vida a un número mayor de casas. La cifra anual de matrimonios se mantenía entre 1 y 6 anuales. Los excedentes de este cupo tenían que emigrar o formar familia fuera del municipio. Quien no se casaba se sentí forzado a vivir en la misma casa con hermano/a o debía vender su HIJUELA y emigrar. Los que se casaban no solían iniciar una nueva familia independiente, con casa propia; lo normal era vivir dentro de la familia de los padres de uno de los cónyuge (11); o, incluso, vivir separados en lo económico, trabajando cada uno de los recién casados en las casas de sus respectivos padres hasta que lograsen adquirir cierta independencia. Los padres de los que se casaban no cedían alguna porción de sus bienes patrimoniales a los recién casados, por eso, el número de casas o familias de cada pueblo se mantenía casi constante durante los dos últimos siglos. El modo de vida cerraba las posibilidades de creación de nuevas casas y propiciaba que los matrimonios se retrasasen hasta casi los 30 años.

Un cuarto análisis de la composición de la población lo hacemos desde el punto de vista del estatus social u ocupacional. En el municipio de Terroso el término labrador, utilizado cuando nos referimos a la ocupación de un vecino, no sólo expresaba su modo de vida, sino también su estatus social: ser propietario de tierras (12). Jornalero era “el que andaba a jornal”, no tenía tierras propias, o tenía pocas y debía ser arrendatario de las tierras ajenas, o, simplemente estaba a jornal para otros vecinos del pueblo. Esta última situación se asemejaba a la del criado/a, el que servía en casa de uno del pueblo. El hecho de tener criado/a no significaba normalmente ser rico; manifestaba que la casa tenía demasiadas fincas para los pocos brazos de la casa que las poseía; por ello, contrataban criados. Eran los criados/as mozos y mozas que en sus respectivas casas no tenían bienes suficientes, y se ofrecían a las casas donde necesitaban ayuda en el trabajo. El pago recibido consistía en estos casos en la manutención. Cuando una persona, no ya mozo o moza, sino gente mayor, vivía como criado, la contrapartida, el ajuste, se solía hacer en dinero y en ropa, además de la manutención. Las casas ricas en tierras y hacienda, las casas con falta de brazos para trabajar las fincas, las casas donde sólo había mujeres o una viuda con niños pequeños, tenían criados. Por último, existía también la distinción de “pobre de solemnidad”, “el que no tenía ná… tan solo un huertico pa sobrevivir”

“Una vecina nuestra venía todos los días a casa a por la lumbre, venían con un cacharrito por unas brasas de lumbre porque no tenía ni cerillas para encender. Y mi madre le dejaba unas sopas para cuando viniera, al pie de la lumbre. Conocí aquí en el pueblo hasta cuatro así, que eran solteronas o viudas y no tenían nada. Luego toda esta gente te ayudaba a ti en el pan o en las patatas, y tu le ayudabas, le dabas patatas, le dabas centeno…” (Terrroso)

Una primera clasificación era la que definía al terrosano como LABRADOR, JORNALERO, CRIADO y POBRE. El Catastro de Ensenada (siglo XVIII) ofrece una visión social anterior a la deducida del testimonio de nuestros informantes. El municipio de Terroso tenía en el siglo XVIII y entraba en el siglo XIX con un grupo social numeroso de NOBLES, más de 50 vecinos, que junto con los restantes vecinos del ESTADO LLANO, más de 30, eran todos “de oficio labrador”. Había tres o cuatro vecinos especializados en oficios complementarios de la labranza (herrero y carpintero) y del ajuar doméstico (sastre), además del sacerdote (13).

Con la creación de la carretera Villacastín-Vigo (aparición de los venteros, arrieros y camineros) y la influencia de la organización del Estado moderno en las instituciones locales (secretarios, guardamontes, síndicos, procuradores, concejales, etc.) la especialización ocupacional se amplió en la comunidad terrosana, como así se puede ver en el Libro de Matrícula de la escuela de Terroso. Pero estos vecinos especializados vivían también de la agricultura, ya fuese como propietarios, arrendatarios o jornaleros. El Libro de Matrícula apuntaba que la mayoría de los padres de los alumnos eran LABRADORES, otros JORNALEROS y CAMINEROS, y de modo más esporádico aparecían oficios como MESONERO o VEENTERO, CARNICERO, FORJADOR, HERRADOR o FERREIRO, SIRVIENTA, SECRETARIO, SASTRE, MOLIINERO y PANADERO.

En resumen, distinguimos dos niveles, los términos referidos al estatus social, esto es, LABRADOR, JORNALERO, CRIADO y POBRE DE SOLEMNIDAD, y, por otro lado, los términos referidos a las ocupaciones diarias de  los vecinos, LABRADOR, JORNALERO, CARNICERO, VENTERO, SASTRE, HERRERO…

__________________________________________________.

NOTAS.

(10) Lisón Tolosona (1983) hace un extenso estudio sobre el mejorado, O MELLORADO, en la vecina Galicia, contrastándolo con el sistema de transmisión de la herencia seguido en Orense, por PARTIJAS, llamadas HIJUELAS en Sanabria.

(11) Esta práctica de ir a vivir a casa de los padres de uno de los cónyuges podía ser resto de la antigua costumbre del mayorazgo, ya que el hijo que quedaba en casa de sus padres recibía en la HIJUELA una pequeña porción más que los demás hermanos, aunque esto no era una obligación por parte de los padres.

(12) Nicolás Tenorio (1982) hace unas observaciones parecidas a las que estamos explicando en su descripción de las costumbres de las aldeas de Viana del Bollo: “La propiedad es quien determina la condición de los aldeanos, siendo distinta según la mayor o menor proporción de su riqueza: unos son labradores, otros obreros. Llaman labrador al individuo que tiene casa propia con varias parcelas de tierra que constituye el casar, unas para sembrar pan, otras con castaños y robledales, algún prado que produzca buena yerba y mejor pasto con que mantiene la FACIENDA… Es dueño el obrero de menor propiedad… posee una casa… la propiedad se reduce a un pedacito de huerto… y lleva en foro o arrienda alguna leira para pan o sembrar patatas… Labradores y obreros bien en la aldea en armonía y se auxilian mutuamente.” (Páginas 14-15)

(13) El Catastro de Ensenada (1752) es reflejo de la sociedad estamental previa al siglo XIX. San Martín y Terroso tenían 53 vecinos del ESTADO NOBLE dentro de un total de aproximadamente 100 vecinos propietarios censados. Había 34 vecinos del ESTADO LLANO o GENERAL y los diez restantes que quedan para completar el centenar de propietarios eran MENORES DE EDAD. Los NOBLES tenía como oficio LABRADOR, menos uno que era CARPINTERO. Los vecinos del ESTADO LLANO eran LABRADORES, y también había entre ellos dos JORNALEROS, un SASTRE, y un HERRERO.

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Responses

  1. Estimado Juan Manuel,
    Me he quedado sin palabras al descubrir este blog, y ver que la forma de vida que llevaron mis bisabuelos, abuelos y padres -hasta su emigración a la ciudad- terrosanos ha sido objeto de tan profunda investigación… Es un privilegio con el que no cuenta cualquiera, y más teniendo en cuenta los miles de pueblos existentes en España, de tan variada cultura e idiosincrasia, que en su día decidieras realizar tan magnífico estudio del pueblo de Terroso (y San Martín de Terroso).
    Mi padre, que en el espacio temporal que abarcas en tu estudio, rozaba el nacimiento, es hoy un hombre a punto de jubilarse. Desde que era pequeña, siempre nos contó historias como las que tú recoges, y resulta realmente emocionante que las describas desde un punto de vista tan científico…
    He visto que te doctoraste con la tesis “LOS LENGUAJES CULTURALES DE UN MUNICIPIO SANABRES” y me gustaría saber si en ella describes aún mas detalles de los que cuentas en el blog, y si es posible acceder (y tener) un ejemplar de ella. Pienso que podría ser un gran regalo para mi padre, no sólo por el buen trabajo que realizaste sino también por el significado sentimental que puede tener para él todo lo que puedas describir en ella.
    Mientras tanto con tu permiso le voy imprimiendo las entradas del blog, pues los terrosanos no se han defendido mucho con “eso de internet” hasta hace poco…
    Un saludo afectuoso y gracias por tu trabajo.

    • Gracias por entrar en el blog y apreciar su contenido. El objetivo del blog es dejar fijado un modo de vida que merece la pena ser recordado, e, indirectamente, dejar un homenaje permanente en él a todas las personas que le dieron vida. Lo que en este blog hay de Sanabria está publicado en la Editorial Semuret de Zamora. En la Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana hay algunos libros escritos por mi o con mi colaboración: El ciclo del pan en un municipio sanabrés, Edades del hombre, I, II y III, La palabra y las palabras II.
      De nuevo, gracias.
      Juan Manuel Rodríguez.


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