Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 14, 2010

LOS VIRIATOS. Romería de la Virgen del Castillo. Fariza, Zamora.


LOS VIRIATOS. Romería de la Virgen del Castillo. Fariza, Zamora.

El primer domingo de Junio se celebra una romería  desde Fariza a la ermita de la Virgen del Castillo que se caracteriza por la participación de los pueblos vecinos:  Cozcurrita, Badilla, Argañín. Palazuelo y Mámoles. En los últimos años se han unido los pueblos de Tudera y Zafara. Antiguamente también tomaban parte pueblos de la vecina Portugal.  Cada pueblo acude con sus cruces parroquiales, Cristos, estandartes, pendonillas y, sobre todo,  su pendón. Este último símbolo es el más llamativo, por lo que su denominación  popular “Viriato” ha dado nombre a la romería: Romería de “los Viriatos”.

Escribe Luis Cortés Vázquez (1975) que se dan celebraciones parecidas en la ermita de Fernandiel, en Muga, y en  Nuestra Señora de Gracia, en Villamor de Cadozos. Respecto a la primera confirma el  escritor peruano José María Arguedas en 1958 que  “… la marcha del pendón es el aspecto más impresionante y característico de esta fiesta. Detrás del pendón, cargan los vecinos, trajeados de oscuro, cristos y otras imágenes.”

De nuevo en Fariza, “ los pendones  enormes, que sobrepasan los siete metros de altura, son difíciles  de mantener enhiestos, viéndose comprometido su equilibrio por la brisa mañanera. En su parte más alta, su asta remata en una redonda bola vegetal, que ha sido cuidadosa y lindísimamente  atada y recortada, hasta darle la forma esférica perfecta. Están hechas estas copas de carrasquero (del diablo), nombre que por estos pagos dan al brusco o rusco, que crece abundoso por la parte de la hoz de Duero… Justo de bajo esta copa vegetal que remata el astil, arrancan las tres maromas o vientos que son portadas por tres hombres, llamados cordeleros, y cuya misión será la de equilibrar el pendón que de otro modo sería imposible a su portador el mantener erguido” (Cortés Vázquez. 1975). Un mozo sostiene el pendón estribándolo en un ancho cinturón cruzado de cuero que apoya en el hombro. Cada pendón es una gran bandera blanca más alta que ancha, con un emblema en el centro que representa a la parroquia: San Julián de Fariza, San Miguel de Cozcurrita, La Expectación de Badilla, San Pelayo de Argañín, San Pedro de Mámoles, etc.

La Virgen fue traída el domingo de Pascua desde la ermita a la iglesia de Fariza. En la mañana del primer domingo de Junio, “ … A las nueve y cuarto por el sol, el señor cura y la Virgen del Castillo… han salido a recibir a los asistentes procedentes de Cozcurrita, Badillo y Argañín. Esperan estos a la entrada del pueblo. Lucen ya desplegados sus airosísimos y gigantescos pendones inmaculados… voltean las campanas alocadas, estallan los cohetes imponentes… Suena la música, salúdanse las imágenes, emprendiendo el camino hacia la parroquia fariceña de San Julián.” (Cortés Vázquez.1975). También se recibe a los que vienen de Mámoles y Palazuelo, y las nuevos participantes de la romería, Tudera y Zafara. Todos van dejando los pendones en la plaza de la iglesia “apoyados en el suelo y sujetos con los cordeles atados a las piedras de las paredes de las cortinas cercanas.” (Manual del Viajero de la Provincia de Zamora. 1998).  Se celebra la eucaristía dominical y después se come como en un día de gran feria.

A las cuatro de la tarde (tres de la tarde solares) se inicia la romería hacia la ermita de la Virgen del Castillo. Todos los participantes de la romería recorren el camino acompañando a la Virgen:  “ Los pendones van pasando por este orden: Fariza, Cozcurrita, Mámoles, Palazuelo, Badilla y Argañín. No hay pendones portugueses este año”. El cronista, buen escritor, utiliza una bella metáfora para describir la procesión: “La imagen náutica es rigurosamente inevitable. Blancos como son, altísimos, parecen por fuerza a un galeón fantástico que navegara por los campos…” Pasan después las pendonas , con los colores rojo, blanco y verde. “Siguen las cruces de plata parroquiales y sus humildes Cristos procesionales, a mitad de tamaño natural. Cierra la marcha la imagen de la Virgen del Castillo, cuyas andas portan simultáneamente hombres y  mujeres, como es uso zamorano; el gentío y la música.” Al llegar al cerro donde está la ermita, toda la comitiva da una vuelta alrededor de la iglesia. Dejando los pendones fuera, en el interior se canta una salve a la Virgen.  (Cortés Vázquez. 1975)

El pendón es un símbolo de origen militar y guerrero. Cuando las tropas de una partida señorial o de un rey cristiano entraban en batalla, necesitaban saber dónde estaban sus caballeros y por donde debían atacar. Alto, y con colores identificadores, guiaba al grupo guerrero. Los soldados no iban uniformados. Cada uno llevaba lo que podía aportar en la lucha y defensa de los intereses de su señor. Por ello, el pendón era el signo que identificaba al grupo en la batalla: cada soldado llevaba en su ropa una pieza del color del pendón que defendía.

Probablemente de este origen guerrero le viene el nombre de “Viriato” a los pendones sayagueses de la romería de la Virgen del Castillo. Viriato, indígena rebelde e insumiso a la dominación romana, es el héroe representativo de las tierras zamoranas y lusas.

Pero los ejércitos se modernizan, y las guerras precisan nuevas estrategias. El pendón alto deja de ser un símbolo guerrero y se queda como elemento identificador del grupo al que pertenece, símbolo del pueblo.

No cabe en la casa de ningún particular, además los locales del  concejo no tienen espacio tampoco para guardarlo. El único lugar grande que queda es la iglesia, y allí se coloca el pendón que representa a los vecinos. Pertenece al pueblo, pero está en la iglesia. Esta situación facilita el trasvase simbólico. El pendón, símbolo identificador del concejo, se usa ya exclusivamente para representarlo en fiestas, romerías y reuniones de municipios. Hasta tal punto que algunas cofradías, cuyos símbolos son la cruz y el estandarte, llegan a tener pendón. El pendón que representaba la  participación concejil en la guerra pasa al ámbito religioso impetratorio (rogativas y votos de concejos).

Es portado por el más fuerte o el más hábil. En los momentos de descanso de la fiesta o la romería, el pendón se convierte en objeto para la demostración física y competitiva. Son “… unas banderas tan altas que exceden algunas varas a los tejados más altos; son gruesos sus mástiles, tanto que las manos de un jayán los barcan con trabajo. Gobiérnanlas  con tres cordeles gruesos, que tiran los más robustos mozos, y encima de los hombros del que las lleva va otro tocando las castañuelas”, escribe Miguel José de Quirós (1786), subrayando la habilidad y fuerza de los que llevan los pendones de Tierra del Vino.  El pendón concita a los mejores del grupo para que demuestren ante los demás pueblos cómo se las gastan los de este pueblo, qué mozos tan extraordinarios tiene. El mayor alarde que puede hacer un mozo portador es llevar el pendón desde la puerta de la iglesia a la puerta de la ermita, sin que nadie le sustituya.

La romería de “ los Viriatos” de Fariza reúne los pendones de los pueblos vecinos, antiguamente tanto españoles como portugueses en torno a la Virgen del Castillo. La Madre de Dios elimina marras y límites. “ El hombre es esencialmente mismidad, pero es también esencialmente encuentro… Encuentro real o simbólico, entre personas o colectivos, entre partes y todos… En cualquier caso, objetivamente hablando, el encuentro constituye un factor de plenificación humana. Digo objetivamente hablando, ya que el sujeto humano puede hacer de la mismidad egoísmo y del encuentro lucha. Es decir, algo deshumanizante… Por eso, el encuentro cristiano no crea tensiones, sino que estrecha los lazos de fraternidad. Así ocurre en la celebración sayaguesa de los ViriatosDa gusto ver estas desmesuradas banderas en la romería, da gusto ver los pendones flamear en competencia los de España con los portugueses ( Tomás María Garnacho. 1878).  El encuentro de pendones se realiza en medio de un  ceremonial rico en mutuas pleitesías. Después de la oración comunitaria, termina todo en una gran fiesta que hermana a pueblos que habitualmente viven atrincherados en sus pequeñas rivalidades, en sus egoísmos locales… Al menos una vez al año, la trágica dicotomía Ellos-Nosotros… cede el paso a la convivencia superadora.” (Rodríguez Pascual. 1984)

Cada pueblo sale de sí mismo y se encuentra con los otros, pone en común su identidad. El pendón de Fariza hace de anfitrión recibiendo a cada uno, y en cierto sentido haciendo valer su fuerza de poseedor del símbolo que los reúne, la Virgen del Castillo. La procesión de los pendones se convierte así en una disolución de identidades en una sola identidad, alrededor de un nuevo símbolo superior, la Virgen del Castillo.

Juan Manuel Rodríguez Iglesias.

Bibliografía.

– CORTÉS VÁZQUEZ, Luis. 1975. Mi libros de Zamora.  Imprenta Cervantes. Salamanca.

– VALDERAS ALONSO, Alejandro. 1991. Los pendones leoneses. Caja España.

– RODRIGUEZ PASCUAL, Francisco. 1984. “Sobre el encuentro de símbolos” en  El Adelanto. Salamanca

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