Posteado por: lenguajesculturales | octubre 8, 2010

Las fiestas en el antiguo municipio de Terroso y San Martín de Terroso (Sanabria)


Las fiestas.

Los días que cambiaban la rutina diaria, en especial los días de fiesta, eran signos del lenguaje social y tradicional de este municipio.

Debemos distinguir, por una parte, las fiestas de la parroquia o de todo el municipio: Fiesta del Rosario y la Fiesta del Santiago. Por otro lado las fiestas de un pueblo: La Encarnación. Y por último, las fiestas familiares: un bautizo, una boda o una MATANZA, en las que de algún modo participaban también vecinos que no eran de la familia.

Sobre las fiestas familiares y su relación con el resto del municipio ya hemos hecho alguna mención en el ciclo vital de cada paisano sanabrés. En este apartado queremos centrarnos en las fiestas del pueblo o del municipio y sus implicaciones sociales y tradicionales.

Haremos la relación de las fiestas siguiendo el curso del año, desde las fiestas invernales hasta las más participativas de la primavera y el verano.

La primera celebración del año era la FIESTA DE LOS RAPACES, el día de Reyes. En ella los rapaces y rapazas recorrían las calles del pueblo, junto con los mozos y mozas que se les añadían, pidiendo el REY para hacer una buena merienda.

Era el día en el que el padrino o la madrina le daba a su ahijado/a un chorizo que le había reservado en la reciente MATANZA.

A mediados del mismo mes de enero se celebraba una fiesta determinada por el lenguaje ecológico de los vecinos, SAN ANTONIO GURRINEIRO, porque las ofrendas más importantes que se hacían al santo en ese día eran piezas de GURRINO, cerdo. También pedían al santo protección para los demás animales, pero el animal más implicado era el cerdo. La fiesta se celebraba alrededor de la ermita de la Virgen de la Encarnación en San Martin.

“Había una fiesta el diecisiete de enero, pero con menor importancia que las fiestas del pueblo. Tenía misa de asistencia. Antes se habían pedido piezas de  cerdo por el pueblo para ser ofrecidas y pedirle al santo que los cuidase durante el año hasta la matanza, y también por los otros ganaos. Al final se rifaba todo lo recogido y se sacaba un dinero. Luego empleaban eso en costear la comida de los que cantaban la misa, en pagar el gaitero que se traía para el bai          le…” (Terroso.Santiago)

“Para esta fiesta se recaudaba pues un pie de cerdo, la careta, la cabeza del cerdo…cosas así. Luego también daban lino. Eso después se subastaba a la salida de la misa de la fiesta. En Terroso se recaudaba y aquí en San Martín se hacía la fiesta y se subastaba todo…junto con lo que se había recogido en San Martín. Recuerdo que a la subasta venían gente de fuera, hasta de Salamanca…” (San Martín. Ti Galán)

La fiesta terminaba con el baile de la tarde, si el tiempo lo permitía. Sabemos que esta fiesta era tradicional en muchos lugares de la península, pero destacamos el hecho de que cada lugar le daba el matiz propio. En el municipio de Terroso el lenguaje ecológico propiciaba que el GURRINO o cerdo fuera el animal por el que tuvieran que pedir. Acababan de hacer la MATANZA y estaba comenzando el cuidado de los cerdos del año siguiente. Sabían que la MATANZA reciente se acabaría al final del año por lo que intentaban asegurar la próxima.

El mes de febrero se iniciaba con la fiesta de LAS CANDELAS, fecha en la que acudían a la iglesia a participar de los ritos propios del día. Pero lo importante de este mes eran los CARNAVALES, los tres días de fiesta previos a la CUARESMA. Nuestros informantes recuerdan la importancia que tenían estas fechas por el ambiente que se creaba en las normalmente silenciosas calles de Terroso y San Martín.

“Se comía extraordinario, con chorizo y tocino de la matanza. En Carnaval muchos se vestían de algo raro, el hombre de mujer y la mujer de hombre, también se ponían máscaras hechas de cartón o de hojalata. A mí me hicieron una carátula de lata con unas narices gordas. La fiesta se hacía por las tardes y con cencerros.” (Terroso. Andrés)

“Los Carnavales venían por esas fechas, o por febrero o por marzo. Duraban el domingo, el lunes y el martes. había bailes los tres días y se cantaba por las calles disfrazados de ropas antiguas.” (Terroso. Santiago)

“En Carnavales se pintaban la cara de negro o de colorao, y con un mechón de lana o de lino como bigote. Se ponían ropas raras con caretas feas. Se celebraban mucho las fiestas de Carnaval. Cogían un burro y uno se montaba, y la gente le echaba harina desde los balcones, y luego les convidaban a chorizo y a vino en las puertas de las casas.” San Martín. Ti Galán)

Las fiestas de CARNAVAL preludiaban la CUARESMA. De la ruptura con las convenciones diarias (vestirse el hombre de mujer, ponerse caretas, hacer reír…) había que pasar a la seriedad y al recogimiento de la CUARESMA.

Los sanabreses eran cumplidores de las obligaciones de su fe religiosa. Entraban en CUARESMA y procuraban comportarse y realizar las costumbres religiosas que tradicionalmente ofrecía este periodo del año.

“En Cuaresma se hacía el Calvario en casa y se rezaba el rosario, como en todos los días de invierno lo del osario. En Cuaresma no se comía carne. Durante los primeros días se iba por la Bula de la Cruzada y de Carne para obtener la dispensa de comer carne en todos los viernes del año. También se hacían Calvarios en la iglesia.” (Terroso. Andrés)

Valía la pena hacer penitencia de no comer carne de cerdo durante la CUARESMA porque de ese modo se alargaba durante más tiempo la MATANZA del año.

Al final de la CUARESMA llegaba la SEMANA SANTA y el cumplimiento del PRECEPTO PASCUAL, confesarse y comulgar.

“Ay Cuaresmita cuaresmera qué larga vienes con cuarenta días cargados de viernes…  Pascuas marciales, hambres y mortandades… Días antes de la Pascua se hacían las confesiones generales. El Domingo de Ramos se distinguía por el ramo que   era de acebo, o de lo que hubiera, y por el estreno. El que no estrena algo el día de Ramos o es tonto o no tienen manos. Luego el ramo bendecido se colocaba  a la puerta de cada uno para que la protegiera. El Jueves Santo había oficios y se guardaba como vigilia, se ponía el monumento, luego el Viernes Santo había Vía Crucis, y el Domingo de Pascua había procesión. Se sacaba a la Virgen de la mañana pascual y el Niño Jesús en el día del Aleluya…” (Terroso. Andrés)

Inmediatamente después de los días de SEMANA SANTA se celebraba la fiesta de San Martín, la fiesta de la ermita de la Virgen de la Encarnación, la Virgen del Piorno. Terroso no tenía como pueblo ninguna fiesta propia, sus fiestas eran las de la parroquia o las de todo el municipio; por el contrario, San Martín se distinguía dentro del municipio con la fiesta de su patrona, la Virgen de la Encarnación, nombre que llevaban muchas mujeres del pueblo.

“La fiesta de la Encarnación era en realidad el 25 de marzo, pero como en esos días es la Cuaresma, se retrasaba a quince días después de Pascua. Tenía una misa de asistencia, venían seis o siete curas y luego procesión con la Virgen, San Roque, San Antonio…” (Terroso. Laura) (38)

No faltaba el baile de la tarde, preludiando, al comenzar la primavera, los bailes festivos del tiempo estival.

El trabajo de la tierra para preparar los huertos y CORTINAS estaba en marcha, al igual que las labores de las tierras que se sembrarían en septiembre. Durante este tiempo de primavera se rompía la monotonía diaria para pedir por las cosechas del verano. Los vecinos hacían los días de ROGATIVAS POR LOS CAMPOS.

“Las rogativas de la Ascensión empezaban el lunes, para bendecir los campos, caía esto en mayo. El lunes, el martes y el miércoles eran rogativas, tenía tres       días de misa y el jueves ya era la Ascensión. Un día salía la procesión para la cruz del Crigual, con el caldero bendecía las tierras. Otro día salían para la Chanera, y al otro para el Entradero, subíamos por allí hasta cerca de los pinos, que entonces no los había, hasta el uceo. Sacaban la Virgen, la cruz delante, los dos faroles y nada más. Las chicas llevaban la Virgen. Solía ir toda la gente porque bien que le interesaba, para que no se le helaran las tierras. Y el día de San Marcos que es el 25 de abril, también se hacía procesión para bendecir los campos. En las dos fechas, la Ascensión y san Marcos, era para la facera en general.” (Terroso. Laura)

En EL CABECEIRO de Terroso, al comenzar el mes de mayo, los mozos colocaban los tradicionales MAYOS: EL MAYO y LA MAYA.

“Sub¡an dos peregrinos o dos gallegos por el Cabeceiro porque por ahí pasaba una antigua vrea a la Maestra, debían venir del Mercao. Pues resulta que el primero de mayo habían hecho un muñeco de paja y lo colgaban, el mayo y la maya, en unos negrillos del Cabeceiro. Pues venían los gallegos en un burro y se quedaron mirando el mayo y la maya, y al mirar uno tropezó y rompió un cacharro que llevaba en la mano y dijo – ¡Maldito sea el mayo que por mirar pa él rompí el cacharro! Esto de los mayos lo hacían el primero de mayo, hacíian un hombre y una mujer vestidos con paja y los colgaban de un negrillo en el Cabeceiro.” (Terroso. Laura)

Después de haber pedido ayuda para que las cosechas fueran buenas, sólo faltaba recogerlas, y esto se empezaba a partir del mes de junio. Pero antes había que celebrar la fiesta más importante del municipio: LA FIESTA DEL ROSARIO.

La Fiesta del Rosario marcaba el inicio de los trabajos del verano. Alrededor de ella comenzaba LA HIERBA. Los terrosanos se sentían muy orgullosos de su fiesta porque a ella venían gentes de toda Sanabria.

“La Fiesta del Rosario duraba dos días, domingo y lunes. El domingo por la mañana misa solemne y procesión, se sacaba el Santísimo hasta la Cruz, y luego por la tarde baile. Venían al baile de casi toda Sanabria, de Requejo, de Pedralba, de Santa Colomba, de Avedillo, de Puebla…. Era un baile con gaitero y pandereta y tamboril. Se hacía en el Crigual todo lo grande que era. También venían dulceras de Puebla a vender y de Castro. No hacía falta llamarlas, ya lo sabían ellas. Vendían caramelos, almendras, agua de limón y gaseosas pequeñas… Los rapaces poco podíamos comprar porque sólo nos daban diez céntimos. Era la fiesta de la parroquia de Terroso. Se hacía porque todos, los de San Martín y los de Terroso, le dábamos al cura una hemina de grano para la fiesta, y media hemina si eras medio vecino, que vivías sólo o eras pobre. El cura se encargaba de todo, traía y pagaba la música y todo eso. Las familias se juntaban y se invitaba a los familiares de otros pueblos; matábamos un bicho para estos días o le compraban la carne al carnicero que mataba para estos días. Luego el lunes era lo mismo, bueno el domingo se sacaba en procesión el Santísimo y el estandarte, y el lunes la Virgen, que la llevaban las chicas. Se iba hasta la cruz de madera del Crigual y luego volvían otra vez para la iglesia, esa era la procesión, desde la iglesia hasta la cruz de la antigua ermita y luego volver otra vez…” (San Martín. Ti Galán)

Después de la fiesta venía el duro trabajo de LA HIERBA, segarla, extenderla y secarla, acarrearla y almacenarla en la PALLAREGA, celebrando EL RAMO DE LA HIERBA. Más tarde, casi sin descanso, venía LA SIEGA DEL PAN. Estábamos ya en julio. El día 25 celebraban la fiesta del patrono de la parroquia, LA FIESTA DEL SANTIAGO.

“Llegaba la fiesta del Santiago y ya estabas terminando el pan. Había años que venía retrasado y aún te quedaba algo, pero casi siempre, después del Santiago el acarreo, y en agosto las majas. En la fiesta del Santiago no había procesión. Era la fiesta del patrono. El santo estaba arriba, encima del altar y no se podía bajar. Tenía misa de asistencia y cada uno la celebraba. Hacías algo dulce en casa, un roscón y como para todas las fiestas pues siempre se mataba algo para comer bien ese día.” (Terroso. Laura)

La parroquia de Santiago de los Cotos se encontraba en la ruta jacobea procedente del sur de la península y pertenecía a la diócesis de Santiago.

Con la FIESTA DEL SANTIAGO acababan las fiestas importantes del municipio. Salvo el 15 de Agosto, con misa de asistencia y procesión de la Virgen, sólo quedaba la fiesta de Todos los Santos y la Navidad, austera como tantas otras manifestaciones e este municipio, para terminar el año.

Octubre dejaba atrás la Virgen de los Remedios de Otero de Sanabria, en cuya romería participaban algunos de nuestros vecinos, y entraba noviembre que se iniciaba con los SANTOS y los DIFUNTOS. En la primera semana se hacía el cambio de mayordomo de la Cofradía de Animas. Los mozos y mozas del pueblo hacían LA REBUSCA  de las castañas y organizaban más tarde una merienda de la juventud, además de participar en la noche de difuntos INCORDIANDO con las campanas.

“En los Santos siempre se quedaban incordiando toda la noche, tocando a muerto las campanas. El alcalde le daba luego para los mozos una viga en la Carballeda, entonces iban, cortaban la viga, la vendían y hacían una fiesta los mozos. Se lo daba el alcalde por estar incordiando por la noche. Y también, después venía la gente de la novena y hacía el magosto, o sea, tomar unas copas de aguardiente y unas castañas, esto entre los vecinos. Y los mozos también, y se juntaban cuando la viga, participaban chicos y chicas. Lo de la viga era ya una tradición. El magosto consistía en asar unas castañas, un motivo para reunirse la juventud.” (Terroso. Laura)

Nuestros informantes aludían a dos tradiciones distintas en estos días, que tal vez estuviesen unidas en algunas ocasiones, porque al fin y al cabo los protagonistas de la VIGA y del MAGOSTO eran los mismos, la juventud del municipio.

En el mes de diciembre cada familia se reunía para hacer LA MATANZA, motivo suficiente para hacer fiesta. Acababan el año con LA NAVIDAD, que en nuestro municipio era parca en manifestaciones, salvo el frío y la nieve.

“El día de Nochebuena se comía un escurrido de berzas con bacalao, algunos tomaban pulpo… los que tenían algo de dinero, porque los demás, ya me dirás de dónde lo podían sacar. Otros comían sardinas. No había nada especial por las calles, era un día de recogimiento.” (Terroso. Andrés)

Sin más festejos, acababa el año para comenzar otro nuevo felicitando a los Manueles del pueblo.

La sucesión anual de fiestas o de días especiales en el municipio de Terroso estaba determinada por el ámbito religioso, no descubrimos ninguna fiesta puramente profana, sino que todas tenían el motivo religioso propio. Era una sucesión de signos del lenguaje tradicional terrosano. A su vez todas las fiestas, unas más que otras, eran signos de lenguaje social terrosano. Y, por

último, algunos de estos días especiales, porque todo lo descrito no eran propiamente fiestas, estaban determinados o contextualizados por signos del lenguaje ecológico.

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Notas.

(38) “La Virgen de la Encarnación era una virgen muy milagrosa, que la gente tenía mucha fe en ella, porque se ofrecían descalzos… en San Martín iba  así mucha gente a la procesión, la gente iba amortajada, de blanco, en la fiesta de la Encarnación. Al mojor tenía una enfermedad, tenía cualquier cosa, te ofrecías a la Virgen de ir amortajado el día de la fiesta, y eran como unas túnicas blancas. También había quien ofrecía cera, y había brazos de cera y piernas de cera…” (Terroso. Laura).

Este vestido era parecido al que describe Francisco Rodríguez Pascual (    ) en Bercianos de Aliste, página 19. En el municipio de Terroso la mortaja o túnica blanca era de la iglesia.

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