Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 28, 2010

Los “praos” y la siega de la hierba. Sanabria. Guía cultural


Los “praos” y la siega de la hierba.

Sanabria siempre se ha distinguido en la provincia de Zamora por su buena pradería. Los terrenos de pasto, tanto particulares como comunales, eran de gran interés económico para todos los sanabreses. El mantenimiento del ganado vacuno dependía del buen estado de los COUTOS comunales y de la hierba producida por los prados.

El trabajo de la hierba durante el mes de junio se consideraba m s duro que la siega del PAN. “En la hierba no cantaba nadie…” Era una labor particular, responsabilidad de cada propietario y de algún familiar o COMPAÑEIRO que le ayudaba, pero realizada al mismo tiempo que los demás vecinos. Todos procuraban tener segados los prados entre mediados de junio y principios de julio. Los ciclos de la naturaleza y la tradición ponían en contexto comunitario este trabajo familiar.

A continuación nos referiremos al ciclo de la hierba de los prados de propiedad privada. El tema de la pradería comunal y sus cuidados lo incluimos en el apartado LOS COTOS.

La ubicación de los prados seguía las vertientes de los arroyos que bajaban de la sierra, los alrededores de los manantiales y las vaguadas húmedas cercanas a los núcleos de población. Cuando una finca dedicada a pradería tenÍa un pasto de inferior calidad que los prados normales tomaba el nombre de LAMA o LAMEIRO (13).

La propiedad de los prados y de los LAMEIROS se justificaba en las HIJUELAS, testamentos y ESCRITURAS. El valor de los prados era superior al de las tierras por su condición de ser fincas de regadío y base fundamental del mantenimiento del ganado vacuno (14). El arriendo era otro modo de tenencia de estas importantes fincas. Para expresar que un vecino tenía arrendado un prado se decía: “Fulano lleva el prao del tí Toradas…

“Cuando los praos se tenían en renta, en el mes de enero era cuando había que dejarlos. Hasta enero eras tú dueño de ellos, a no ser que el dueño te lo requiriese. En enero ya tenías que dejarlo. Había gente que llevaba de renta tierras y praos. El pago era en dinero, pero poco…” (Terroso. Laura)

El ciclo de la hierba comenzaba en enero, mes en el  que el pasto quedaba mortecino y helado por la crudeza del invierno. Esta era la razón por la que los arriendos comenzaban en ese mes, a partir del cual empezaban las labores para recuperarlo (15).

Al iniciarse el año limpiaban el prado de las brozas secas de los  árboles y matorrales que lo bordeaban, y, si había nevado, lo DESNIVABAN para que el pasto no se pudriera bajo la nieve.

“En Enero ya cogías los praos, empezabas ya, si tuvieran alguna fuente se la tapabas. Cuando los prados tienen manantiales hay que tapárselos para el prao. Tapar es echar el agua del manantial para todo el prao, que se regase todo el prao por las agüeras. Le abres unas agüeras y le tapas el agua de la fuente o de los manantiales que tuviese, pero nunca la del caño, porque en esta época, en enero, estaba muy fría. Esto es para los praos de la sierra.” (Terroso. Laura)

El prado se AGÜERABA,y se EMPRADIABAN las zonas más secas y descuidadas. La labor de AGÜERAR se realizaba a partir del mes de febrero (16).

Agüerar era en febrero y marzo. Era hacerle sitios para que entrara el agua, hacer que el agua saliese de los sitios bajos hacia los sitios altos y secos. Tú buscabas la forma cortando por donde llegara el agua hacia el lugar más extremo.” (San Martín. Varios)

Con una azada se abrían pequeños regatos en el prado para que el agua pudiera cubrir toda la superficie de pastizal. Los terrones que se levantaban al hacer las AGÜERAS se aprovechaban para EMPRADIAR las zonas secas y para hacer COLINALES.

“Se dejaban los terrones en un montón y se usaban para tapar los sitios que habían perdido el pasto, o se dejaban as¡ en un montón hasta el mes de Abril, cuando se hacía el colinal, se cogían aquellos terrones se desmenuzaban y la tierra era muy buena para sembrar simiente de berzas, lechugas o cebollas…” (Terroso. Laura)

AGÜERAR era una labor para lograr que el agua llegara a todos los rincones del prado a través de pequeños canales sabiamente repartidos por el prado.

“Las agüeras se hacen en cualquier época del año, cuando se veía que el agua no corría por algún lado. Pero normalmente era en febrero cuando se agüeraban los praos. Las agüeras siempre iban atravesadas si el prao estaba en pendiente, cortándole agüeras para que el agua no corriera mucho. Había que hacerlas según los cobradeiros, y étos estaban colocados según la situación del prao. Si el prao estaba en pendiente,  pues el abradeiro, el lugar por donde entraba el agua al prao, estaba arriba.” (Terroso. Laura)

Después de AGÜERAR, se abonaba el prado. Empleaban el mismo abono de las cuadras utilizado en la sementera de las tierras de centeno y en las cortinas del TRIMESINO. El primer abono que se sacaba de las CORTES, después de haberlas limpiado en el mes de noviembre al acabar la sementera, era para los prados. También utilizaban ceniza de los hogares y CHARCO de las calles para recuperar los prados. La ceniza era un buen MINERAL para las fincas de regadío. El CHARCO era el aprovechamiento de los barrizales formados en la entrada de las cuadras con la paja, los excrementos animales, el barro y otros desperdicios que, llevados en el carro y extendidos en el prado, fortalecían el terrón (17).

“Lo que se hace es abonarlos bien, cubrirlos de abono. En diciembre, en enero… cuando se pudiera. Y también se aprovechaba el barro de las calles, de la puerta del pajar o de la puerta de tu casa. Limpiabas la calle de barro y lo llevabas al prao…” (Terroso. Laura)

“El abono lo llevabas en noviembre o diciembre, o cuando tuvieras tiempo, siempre antes de febrero, porque luego ya empezabas a tapar el agua a los praos, empezabas a mover el abono y a agüerarlos. Lo extendías y quedaba la capa de abono y luego según llovía o nevaba se iba filtrando y fortalecía la hierba.” (Terroso. Santiago)

Sólo quedaba eliminar las TOPERAS y arreglar las paredes cortando las SILVAS y los matorrales que hubieran crecido demasiado.

“En marzo empezabas a regar, a tapar agujeros, a pisar las ratas. Les metías agua por una topera hasta que salían por la otra. Y si no salían pues se le echaba un cantar. Había también una oración para hacer salir las ratas y echarlas de un prao.” (San Martín. Varios)

“Cuando entraba la primavera había que dejar el prao limpio para que la hierba creciera mejor. Tienes que quitarle el abono y la broza, y desbordar las zarzas que tiene en las paredes o por las lindes, en las sebes…” (Terroso. Laura)

Todos estos cuidados iban encaminados a que el prado diera buenos CARROS DE HIERBA para ser almacenados en la PALLAREGA. En primavera permitan que la PAREJA de trabajo que araba las fincas pastara los prados (18). Después de este pequeño aprovechamiento directo el prado quedaba acotado hasta que lo segaban en junio.

La hierba del prado se denominaba OTOÑO. Primeramente era el brote que aparecía después de que lo habían segado, aunque la denominación se extendía a la hierba del prado en general. Se solía decir cuando un prado era bueno: “da muy buen otoño“. En los meses posteriores a la siega de la hierba el ganado vacuno volvía a pastar poco a poco el nuevo brote, el OTOÑO. Con la entrada del invierno los animales preferían otros pagos, porque el OTOÑO de los prados se agostaba (19).

“En el invierno no se metía el ganao porque ya en enero se enfrían mucho los pastos y las vacas van más al brezo, ya no van a los praos. El prao quedaba como un  rastrojo, una vez que pastiaban el retoño que echaba el prao en otoño, de que se comía eso, pues se quedaba blanco el prao, y las vacas iban a los pastos del coto y del monte. Desde el final del otoño hasta la primavera los praos buenos, los que tienen manantial propio, no se tocan. En primavera se volvían a echar otra vez las vacas, cuando se iban a sembrar las patatas, echabas entonces la pareja al otoño de los praos. Luego ya no había más cuidado, nada m s que regarlo bien hasta que se segara en junio.” (Terroso. Laura)

En los primeros meses del año el riego de los prados no se organizaba. Cada vecino procuraba tener el agua tapada para su prado, sobre todo si tenía manantial propio. Sin embargo, a partir del mes de marzo comenzaban los turnos de riego de los prados para evitar el conflicto de intereses.

“Antes del mes de marzo no se les daba más cuidado después de agüerarlos, abonarlos y limpiarlos. Luego ya era regarlos hasta la siega. Regarlo siempre, todo lo que se pudiera. Siempre que pasaras cerca del prao le tirabas el agua, aunque fuera dos veces al día, pues mejor. Y venía otro y te la quitaba, y volvías y echabas otra vez el agua al prao… andábamos al que más podía… bueno esto era en los praos de aquí  de cerca del pueblo, porque en los praos del monte era distinto. Los praos del monte eran libres hasta            el mes de marzo, podían andar las vacas de cualquier vecino por ellos. Hasta el primero de marzo no se cerraban los portillos de los praos del monte. Pero luego de esa fecha, cerrados los prados, había una vela para regarlos. Se ponía el agua de vela porque ya era necesario regar los praos y no se podía andar al  quite. El agua de vela era que el día que te tocaba a ti no te la podía quitar nadie. Dependía de los carros de campo que tuvieras. El que tenía m s carros de campo tenía más horas.” (Terroso. Laura)

Los prados del monte estaban abiertos para cualquier animal hasta el primer día de marzo. Después de esa fecha sus dueños los cerraban. Probablemente estos prados eran antiguas presuras realizadas por los vecinos, como también lo eran las roturaciones en lo alto de la sierra para sembrar centeno, los ADILES o BOUZAS, que con el paso del tiempo se habían hecho propiedades privadas legítimas dentro de terreno comunal. Por ello, exceptuando los meses de marzo a junio, hasta que eran segados, estos prados debían estar abiertos a todos los animales como si fueran terreno comunal. Los prados que estaban en las cercanías de los pueblos estaban cerrados todo el año. El carácter privado era distinto del que tenían los prados del monte.

La siega de la hierba.

Iniciaban la siega de la hierba a partir de la mitad del mes de junio. El municipio de Terroso celebraba su fiesta anual por esas fechas: LA FIESTA DEL ROSARIO. Era una fiesta móvil en el calendario, dependiendo de la celebración de la Pascua.

Después de LA FIESTA DEL ROSARIO comenzaban todas las faenas fuertes del verano (20).

“La segada de la hierba siempre se empezaba a partir de la Fiesta del Rosario. Aquel día, ya de siempre, nosotros segábamos el prao del Valle por la mañana, y a partir de ese día, si el tiempo lo permitía, lo demás.” (Terroso. Laura)

“El 24 de junio se bajaba la rama de la hierba, y el 25 se empezaba a segar, después de la Fiesta el Rosario, que se celebraba del 17 a 20 de junio, más o menos.” (San Martín. Varios)

La Fiesta de san Juan Bautista, 24 de junio, también servía de marco de referencia para comenzar este trabajo. Era tradición que el ganado subiera a ESCALDÓN  en ese día para TOMAR EL ORBAYO  de la mañana de san Juan. Luego bajaban LA RAMA DE LA DE LA HIERBA. Esto consistía en traer del monte un carro de urces para extenderlo en el suelo de la PALLAREGA donde almacenarían la hierba segada y seca de los praos. Las cepas de urz servían para aislar la hierba seca de la posible humedad del suelo de la PALLAREGA. La misma cepa de urz era excelente leña para calentar los hornos de pan y la fragua del herrero.

La siega de la hierba era trabajo de hombres. Al igual que el uso del MANAL en la MAJA, el uso de la guadaña en la hierba era propio sólo del hombre. Se realizaba, si era posible, en parejas.

“Los hombres segaban la hierba. Segaba cada uno para sí. La que no tenía buscaba hombres, o se juntaban de dos en dos, los de la familia…” (San Martín. Varios)

También había quien tenía que segar sus prados en solitario. Las familias que no tenían hombres buscaban vecinos del municipio que se ofrecieran como obreros contratados para segar la hierba; eran hombres de confianza (21).

“Un día de segada era muy fuerte, si te dedicabas todo el día a segar. Esto era trabajo de hombres. El que no tenía, contrataba segadores. Tenías que contratar obreros, jornaleros para la hierba, se llamaban, y para el pan. Se les trataba lo mejor que podías. Los jornaleros de la hierba, si se les contrataba, eran conocidos. Para el pan eran portugueses, para la hierba sólo eran del pueblo o de Terroso, de San Martín o de Pedralba… No podías contratar un obrero sólo, una guadaña sola era muy aburrida.” (Terroso. Laura)

Los jornaleros de la siega de la hierba eran vecinos o conocidos de los pueblos de alrededor, gente de confianza a la que se procuraba tratar bien, con abundancia de comida y bebida.

El ritmo de comidas era semejante al de la siega del PAN , que se haría posteriormente  en el mes de julio, pero cualitativamente mejores (22).

“Se guardaba todo lo bueno del invierno, los chorizos, las costillas, todas esas cosas buenas que son apetitosas, se guardan para el segador, para el verano. Se les daba de lo bueno lo mejor, el lomo, el jamón… En el desayuno unas sopas con huevo o chorizo con un cacho de pan, esto para desayunar antes de empezar a trabajar. Y luego el almuerzo a la hora puntual, mejor antes que después. El almuerzo se llevaba a las nueve, se supone que se había empezado a trabajar a las cinco o a las seis de la mañana. Donde había mala hierba al esclarecer el día, los guadañeiros ya estaban allí. Para almorzar una sopa de fideo clarita y un trozo de chorizo para después. Luego a trabajar hasta la comida de medio día. Si había cocido, cocido, si había caldo, caldo. Y siempre, además, un cariño para el segador. O bien se le llevaba una lengua adobada o un cachito de costilla, todo de cerdo. La merienda ya era con huevos cocidos. Luego cenar unas patatas con bacalao y una tortilla encima.” (Terroso. Tí Encarnación)

“Las mujeres llevaban el desayuno y luego arramaban la hierba. Llevaban unas sopas y sobre todo chorizo y jamón. No se compraba carne, todo era de cerdo. El tocino se comía en invierno, el jamón y lo bueno quedaba para segar. Almorzaban y seguían segando. Comían poco, pero comían muchas veces. Para beber un trago vino cogían un trocito, el vino te daba ganas de comer, te entraba una carcoma en el estómago…con el sudor y el esfuerzo se te secaba la boca. Se cogían unos porros, se chiscaban, sacaban un cacho de jamón, se le quitaba la curacha, y as¡, pasado por el fuego, con un trago de vino, pa dentro… A medio día se comía bien, se llevaba en cestas, en capachos, en tarteras, pues pie de cerdo, jamón y chorizo, huevos, tortilla, huevos batidos en ponche con azúcar y vino, el caldo a la noche…Comías veinte veces al día.” (San Martín. Varias)

Los horarios de las comidas eran similares a los de días de gran trabajo como la MAJA o la siega del PAN: desayuno, almuerzo (EL TACO), comida de medio día, siesta, merienda y cena. El ritmo de trabajo era continuado, pero con numerosos intervalos para comer. El trabajo era duro y monótono, pero sostenido por la mejor comida que tenían las casas.

“En la segada de la hierba se cuidaba mejor a la gente. Por la mañana ya le ponías tú su buen desayuno encima…lomo, aguardiente o sopas, chorizo, por si querían comer un poco más fuerte. Se acostumbraba, sobre las once, a llevarles el taco. Pues era llevarle            pan, queso, chorizo, lomo… Y a medio día la comida con un guiso de carne, todo muy apetitoso, o un buen caldo con mucha sustancia, con jamón cocido. En el taco de las once también se llevaba un ponche: dos huevos batidos con vino y azúcar. Después de comer se echaban un poco la siesta a descansar, y luego a segar otra vez. Por la tarde la merienda también a su hora, casi al estilo del taco de la mañana. Le llevabas huevos cocidos con bacalao. Todo era a base de lo que hay aquí pero en bueno. Para cenar unas sopas o una leche migada, pero sacándoles también jamón y chorizo.” (Terroso. Laura)

La jornada comenzaba en el momento en el que la luz del día permitía ver lo suficiente para segar. La hierba fresca de la mañana ofrecía menos resistencia a ser cortada. El GUADAÑEIRO llevaba al prado la guadaña, martillo, zafra, calabazo y piedra de afilar. El trabajo más tarde requeriría rastros y tornaderas para remover la hierba segada (23).

“Para segar se llevaba la guadaña, los hierros para picarla, porque si daba en un montón de tierra de esos de los topos se te mellaba y tenías que salir a picarla. A los hierros se les llamaba zafra y martillo. Clavaban la zafra en el prao y pasaban el corte de la guadaña sobre la zafra, golpeando con el martillo en los sitios donde el corte estaba mellado, esto era picar la guadaña, y luego pasaban la piedra de afilar que la llevaban en un calabazo, un cuerno con agua colgado del cinto.” (Terroso. Laura)

“Había que picar la guadaña, había que clavuñarla. Para eso llevabas en la alforja una zafra y el martillo, y una cuartilla de vino, un trozo de pan y jamón o chorizo. También el calabazo, un trozo de cuerno de vaca para mojar la piedra.” (San Martín. Varios)

El segador iba al prado muy de mañana con la guadaña al hombro, el calabazo a la cintura, y una alforja o un CAPACHO con la zafra y el martillo, y un poco de merienda.

Abría con la guadaña un primer pasillo en el prado de hierba segada. Esta quedaba extendida en el suelo hasta que se secase. Después le daban la vuelta para que se secara por la parte que no le había dado el sol. La hierba segada por la mañana era extendida, ARRAMADA, para que se secara rápidamente al sol.

“Por la tarde se arramaba, y a la mañana siguiente se le daba una vuelta y por la tarde a la pallarega. La hierba se recogía al otro día de ser cortada. Como no se mojara tenía un olor muy agradable.” (Terroso. Ti Encarnación)

“La hierba la segabas y luego tenías que ir allí y la arramabas, arramarla es extenderla. Las mujeres llevaban el almuerzo y luego arramaban la hierba que se había segado. La hierba quedaba bien extendida y como llevaba las rojireiras, pues cuando empezaban a hacer tras, tras, tras, que se secaban, entonces le dabas la vuelta. Y luego para el carro. Después de segada la hierba estaba un día o dos en el prao, según el sitio, para que se secara. Si al prao le daba mucho la sombra pues tardaba más en secarse.” (San Martín. Varios)

Una vez seca la hierba sobre el prado, se preparaba para transportarla en EL CARRO CHILLON. Para ello colocaban la hierba seca en GORDONES; AGORDONABAN la hierba del prado.

“Cuando ya estaba la hierba seca la ibas arredondando  por todo el prao, hasta que lo dejabas en dos gordones, era agordonar. Se ponían entonces tres o cuatro, depende de lo grande que fuera el prao y se iba con el carro cargándolo. Aquí se cargaban los carros con la pareja juñida. Metíamos la pareja por medio del cordón, uno a un lado y otro al otro, entonces se iba dando la hierba de un lado y del otro. Uno daba la hierba y el otro se ponía en el carro para cargar, y otro alrededor arrastrando la hierba que se desparramaba con un rastro de madera. El que iba subiendo la la hierba al carro lo hacía con una tornadera, pero lo menudo lo tenía que ir recogiendo otro con un rastro. El carro estaba preparado con unos estadullos largos en los laterales, como cuando el acarreo del  pan. Para las patatas y para el abono se ponían unas cancillas en el carro, en los laterales…” (Terroso. Laura)

ACARREABAN la hierba hasta el pueblo para almacenarla en el PAJAR, que en San Martín y Terroso llamaban PALLAREGA (24).

“La hierba se almacenaba en el pajar, en la pallarega, encima de las urces. El que podía la metía por las puertas carretales, y el que no por un ventanón. Había que aplastar bien la hierba. Mi suegro metía el caballo para aplastarla, pero no hacía falta porque  llamábamos a todos los chavales. Sólo teníamos ganas de ver llegar a un carro de hierba cuando éramos chavales. Te subías a las vigas del pajar y te echabas sobre la hierba, y así la aplastábamos.” (San Martín. Varios)

“La hierba la traías al pajar, la echabas y luego tenías que pisarla. Cuando llegaba a una altura grande la pisabas y si todavía tenías que meter mucha más hierba pues metías también la pareja de vacas. Esbarrundabas todo un poco para que pudieran subir y las  dejabas que pisotearan todo un poco hasta que dejaran de darse coscorrós en las vigas del pajar.” (Terroso. Laura)

La PALLAREGA o pajar era el almacén de la hierba, un edificio integrado en el conjunto del pueblo, independiente de las viviendas. Solía ser de forma alargada, con paredes de mampostería y techo a doble vertiente colmado de paja de centeno. En el frente tenía la puerta carral, y sobre ella había una gran ventana cuya función era ventilar el interior y poder meter o sacar la hierba sin necesidad de abrir las grandes puertas que lo cerraban. La hierba almacenada en su interior era prensada por las personas o los animales para que cupiera todo lo que se había cosechado. Tenía un color verde seco característico, “como tostada“, y así permanecía hasta que los animales la consumían.

Cuando la familia sanabresa acababa el trabajo de la hierba celebraba EL RAMO DE LA HIERBA. La actividad que había comenzado con la bajada del monte de LA RAMA DE LA HIERBA, terminaba en EL RAMO DE LA HIERBA. “Era decir que ya se tenía la hierba en casa“. Algunos lo significaban externamente colocando en lo alto del último carro de hierba que se traía a la PALLAREGA un RAMO manifestando a todos que ya habían terminado. Además, e propietario invitaba a pan, vino o aguardiente a los que habían colaborado en el trabajo, con ello festejaban EL RAMO DE LA HIERBA.

Merecía la pena celebrar el final de aquel trabajo porque desde que lo empezaban en los primeros días del año recuperando los prados hasta que en el mes de junio o julio quedaba almacenada la hierba en la PALLAREGA podían haber sucedido muchos contratiempos: problemas entre vecinos por el riego, un invierno o una primavera con poca agua, o, por el contrario, un mes de junio demasiado lluvioso que impidiera que la hierba cortada se secara, accidentes de personas o animales en la siega y el acarreo de la hierba, etc.

Mencionamos anteriormente algunas picardías que unos vecinos hacían a otros para disponer del agua de riego para el beneficio propio, también hablamos de los posibles problemas que aparecían aún regulando el uso del agua de regar…

“…había problemas porque la gente se peleaba por tapar el agua a los praos y por regar más que los otros. En Requejo una mató a otra por causa del agua.” (Terroso. Laura)  (25)

Los animales ocasionaban problemas principalmente a partir de las fechas en las que los prados quedaban acotados. Las vacas descuidadas por el amo pisaban y pastaban la apetecible hierba que pronto sería segada.

“Tenías que ir con las vacas y guardarlas para que no se te fueran al prao del vecino, porque las vacas no tienen sentido y van donde ven la comida. Como todo el mundo necesitaba lo que tenía, si una vaca entraba en un prao o en un repollar, una vaca que se te desmandara, tenías que pagar el daño producido por tu vaca.” (Terroso. Laura)

Durante la misma época de la hierba podía ocurrir que LA CULEBRA mordiera o el alacrán picara a algún vecino al recoger o almacenar la hierba seca…

“…Alguna culebra quedaba entre la hierba. Escapaban, pero también podían picar, si era la víbora. Y los escorpiones que venían entre la hierba, te pinchaban, te sacabas aquel pincho y no pasaba nada. Las culebras eran más peligrosas luego, en la siega del pan”. (San Martín. Varios)

En los días del acarreo de la hierba podían quedar empantanadas las vacas en las zonas más húmedas de un prado.

“Un carro cargado de hierba pesa, y si el prao tiene algo de pantano, de mucho barrizal, si no te guías bien, las vacas podían quedarse allí, y aún sin estar juñidas al carro. Había vacas que se quedaban con las cuatro patas hundidas en los pantanos y había que ir a tirar de ellas para sacarlas, o quedarte con ella toda la noche, si no habías podido sacarla con la luz del día, es que si no, venía el lobo y te la mataba.” (Terroso. Ti Encarnación)

Y, si no se era prudente, el vecino que estaba subido al carro cargando la hierba corría el riesgo de tener un accidente grave cuando las vacas se AMOSCABAN.

“Yo caí de un carro cargado de hierba y me clavé un estadullo, no me pasó nada, pero me pudo pasar. El tí Patolas se cayó del carro y se reventó, no duró venticuatro horas. Estaba cargando un carro en la Bitola. Ya era un hombre mayor… Luego desde allí lo bajaron encima de un carro lleno de hierba.”

Todos estos contratiempos expuestos podían ser prevenidos si estaban atentos al trabajo; pero lo que no podían controlar era el mal tiempo atmosférico. Después de segar un prado, mientras se secaba la hierba, la lluvia era probablemente el mayor problema en este trabajo.

“Si llovía, eso era ya el colmo, la hierba perdía el color y tenías que darle vuelta y lver a darle vuelta hasta que se secase.” (Terroso. Ti Encarnación)

La hierba segada y al día siguiente seca mantenía el color verde y un olor agradable. Si llovía sobre la hierba segada y seca en el prado, tenían que darle todas las vueltas necesarias hasta que se secara. Esto aumentaba el trabajo y corría el peligro de que la hierba se estropeara y se pudriera antes de ser almacenada. En estas ocasiones quedaba blanca y reseca, perdiendo toda su calidad.

“Si llovía había hierba para rato. Darle vuelta a un lado y a otro hasta que se ponía blanca. Se llevaba a casa, pero las vacas te la comían mal.” (Terroso. Ti Encarnación)

A mediados del mes de junio no era raro que lloviera. De hecho, unos días más tarde, en la siega del PAN, éste se preparaba en MORNALES y luego en MEDAS para protegerlo contra las posibles tormentas. Si el tiempo amenazaba lluvia posponían la siega para asegurar los días de sol, pero no podían retrasarla demasiado porque el pan estaba casi maduro y había que empezar a segarlo a mitad del mes de julio.

Con la hierba en la PALLAREGA aseguraban el alimento para los animales domésticos en los días de invierno que no podían salir al campo.

“Luego tenías que tirar todo el invierno con la hierba. Y si no te llegaba tenías que comprarla. Se quedaba la hierba con el mismo color que tenía al recogerla, durante todo el invierno. Lo mismo se la dabas a las ovejas que a las vacas que al burro. A las ovejas también le dabas ramajos, pero con ramajos sólo no las mantenías todo el invierno, los ramajos era para que se entretuvieran los días de nieve o lluvia fuer te, en los que no salía el ganao…” (Terroso. Laura) (26)

Cuando faltaba la hierba en el pajar los vecinos de los pueblos de Sanabria corrían el peligro de verse obligados a vender sus animales si no querían que muriesen de hambre en su propia casa ( EL HERALDO DE ZAMORA, 20-XII-1897, 9-II-1900, 23-VII-1903). La PALLAREGA llena de hierba seca bien prensada aseguraba el mantenimiento invernal del ganado doméstico.

______________________________________________________.

NOTAS.

(13) Sobre los prados y sus términos propios en Sanabria: F. Krüger (1925), páginas 150 y siguientes, y páginas 169 y siguientes.

Sobre LAMA y LAMEIROS, F. Krüger (1925), páginas 43 y 152.

Sobre tipos de prados en la zona colindante de Viana del Bollo, Nicolás Tenorio (1982), página 50.

(14) “15 de Agosto de 1925. Deve 1802,50 pesetas… para darle a E. para comprarle el prado del Puerto.” (Cuentas San Martín, 99)

“29 de Septiembre de 1917, más 2120 reales para comprar el prado de Escaldón…” (Cuentas San Martín,76)

Nicolás Tenorio (1982), página 43.

(15) Nicolás Tenorio (1982), página 48.

(16) “14 de Enero de 1915. Recibí dos jornales agüerar…” (Cuentas San Martín, 77)

18 de Febrero de 1933. Recibí un jornal agüerar, 8 reales.” (Cuentas San Martín,162)

19 de Febrero de 1914. Recibí un jornal y un rato agüerar...” (Cuentas San Martín, 32)

Nicolás Tenorio (1982), página 48.

José Luis Martíin (1987), página 51.

(17) Nicolás Tenorio (1982), página 50.

(18) Nicolás Tenorio (1982), página 48.

José Luis Martín (1987), página 51.

(19) Nicolás Tenorio (1982), página 50.

José Luis Martín (1987), página 47.

(20) Leandro Rodríguez (1983), página 90.

Nicolás Tenorio (1982), página 48.

José Luis Martín (1987), páginas 51, 117.

(21) Nicolás Tenorio (1982), página 49.

(22) Idem.

(23) Terminología y descripción de los instrumentos para la labor de la siega de la hierba: En Sanabria Fritz Krüger (1925), páginas 234-235,  Jorge Dias (1953), página 246, Luis Cortés Vázquez (1954), lámina VIII. En La Cabrera Alta, zona leonesa colindante a Sanabria, Casado Lobato (1948), página 155.

(24) F. Krüger (1925), página 120.

El edificio llamado PALLAREGA apareció entre los siglos XVIII y XIX, según se desprende de los diversos tipos de casas que había entre esos siglos. En el XVIII no son descritas en el Catastro de Ensenada (no había casas “deshabitadas”), y en los catastros del siglo XIX comienzan a contabilizarse en estos pueblos edificios “no habitados”.

(25) “En Requejo… había desaparecido la vecina J.R…. los vecinos de este pueblo estaban preocupados al no tener noticias del paradero… dieron conocimiento al señor alcalde y éste reunió al concejo a las siete de la noche, acordando que se procediera               a la busca de la J. por las cercanías del pueblo. … inmediatamente todos los vecinos con hachones y faroles… dando por resultado que un sitio denominada La Cubillala, a un kilometró del pueblo, fue hallada muerta con la cabeza destrozada y la masa encefálica fuera de su sitio, suponiéndose que el arma… fue un instrumento llamado arada (azada)… Se detuvo a una vecina de la fallecida poco después como autora del homicidio…” EL HERALDO DE ZAMORA, 16 de Enero de 1899.

Por estas fechas del mes de enero, si se regaba alguna vez un prado, se hacía cortando el agua de los manantiales que tuviera, sin tener en cuenta ninguna organización. Parece que estas dos vecinas siempre estaban en conflicto por el agua de una fuente para regar sus prados. El problema acabó en homicidio.

(26) En los meses de abril y mayo no debía quedar mucha hierba seca almacenada en las PALLAREGAS.

17 de Abril de 1922. Más 10 arrobas de hierba, 90 reales…” (Cuentas de San Martín, 14)

26 de Abril de 1916.  …y 24 arrobas de hierba.” (Cuentas de San Martín, 5)

18 de Marzo de 1941. …más 14 arrobas de hierba a 5 pesetas, 70 pesetas…”  (Cuentas Terroso, 74)



Anuncios

Responses

  1. Impresionante trabajo, una vez más.
    Hoy es triste ver las zarzas campando por sus respetos, el estado de los caños de regadío…
    Saludos

  2. Simplemente impresionante tu post.

    Te dejo mi blog por si te apetece pasarte.

    http://lafuentedeva.blogspot.com

    Un saludo y muchas gracias


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: