Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 25, 2010

El aprovechamiento del agua en un municipio sanabrés. El caño de Escaldón. Conflictos. Sanabria. Guía cultural


El aprovechamiento del agua en un municipio sanabrés. El caño de Escaldón. Conflictos

El agua es un bien natural del noroeste ibérico. Pese a su abundancia, siempre ha sido objeto de regulaciones, y por tanto, de conflictos entre municipios y vecinos. En el análisis de su aprovechamiento descubrimos la respuesta adaptativa que esta comunidad humana reflejaba en su modo de vida.

El antiguo municipio de Terroso, como todo el valle de Sanabria, se encontraba en una zona climática de carácter húmedo y atlántico, en la frontera con el clima continental del interior de la península. El agua era abundante en la región (1).

El río Castro o Requejo bordeaba el municipio de Terroso. Recogía las aguas de las fuentes de Requejo, Terroso, Pedralba, Cobreros, etc., desembocando en el río Tera a la entrada de Puebla de Sanabria. En el municipio objeto de nuestro trabajo la climatología favorecía la abundancia de pequeños arroyos y fuentes.

La abundancia de fuentes preparadas en los barrios y en el resto del término manifestaba el interés de los terrosanos por este bien natural y necesario para su economía. Una fuente era una pequeña poza acondicionada en el lugar donde brotaba una vena de agua. Sólo algunas fuentes del interior del pueblo disponían de un caño, con pilas o lavaderos de granito. También se adecuaban otras para abrevaderos de animales. La preparación de una fuente dependía de un vecino preocupado por tener un manantial en su propia finca, del interés de varios vecinos de un barrio para disponer de agua abundante, o del concejo de cada pueblo que se ocupaba de prepararlas antes de los trabajos importantes del verano. Hacer una fuente no requería mucho esfuerzo yaque bastaba acondicionar el lugar donde manifiestamente brotaba agua represándola con unos terrones y piedras.

En el pueblo de Terroso y sus alrededores se encontraba la fuente EL SALGUEIRO, la de LA MAESTRA, LA FONTICHA…

“…Cambaos, el Bañao, la poza de la tí Ángela, La Raposa, El Valle, Fuente Barreiros, Fuente la Rana, el depósito del tí Bernardo, Siete Fuentes, el Borraxo, Majada Cueva, La Fuente el Cura, Fuente Romeira, Llama os Santos, Fuente Ural, Morella, Fuente el Cardo, el Palombar…” (Terroso. Santiago)

San Martín tenía también abundantes fuentes por estar situado en la misma ladera de la montaña.

“Hay muchas… Fuente de Prado Villa, Prau Barrio, de la Fragua, la del Escribano, las del Cabuerco, la del Barrio de la Iglesia, la del Chaguazal, la Fuente del Barrio de Arriba, la fuente de la Corralada, la de la Callostra, la del Barrio de la Calzada…”

(San Martín. Ti Galán)

La relación no se agota en los dos pueblos. En el monte había muchas fuentes preparadas por los pastores o por los propietarios de los prados y las fincas donde brotaban.

“En el monte están la fuente del Perucho, del Reventón, de Carramana, del Convento, de Bedillino, del Medideiro, la fuente de Cortina Malla el Sierro, del Sextil, de los Herreros, la de Tomás, la de los Orilleiros, la fuente el Fraile…etc.” (San Martín. Ti Galán)

Cuando el concejo se reunía para arreglar los caminos, antes de la siega del pan, o cuando subía a ESCALDON para arreglar el CAÑO que traería el agua de la sierra, se preocupaba de preparar y dejar en buen estado las fuentes que tradicionalmente utilizaban los vecinos del municipio.

Los terrosanos tenían conciencia de la abundancia de agua en su municipio. La consecuencia inmediata de la existencia de tantas fuentes y vetas de agua eran los arroyuelos que bajaban de la montaña. Pero, en la práctica, no resolvían la necesidad de agua, porque, pese a lo dicho, el agua era un problema en el municipio de Terroso. Parecería contradictorio hacer  esta afirmación, si no se tuviera en cuenta que el caudal necesario para regar los prados, cortinas y huertos del municipio era encauzado artificialmente desde la montaña, repartido entre ambos pueblos y, dentro de cada uno de ellos, regulado su uso entre barrios y vecinos.

El CAÑO era el caudal de agua que abastecía las necesidades de riego de las fincas terrosanas. Este canal artificial siempre ha sido para nuestros informantes la solución al problema del agua para regar (2).

“Nosotros eso ya lo hemos visto hecho, nosotros lo que estamos es conservándolo. Desde Escaldón el agua bajaría a Requejo. El agua nace en nuestro término, empieza en El Cabril. Luego lo encañaron (en Escaldón) y  aquí se consume…” (San Martín. Ti Galán) (3)

El arroyo de El CABRIL no nacía propiamente en el municipio de Terroso, sino que llegaba desde lo alto de la sierra de Porto, pasaba al término de Requejo, y, por fin, entraba en el municipio de Terroso, donde era encauzado artificialmente, aunque su vertiente natural derivaba de nuevo hacia el municipio de Requejo.

Los terrosanos desviaron este caudal de agua en ESCALDÓN, para encauzarlo, bordeando la ladera de la sierra SOSPACIO, hasta la BITOLA, donde se repartía para los dos pueblos. ESCALDÓN era el comienzo de un valle estrecho originado por un primitivo glacial que nacía en el CHANO. La pendiente natural hacía que las aguas que se juntaban en el CHANO y ESCALDON siguieran su curso hacia el rio Requejo, pero como el CHANO ( el circo del antiguo  glacial) y ESCALDÓN ( el comienzo del primitivo glacial) pertenecían al término municipal de Terroso, las aguas se desviaban artificialmente cortándolas en la PRESA y llevándolas por el CAÑO hacia los pueblos de San Martín y Terroso.

No era difícil que surgieran problemas con los vecinos de Requejo, afectados directamente por el desvío artificial de las aguas del arroyo El CABRIL.

“Había muchos problemas con el agua con los de Requejo. El agua no pertenece a Requejo, pero nos la quitaban. Dicen que antiguamente trataron de quitarnos la mitad de Escaldón y la mitad de la sierra… Ellos subían a reventarnos la presa.” (San Martín. Ti Galán)

“Se traía el agua de Escaldón por el caño de la Bitola, donde se repartía para los dos pueblos. Hubo que cambiar el caño de la Bitola varias veces para Terroso, porque en invierno las riadas te hacían hoyos y  luego en verano esos hoyos se llenaban de agua y nunca te llegaba el agua para la cortina…” (Terroso. Laura)

Una BITOLA era la división de un CAÑO en dos ramales. En el municipio de Terroso se conocía como la BITOLA el lugar donde el CAÑO que bajaba de ESCALDÓN se dividía para ambos pueblos según la proporción de dos partes para San Martín y una para Terroso. Desde la BITOLA hasta el pueblo de Terroso el CAÑO recorría un espacio en malas condiciones, sin sombra que lo protegiese y sobre un terreno de pizarras poco compactas que resultaba excesivamente poroso. Los vecinos de San Martín eran más afortunados ya que el agua pasaba desde la BITOLA  al DEBUNCAL donde se juntaba con los cauces que bajaban de PEÑOUZOS y LA FERGONZADA, originando un CACHÓN más abundante.

Al llegar a cada pueblo el agua del CAÑO se repartía por otros CAÑOS según los turnos establecidos y la necesidad de los vecinos. Las bifurcaciones del CAÑO se denominaban BITOLAS que estaban acondicionadas con piedras planas para formar la doble dirección del cauce. El agua llegaba a las fincas por los CAÑOS y SERVIDUMBRES establecidos en la tradición y en las ESCRITURAS. La entrada del CAÑO a la finca se denominaba COBRADEIRO. En los alrededores de ambos pueblos y en el interior de los mismos, los cauces de los innumerables CAÑOS se repartían y cruzaban por todo el término dando la posibilidad de riego a todas las fincas. Los CAÑOS podían aprovechar la dirección de los caminos utilizándolos como cauce, a veces recorrían un trecho entre las paredes que delimitaban dos cortinas o propiedades colindantes, atravesaban fincas que tenían obligación de SERVIDUMBRE,  etc.(4).

Esta intrincada red de CAÑOS debía ser regulada de algún modo, a pesar de lo cual, era origen de numerosos conflictos entre vecinos, y de ingeniosas picardías para aprovechar al máximo su caudal de agua.

El pueblo de Terroso siempre tuvo problemas de agua en los meses de verano. Durante los últimos años de actividad comunal (hacia los años sesenta del siglo XX) se construyó una pequeña presa en el CAÑO, aproximadamente a un kilómetro de las primeras casas del pueblo: el TANQUE. De esta forma se aseguraban el agua de riego para el día siguiente, y disponían de un pequeño remanente por si se originaba algún incendio. Un guarda regulaba su uso.

“En Terroso tenían un tanque para contener el agua, es que les llegaba poca porque la gastaba el sol… Los de Terroso no regaban por la noche, para que se les llenase el tanque.” (San Martín. Ti Galán)

También se hacían numerosas POZAS en los caños que recorrían el pueblo, cerrándolas por la noche para iniciar el riego del día siguiente con un CACHÓN más abundante.

El pueblo de San Martín era más afortunado en los recursos de agua; incluso podían aprovechar la noche para regar. En ambos pueblos, a pesar de la prohibición religiosa del trabajo, se regaba en domingo, signo que nos manifiesta la importancia de esta actividad y del interés de los terrosanos por aprovechar al máximo sus recursos de agua.

Más adelante veremos la organización particular de cada pueblo del riego de las fincas durante el verano. Ahora nos referiremos a la organización del cuidado del CAÑO común de todo el municipio.

El CONCEJO era el responsable de la conservación y buen estado del CAÑO (5). El alcalde convocaba un CONCEJO todos los años al comenzar la primavera para limpiar la PRESA y el CAÑO de ESCALDÓN (6).

El día de CONCEJO por la mañana cada pueblo arreglaba el trozo de CAÑO que desde la BITOLA llegaba al pueblo. El primero que llegaba, esperaba al más rezagado y desde allí, divididos todos en grupos al cargo de un concejal, arreglaban el cauce del CAÑO hasta ESCALDÓN. No se había cuidado desde el verano anterior y LAS AGUAS FUERTES del invierno, las AVENIDAS, y los animales lo habían deteriorado.

“Había concejos para arreglar el caño, e iba la gente del pueblo. La época para arreglar los caños era el mes de mayo. Luego, cuando la gente andaba al pan, se volvía a ir de concejo otra vez a Escaldón, para reforzar la presa o tapar las ratoneras. Se iba a Escaldón y a Tomás, y a Corrales, a cortar el agua del monte, de los praos del monte. Se sarjaban los praos del monte, se hacían unas agüeras, y destapaban toda el agua de los praos, ya que antes, durante la primavera, el agua había estado tapada para los praos.” (Terroso. Laura)

Era el momento en el que el bien del grupo estaba sobre el beneficio de los particulares. Durante los meses anteriores los prados aprovechaban las aguas que bajaban de lo alto de la sierra. Los propietarios TAPABAN el agua para su prado. TAPAR EL AGUA significaba hacer que ésta entrara en el prado, regándolo constantemente. En el monte, los prados solían estar situados donde hubiera un manantial o en las vertientes de las torrenteras que bajaban de las cumbres. Cuando llegaban los meses de mayor necesidad de agua para el municipio, los prados del monte debían quedar abiertos para que el CAÑO llevara suficiente CACHÓN.

“El concejo actuaba en el caño cuando más hacía falta, en el tiempo del verano. Era cuando se empezaban a regar los prados y cuando los sementijos, lo de los huertos, las cebollas, lechugas, tomates y todo eso.” (Terroso. Andrés)

Los problemas que presentaba el CAÑO eran muy variados: desde las filtraciones de agua producidas por las ratas ratas de agua o por seguir la inclinación de su vertiente natural, hasta los taponamientos de maleza, animales muertos o piedras derrumbadas. El CAÑO no era ciertamente una obra de gran envergadura, pero su trazado debía salvar numerosas dificultades naturales ajustándose a las curvas de la ladera del monte con la sola ayuda de la azada y el pico. En su realización no se empleó cemento ni cualquier otro elemento artificial. La PRESA de ESCALDÓN era una pequeña obra realizada con piedras, ramajos y terrones, al igual que todos los refuerzos que necesitaba el CAÑO a lo largo de su trayecto.

“El caño durante el invierno, y al comenzar la primavera sobre todo, criaba urces, la maleza se caía al caño, y luego como en el invierno había muchas avenidas, esas brozas y maleza que traen pues llegaban a atascarlo. Alguna vez aparecía un lobo muerto o un  corzo atravesado allí, y las ratas, sobre todo las ratas eran las que hacían más daño.” (San Martín. Ti Galán)

Los días de CONCEJO del CAÑO de ESCALDON hacían recordar a los vecinos de ambos pueblos que formaban un solo municipio. Al igual que en la siega del PAN o en las MAJAS, la actividad comunitaria propiciaba la alegría, el chascarrillo vecinal, y el regocijo general. Aunque en esos días se trabajaba mucho, los CONCEJOS del CAÑO de ESCALDON se convertían en fiestas del pueblo. Por lo mismo, también afloraban los enfrentamientos y las viejas rencillas entre vecinos. Tanto la alegría como los conflictos eran propiciados por el abundante vino que animaba siempre las labores comunales.

“Cuando íbamos a Escaldón era un día de juerga y de borrachera, porque era el célebre día en el que se iba a traer el agua. Era el día 3 de Mayo, o el 15… o el día de Santa Cruz o el día de San Isidro. Consistía en abrir los cauces para traer el agua hasta la Bitola. Se llevaba un pellejo de vino con cuatro o cinco cántaros. Cuando se terminaba el trabajo allí en Escaldón, con una buena merienda, y en aquellos tiempos que había buen vino de uvas… había cada borrachera… Alguna vez acababan también a estacazos. Cuando se está con la cabeza caliente sale todo a relucir.” (San Martín. Ti Galán)

Era el día en que “se iba a traer el agua“. El agua ya bajaba, pero había que asegurar el caudal de los meses de verano. Podríamos decir que era el día en el que los dos pueblos declaraban con la realización de este CONCEJO que el agua era patrimonio común para uso de todos los vecinos. Los particulares no podían utilizarla para su provecho si no estaban dentro de las normas y el turno correspondiente a cada pueblo.

“Para arreglar el caño de Escaldón, cada uno arreglaba su ramal, y se sentaban cuando llegaban a la Bitola, y allí se esperaba a que llegara el otro. Entonces el alcalde, de que todos sentados decía: – Tú, tú y tú con tal concejal. Tú, tú y tú vais pa Escaldón, esos otros pa Tomás. El vino lo encargaba el alcalde. A la hora de comer la merienda en la fuente el Fraile, en Escaldón, allí se comía la merienda, igual los de Terroso que los de  San Martín, hermanadamente, que siempre había peleas, que siempre había acideces… pero eso era lo que se hacía siempre…” (San Martín. Varios)

Después de este primer CONCEJO de “traída del agua” había que mantener limpio el CAÑO durante los meses del verano para que ésta no se perdiera. La tarea se realizaba de diversos modos: ya fuese por el guarda del pueblo, por una pareja de vecinos mandados por el alcalde cada cierto tiempo, o realizando otro CONCEJO general.

“En el verano se mandaba, por ejemplo, cada quince días, dos hombres por turno a repararlo…” (San Martín. Ti Galán)

“Luego ponían cuatro hombres un domingo, cada domingo iban cuatro hombres a Escaldón, y a tapar en los Lamastrallos las ratoneras. Esto era durante el riego del trimesino, en julio y agosto.” (Terroso. Laura)

“El alcalde demandaba unos hombres para hacer el concejo para todo el caño, desde la presa. Luego, pues si faltara el agua, si escaseaba, mandaban unos hombres apenaos (que tuvieran que pagar alguna multa) o de suyo (mandados por el alcalde) a buscar el agua y a tapar los agujeros. Luego esos hombres que subían a arreglar el caño (los mandados de suyo por el alcalde) después los eximían del concejo.” (Terroso. Andrés)

La organización del uso del caudal de agua que llegaba a cada pueblo se realizaba de diversos maneras: por turnos diarios en los barrios, polígonos o pagos a los que correspondía el agua, por VELAS poseídas por cada casa, o, por último, organizados por un guarda contratado para tal fin entre los vecinos en pública subasta (7).

En San Martín el turno de riego se regulaba por barrios o pagos. El primer día de la semana el turno empezaba en las zonas bajas del pueblo ascendiendo por las diversas zonas de CORTINAJE hasta concluir la semana para repetir de nuevo el ciclo al lunes siguiente.

“El lunes a Prau Villa, el martes a la Carringueira, el miércoles a Las Señoras, el jueves a la Peniella, el viernes a Souceda, el sábado al Agra, y el domingo al Debuncal…” (San Martín. Gálán)

San Martín disponia de otros caudales para regar sus fincas, además del que provena de la BITOLA. Estos caudales juntaban sus aguas con el CAÑO que venía de la BITOLA  y ESCALDÓN los lunes, viernes y domingo, y…

“… los martes iba para Souto, los miércoles para el Cabuerco, los jueves para la Inexa…” (San Martín. Ti Galán)

Cada vecino  pedía turno para el día que el agua iba al pago donde poseía CORTINAS o huertos, asignándose turnos tanto de día como de noche.

En Terroso, más escaso en recursos de agua, solían regar solamente de día. Además, la escasez les obligaba a preparar POZAS a lo largo del CAÑO para contener el agua por la noche y  disponer de mayor CACHÓN  a la mañana siguiente. Utilizaban todos los recursos posibles para regar sus CORTINAS: apuraban y limpiaban bien las fuentes cercanas al pueblo que vertían sus aguas al CAÑO, represaban en diversos sitios cercanos a sus CORTINAS el agua para poder regar con suficiente caudal y para que no se consumiera antes de llegar a la finca; todo era poco para paliar la necesidad de agua de sus fincas.

El ayuntamiento contrataba un guarda para organizar la utilización del CAÑO por parte de los vecinos. Se responsabilizaba de traer el agua si faltaba y de controlar y sancionar a los que no respetaban el turno de riego.

“Había un guarda durante el verano para el riego, y era el que repartía los turnos. Era un vecino del pueblo y lo contrataba el pueblo para vigilar las praderas, para que las mantuviera acotadas, y para vigilar el agua.” (San Martín. Ti Galán)

“Había un guarda del agua, en San Martín igual que en Terroso, uno en cada pueblo. Iba a buscar el agua a la Bitola. Todos los días iba a la Bitola para abrir las bitolas, porque o los de San Martín la tiraban toda para su lado o los de Terroso para el suyo, y eso tenía que arreglarlo. Luego se ponían a regar por horas. Si tú gastabas muchas horas pues esas que pagabas, por eso convenía darse prisa en regar. También tenía que ir hasta Escaldón porque los de Requejo rompían la presa y nos la quitaban.” (Terroso. Laura)

El guarda vigilaba también que el agua no se TAPARA para los prados del monte, antes de llegar a la BITOLA.

El aprovechamiento de las aguas del CAÑO no siempre fue del modo descrito anteriormente. Existía un sistema llamado de VELAS de agua según los CARROS DE TERRON que poseía cada casa.

“Antiguamente ponían los días de agua por vela, y la vela era por carros de terrón. Si tú tenías diez carros de terrón en el total de tus fincas, pues X horas de velas de agua. Luego las fincas se partían entre los hijos, y las velas también. Por ejemplo en mi familia teníamos tres velas al mes por parte de mi madre y por parte de mi padre… no me acuerdo, pero nos tocaban otras tantas… pero eso ya se acabó.” (Terroso. Laura)

En proporción a los CARROS DE TERRÓN que poseían, había familias que llegaban a tener la vela del agua durante todo el día.

Cuando pasaba el verano, antes de la llegada de las AGUAS MAYORES, se volvían a abrir los CAÑOS de la sierra para que estuvieran limpios en los días de grandes avenidas y bajara el agua sin dificultad por el CAÑO de ESCALDÓN.

A pesar de la organización expuesta, las relaciones entre los vecinos podían entrar en conflicto fácilmente durante la época de riego. No todo lo remediaba la organización y la vigilancia establecidas por tradición. También hacía falta un poco de buena voluntad y vecindad para que el beneficio propio no dañara el bien común o el derecho de otro vecino (8).

El primer punto conflictivo era la presa de ESCALDÓN, donde ya hemos mencionado el problema que podía haber si algunos vecinos de Requejo la reventaban para su beneficio. En el trayecto hasta la BITOLA el CAÑO podía ser desviado para beneficiar algún prado particular, acción que era multada por el guarda. El punto de más reiterados conflictos era la misma BITOLA, donde se dividían las aguas para ambos pueblos.

“Se quitaban mutuamente el agua en la Bitola, los de Terroso a los de San Martín y los de San Martín a los de Terroso. Pasaban los de Terroso con las vacas y la quitaban toda para Terroso. Subían los chicos de aquí de San Martín y la quitaban toda para San Martín… y mientras iba y venía pues se perdía mucha agua. El alcalde, cuando se sabía quién era pues le sancionaba, igual de San Martín que de Terroso. Y antes de llegar el agua a la Bitola también la cortaban para los praos… todo esto era en verano. El agua era la cosa que más problemas traía.” (San Martín. Ti Galán)

Los conflictos también aparecían en cada pueblo: alguien que no respetara los turnos, que abusara de su turno, que aprovechara el descuido de un vecino desviando el agua hacia su propia finca, etc. La necesidad de agua de las fincas de regadío no coincidía con el turno de aprovechamiento de su dueño, y éste se veía obligado a romper las normas establecidas.

“Luego había problemas, y pegarse también, sí, sí… porque si yo tenía el agua y estaba regando, y tú ibas y me la quitabas, pues yo iba con toda la razón a cogerla de nuevo, pero si el otro era cabezota pues ya estaba formada la pelea…” (Terroso. Ti Encarnación)

El problema del agua era un signo más de la constante dialéctica interna en la que vivía este grupo humano, entre el beneficio particular, acuciado por la necesidad de supervivencia, y el beneficio comunal, impuesto también por la necesidad de supervivencia como grupo. Todos conocían las costumbres que apoyaban el establecimiento del bien comunal, pero la necesidad de cada uno, la inseguridad de vivir dependiendo de la inestable naturaleza, un año abundante y otro escasa, obligaba a transgredir en algunas ocasiones la costumbre comunal en provecho propio.

El vecino que reiteradamente rompía las normas comunales era un MAL VECINO. La mayoría intentaba mantener el equilibrio necesario entre ambos extremos, el comunal y el privado, para no hacer tambalear el sistema general de vida del municipio.

Reseñamos también otras formas de conflicto en torno al aprovechamiento del agua, propiciadas por la picardía de unos y la superstición o ignorancia de otros. Había quien inventaba historias o colocaba objetos de colores o luminosos por la noche en los lugares donde podían quitarle el agua, para alejar de allí a los posibles competidores que quisieran hacerlo. La imaginación y la picardía tenían en muchas ocasiones su lado gracioso. Contaban que una mujer bajaba corriendo del monte, de BOUZA ROMANA,  gritando que había visto a don Magín ( un cura del pueblo que ya había muerto) “montado en una yegua branca y sobre un jilgón de palla”… De este modo pocos subían a quitarle el agua que tenía para regar su prado en ese mismo lugar. Algunos se vestían de noche a modo de “alma en pena“, con una sábana blanca y una luz dentro de una tinaja persiguiendo a los que intentaban quitar el agua a su finca. Los había que preferían dejar un farol encendido rodeado de cintas de colores en la BITOLA donde tomaba el agua, para asustar a los que pasaran por allí y no se atrevieran a cambiar el cauce. Amparándose en la oscuridad de la noche y en el temor que se tenía a las apariciones de difuntos, largamente repetidas en los ratos de charla familiar junto al fuego de la cocina, más de uno se beneficiaba o impedía que otros le quitaran el derecho al uso del agua.

Las fincas que estaban destinadas a regadío eran los huertos, las huertas, las cortinas y los prados, todas situadas en el interior de los barrios y en sus alrededores.

“Lo que se riega son cortinas, huertos y praos. La diferencia entre cortina y huerto es que el huerto es más pequeño, cachitos pequeños, y las cortinas son más grandes. Luego están las huertas, que aquí se las llama a lugares concretos, como la del Cabecero, la de las Ventas…” (Terroso. Laura) (9)

Las cortinas, los huertos y los prados eran de propiedad particular testificada, como las tierras de centeno, en ESCRITURAS de venta, HIJUELAS y testamentos. Los prados podían arrendarse, como más adelante señalaremos, pero los huertos no solían entrar en este sistema de tenencia de propiedades; no eran de gran tamaño y todos los vecinos disponían de “un pie de terreno para el gasto del año“. Algunas cortinas también se arrendaban (10).

En los huertos y cortinas se cosechaba lino, patatas, habas, garbanzos, repollo, nabos y poco más. A todos estos productos de CORTINAJE se les llamaba los SEMENTIJOS o TRIMESINOS.

“Se cosechaban patatas, judías, garbanzos, lino y repollos en el repollar. El nabal era después en agosto, en un rastrojo, los nabos eran también de regadío. Donde habías sembrado pan pues podías sembrar una cortina que se llamaba el nabal del año…” (Terroso. Laura) (11)

Para cosechar algunos de estos productos preparaban con anterioridad pequeños semilleros de tierra buena y terrones desmenuzados de pradera, los COLINALES, donde sembraban las semillas del repollo. Después las trasplantaban a los huertos o cortinas destinados a repollar.

Con estos productos se llenaba la despensa de la casa. Unos carros de patatas, unas sacas de garbanzos y judías, y el repollo, que duraba en el huerto algunos meses después del verano, servían para alimentar a los animales domésticos y preparar el CALDO diario (12).

__________________________________________________.

NOTAS.

(1) Sobre la hidrografía sanabresa podemos remitir al estudio divulgativo de Ladoire Cerné (1981), páginas 51-57. También los datos que se ofrecen en el Diccionario de Madoz (1845-1850, edic. 1984) en la voz CASTRO o REQUEJO, página 66.

(2) La denominaci¢n CAÑO, y otros términos sobre este asunto, en Fritz Krüger (1925), página 170.

(3) “Desde muy antiguo el aprovechamiento para el riego de las corrientes naturales de agua viene organizado por la costumbre, y todos los propietarios de terrenos enclavados dentro del término de la misma aldea, fertilizados por una de estas corrientes, forman asociación o comunidad de regantes.” Nicolás Tenorio (1982), página 44.

(4) Krüger ofrece esquemas de la disposición de los CAÑOS en Sanabria, página 170.

“Todos toman agua de una presa que ataja la corriente y dirige las aguas por diversos cauces de donde se derivan a su vez los de las fincas. A los cauces principales llaman CALDEIRAS, y REGOS a los secundarios.” Nicolás Tenorio (1982), página 45.

(5) Los concejos anuales para arreglar el caño común también están testimoniados en Jorge Dias (1953), página 214, y en Nicolás Tenorio (1982), página 48.

(6) “3 de Mayo de 1918 ( el ayuntamiento) deve 4 cántaros de vino para ir a Escaldón que llevó A. O. y S. M. a 20 reales y 1/2 el cántaro, 82 reales.” (Cuentas Terroso, página 22).

Santiago Méndez Plaza (1900), página 83, afirma que los alistanos, vecinos zamoranos de los sanabreses también tenían esta costumbre.

Por supuesto, en la zona portuguesa colindante con Sanabria advertimos lo mismo:

“El vino desempeña un papel muy importante en la vida rionesa. Es el gran animador de todos los trabajos del concejo. Es en vino como se pagan las multas corrientes y algunos trabajos, y es el que contribuye a la animación de los grandes días de fiesta y de trabajos festivos, como son las segadas y las majas.” (traducción personal). Jorge D¡as (1953), página 215.

(7) “30 de Junio de 1918. Le pagué las velas de agua, 4 reales.” (Cuentas Terroso,12)

“21 de Agosto de 1919. Deve 25 pesetas que le di  a la hermana T. por su mandado para entregar al guarda y juzgado por la cuestión que tubo con el guarda por causa del agua.” (Cuentas Terroso,76)

“El derecho a estas aguas está  rígidamente reglamentado. Llaman DUNHA al conjunto de vecinos que tienen derecho a regar en el mismo día. Han calculado para cada DUNHA la misma  área de terreno a regar. Dentro de cada DUNHA los vecinos se entienden como les conviene, pero en general cada uno  tiene las mismas horas de riego.”(traducción personal) Jorge Dias (1954), página 212.

En el Partido Judicial de Viana del Bollo la cantidad de agua que recibe cada prado y cada huerta se mide por el tiempo y por la costumbre establecida desde antiguo. Nicolás Tenorio (1982), página 46.

(8) Jorge Dias (1953), página 212. Nicolás Tenorio (1982), página 48.

(9) Sobre estos términos: F. Krüger (1925) páginas 150-153. Jorge Dias (1953), páginas 211,212.

(10) “11 de Junio de 1918. Recibí diez reales de la renta de la cortina…” (Cuentas Terroso, 6)

(11) “… es tierra llana que produce: frutas, lino, centeno y pastos…” Madoz (ed. 1984), página 105, voz MARTIN DEL TERROSO (SAN).

“Producción: lino, centeno, frutas y pastos…” Madoz (ed. 1984), página 135, voz TERROSO.

“Producciones: centeno, patatas y otras legumbres”.”… centeno, patatas y hierba”.   “…hierba, patatas, centeno y hortalizas”. Libro de Visitas de Inspección de la Escuela de Terroso, 1917, 1919, 1922, respectivamente.

(12) “El tiempo es algo frío, los labradores ufanados en las labores agrícolas de siembras atrasadas y en las nuevas de arreglos de huertos. Los  árboles frutales queriendo brotar; los prados lozanos por la gran cantidad de agua que disponen y días que ha habido de calor primaveral.” (Crónica desde Sanabria) EL HERALDO DE ZAMORA, 18 de Marzo de 1908.

“Nos escriben de San Justo (Puebla de Sanabria)  que el temporal ha causado enormes daños en los cereales y hortalizas. La mayoría de las patatas se han helado.” EL HERALDO DE ZAMORA, 3 de Julio de 1902.

“Nuestro corresponsal en Puebla de Sanabria nos participa que han comenzado en algunos pueblos de este partido las faenas de recolección. La de cereales y legumbres promete ser abundante; no así la de hierba que se presenta bastante mediana a causa de haberse helado los prados…” EL HERALDO DE ZAMORA. 26 de Julio de 1902.

“Las últimas tormentas de estos días han causado enormes daños en esta comarca destruyendo por completo la cosecha de cereales y legumbres… El tiempo se ha generalizado en lluvia y son  incalculables los daños que está causando, pues como es sabido, la yerba, principal riqueza de este país, se encuentra segada en los prados y se pudrir  pronto.” EL HERALDO DE ZAMORA, 23 de Julio de 1903.

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