Posteado por: lenguajesculturales | octubre 11, 2010

Las fiestas familiares en un municipio sanabrés. Sanabria. Guía Cultural


Las fiestas familiares en el antiguo municipio de Terroso (Sanabria, Zamora ).

Juan Manuel Rodríguez Iglesias.

(Comunicación para el Congreso “Festa Popular em Tras-os-Montes” Braganza. Noviembre. 1993.)

  • INTRODUCCIÓN.

Las ideas que a continuación exponemos se basan en el trabajo de campo realizado durante la década de los años ochenta en un rincón de Sanabria: el antiguo municipio de Terroso, que comprendía los lugares de Terroso y San Martín de Terroso, rodeados ambos por los pueblos de Requejo, Pedralba de la Prader¡a y Santa Colomba. Hoy estos dos pequeños lugares pertenecen al desmesurado municipio de Cobreros, donde se han reunido una docena de pueblos (1).

Uno de los apoyos iniciales del trabajo de campo fue la lectura del famoso estudio de Jorge Dias Rio de Onor, comunitarismo agropastoril (2). En él está inspirado gran parte del esquema de trabajo ya que, como muy bien todos sabemos, en la cultura rionesa se cruzan Sanabria y Tras-os-Montes de un modo vital y continuado. Es uno de los puntos de relación que hay en esa inmensa “terra nullius domini” (3) que separa España y Portugal y, claro está, a nuestras regiones. Subrayo el hecho singular de la cultura rionesa, en la que más allá de las fronteras que separan o de las carreteras y caminos que unen, Sanabria y Tras-os Montes, Braganza y Zamora, España y Portugal, casi se convierten en territorio común de vida, de personas humanas, de cultura en los dos barrios rioneses, donde las familias han establecido relaciones parentales y, por consiguiente, donde la vida social y el territorio de cada uno ha sido compartido con el otro a lo largo de los siglos.

Esta obra de Jorge Dias ha sido uno de los paradigmas más importantes a la hora de confirmar la cultura sanabresa investigada en el antiguo municipio de Terroso.

  • LAS FIESTAS FAMILIARES.

La familia terrosana, y en general la sanabresa, es en la actualidad nuclear, en muchos casos formada por un matrimonio de edad avanzada, cuyos hijos han hecho vida en la emigración. Se da el caso frecuente de que algunos que emigraron en la década de los años cuarenta y cincuenta están volviendo, ya jubilados (dejando Madrid, Barcelona o Bilbao), instalándose en Sanabria como lugar de segunda residencia durante m s de la mitad del año. Todavía subsiste la familia extensa, con tres generaciones en su seno, en la que uno de los hijos o hijas del matrimonio mayor “se ha casado en casa” con intención de continuar la labor agropecuaria familiar (empresa difícil hoy día en que la agricultura casi ha desaparecido y la ganadería sobrevive a la presión y los recortes del Mercado Común Europeo), o realizar cualquier actividad (hostelería, construcción, servicios en general…) para llevar la casa adelante. Pero esta familia extensa, al comenzar el siglo que ahora termina, era, junto con la familia nuclear, el soporte de la vida tradicional sanabresa dentro del cual adquirían sentido las fiestas familiares que vamos a reseñar (4).

El estudio estadístico de población y vivienda de los pueblos de Terroso y San Martín de Terroso nos ha revelado que el número de casas habitadas se mantenía estable durante el siglo y medio anterior a 1950 (5). A la vez, no dejaban de realizarse matrimonios ( entre 3 y 5 al año ), y las familias aumentaban su prole regularmente (la parroquia registraba entre 15 y 20 bautizos anuales). De todo esto se deduce que, normalmente, los nuevos matrimonios no entraban en una casa nueva, sino que, según testimonios diversos, en unos casos el hombre emigraba para hacer unos ahorros (si antes de casarse no los había hecho) , o cada uno de los recién casados seguía viviendo en casa de sus respectivos padres hasta que pudieran comprar un “cacho de casa” y disponer de algunas tierras y un poco de “ganao” para iniciar una nueva, o entraban a formar parte de una de las familias originarias, sin preferencia por alguna de las dos, dando origen a la familia extensa.

Tanto la familia nuclear como la familia extensa estaban condicionadas por las posibilidades económicas (agricultura de secano y algo de regadío, pastos particulares y comunales, y ganadería) que ofrecía el municipio, suficiente para un centenar largo de casas. Las nuevas familias que pretendían vivir en el municipio, superando el teórico cupo del centenar, o lo pasaban mal económicamente o emigraban (6). El “piso” y el “depósito de la novia” (signos culturales que rompían el determinismo económico de la casa terrosana) manifestaban otros modos de mantener el número constante de casas del municipio (7).

Hemos descrito brevemente algunos rasgos de la familia terrosana para contextualizar mejor las fiestas que se desarrollaban en su seno. En una familia condicionada por las posibilidades económicas del municipio, por la actividad agropecuaria, y por la inercia de la tradición, las fiestas familiares ligadas al desarrollo vital de cada individuo, a algunos trabajos anuales, o a las mismas fiestas del pueblo, adquirían un sentido distinto del que tienen ahora, totalmente influidas por los modos urbanos y modernos.

En el BAUTIZO se celebraba el acontecimiento de la llegada de un miembro m s a la familia, no sólo como elemento futuro de colaboración en el trabajo diario con los animales o en las labores del campo, sino también se celebraba la seguridad de la continuidad de la casa y la familia. En la BODA se festejaba el resultado final de una relación aceptada o convenida con otra familia, siempre con la esperanza de favorecer la continuidad y la ampliación de la propia casa. Las fiestas familiares unidas a los trabajos de su economía agropecuaria subrayaban la satisfacción del final de un esfuerzo importante ( EL RAMO DE LA HIERBA ) o de una inversión anualmente programada ( LA MATANZA DEL COCHINO ).

Al igual que cualquier fiesta del pueblo, la fiesta familiar creaba una situación que se caracterizaba por la exuberancia, la vitalidad, el contraste con el tiempo ordinario (no la ruptura), y la afirmación de la identidad del grupo que la celebraba (8). Era exuberante y vital, y ocasión de contraste respecto a la vida diaria, porque se comía, se bebía, se gastaba más que de ordinario, se vestía mejor, se cantaba y se bailaba, se tiraban cohetes, etc.,  como actividades propias que hacían fiesta (9). Y era momento de reafirmación de identidad porque el grupo familiar protagonizaba la fiesta e invitaba a participar en ella a los que NO eran de su grupo.

La fiesta familiar tradicional era  ámbito de gratuidad y exuberancia, frente a la fiesta familiar actual que tiende a cerrarse en sí misma y adquiere su sentido en la autosuficiencia de la propia familia y en su carácter independiente. En la familia terrosana se daba la costumbre de invitar a otros familiares o amigos cercanos que no eran del pueblo a participar en la fiesta del pueblo, el primer domingo de Junio, en honor de la Virgen del Rosario (10). Del mismo modo, en la fiesta familiar de la BODA, los que no eran de la familia, todo el pueblo, estaban presentes y participaban. En el BAUTIZO la familia buscaba normalmente fuera de su  ámbito nuclear e incluso parental al padrino y la madrina para el recién nacido (11).

Es pues un dato constante el hecho de la apertura de la familia al grupo en el que vive cuando ésta celebraba algún acontecimiento importante. Este dato puesto en evidencia está en relación directa con la necesidad constante que tenía toda familia o casa terrosana respecto al grupo general en su labor agropecuaria habitual. La familia terrosana era autosuficiente económicamente (cada casa disponía de un conjunto de bienes necesarios: tierras de pan, cortinas, praos, animales domésticos… para su propio abastecimiento), pero no era autónoma, necesitaba de la ayuda de las otras casas o familias para desarrollar esa actividad económica (participación en los CONCEJOS, TRABAJOS VUELTOS en general, MAJAS, SIEGAS, ACARREO, etc.). Era, pues, normal que la fiesta familiar estuviese abierta al pueblo, al igual que en la vida diaria tenía que estar también abierta al pueblo (12).

Pero no debemos olvidar que la relación familia-pueblo en las fiestas familiares también subrayaba la identidad propia de la familia frente al pueblo que la observaba. En el BAUTIZO la familia daba nombre al recién nacido, frente al nombre o APODO que el pueblo ya tenía asignado a la familia, y por tanto a su nuevo miembro. En la BODA la identidad del nuevo matrimonio venía dada por las familias de las que salían los dos cónyuges, y por el pueblo que los aceptaba como nueva familia dentro del mismo. La fiesta familiar actual tiende a cerrarse en sí misma, no es signo de identidad explícita, sino sólo acontecimiento destacado en la vida del individuo, no de la familia.

La fiesta familiar tradicional era también acontecimiento, quedando destacado por su CONTRASTE con la vida diaria, aunque NO por su RUPTURA con la vida diaria. La fiesta actual es contraste y ruptura. En la sociedad agrícola y ganadera la fiesta, en general, estaba en el mismo contexto de la vida diaria, hasta tal punto que en esos días también atendían a los animales y, si era el tiempo o tocaba el turno, había que regar o ir al molino… Porque la fiesta familiar o la fiesta del pueblo no era ruptura, sino énfasis en el final de una tarea o desenlace final de un largo  entendimiento… acontecimiento en la continuidad de la vida. Un informante recordaba, como un caso llamativo para los tiempos que hoy corren, “que el día que se casó Fulanita, ya estaba su madre por la tarde cuidando las vacas“… ¿ Por qué, si no, las autoridades religiosas, y en ‚pocas determinadas las autoridades civiles, multaban al que trabajase en día de fiesta, cavando o arando…? esto es, ¿por qué en las sociedades antiguas se regulaba el trabajo para que no se realizasen determinadas actividades olvidando los deberes religiosos, y hoy, en las sociedades modernas, hay que regularlo en sentido contrario, estableciendo servicios mínimos de transporte y alimentación y, no cabe duda, sin presión de deber religioso alguno ? El hombre moderno considera la fiesta como ruptura, rompe con su trabajo como condición de fiesta. En la sociedad tradicional no podían dejar de tener en cuenta el trabajo en la fiesta; de algún modo había un constante nexo de unión que difuminaba la separación entre ambos. ¿Realmente se llegaba a prescindir del trabajo diario en la fiesta?

Volviendo a la idea central de esta exposición, subrayo de nuevo la característica m s definitoria de las fiestas familiares tradicionales, respecto a las fiestas de la familia actual, esto es, la integración en la vida del pueblo, frente a la tendencia hacia la segregación, independencia y capillismo parental de las actuales fiestas familiares urbanas. En la fiesta familiar tradicional no había una línea divisoria clara entre fiesta familiar-fiesta del pueblo. En la fiesta familiar terrosana la familia era protagonista, pero el pueblo, o ciertos elementos del pueblo, siempre estaban  presentes de algún modo: en el BAUTIZO, en la BODA, en la MATANZA, en una VISITA INESPERADA que provocaba el banquete y la fiesta familiar, etc. el pueblo adquiría una cierta responsabilidad o participación, mayor o menor según el tipo de fiesta familiar, hasta tal punto que algunas fiestas o  ámbitos de fiesta, que podían ser responsabilidad familiar, eran absorbidos por el grupo o pueblo en el que estaba inserta la familia. Por ejemplo, el paso de RAPAZ a MOZO, o tránsito de la adolescencia, estaba asumido por el grupo (13), quedando la familia al margen, tanto desde el punto de vista del lenguaje social, cuando el RAPAZ pasaba al grupo de los MOZOS por un pago estipulado en dinero o una invitación a todos los MOZOS (sencillo rito de paso), como desde el punto de vista religioso, dentro del lenguaje tradicional, cuando el niño o PÁRVULO se hacía cristiano practicante tras su paso por la DOCTRINA y la PRIMERA y SEGUNDA COMUNIÓN. Hoy la familia, sobre todo en ambientes urbanos de emigrantes y gentes desenraizadas, llega a dudar e incluso no reconoce, en algunas ocasiones, el protagonismo del grupo extra-familiar en estos ritos de paso (14).

Analizando a continuación los tipos de fiestas familiares deducidos de la investigación hecha en el antiguo municipio de Terroso, podemos destacar más concretamente la integración radical fiestas familiares-fiestas del pueblo en la sociedad tradicional.

  • TIPOS DE FIESTAS FAMILIARES.

Siguiendo la estrategia empleada en el análisis de los datos etnográicos obtenidos en el antiguo municipio de Terroso por la que distinguíamos en toda cultura tres lenguajes: el lenguaje ecológico, el lenguaje social-intersubjetivo, y el lenguaje tradicional (15), podemos decir que la fiesta familiar está en el centro del lenguaje social, y adquiere su sentido trascendente en el lenguaje tradicional, y su sentido objetivo y material en el lenguaje ecológico. Con otras palabras, la fiesta familiar es un complejo de signos culturales de lenguaje social que se convierten en signos de lenguaje tradicional al ser connotados por códigos o reglas de comprensión religiosa, moral y lúdica de la realidad vivida por estos paisanos, sin perder de vista el sustrato de lenguaje ecológico que late en estas fiestas siempre integradas en la vida diaria y en las condiciones físicas de su medio.

Sugerimos que las fiestas familiares tradicionales pueden ser de cuatro tipos:

a. Fiestas familiares en el desarrollo vital del vecino terrosano (16).

b. Fiestas familiares en el desarrollo de los trabajos anuales agropecuarios.

c. Fiestas familiares dentro del  ámbito de las fiestas del pueblo.

d. Fiestas familiares o ambientes festivos imprevistos.

a. Fiestas familiares en el desarrollo vital del terrosano.

Los momentos vitales m s significativos que establecen el paso de una etapa de la vida a otra son, como todos sabemos, el ingreso en el grupo después de nacer, el BAUTIZO, la transición de la infancia a la juventud, la adolescencia, con la entrada en el grupo de los MOZOS o el paso por la DOCTRINA para hacer la PRIMERA y SEGUNDA COMUNIÓN, la creación de una nueva familia a través de la BODA, y el abandono físico del grupo, la muerte, subrayado por los ritos del ENTIERRO. Entre todos ellos nos vamos a centrar en el BAUTIZO y la BODA, porque representan modelos típicos de fiestas familiares. Ya hemos dicho que el paso de la adolescencia queda asumido por el grupo, y su posible fiesta, si la hay, no es propiamente familiar. Por otra parte, la muerte de un vecino es un acontecimiento en la vida del pueblo, que también excede en gran parte a la competencia familiar por pertenecer a la COFRADIA DE ANIMAS de la parroquia de Santiago de Terroso, y, además, obviamente no se puede considerar como una fiesta, y mucho menos familiar, sino todo lo contrario (17).

Describamos breve y esquemáticamente los signos culturales de un BAUTIZO en Terroso, encuadrándolos en los lenguajes culturales a los que pertenecen:

El BAUTIZO era una fiesta propiamente familiar. El grupo extra-familiar, el pueblo, sólo estaba presente, y no siempre todos sus componentes, en el rito específico del bautismo. Pero la familia no prescindía del pueblo en este acontecimiento: el padrinazgo exogámico, elección de los padrinos fuera de la familia nuclear o extensa, e incluso fuera de la parentela familiar m s amplia, era signo de la presencia del pueblo en esta fiesta. Los padrinos del recién nacido no tenían que ser necesariamente de la propia familia, más bien había una tendencia a ofrecérselo o a que se ofrecieran personas del grupo extra-familiar, dando ocasión a nuevas relaciones entre familias no emparentadas. El padrino se hacía COMPADRE del padre y de la madre del niño, y la madrina COMADRE, iniciando entre ellos una relación especial que se concretaba en el USTED, y en algunas atenciones especiales de los padrinos respecto a su ahijado (un chorizo para el día de Reyes, un vestido para el día del santo…) Por otro lado, la madre no iba al bautizo, guardando además días de CUARENTENA sin salir a la calle. Si lo hacía, era mal vista por el pueblo. Sólo cuando había ido a la iglesia y había llevado la ofrenda (una bandeja con un paño de lino y cuatro velas), era de nuevo admitida en el grupo. Desde el nacimiento del niño había quedado al margen del grupo (hablando simbólicamente), después de la admisión en la iglesia por medio del sacerdote, era de nuevo admitida en el grupo. La que había sido la m s importante protagonista, después del niño, del origen de esta fiesta familiar, quedaba al margen de ella. El grupo extra-familiar estaba presente también en esta fiesta de un modo indirecto al delimitar la actuación pública de uno de los protagonistas de la misma, la madre (18).

Veamos ahora el desarrollo sígnico de la segunda fiesta familiar más importante, la BODA:

La BODA no era sólo  fiesta familiar, sino también acontecimiento y fiesta del pueblo, sobre todo si éste era pequeño (el pueblo de Terroso mantenía una media de 30 familias y el de San Martín alrededor de las 70). En el día de la BODA el pueblo era elemento participante además de espectador (19).

Previamente todos los vecinos, de los pequeños a los mayores, habían estado presentes en la celebración de la primera proclama, invitados por las familias a roscas de pan y vasos de vino, o habían exigido el pago del PISO  (los mozos al novio forastero ), si así fuera necesario. Ya en el mismo día de la BODA, el cortejo de novios, padrinos y padres sólo adquiría realce si el pueblo, mozos y mozas, lo nutría bajo el aire musical de la gaita y el tambor, y, m s tarde, era testigo junto al sacerdote de los desposorios de la nueva pareja. A la salida de la iglesia, las mozas solteras cantaban las loas de BODA a los recién casados y a los padrinos, y después de la comida familiar seguía el baile, en el que participaba todo el pueblo. Y todavía el grupo extra-familiar haría notar su presencia en las cencerradas nocturnas a los recién casados cuando éste se mofaba de un  matrimonio especial  (de viejos o viudos) o se enfadaba si el novio forastero no pagaba el PISO. ¿No parece que haya una lucha en la fiesta de la BODA entre el pueblo y las familias de los novios por ser los protagonistas de la fiesta después de los mismos novios?

Hoy día, cuando la sociedad de cualquier pueblo sanabrés se ha hecho más urbana e individualista, hay quien dice que ya no asiste a las pocas bodas que se hacen en esos pueblos porque no quiere ir a “fisgonear”. La mentalidad ha cambiado, esta idea no la tenía cualquier vecino que antaño participaba en una BODA: no iba a ser espectador, sino participante en un acontecimiento que en cierta medida le iba a afectar a él y a todo el pueblo, ya que se formaba una nueva familia.

b. Fiestas familiares en el desarrollo de los trabajos anuales.

El final de algunos trabajos agrarios anuales de cada familia podía ser ocasión de fiesta o de ambiente festivo. Como en el apartado anterior , estas situaciones eran o protagonizadas por las familias o se escapaban a su control al ser asumidas por el pueblo o grupo extra-familiar en el que vivían (barrio, compañía…). Si recordamos la actividad de la MAJA, acción comunal de desgranar el centeno en grupo con un MANAL, este trabajo era responsabilidad de la familia que MAJABA, pero era tal la participación del resto de vecinos que, si durante la propia actividad o en la comida que la familia daba a los participantes se generaba ambiente de fiesta, con canciones juegos u otras acciones divertidas, la fiesta era del grupo de vecinos, no de la familia. La MAJA de una determinada familia era tan sólo la circunstancia en la que el pueblo encontraba dentro del duro trabajo de desgranar el centeno un rato de ambiente festivo (20).

El final del trabajo de la hierba de los PRAOS particulares, trabajo marcadamente familiar, acababa con el RAMO DE LA HIERBA, un adorno o signo especial que se ponía sobre el último carro que se traía de los PRAOS. Después de descargarlo, la familia y los que con ella habían trabajado tomaban un dulce o pan y vino. El trabajo de la hierba era familiar, pero frecuentemente se contaba con otra persona, un “compañeiro“, ya que “una GUADAÑA más hacía el trabajo de segar llevadero“. El “compañeiro” era un pariente o amigo, un signo en el que volvemos a encontrar la presencia, mínima ciertamente, del grupo extra-familiar, invitado, por supuesto, al RAMO DE LA HIERBA (21).

Pero la fiesta más destacada dentro de este apartado era la MATANZA. Describimos a continuación algunos de sus signos culturales:

La matanza presentaba fundamentalmente signos de lenguaje ecológico y de lenguaje social en el  ámbito familiar, pero había varios momentos en los que el grupo extra-familiar se hacía presente, sin perder la familia el protagonismo de la actividad y de su consecuente fiesta. Si la familia no tenía un matarife experto, pedía ayuda a otro del pueblo. En los días de matanza, la familia invitaba a sus parientes más cercanos y luego éstos devolvían la invitación. Era costumbre repartir un trozo de hígado o de dar a probar el MONDONGO de los chorizos, los XIXOS, entre parientes y amigos, compartiendo la riqueza que traía una matanza para el resto del año. Estos variados signos vuelven a constatar que la familia no celebraba en solitario la fiesta de la MATANZA (22).

b. Las fiestas familiares en las fiestas del pueblo.

A modo de breve reseña, destacamos que la fiesta del pueblo era ocasión de fiesta familiar. Los terrosanos recuerdan que en las grandes fiestas del año, la Fiesta del Rosario en junio, o la Fiesta del Santiago en julio, siempre se mataba un “bicho” (una oveja, un carnero…) para comerlo en familia, o se iba al carnicero que durante días antes vendía carne. La familia celebraba la fiesta en la comida. También se daba el caso de los que invitaban a sus parientes y amigos de otros pueblos, integrándolos en la fiesta del pueblo a través de su familia. En este caso la fiesta familiar aparecía dentro de la fiesta del grupo, su razón de ser estaba en la fiesta del pueblo (23).

c. Las fiestas familiares imprevistas.

Por último, y con intención de no dejar escapar ninguna circunstancia o ambiente festivo que tuviese a la familia como protagonista, podemos atrevernos a considerar como fiestas familiares aquellos acontecimientos inesperados que suelen ser provocados por visitas de parientes o amigos que de algún modo y momentáneamente cambian el curso rutinario de la actividad familiar. En Terroso, al final de la década de los años 50, pasaron unos días un matrimonio norteamericano relacionado laboralmente en Madrid con la hija de uno de los vecinos. El acontecimiento modificó la vida de esa familia (vestido, comidas, atenciones) y despertó la curiosidad del resto de los vecinos. Los visitantes sacaron fotos no sólo del grupo familiar que se sentía agasajado por su presencia, sino también de un nutrido grupo de vecinos que participaron del acontecimiento. La fiesta familiar inesperada tampoco se escapaba a su relación con el pueblo. De algún modo el pueblo era espectador y quería ser partícipe de aquella situación.

  • FINAL

Hemos tratado de un modo muy amplio el concepto de fiesta familiar, que en algunos casos lo hemos diluido en el concepto de ambiente de fiesta, conscientes de que no llegaba a ser propiamente fiesta. Pero esta consciente ambigüedad nos ha ayudado a ver la intrínseca relación familia terrosana-grupo extra-familiar o pueblo, cosa ya intuida sabiendo la necesaria implicación que en la vida diaria (no fiesta) tienen las casas o familias unas con otras. No insistiremos más en ello.

No hemos pretendido hacer una aportación original, creo que la descripción de una boda, un bautizo o una matanza es muy conocida por todo el que lea estas líneas. Nuestro interés ha estado centrado en diseccionar y relacionar los elementos que presumiblemente todos conocíamos valorando y situando las fiestas familiares en el centro de la fiesta popular, como así suponemos que será en Tras-os Montes.

_______________________________________________________.

NOTAS

(1) En la última revista BRIGANTIA de 1993 aparece un amplio resumen sobre esta investigación.

(2) Rio de Onor. Comunitarismo agropastoril . JORGE DIAS. Editorial Presença. Lisboa.

(3) Rio de Onor… Comentario a la quinta foto de las ilustraciones insertas entre las páginas 112-113.

(4) Rio de Onor… Págs. 79-81. 318. Jorge Dias describe la familia rionesa en estas dos modalidades: NUCLEAR y EXTENSA.

(5) Rio de Onor… Pág. 80. En este pueblo se mantuvo un número constante de casas entre 30 y 35.

(6) En Río de Onor no todas las familias eran del CONCEJO: “…las nuevas familias que no participan en el concejo, tienen una vida económica insegura y, a veces, precaria” Pág. 81.

(7) EL DEPOSITO DE LA NOVIA está  aludido en Rio de Onor… en la página 180: “… la rapaza tiene que salir de casa de los padres, después del PEDIMENTO, y va a vivir a casa de una amiga. Los padres se desentienden de todo.” Y EL PISO en la página 185.

(8) Algunas de estas ideas están sugeridas de la lectura de Cristianos en Fiesta. JUAN MATEOS. Ediciones Cristiandad. Madrid. 1975.

(9) Río de Onor… Págs. 153. 196. 197.

(10) Idem. nota (9).

(11) Rio de Onor… Pág. 80.

(12) Rio de Onor… Cap¡tulos V y VI.

(13) Rio de Onor... Págs. 178-179.

(14) Escuché en cierta ocasión la anécdota de un padre de familia en Fuenlabrada, ciudad dormitorio del extrarradio de Madrid habitada por emigrantes del sur y oeste de España, que quería que su hijo hiciese LA PRIMERA COMUNIÓN sin haber hecho los dos años de catequesis en su respectiva parroquia. Ante la negativa del sacerdote (representante del grupo cristiano) el padre decidió “hacer LA PRIMERA COMUNIÓN de su hijo por lo civil“, celebrando un banquete familiar en un restaurante de la localidad y con su hijo vestido de PRIMERA COMUNIÓN. ¿Cabe más  separación o independencia de la familia moderna respecto al grupo en el que teóricamente se supone que vive integrada? La anécdota es un claro ejemplo de la gran diferencia entre la fiesta familiar tradicional y la fiesta familiar actual, al margen del grupo, y, si es preciso, reafirmando su independencia frente al grupo o sus representantes.

(15) Los lenguajes culturales ecológico, social y tradicional, son conjuntos de signos producidos             generados o actualizados por reglas o códigos específicos para cada lenguaje. El lenguaje ecológico se desarrolla por medio de las reglas o códigos “aprovechamiento” y “adaptación”. El lenguaje social por los códigos “cooperación”, “propiedad”, “identidad” y “cohesión”. Y el lenguaje tradicional por los códigos “comprensión religiosa, moral, mítica, mágica, lúdica, artística y científico-técnica de la realidad”, “seguridad” y “fidelidad”. Para más detalle, ver en este blog el artículo “¿Qué son los lenguajes culturales? Descripción detallada”.

(16) Recalco que empleo el término “desarrollo” en vez de “ciclo” porque en la sociedad humana, sea en la llamada tradicional o la llamada moderna, el signo cultural es abierto (Tratado de Semiótica General. UMBERTO ECO. Lumen. Barcelona 1985, 3ª edición), por lo que no hay ciclos inmutables, cerrados, eternos en el tiempo, ajenos a la historia, sino “espirales irrepetibles”, “desarrollos”, ya que cada generación, sea en el  ámbito de la vida del individuo o en los diversos trabajos anuales de la familia o del grupo, tiene que producir, generar, digamos casi crear el signo cultural, no repetir exactamente lo que hicieron sus antepasados, ya que es una nueva generación la que los hace y, aunque pretenden ser fieles a esa tradición, queda abierta la posibilidad de cambio, porque el signo cultural se actualiza en el momento en el que se genera.

(17) Rio de Onor… Pág. 186. Jorge Dias apunta que después de los entierros se daba un banquete que, sin pretender serlo, podía entrar en el  ámbito de las fiestas familiares. Algunos informantes terrosanos también recordaban esta costumbre parecida a un banquete funerario.

(18) Rio de Onor… Págs. 177-178.

(19) Rio de Onor… Págs. 180-186.

(20) Rio de Onor… Págs. 115 y siguientes.

(21) En Rio de Onor EL TRABAJO DE LA HIERBA era en los COTOS comunales. Jorge Dias no destaca la existencia de PRAOS particulares, fincas que seguramente también habría entre los bienes de una familia.

(22) En Hermisende, pueblo fronterizo zamorano con Portugal y Galicia, después de la matanza algunas familias hacían baile. Se juntaban mozos y mozas amigos y familiares y acababan el día bailando en una cuadra preparada para ello.

(23) Rio de Onor… 153. 196.197. En los días de fiesta del pueblo, la casa sanabresa de Rio de Onor o de los pueblos terrosanos estaba abierta a otros familiares y amigos.

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