Posteado por: lenguajesculturales | octubre 19, 2010

Descripción del antiguo municipio de Terroso y San Martín de Terroso. Sanabria (Zamora) (Descripción física)


Descripción del antiguo municipio de Terroso y San Martín de Terroso. Sanabria (Zamora) (Descripción física)

Un medio difícil para la subsistencia.

Si esquematizamos la zona central del valle de Sanabria en un triángulo cuyo vértice superior norte sea el pueblo de Trefacio y sus vértices inferiores, Palacios al este, y Requejo al oeste, el antiguo municipio de Terroso ocupaba el extremo oeste del triángulo que forma la zona nuclear de Sanabria. (l)

Terroso tenía una extensión de l323 hectáreas. Su territorio, irregularmente alargado, asentaba el extremo más ancho en la línea del río Requejo y acababa apuntado en la sierra.

Las MARRAS que limitaban el municipio ascendían por la derecha separándolo del campo de Santa Colomba, con la particularidad de ser una doble línea de MARRAS: LA USANZA. El municipio de Terroso y Santa Colomba estaban separados por una franja de terreno de aprovechamiento alternativo que originaba algunos conflictos vecinales. Por la izquierda, las MARRAS hacían límite con el municipio de Requejo. Ambas divisiones se estrechaban acabando apuntadas en el municipio de Porto. El municipio de Terroso tenía la característica de ser proporcional  desde dos aspectos: a medida que las líneas divisorias laterales se estrechaban, aumentaba la altura del territorio.

La zona más ancha, y a la vez más baja, se iniciaba en el mismo río Requejo, a 950 metros de altitud, subiendo el territorio municipal hasta los l800 metros, en plena Sierra Segundera. La situación del municipio hacía una triple división: EL VALLE del río Requejo a 950 metros de altitud; la ZONA INTERMEDIA o ámbito habitado por encima o por debajo de los 1000 metros; y LA SIERRA, desde los l200 hasta los 1800 metros, cercanos a los 1850 metros de EL CABRIL, una de las cotas más altas de la Sierra Segundera. (2)

La sierra y su aprovechamiento. Bosques, prados y MAJADAS. Su flora y fauna.


El término perteneciente al municipio de Terroso que superaba los 1200 metros y ascendía hasta el límite de los 1800 era un conjunto montañoso iniciado en los pagos de EL CARBONAL, PEÑOUZOS y TESO RAFAEL, y subía hasta EL CABRILICHO, dejando a la izquierda el valle de ESCALDON. Este valle y las laderas de la Sierra SOSPACIO, como así se denominaba el extremo de la Sierra Segundera  donde se asentaba el municipio de Terroso, estaba poblado por bosques de roble, intercalado por salgueras y otros arbustos que nacían en la orilla de los muchos regatos de la sierra; entre ellos, el arroyo de EL CABRIL, que se introducía en el término municipal para volver a salir hacia el de Requejo.

Un informante explicaba con más detalle la flora de la sierra.

“Las plantas de la sierra son la escoba, el piorno, las urces, la carqueixa, el chaguazo, el carpazo… El chaguazo es oscuro y de flor menuda, el carpazo es blanco. Urces hay albarina, más pequeña, y otra es urz rádiga que cría menos cepa y más planta y da flor  blanca. La albarina da la flor color rosa. Hay tres tipos de escobas: la escoba negra, que da la flor amarilla grande, muy bonita, y está la otra que da la flor blanca; y hay otra que la llaman escoba serrana, es más dura, un verde muy intenso y es muy baja, da la flor amarilla… También los cantreixos, que es una planta que cría unas uvas coloradas, que las comen las garduñas. Y se crían acebos y arándanos allá en la sierra, y fresa silvestre muy pequeñita, pero muy dulce, y avellanos.” (San Martín. Ti Galán) (3)

Toda la ladera de la sierra era una gran majada comunal de roble que se aprovechaba dos veces al año. Una en primavera para tener leña durante el verano, y otra en otoño, o al final del verano, antes de que la hoja se secara, para cortar RAMAJO de roble, alimento para el GANAO en invierno y, una vez desfoliado, leña para el hogar.

Las zonas altas de la sierra estaban desarboladas, aunque menos que en la actualidad. En ellas sólo crecía el CARPAZO, la CARQUEIXA y las urces. Los piornos, hoy día abundantes, antiguamente eran poco numerosos, pero apreciados por su buena leña.

En los meses de verano el GANAO, la CABRIADA, las vacas bravías y, en general, la HACIENDA de los terrosanos aprovechaban el pasto de la sierra. En otros apartados de esta guía de Sanabria describimos las costumbres según las cuales cada grupo de animales domésticos tenía un lugar reservado en la sierra para pasar alguna temporada: los CORTELLOS o DORMIDAS.

La fauna de la sierra hoy es poco abundante, pero parece que antiguamente era numerosa y variada.

“Hay dos clases de garduña, una la marta y la otra la corriente. La marta tiene la pechuga amarilla. Aquí también hay algunas jinetas y algún armiño. Había osos, aún está la cueva de uno ahí en Escaldón. Corzos y ciervos; lobos, zorras, garduñas, gato montés, lince, armiño, jineta, comadrejas, a las que llaman doronciellas, ardillas…

… Turones, lirones, ratas de pajar. Había buitres, cuervos,  águilas, milanos, azores,  águilas ratoneras. Perdices, conejos, liebres, jabalíes. Cuando cazabas luego empleabas todo; toda la piel se vende… la piel de garduña, de zorra, de jineta… También hay culebras, víboras, bastardos… Ya no hay tantas aves como antes porque la ganadería ha desaparecido y la agricultura está abandonada; la mitad de la volatería ha desaparecido, y ahora aparecen otros que nunca se vieron… Aquí el azor y el halcón nunca se conocieron, y hoy es lo que más hay, y eso que ataca a la gallina y al conejo y a la perdiz. Urracas hay muy pocas, antes había muchas, y palomas torcaces, pero con los halcones y los azores ya pocas. Lobos hay muchos menos que antes; no se dan a ver porque no hay ovejas; pasan por aquí, por San Martín, y el año pasado han criado ahí, en los Orilleiros.” (San Martín, Ti Galán) (4)

Analizando los signos de lenguaje ecológico y de lenguaje social-intersubjetivo que se manifestaban en esta zona, es interesante destacar la ubicación de los PRAOS. En ESCALDON y en las vaguadas laterales de TOMÁS, GULPILLEIRA, etc. los vecinos cercaban espacios de pasto para su uso particular, aprovechando la hierba que daban una vez al año, aunque después de segados quedaran libres al paso de cualquier animal vacuno.

Además del aprovechamiento de pastos y leña, en la misma sierra podían darse ciertos cultivos. Esporádicamente algunos vecinos hacían ADILES, antiguamente llamados BOUZAS. Se trataba de roturaciones en lo alto de la montaña para la siembra del centeno, utilizadas  sólo durante un año , permitiendo así la recuperación de la tierra.

Parece ser que hubo una época en la que el cultivo en la montaña era habitual, con el fin de permitir el descanso de las tierras de LA VEGA. Sin embargo, la cosecha de centeno era muy limitada, ya que, en general, el suelo de la sierra no era apto para su aprovechamiento en este sentido (5).

“Del Agra para arriba, hacia lo alto de la sierra, sólo lo se aprovechaba la leña, hierba y centeno poco; lo más la leña. Pero algunas tierras eran buenas para el centeno, porque daban buena paja y mucho grano.” (Terroso. Santiago)

“El terreno arriba produce lo que quiere, robles, urces, y escobas. Era sembrable. En tiempos pasados sembraron en todo el monte. Abajo no producía el terreno porque estaba cansado ya. Esto fue a principio de siglo. Vi tierras sembradas en el monte, en Terricha Redonda, en el Medideiro, y más…” (San Martín. Ti Galán)

La zona de la sierra no era sólo la descripción de un terreno con cualidades y aprovechamientos; era también, y sobre todo para los vecinos a los que pertenecía, un conjunto de lugares con nombre propio, NOMBRAMIENTOS: signos de lenguaje social intersubjetivo que definían los espacios conocidos y poseídos.

Entre los nombramientos de lugares concretos destacaban algunas formaciones de granito, figuras caprichosas que no pasaron inadvertidas a la imaginación popular de los vecinos que pastoreaban constantemente por la sierra. Testimonio de  ello son los nombres de algunos de estos grupos graníticos: EL PEÑIDON, una gran roca partida por la mitad en medio de la pradera del valle de ESCALDON, PEÑA ESCAÑO, PEÑA CHORONA, PEÑA EL CASTIELLO, PEÑA FORCA, LA VELICHA EL CONDE, etc.

Las zonas o pagos de la sierra formaban un mosaico de nombramientos que cualquiera de nuestros informantes podía describir.

“… detrás del Castro es hasta Carroquebrao, luego la cuesta de la Bitola, a la derecha están las tierras de la Pasión, esto es por la linde de Requejo. Subes la Cuesta de la Bitola, subes a las Canalichas y te metes en los praos de Bouza Romana, el Teso Rafael, Gulpillera. Por el camino de abajo de las Portillas está Bouza Viella…” (Terroso. Laura)

El hecho de dar nombre a un espacio es el primer signo que indica posesión o conocimiento de algo propio y familiar. La sierra estaba nominalmente comprendida, no tenía separaciones físicas, pero los paisanos sabían el nombre de cada espacio que ofrecía alguna diferencia natural. Los nombres derivaban de la forma física del lugar (LLAMA REDONDA),  de la abundancia de determinado material (LOS PEDREGALES), del aprovechamiento del lugar (LOS PRAOS DE TOMAS), de la relación del lugar con un vecino o propietario (VELICHA EL CONDE, EL PASTOR DE LOS ANDRESES), de la abundancia de un  árbol o de una planta (ACEBRAL,FALGUEIRA), de su referencia a animales (PEÑA EL OSO, LOS CUBILES), de primitivas costumbres (BOUZA ROMANA, ESCALDON), etc. Estos signos de lenguaje social intersubjetivo se transmitían de generación en generación, de modo que todos los vecinos sabían orientarse en la sierra del municipio.

Otro signo cultural era el doble aprovechamiento anual de la MAJADA de roble, un signo de lenguaje ecológico, que a la vez se convertía en signo de lenguaje social al organizar este aprovechamiento en SUERTES de leña y ramajo para los vecinos.

Los CORTELLOS o DORMIDAS del GANAO eran otro tipo de signos de lenguaje social que se daban en la sierra. Cada barrio del municipio tenía un lugar asignado en la sierra. Los vecinos dee Terroso iban al LLOMBO RAPAO, los de EL BARRIO CIMA de San Martín a LAS MALLADINAS, y los de EL BARRIO DE ABAJO de San Martín al MEDIDEIRO. La  utilización de estos espacios de pasto en verano, cuando en el valle escaseaba la comida para el GANAO  y éste impedía la buena realización de las tareas agrícolas, era, a su vez, un signo de adaptación y aprovechamiento de las características del medio de vida, un signo de lenguaje ecológico. Lo mismo podríamos decir de los PRAOS del monte y los ADILES o BOUZAS de cultivo de centeno en la sierra: signos de lenguaje ecológico, por el aprovechamiento que realizaban de estos pagos, y signos de lenguaje social-intersubjetivo, por ser terrenos privatizados temporal o permanentemente.

La zona intermedia entre el valle y la sierra. Casas, TIERRAS, CORTINAS, huertos y prados. Castaños, frutales, NEGRILLOS, álamos y robles.


La ubicación de los espacios habitados del municipio se encontraba en esta zona. El municipio estaba compuesto por varios núcleos de población: Terroso, la iglesia de Santiago de los Cotos y San Martín de Terroso. La división sería muy parcial y poco representativa de la realidad si no especificáramos que cada pueblo se subdividía además en barrios, núcleos identificados y definidos con nombre propio, con ciertas distancias de separación entre unos y otros. Los pueblos  no eran unidades compactas, sino conjuntos de barrios diseminados en la ladera de la montaña. Estos núcleos de población se asentaban en las mejores tierras del municipio. Los barrios estaban separados por franjas de cultivo, CORTINAS y huertos, prados y ERAS, todo dividido a su vez por paredes, CAÑOS, senderos y calles. La llamativa parcelación del terreno manifestaba el valor que tenían estos espacios para los terrosanos. Terroso y la iglesia de Santiago se asentaban en un lugar más o menos llano, por lo que sus huertas eran abundantes, pero los barrios altos de San Martín ofrecían más dificultades para conseguir espacios de huerto, ya que el riego a pie de planta en terrenos inclinados arrastraba la tierra fértil; los huertos, por tanto, necesitaban paredes de contención, y eran menos numerosos que en los barrios bajos.

En la zona intermedia se encontraba la mayor parte de las TIERRAS de centeno, desde EL AGRA, limitando con el municipio de Requejo, hasta LA USANZA, limitando con Santa Colomba. Otros aprovechamientos importantes eran las praderas comunales para el GANAO y la BOYADA, los descansaderos y los COUTOS, que también ocupaban gran parte de la zona.

En general, este era el espacio más rico y productivo del municipio. Dejemos que las mismas palabras de nuestros informantes resalten las posibilidades agrícolas y ganaderas de esta zona intermedia del municipio.

“… por aquí las tierras dan de todo. Las cortinas de regadío son las de dentro del pueblo, y lo de fuera del pueblo se regaba poco.” (Terroso. Ti Encarnaciónn)

“Alrededor del pueblo estaban las mejores tierras…  Aquí te da de todo, patatas, remolacha, judías, repollo, garbanzos…” (Terroso. Santiago)

“Aquí en San Martín, desde Peñouzos abajo, al Debuncal, hay un desnivel, y la erosión se lleva todo. Y aquí en el pueblo, desde el barrio de el Otero al Chaguazal, también se va la tierra mucho. De ahí para abajo ya es mejor terreno para huerta. Aquí hay que aguantar el terreno con tapias, con pared, porque la tierra se va al regarla… Esto de arriba ser  bueno para pradera, y así no se llevaría la tierra. Aquí lo mejor que se da es el centeno, sobre todo la paja; y después las patatas, los nabos… El centeno donde mejor se daba es por la parte donde hay piedra de granito, cerca de la Usanza. El lino en las tierras buenas, ahí en Linares y Prau Barrio… esos eran los  mejores sitios que había, en el llano de abajo.” (San Martín. Ti Galán)

Había además otros aprovechamientos menos frecuentes, pero no menos necesarios, como la piedra y el barro para la construcción, o la arena blanca, caolín, para el revoque exterior de las paredes y la limpieza de utensilios de cocina, ESCAÑOS  y  ESCAÑETAS.

“Todas las casas estaban hechas con piedra…la traían del Castro, arrancada por detrás del Castro… La arena para fregar los potes se traía de San Felices, ahí  conforme se baja la calle del Agra. Le llamaban arena para fregar o para blanquear la cocina. Había que cernirla, había que amasarla, y la arena que quedaba valía para fregar os potes y os bancos y os escaños.” (Terroso. Ti Encarnación)

“La piedra la utilizábamos para las casas. También el barro ese que había antes para hacer los hornos, y además para hacer las paredes de cañizo, con ramajo. Lo cogían en el Entradeiro, era buenisimo. Lo amasabas, encima le echabas paja trillada y hacía buen  cuerpo. Los tabiques de las casas se hacían con barro y ramajo; se ponían primero las varas y luego se vestía de barro.” (Terroso. Santiago)

La zona intermedia resultaba escasa. La sierra constituía casi tres veces más terreno que este espacio donde se asentaban los dos pueblos. En él se concentraba la agricultura y la mayor parte de las zonas dedicadas a la ganadería; en él también crecía el arbolado aprovechable, salvo el roble. Los castaños, NEGRILLOS, nogales y frutales de los huertos crecían generando diversas gamas de verde en contraste con el roble de la sierra.

Aquí abajo los robles crecían en las MAJADAS y en las lindes o paredes de las TIERRAS. Los castaños solían ocupar la parte interior de una finca para que el fruto no cayera en la finca vecina, al igual que los frutales plantados en los huertos ( guindales, cerezos, manzanos, perales, abruños…)

En esta zona intermedia, durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, el campo “estaba muy aprovechado por los vecinos, y muy rañado por el ganao…   que no tenías donde ir cuando salías con la vela… porque éramos muchos, y había mucha hacienda.” (Terroso. Andrés)

Al igual que la sierra estaba detallada en espacios conocidos por nombres concretos, esta zona intermedia, de menor extensión, estaba todavía más definida por los nombramientos, que en muchas ocasiones eran propiedades de tan solo uno o dos vecinos. La mayor intensidad de aprovechamiento de esta zona provocaba que los nombramientos o pagos fueran más numerosos.

“Hacia el pueblo están las tierras de la Chaneira y el Entradeiro, y luego ya vienes a la puerta del Cura y está  la Cigüeña, más abajo Fuente Romeira, luego ya subes por los praos del Rial, el coto Escudero, el coto del Señor Cura; pasas la Iglesia y te metes en            los Curatos, y hacia Terroso pues viene el Crigual, todo el Cristo, Vidoleo, Portillina…etc.” (Terroso. Laura)

“Llama os Santos, el Puerto, Las Salinas, Prao Cotao, la Pedrera, el Teso Prado Villa, Prado Barrio, la Cornella, la Carballeda, Peña Grande, majada de Rebouzos, el Carbonal… Las Rozadas, El Agra, Linares, etc… En el pueblo, pues el barrio de la Iglesia, el Cabuerco, el barrio el Otero, las Cancillas, El Chaguazal, la Callostra y encima el Adil de as Mozas…” (San Martín. Ti Galán) (6)

Los anteriores testimonios podrían servir de botón de muestra de la abundancia de nombramientos en el espacio más importante y vital del municipio. Destacamos que la terminología, según el aprovechamiento del terreno, era m s amplia que en la zona montañosa, donde sólo había prados, ADILES y monte. En la ladera la variedad podríamos clasificarla según el mayor o menor uso del regadío. Los terrenos propios de regadío eran los COTOS, los PRAOS, huertos, huertas y cortinas; entre el regadío y el secano estaban las LLAMAS o LAMAS y LAMEIROS o LLAMEIROS; por último, las fincas de secano recibían el nombre de TIERRAS. Aparte también había BOSQUES y MAJADAS, terrenos particulares de arbolalado. Eran en su conjunto signos de lenguaje ecológico, clasificaciones del terreno según su aprovechamiento.

Los signos de lenguaje ecológico y de lenguaje social se multiplicaban en esta zona intermedia. La ubicación de las zonas habitadas y la variada utilización del terreno eran signos de lenguaje ecológico. La estructura en diversos barrios y la excesiva parcelación del terreno con la consiguiente multiplicación de los nombramientos eran, por otra parte, signos de lenguaje social.

El valle del río Requejo. Cotos, tierras y prados.


Por último, el municipio tenía una estrecha franja de terreno que desde la mitad del siglo pasado se definía entre la carretera Villacastín-Vigo y el río Requejo. Era un espacio más pequeño que los dos anteriores con la característica de ser llano por ocupar la vega del río. Tenía poco arbolado, salvo en la orilla del río, y su aprovechamiento se reducía a los pastos y al cultivo del centeno, ya que el terreno era muy pedregoso. Las TERRAS de esta zona oponían resistencia a ser labradas, pues requería un gran esfuerzo pasar el arado entre tanta piedra. A pesar de todo, gran parte de las tierras del municipio ocupaban la mitad de esta zona, en LA VEA, la Vega. También se aprovechaba para el pastoreo del GANAO en algunos descansaderos, y para la VACADA en el COUTO.

“De la carretera para abajo, tras el coto, pues para centeno nada más. Era una tierra esclava. Me parecía mentira que habiendo tanta piedra pudiera darse buen centeno…Y luego a la orilla del río, pradera. Esas tierras se aprovechaban en común, todo el ganao lo aprovechaba, el pueblo de Terroso todo, pero en el coto sólo seguían entrando vacas, no el ganao.” (Terroso. Santiago)

Los nombramientos de esta zona también eran abundantes, reflejando los mismos signos de lenguaje social analizados anteriormente.

“…Los Cabadales, La Vea de Arriba, el Cordón, la Ribera, el Borraxo…el Secadal…la Quisca, Majadacueva, las tierras de Soluteiro, la Vrea, los praos de la Capilla, las tierras de Candajón, el Jeijo…” (Terroso. Laura)

Ríos, arroyos y fuentes.

El agua era un elemento abundante en el municipio de Terroso. Debemos tener en cuenta que ha cambiado el clima en el transcurso de las últimas décadas, de un clima en invierno más duro y frío, con abundantes nevadas, a un clima menos severo y con escasas nevadas, en la actualidad.

El río Requejo, el caudal más importante, hacía límite con el municipio de Pedralba y sus aguas eran escasamente aprovechadas por los vecinos terrosanos, salvo cuando bajaban a curtir el lino o a lavar s banas y mantas. Existió un molino en SIETE FUENTES (7), propiedad de algunos vecinos, en el escaso espacio que penetraba el río en el municipio (8).

En el término había dos arroyos importantes. El arroyo de EL CABRIL nacía en la sierra de Porto y entraba en el municipio por ESCALDÓN, para salir al de Requejo y desembocar en el río. Este era el arroyo que se aprovechaba para el regadío encauzándolo artificialmente hacia los dos pueblos del municipio. Otro arroyo nacía en los altos de PEÑOUZOS y la FERGONZADA, que junto con las aguas desviadas   del arroyo de EL CABRIL movía en invierno los MOLINOS RASTREROS. Este último era el único caudal de agua importante que nacía y moría en el término de Terroso y San Martín de Terroso.

Las fuentes eran abundantes , tanto en los núcleos de población como en toda la sierra.

Es significativo que el río sólo servía como límite, y los arroyos propios del municipio únicamente valían para mover los MOLINOS RASTREROS, un antiguo MOLINO PISÓN, y regar escasas zonas de pasto; porque el caudal de agua más importante se traía del fondo del valle de ESCALDÓN,   del arroyo que atravesaba el municipio en un corto espacio entre la sierra de Porto y el municipio de Requejo. Parece como si hasta el agua, por otro lado aparentemente tan abundante, se les negara a los terrosanos. En tiempos pasados los vecinos realizaron un caño artificial de unos cinco kilómetros, sorteando el desnivel natural de la sierra, para disponer de un caudal de agua abundante y constante que paliara sus necesidades de regadío. Un elemento más que obligaría a reforzar la cohesión interna de este grupo humano, signo de lenguaje social-intersubjetivo, para sobrevivir en el medio que las circunstancias y el devenir histórico les asignaron, signo de lenguaje ecológico.

Carreteras, calles, caminos y senderos.

En la actualidad la carretera nacional de Benavente a Orense, antiguamente llamada Villacastín-Vigo, cruza el término de este a oeste por la zona que bordea el valle del río Requejo. Desde hace unas décadas, a la altura de LAS VENTAS, barrio de Terroso, otra carretera enlaza con la que une Puebla de Sanabria y la frontera de Portugal en Calabor. A parte de esto, hay que añadir la carretera que parte de la nacional hacia los dos pueblos. Casi todos los demás caminos y senderos del municipio hoy están abandonados o medio cerrados, pero no hace muchos años los vecinos procuraban que esto no ocurriera.

Recordando las palabras del padre César Morán “…los caminos que dan acceso al pueblo son los mismos que se utilizaban hace dos o tres mil años, verdaderamente prehistóricos…“, diremos que, sin tomar al pie de la letra la obvia exageración, hay que reconocer que el total de calles y senderos del municipio respondía exclusivamente a las necesidades de sus pobladores.

CALLE era el nombre que se aplicaba no sólo a las calles del interior de los barrios, sino también a los caminos que salían de los pueblos, e incluso a los que se dirigían al monte, sobre todo cuando el camino quedaba atrincherado dentro de un barranco o entre las paredes de las fincas. Solían tener el ancho del CARRO CHILLON, lo mínimo que exigiera el tránsito de estos primitivos vehículos. En 1908, el corresponsal de EL HERALDO DE ZAMORA en Puebla de Sanabria hacía mención de “aquellas calles, torcidas, sucias, sin más empedrado que el de la Naturaleza, y a veces es tal, que en vez de calles pudieran llamarse despeñaderos“. Las pendientes y otras dificultades se arreglaban cuando había CONCEJO;  el paso constante de animales y carros hacía el resto. Los puentes o PONTONES se construían con VIGAS de roble y con losas de pizarra de gran tamaño, si es que eran necesarios, porque lo habitual era vadear ríos y arroyos sin PONTONES. De todos modos, puestos dentro  de las necesidades reales del municipio y de la época que describimos, los caminos y calles presentaban un buen aspecto, aunque no lo pareciera así a los ojos del padre Morán y del corresponsal de EL HERALDO DE ZAMORA. El CONCEJO de cada pueblo procuraba mantener las calles limpias de SILVAREGOS y otros arbustos que las cerrasen, sobre todo en los meses de verano, cuando el trabajo y el tránsito por ellas era más intenso.

Antiguamente la vía de comunicación más importante de este municipio fue EL CAMINO DE SANTIAGO. Cruzaba el municipio la altura de la iglesia, hospital u hospedería de peregrinos.

“.. subía por la cuesta de Fuente Romeira, pasaba delante de la antigua ermita de San Felices, luego al Uceo, la Bitola, Bouza Romana, el Uceo de la Muela, de ahí al Medideiro… iban luego a la ermita de San Pedro, en la sierra de Porto…” (Terroso. Santiago)

Este mismo recorrido tenía el llamado CAMINO REAL DE GALICIA, corroborado en el Catastro de Ensenada y en algunos topónimos como LOS PRAOS DEL RIAL o DEL REAL. El municipio de Terroso tenía obligación de cuidarlo. Entre las cargas municipales que se detallan en el Catastro estaba la siguiente:

“Sesentta Reales que asimismo contribuie para la compostura del Puenton y Camino Real de Galizia.”(9)

Un siglo después se construyó la carretera Villacastín-Vigo variando la trayectoria dentro del municipio del antiguo CAMINO REAL DE GALICIA (10).

Hemos tenido a disposición dos documentos que especifican los caminos y senderos del municipio. El primero es un esquema que en el año 1924 realizó el maestro del pueblo de Terroso para explicar la situación de ambos pueblos. El manuscrito se explica por sí mismo al ofrecer la red de caminos que unían todos los barrios del término. Más adelante lo utilizaremos para explicar la distribución de la población dentro del municipio. El segundo documento es un acta notarial levantada por el visitador de las vías pecuarias trashumantes y por las autoridades municipales  junto con medidores y peritos ancianos del lugar. Fue realizada en 1888 para dejar constancia de todos los caminos y descansaderos de ganado estante y trashumante. En ella están especificadas 35 vías y descansaderos con todos los lugares por donde pasaban y los metros de ancho que poseían. El acta reclamaba a determinados vecinos el trozo de estos caminos y descansaderos que habían “intrusado” : “Varias de las vías y servidumbres pecuarias pertenecientes a este término municipal no se encuentran en verdadero estado de conservación por hallarse privadas en parte por medio de intrusiones, roturaciones e intercepciones por construcción de parez” (11). Es interesante observar que este documento manifiesta la antigua importancia de la ganadería trashumante por estas zonas. El principal de estos caminos era LA VREA o Vereda.

“Vereda de Candejón… desde la alcantarilla de Candejón hasta el hondo de las Carriceiras y la Rivera hacia la sierra de Parada por Requejo para ganado estante y trashumante de 25 varas (20 metros,83 cms.) excepto unos callejones de 4 metros en Punta de la Vega (Vea) y de 18 metros en la Rivera…”(12)

Algunos de estos caminos eran utilizados en años alternativos porque dependían de la HOJA DE CENTENO sembrada en el municipio. Para tener una visión total de los nombramientos con los que se conocían estas vías, hacemos a continuación el listado de todos los caminos y descansaderos que están señalados en el documento.

1, Vereda de Candejón. 2, Vía carretal y pecuaria de Quirogales y Huelga. 3, Camino y Colada del Real. 4, Cañada de Majada Cueva, Quirugal, Entradero y Chanera. 5, Camino carretal y pecuario de la Rozada. 6, Camino de las Carriceiras. 7, Camino carretal y pastoril del Castro y Bitola. 8, Camino carretal y pecuario de Tomás. 9, Camino carretal pecuario titulado del Devuncal. 10, Camino carretal y pecuario de Callostra y Huerta. 11, Camino carretal y pecuario de Carbonal. 12, Camino carretal y pecuario del Perucho, Cañada del Perucho. 13, Descansaderos y abrevaderos de Tomás. 14, Descansadero y abrevaderos de Medideiro. 15, Descansadero, sestil y dormida de la Huerta. 16, Descansadero, sestil y dormida de Escaldón. 17, Descansadero y egido titulado de Candejón y Siete Fuentes. 18, Descansadero y sestil de Peñozos. 19, Descansadero, abrevadero y abrigadero del Devuncal. 20, Abrevadero de Fuente de Majada Cueva. 21, Descansadero, sestil y abrigadero Urcedo y Pasión. 22, Vía carretal y pecuaria calle de la Vereda. 23, Cañada del Gorgollón. 24, Calle del Agua. 25, Calle del Forcado. 26, Calle Cubilluelo. 27, Vía carretal y pecuaria de las Cembas. 28, Descansadero y abrevadero de la Cueva. 29, Servidumbres de descansadero, sestil y abrevadero de Queriguales. 30, Calle de Prado Villa. 31, Camino de Cabadales. 32, Calle de Fuente del Barrio Alto y Castanera. 33, Calle de la Castañera. 34, Cañada de las Canalichas. 35, Calle carretal y pecuaria de Barreros.

El antiguo CAMINO REAL, la carretera Villacastín-Vigo, la Vereda de CANDEJÓN, se presentaban como signos de lenguaje social del municipio terrosano con su mundo exterior. Los caminos internos del propio municipio terrosano, sobre todo los que unían los barrios o los pueblos, eran signos del lenguaje social del municipio. Pero el conjunto de todos los caminos internos constituía también un conjunto de signos de lenguaje ecológico. De hecho, cuando las pautas de aprovechamiento y adaptación de los habitantes de estos pueblos cambiaron en los últimos años, la mayoría de los caminos y senderos han desaparecido como tales, quedando sólo los que unen los dos pueblos y sus respectivos barrios entre sí, y cerrándose muchos de los que antiguamente se dirigían al monte o a las tierras: los que eran más específicamente signos del lenguaje ecológico del antiguo modo de vida terrosano.

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NOTAS.

(1)  Krüger (1925) hizo esta esquematización de la zona central de Sanabria en su descripción de la región págs 4-13.

(2)  Además de la mencionada descripción de Krüger podemos tener en cuenta a CERNE, Ladoire. (1982) págs. 17- 49, en especial las págs. 21,42 y 45 que describen las sierras  Segundera, Gamoneda y Atalaya, cercanas al municipio. También las voces SEGUNDERA y RIO REQUEJO del Diccionario de Madoz (1845-50, ed. 1984).

(3)  Ampliaciones sobre la flora sanabresa en CERNE (1982) págs 119-121, y sobre todo LOSA, M. (1949), una extensa catalogación de plantas recogidas en la sierra Segundera, Puebla de Sanabria y el valle de Calabor.

(4)  Ampliaciones sobre la fauna sanabresa en CERNE (1982) págs. 123-127.

(5)  CARNICER, Ramón. (1985) nos puede ayudar desde su descripción de la zona y las gentes de La Cabrera, en la provincia de León, culturalmente hermanada con  Sanabria, para comprender y ratificar la forma de vida tradicional sanabresa en la mitad de los años sesenta del siglo XX: “¿Ve usted unas rastrojeras en aquel monte, y otras allá enfrente? – Pregunta don Manuel. Las localizo siguiendo la dirección de la cachava. Pues son BOUZAS -explica-. Hay muchas en este ayuntamiento de Castrillo por donde marchamos hace un rato. Son tierras comunales, pero muy ruines. ¡Dan una cosecha cada catorce años! Las trabajan en cuadrillas los vecinos de estos pueblos. Primero cortan el monte bajo, lo dejan secar, lo queman, y luego lo siembran. La cosecha la reparten, pero nunca vale gran cosa, eso si no pierden semillas y trabajo. Después a esperar otros catorce años.” (págs 53-54).

En el municipio de Terroso las BOUZAS o ADILES que describían nuestros informantes eran de aprovechamiento individual o familiar, no se daban trabajos comunales en el aprovechamiento del centeno, aunque no descartamos la posibilidad de la costumbre comunal de las BOUZAS en el monte de Terroso, pero en una época que nuestros informantes no conocieron.

(6)  En el Catastro de Ensenada (1752) encontramos los mismos nombramientos que nuestros informantes conocían de los pagos del municipio y sus aprovechamientos.

(7)  Una escritura de propiedad que incluimos así lo demuestra.

(8)  Diccionario Madoz (ed. 1984) pág. 66. Voz CASTRO O REQUEJO.

(9)  Catastro de Ensenada (1752), Archivo Histórico de Zamora. SAN MARTIN DEL TERROSO, D. Seg. 1286, pág. 1478.

(10)  Diccionario Madoz (ed. 1984) pág. 163. Voz ZAMORA (caminos). Krüger (1925) hace una descripción de todos los caminos y carreteras de Sanabria págs 23-24.

(11)  Expediente de Deslinde de las Vías  y Servidumbres pecuarias del Ayuntamiento de Terroso (1888). Este documento se encontraba en la Escuela de San Martín de Terroso.

(12)  Idem.

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