Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 16, 2010

Problemas con los animales. Enfermedades y remedios tradicionales. El lobo


Problemas con los animales domésticos de la casa sanabresa.

Otros animales domésticos.

La casa sanabresa también albergaba unas cuantas gallinas que picoteaban por sus alrededores durante el día. De noche dormían acurrucadas sobre una tabla o vara colgada de la pared de la cuadra de las vacas o las ovejas. Daban a su amo pocos huevos y de tarde en tarde servían de plato especial en alguna fiesta. Nuestros informantes confesaban que las atendían poco. Comían las sobras de la casa, pan duro mojado en agua, los BAGUCEIROS de la LIMPIA (grano de centeno partido), etc. El vecino no siempre consumía los huevos que daban las gallinas: se utilizaban para pagar en la VENTA la compra de aceite, chocolate o arroz, cuando no se tenía dinero o era muy alta la deuda contraída con el ventero por otros gastos.

Las caballerías eran escasas. Algunos tenían burro o burra para poder desplazarse con m s rapidez al monte, al Mercado o a Puebla y para utilizarlo como transporte del grano que se llevaba al molino o de cualquier otra cosa (leña, lino, lana, ropa para lavar en el río, etc.).

Poseer YEGUA DE CRIA manifestaba cierta altura económica en la casa. Este animal no era habitual entre nuestros vecinos. Daba prestigio desplazarse en ‚él y reportaba una cantidad importante de dinero el potrillo que criaba (48).

Aparte de los perros, valiosos para guardar el ganado en el monte, y los gatos, necesarios para proteger los productos almacenados en la casa contra los roedores, cabe añadir, por último, que los sanabreses dedicaban algún tiempo a la apicultura para obtener miel y cera de los TREBOS de las colmenas que tenían en sus fincas.

Problemas relacionados con el cuidado de los animales domésticos.

La situación conflictiva más frecuente aparecía cuando un animal descontrolado entraba en la finca de un vecino (un prado, un huerto, una cortina, etc.)

“Cuando pasaban las vacas para un prado porque se dejaban solas, o andaban solas por el monte, si entraban en prado particular, y sobre todo si era época de cotao, pues era un conflicto. Había quien te lo cobraba lo que había comido o estropeado el animal y había quien te los perdonaba, peor era si se metía en un repollal o en un patatal…” (San Martín. Varios)

Una situación económica precaria hacía que estos conflictos fueran muy importantes. Las gallinas que entraban en los huertos, las vacas o las caballerías descontroladas, podían causar un daño considerable en los escasos bienes de la mayoría de nuestros vecinos.

Otro tipo de problemas eran los ocasionados por la pérdida o la enfermedad de un animal. Ante la pérdida de un animal los vecinos recurrían a EL RESPONSO DE SAN ANTONIO. Esta oración era válida para cualquier cosa que se extraviara. Con ella no sólo pretendían encontrar lo que se había perdido, sino también protegerlo de cualquier mal mientras estaba perdido (49).

“Responsaban el ganao, y de ese modo el lobo no comía al ganao, con el responso de San Antonio.”

Los sanabreses tenían dos modalidades de RESPONSO. La forma más breve aludía a la protección que necesitaba lo perdido para que el lobo no lo arrebatara, en clara referencia a los animales domésticos que salían al monte (vacas, cabras, ovejas y caballerías).

San Antonio bendito

se vistió y se calzó

al camino se marchó.

¿A dónde vas Antonio?

Al cielo me voy.

Al cielo te irás.

Lo perdido lo hallarás,

lo que lleva el lobo

se lo quitarás

con permiso de Dios

y de la Virgen María.

Rezarás un Padrenuestro

y una Ave María.”

(Terroso. Santiago)

La modalidad larga de EL RESPONSO no tenía alusiones concretas a pedir la protección y el hallazgo de lo perdido. Era una extensa oración en la que los pobres, los enfermos y los desamparados recobran una nueva situación: el mal desaparece.

Si buscas milagros mira

muerte y horror desterrados,

miseria y demonios idos,

leprosos y enfermos sanos.

El mal sosiega su ira,

redimes encarcelados,

miembros y bienes perdidos

recobra mozos y ancianos.

El peligro se retira,

los pobres van remediados.

Cuántos son los socorridos,

díganse los paduanos.

El mal sosiega su ira,

redimes encarcelados,

miembros y bienes perdidos

recobra mozos y ancianos.

Gloria al Padre

Gloria al Hijo

Gloria al Espíritu Santo.

El mal sosiega su ira

redimes encarcelados

miembros y bienes perdidos

recobran mozos y ancianos.

Ruega a Cristo por nosotros

Antonio divino santo

para que dignos as¡

de sus promesas seamos.

Señor, oye mi oración

pues a vos suplico y llamo

mi oración a vos llegue

donde haya favor y amparo.

Padre mío San Antonio

en quien siempre he tenido fe

y confianza en vos

que me habéis de ayudar y favorecer,

por el Señor a quien tanto amasteis,

por el Niño Jesús que familiarmente,

recreabas en tus brazos,

por tanto milagro

como en vida y en muerte habéis hecho,

Bienaventurado San Antonio

dadnos gracia y fe

para perseverar en vos

y servir y amar a Dios Nuestro Señor.

Amén.”

(Terroso Santiago y Laura)

Si un animal caía enfermo, el vecino propietario recurría a los modos tradicionales que las generaciones anteriores le habían transmitido. Recitaban una oración para librar al animal del mal que le afectaba.

“Traerme tres baretiños

del monte acebral,

tres coquiños de agua

de a fonte eternal.

Echarlas en el prado verde,

que no le haga daño a este animal.

(Se dicen unos a otros)

Jesús la valga,

Jesús la valga,

Jesús la valga.

En manos de Dios y de la Virgen María

rezamos un Padrenuestro y una Avemaría.”

(Terroso. Santiago)

También se daba el caso de la creencia en EL MAL DE  OJO, unido, por supuesto, a la existencia de vecinos con poder para producirlo, BRUJAS o BRUJOS. Una cabra que diese leche mezclada con sangre tenía EL MAL DE OJO. El propietario debía recoger un poco de esa leche y arrojarla sobre un hormiguero para que desapareciera el mal.

Al margen de las soluciones religiosas o mágicas, los sanabreses intentaban curar a sus animales por medio de SANGRIAS, COCIMIENTOS de hierbas, aplicación de calor a las partes afectadas, grasa, aceite, etc.

Las ovejas sufrían el PAPO, la PIEIRA, el SANGUIÑUELO, la GRIPE (glosopeda)… En las vacas aparecía el YERRAGO (carbunco), la RANILLA, la GRIPE… En los cochinos se daba la TETILLA, el MAL ROJO… Las gallinas sufrían la PEBIDA, las cabras la TIÑA, las caballerías el HABA, el perro el MOQUILLO…etc.

Por último, los sanabreses debían tener en cuenta en el cuidado de sus animales domésticos el ataque de algunos animales salvajes que se daban en el municipio. Los dos más significativos eran la zorra y el lobo.

Las acciones de la RAPOSA, la zorra, sólo afectaban a los animales pequeños como las gallinas. El lobo atacaba al GANAO y a la VACADA. La repercusión económica de los ataques de este animal y su ferocidad hacían que fuese considerado el mayor enemigo de la HACIENDA sanabresa.

Era un animal constantemente presente en la vida de los vecinos, hasta tal punto que cuando éstos se referían a él, siempre lo hacían con el artículo determinado delante: “…me ha salido EL LOBO…”, personalizando un ser que les traía constantes problemas. Esto generaba innumerables historias de encuentros con EL LOBO, algunas de las cuales superaban la realidad, mitificando a este animal casi desaparecido en la actualidad de las montañas sanabresas. Algunas narraciones contaban la muerte de niños o atrevidos caminantes a causa de la voracidad del lobo, el cual siempre dejaba un pie o una mano como señal de su fechoría. realidad es que, aunque muchos vecinos y arrieros fueron atacados por este carnívoro, ningún informante podía afirmar que el lobo había matado a un vecino del pueblo o a alguno de los arrieros que lo frecuentaban.

El miedo de nuestros vecinos hacia el lobo era fundamentalmente por causa de los continuos estragos que hacía en el GANAO del municipio, y con menos frecuencia entre las vacas y las caballerías. El pastor o pastora que salía en VELERIA con el GANAO debía estar vigilante ante la aparición del animal, para poder defender a las ovejas de su ataque. Todos los vecinos tenían su encuentro particular con el lobo, que en unas ocasiones se llevaba una oveja, y en otras lograban hacerle huir. Los vecinos de San Martín sufrían estos disgustos con más frecuencia que los vecinos de Terroso porque estaban situados m s cerca de la sierra.

Para remediar de algún modo el mal que hacían estos animales los vecinos se juntaban en CONCEJO y realizaban batidas por el monte y la sierra de manera que, aunque no llegaban a matar ninguno, al menos los ahuyentaban hacia otras zonas. Había pueblos cercanos a nuestro municipio donde se construían trampas específicas para cazar al lobo, como en Lubián (50). En Terroso se seguía la costumbre de las batidas de lobos, cuya realización requería el permiso del Gobernador provincial y la presencia de la Guardia Civil. EL HERALDO DE ZAMORA es testigo de esta actividad.

“Se ha concedido autorización a los ayuntamientos de Terroso, Cobreros y Requejo para dar varias batidas a los animales dañinos que merodean por aquellos pueblos.” EL HERALDO DE ZAMORA, 2 de Marzo de 1901.

“El Señor Gobernador Civil ha dado autorización a los alcaldes de Terroso, Requejo y Pedralva para que se den varias batidas a los animales dañinos que merodean por aquellos contornos.” EL HERALDO DE ZAMORA, 21 de Mayo de 1907.

Un informante recordaba lo que se hacía en aquellas ocasiones.

“Un vecino de cada casa con unos palos por entre la maleza, otros con cencerros, o golpeando la hoja de una guadaña haciendo ruido, o con escopetas, y acompañados por la Guardia Civil, íbamos al monte. Coger, no debían coger muchos lobos, no recuerdo ninguno, pero lo que se hacía era echarlos para arriba, para la sierra, a otros pueblos.” (San Martín. Ti Galán)

____________________________________________________________.

NOTAS.

(48) ” Nació la yegua que tengo en el mes de Junio de 1932 en Ribadelago según me dijeron. Llebó la yegua el último lance el día 16 de Mayo de 1935. Nació la mula el día 19 de Abril de 1937. Llevó la yegua el último lance el 26 de  Abril de 1937. Naci¢ la mula el 11 de Abril de 1938.” (C.T. contraportada)

(49) Jorge Dias (1953), páginas 294-295.

(50) Luis Cortés Vázquez (    )

Anuncios

Responses

  1. A sido emocionante encontrar aqui todas nuestras costumbres y tradicciones, me suena todo tan conocido que de verdad os felicito.Gracias…

    • Gracias por confirmar y estar en sintonía con lo que se cuenta aquí. Es el mejor homenaje que podemos rendir a los que vivieron esta cultura.
      Todo está a disposición del que quiera recordar, consultar o aprender.
      Un saludo

  2. Gracias por compartir con todos esta recopilacion de datos con los cuales me identifico tanto, naci en este pueblo y todavia vivi parte de ellos, me alegra saber que así nunca se olvidaran. Gracias…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: