Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 21, 2010

El castaño y el negrillo. El bosque sanabrés 2. Sanabria. Guía cultural


El castaño y el negrillo. El bosque sanabrés 2.

El castaño (7).

Los sanabreses apreciaban el castaño por su fruto y por la buena madera que producía este  ábol. No podemos hablar propiamente de bosque de castaños, porque este  árbol sólo crecía aislado o en pequeños grupos en la zona intermedia del municipio, entre los 980 y los 1100 metros de altitud, en las inmediaciones de los barrios y en las tierras y bosques de esta franja municipal.

Los castaños nuevos se guiaban en las tierras y en las MAJADAS, pero todo vecino poseía más de un castaño por el que ya habían pasado varios siglos. El castaño se heredaba con la tierra en la que crecía, como así lo atestiguan las ESCRITURAS de venta. Podía haber robles o negrillos en las lindes de la finca, pero en la ESCRITURA no se especificaba su existencia. Si había un castaño, el valor de este  árbol obligaba a reseñarlo.

La propiedad de un castaño tenía las peculiaridades de cualquier otro  árbol.

“Un castaño podía ser de varios, por ejemplo, podía ser de tres hermanos que por herencia les correspondía. No se acostumbraba a coger las castañas a otro, pero si éste no rameaba el castaño o el frutal que asombrara mi finca, yo tenía derecho a coger lo que de su  árbol caía en mi finca.”

(San Martín. Varios)

El castaño joven se procuraba mantener derecho y protegido con unas maderas atadas con BELORTOS de paja para defenderlo contra las vacas, que podían estropear su naciente tronco, o contra las ovejas y las cabras, que le podían comer las hojas. Los castaños grandes se cuidaban moviendo la tierra donde crecían y ESCAÑANDOLOS, podándolos, para que dieran buen fruto.

“Durante el invierno se podaban y se araba el sitio, para que diera m s y estuviera m s limpio.” (Terroso. Andrés)

La hoja no era buena para hacer abono, pero valía para alimentar a las ovejas y a las cabras.

“Del castaño también se hacían ramajos para el ganao, pero no se le quitaban las ramas por eso, sino que todo lo que se le podaba de las ramas viejas, de los cañuetos grandes, todo eso se llevaba para el ganao. Se cortaba lo que no te daba pellizos, por eso se llevaba para el ganao.” (Terroso. Santiago)

La madera de castaño se utilizaba para hacer el piso de las casas, las arcas y los vasares. Una buena TORADA de castaño, el tronco, muy ancho pero corto, servía para hacer tablas o para sacar unas pesetas que sanearan la economía familiar.

“El castaño se usaba para hacer tablas, serradas a mano, que yo las serré para hacer un arca. Una casa que ya vendimos, las tablas del piso las hicimos entre un primo mío y yo.” (Terroso. Santiago)

La TORADA se colocaba sobre unos grandes caballetes, y si era demasiado voluminosa, hacían una zanja debajo para dar espacio de movimiento a la larga sierra de aire que requería esta labor.

“Las tablas se cortaban con una sierra muy grande, de veinte centímetros y de dos metros. Se hacía un agujero en un barranco, como una trinchera, se traía allí el tronco, y allí se serraba, uno arriba y otro abajo.” (San Martín. Varios)

“El que tenía un castaño bueno lo cortaba y entonces buscaba unos serradores, con unas sierras de aire, se ponían en unas borriquetas y allí se hacían las tablas. Esto se hacía de que seco el castaño. Luego se utilizaban las tablas para pisar, en las casas, la casa nuestra estaba toda pisada de castaño. También se hacía un vasar, para poner los cacharros, las arcas, las tuñas…” (Terroso. Andrés) (8)

El segundo aprovechamiento importante de este  árbol era su fruto, la castaña. Este producto era un habitual complemento en la alimentación de los sanabreses. Solían consumirse al final del día, después de tomar unas sopas de pan y patatas.

Se tomaban crudas, asadas, cocidas o pilongas.

“La castaña se daba cuando las bellotas, cuando se arrancan las patatas. Las primeras castañas empezaban para los Remedios, el primer domingo de Octubre, y luego durante todo ese mes. La castaña se descocaba allí en el  árbol, otras caían sueltas y las traías en una cesta. Hacías un montón en casa. Te las venían a comprar y se medían en heminas. Si tenías un castaño que diera castañas buenas, esas las guardabas, o las ponías pilongas, o las enterrabas para que se te conservaran, porque antes la castaña era un alimento muy importante. Hacías un hoyo en la cortina cercana a tu casa, metías un poco de paja debajo y las castañas, volvías a echar paja, lo tapabas todo con tierra, y ya no se te helaban. Luego en febrero o marzo las sacabas antes de que se salieran o echaran brote. También se traían dentro del pellizo cuando no las querías escocar debajo del castaño. Llevabas el carro y lo cargabas con pellizos, lo traías para casa y las ibas despellizando según las necesitaras. En el pellizo se conservaban hasta Enero, pero luego había que tener cuidado con los ratones…” (Terroso. Laura)

La castaña podía durar bastantes meses después de traerla del  árbol. En todas las casas, después del mes de octubre, había un rincón lleno de castañas.

“Antes había muchísima castaña. Se vendían a perra gorda. Era un buen alimento. Había quien comía castañas nada más, no había otra cosa. Las mondaban y las cocían con sal.”

(Terroso. Ti Encarnación)

El investigador Fritz Krüger destacó la importancia de la castaña en el noroeste peninsular como producto sustituto o competidor del centeno durante ciertas épocas del año en la dieta alimenticia de los habitantes de esta zona. Antes de la llegada de la patata a nuestro municipio, y en tiempos en los que no estaba roturado tanto terreno para el cultivo del centeno frente a un mayor aprovechamiento del pasto para el ganado, la castaña desempeñaba un papel muy importante en la alimentación de estos paisanos, como as¡ lo puede sugerir el recuerdo de nuestros informantes, reiterado frecuentemente, de los CALDOS o AGUAS de castañas, de inferior valor alimenticio que el centeno o las patatas (9).

“A últimos de Agosto ya se cogían las castañas tempranas, pero era sobre todo en octubre. Se cogían castañas para los cerdos. Se cogían a mano, una a una, y las que tenían pellizo se abrían con el pie. Había gente que cargaba carros de pellizos de castañas, los traía a casa y los guardaba en la era. Cuando tenía tiempo pues empezaba a despellizarlos. Había castañas  hasta mayo. Se apilaban en la cocina, con las patatas.” (San Martín. Varios)

“Las castañas que se podían coger, según caen esbagadas, se recogían, y las que iban en el pellizo se traían en el carro a casa, y se guardaban en un sitio que hubiera, en un pajar o donde fuera. Y luego pues se espellizaban cuando se podían, se sacaban para los cerdos o para comerlas. También se conservaban en piladores, que eran artefactos de mimbre, como cestos, se metían allí sin pellizo, en un lugar donde hubiera  humo, al pie de la campana de la chimenea, y cada tres o cuatro días le ibas dando vuelta, para que se conservaran y no se enmohecieran, y tiempo andando las  desmondaban y las tiraban a cocer, y se comían.” (Terroso. Andrés)

Había una fecha que marcaba el final de la recogida de las castañas: el primero de noviembre, día de TODOS LOS SANTOS. A partir de esa fecha los castaños estaban LIBRES. Comenzaba el REBUSCO (10).

“Ahora venía el día de las Animas, de Todos los Santos, y aquel día ya quedaban todos los castañeiros libres para que todo el mundo apañara castañas por donde las hubiera, castañas de las tuyas y de las mías, y así los rapaces íbamos al rebusco que le llamábamos.” (Terroso. Ti Encarnación)

“El día de Todos los Santos se echaba al rebusco. Si había algún castaño que eran más tardíos, que se llamaban seruendos, que todavía estuviera dando castañas, tenías que estar tú guardándolo. Ir al rebusco era andar por los castaños alante.” (Terroso. Laura)

Cuando algún propietario quería que su cosecha de castañas fuera respetada, dejaba un BELORTO de paja, un FACHON, atado en una rama, en un sitio visible. Era un signo idéntico al que se hacía cuando una tierra estaba recién sembrada y se pretendía avisar con el FACHON atado a una rama que la respetara no pasando por ella.

Por último, alrededor del final de la recogida de las castañas, se celebraba una de las fiestas de mozos y mozas más tradicionales: el MAGOSTO. Se hacía en los primeros días de Noviembre, coincidiendo con la Fiesta religiosa de Todos los Santos y el día de las Ánimas.

“El magosto era el día de Todos los Santos, las chicas traían las castañas y los chicos ponían el aguardiente. Y de que se venía del ¢bito de la noche de ánimas se ponía el aguardiente y  ¡ala! a beber aguardiente y a comer castañas.” (Terroso. Ti Encarnación)

“Se hacía el magosto el día de Todos los Santos, cuando venías del rosario de las Ánimas. Los mozos iban a la Carballeda a cortar una viga, el alcalde se la daba a los mozos para que la vendieran y ese día estuvieran incordiando toda la noche, o sea, la noche de difuntos. Luego a la noche siguiente hacían el magosto, que era comer castañas, chocolate y aguardiente.” (Terroso. Laura)

La importancia de la castaña queda manifiesta en los signos de lenguaje ecológico ( cuidado de los castaños, recogida y almacenamiento) y de lenguaje social ( propiedad de un castaño, el REBUSCO, el MAGOSTO) que producía su aprovechamiento y consumo. Todos los vecinos ponían un gran interés en poseer castaños y en recoger, almacenar y conservar el mayor número de castañas.

El negrillo.

El tercer  ábol importante del bosque sanabrés era el negrillo, el olmo propio de estas tierras. Los sanabreses aprovechaban la madera y las hojas de este  árbol (11).

Desde el final de la primavera hasta el final del verano muchos negrillos eran RIPADOS, se les arrancaba la hoja. El propietario subía al  árbol con un saco y lo llenaba de hojas. Después se echaban a cocer en agua con un poco de salvado de centeno por encima: era el ESCALDAO de los cochinos. De este modo alimentaban durante parte del año a estos animales. Las hojas de los negrillos volvían a salir de nuevo a lo largo del verano.

“Las hojas se estaban arrancando desde mediados de mayo hasta el verano. Empezabas por la punta de arriba hasta abajo. Te advierto que pintar, no le pintaba bien esto a los negrillos, porque al año siguiente salían las hojas más pequeñas.” (Terroso. Santiago)

“El negrillo se utilizaba para pelar hojas para los cerdos. Se pelaba todo y volvía a retoñar. El escaldao de los cerdos se preparaba con agua caliente y harina, hojas de negrillo y a la pila a comer. También con patatas y hasta con ortigas… que te quedaba el agua negra, negra… y esto, cuando no había hojas.” (San Martín. Varios)

Algunos vecinos conservaban las hojas en sacos, al igual que se conservaba la hoja de roble de los RAMAJOS.

“La hoja de negrillo la pelaban y la pasmaban, la ponían como a secar. Se guardaba para más adelante.” (Terroso. Andrés)

El segundo aprovechamiento importante del negrillo era la madera, no tan apreciada como la de castaño, nogal o roble, pero insustituible en algunas ocasiones por sus propiedades.

“La madera era para hacer los carros, las ruedas y la eijeda, que era la parte de arriba, porque es una  madera estoposa y muy consistente.” (San Martín. Ti Galán)

“El negrillo hacía menos servicio que el roble o el castaño. La leña también valía para quemar. La eijeda del carro se hacía de madera de negrillo, es muy pesada, y el eje de las ruedas. Es una madera que hace más correa, o sea, no salta. El castaño, por ejemplo, rompe, es salagre, pero el negrillo es más correoso, lo doblas cuanto quieras y no rompe fácilmente.” (Terroso. Laura)

Resumiendo lo dicho sobre el bosque sanabrés, podríamos decir que “cada  árbol tenía su mérito” (Terroso. Santiago). Todos los  árboles y arbustos podían servir para alguna necesidad de nuestros vecinos sanabreses. El roble daba leña para el fuego, buena madera para la construcción, hojas para los animales y bellotas para los cerdos. El castaño producía un fruto muy apreciado y su madera era materia prima para la fabricación del humilde mobiliario casero. El negrillo se pelaba para alimentar a los cerdos y su madera correosa formaba las piezas importantes del carro sanabrés. También crecían nogales en nuestro municipio que proporcionaban una madera muy apreciada para muebles y un fruto muy DISTINGUIDO, aunque escaso. Los frutales, como el manzano, el peral, el guindal y el abruño, enriquecían al final del verano la monótona dieta de nuestros vecinos. También contribuían a ello los cerezos o TREIXOS, añadiéndole un matiz comunitario a su aprovechamiento, porque “en el tiempo de las cerezas” se juntaban los rapaces, los mozos y mozas y , en general, los vecinos de un barrio a pasar la tarde de un domingo comiendo cerezas negras y dulces. El cerezo también se apreciaba por su madera fina para muebles. El abedul o BEDULO se RAMEABA para dar alimento con sus hojas a los corderos y ovejas de la casa; con su madera se hacían CHOLOS, y sus troncos derechos valían para hacer el timón del arado o del DEGRADE. El fresno poseía una madera buena para hacer los ejes de los carros y las ESPALLADEIRAS, por ser dura y poco pesada. El HUMERO que crecía al borde de los ríos y arroyos valía para hacer la suela de madera de los CHOLOS, y su corteza se empleaba para teñir la ropa de negro. El  álamo daba tablas para doblar los techos de las habitaciones o para hacer separaciones en el interior de la casa. La salguera servía para hacer cestos con sus brotes más jóvenes. El SABUCO (saúco), el avellano y la SANGUIÑA también tenían “su mérito“, ya fuese para alimentar al ganado o para cualquier otra necesidad. El piorno y la urz eran buena leña para la LAREIRA de la casa y para el horno de cocer pan. La ESCOBA y el CUDESO servían de barrederos.  El carpazo, el CHAGUAZO y la CARQUEIXA formaban un buen ESTRUMBIO cuando se echaban en las cuadras de los animales… Etc.

Debajo de estos  árboles y arbustos crecían otras plantas que también eran aprovechables. Los vecinos conocían gran número de plantas medicinales como el LERICO, el LLANTÉN, el COLANTRILLO, la MANZANILLA, el MALVARISCO, etc. Muy importante era el orégano que se utilizaba en la preparación de la MATANZA del cerdo. Había fresas y arándanos en el monte y cerca de los castaños o los robles crecían los CUCURRILES,  únicas setas comestibles conocidas por nuestros paisanos en aquellos tiempos.

El bosque sanabrés ofrecía una gran cantidad de posibilidades que la tradición de estas gentes sabía aprovechar para completar el mantenimiento de la casa.

__________________________________________.

NOTAS.

(7) Mariano Losa (1949) páginas 18-20. Jorge Dias (1953), páginas 219-220.

(8) “3 de Septiembre de 1916. Recibí un jornal a serrar.” (Cuentas Terroso, 7)

“30 de Junio de 1924. Más 30 pesetas que le presté a D. para pagar a los serradores.” (Cuentas Terroso, 67)

(9) “La castaña en el N.O. de la Península Ibérica” Fritz Krüger (1953).

(10) Jorge Dias (1953), página 220.

(11) Jorge Dias (1953), páginas 220-221.

“15 de Agosto de 1918. Más 12 reales a T. para  pagar las hojas de los negrillos.” (Cuentas Terroso, 25)

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Responses

  1. Estoy haciendo el proyecto final de carrera sobre la castaña sanabresa y me ha encantado poder leer esto, muchas gracias por compartirlo

    • Gracias por entrar en el blog y valorar sus contenidos. Como ves, la exposición que presento es una visión de la cultura de la casataña desde el punto de vista de los informantes. Algún dato te habrá ayudado a abrir algún nuevo camino en tu investigación. Así lo espero. Un saludo.
      Juanma


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