Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 13, 2010

El coto. Sanabria. Guía cultural


Los COTOS o COUTOS.

Los COTOS, COUTOS, (23) eran zonas comunales de pastizal preparadas por el CONCEJO de cada pueblo. Al comenzar la primavera se AGÜERABAN y limpiaban, dejándolas ACOTADAS, cerradas al aprovechamiento de cualquier animal, hasta el mes de mayo, en el que las PAREJAS de los vecinos las pastaban durante unos días.

Se volvían a cerrar y abrir en varias ocasiones durante la primavera y el verano, según la costumbre de cada pueblo. Cuando se levantaba el último manojo, AS CEIBAS, el rastrojo de la FACERA recién segada y los pastos quedaban abiertos para el aprovechamiento de la VACADA y el GANAO. Los COTOS eran COTOS BOYALES, las ovejas y las cabras no entraban en ellos, sólo lo pastaban las vacas, y, como hemos dicho, no todas las vacas podían hacerlo.

El COTO se utilizaba en los días señalados por el CONCEJO en primavera y verano; en otoño y en invierno los COTOS estaban libres.

“Las ceibas duraban quince días, luego ya cada uno llevaba las vacas donde podía, para el monte. Se llevaban, se dejaban solas, y luego por la tarde se iban a buscar. En los prados particulares segados en junio no se metían las vacas hasta septiembre, y de meter, sólo se metían las vacas que estaban trabajando en la sementera. Había poco otoño y la hierba fresca había que darla para hartar a las vacas que estaban trabajando. Y además había que ahorrar ese otoño, no se las dejaba pastar todo el prao, un poquito aquí hoy, otro poquito allí  al día siguiente y así. Los jatos iban para el monte, y por la tarde a buscarlos. Luego durante el invierno se les daba hierba seca y harina bebida, esto los días que no salían. Aquí a lo mejor se pasaban quince días y no salían las vacas.” (San Martín. Varios)

Durante los meses de invierno los sanabreses alternaban la poca comida que las vacas pudieran PASTIAR en el monte con que cada casa tenía almacenado en la PALLAREGA. Pasaba el invierno, llegaba la primavera, y por fin ya se abría el COTO, y la VACADA podía pastar hierba fresca. Al finalizar la primavera, cuando se aseguraba el tiempo bueno, los jatos, LAS VACAS BRAVÍAS, subían a la sierra hasta el día de AS CEIBAS, después del ACARREO del PAN.

“Había un vaquero contratado para llevar los jatos al monte, que llevaba una vara curvada, con unas hendiduras hechas a navaja, señalando las cabezas de ganao que llevaba. La vara era curvada para poderla lanzar con facilidad hacia el animal que se desmandaba.” (Terroso. Santiago)

“Las bravías iban para la sierra, y aquí sólo se quedaba la pareja vecinal para los trabajos. Luego una vez que se levantaba el último manojo, ya bajaban los jatos de la sierra.” (San Martín. Ti Galán)

El sanabrés mantenía su pequeña HACIENDA con los recursos que poseía su casa y los que le ofrecía el CONCEJO al que pertenecía. La hierba segada en junio y almacenada en la PALLAREGA, el pasto de los prados, el OTOÑO, durante la sementera o durante la siembra de las patatas en mayo, la FERRAÑA de centeno en el mes de febrero, la paja de centeno que llevaban a las cuadras por la noche como SOBRECENA, etc. componían los recursos que tenía una casa sanabresa para alimentar a sus animales. A todo esto se añadían los recursos que ofrecía el COMUNAL, esto es, el pasto que daba el monte en invierno, los pastizales de la sierra para las BRAVIAS, los RAMAJOS del monte, y , sobre todo, el pasto de los COTOS en primavera y verano para la VACADA.

Como se ve, el aprovechamiento de los COTOS era sólo una parte del conjunto de recursos que tenía cada vecino para alimentar al ganado vacuno doméstico, pero este recurso era muy importante, porque ahorraba para el invierno lo que acababan de segar en sus prados durante el mes de Junio. Si durante el verano las vacas hubieran tenido que alimentarse con la hierba fresca de los prados de sus amos y no hubiesen existido los COTOS comunales, probablemente sería imposible en esta zona mantener durante el invierno el ganado vacuno, que se moriría de hambre al no disponer de un complemento al escaso pasto que podían encontrar en el monte durante el invierno.

Los COTOS proporcionaban la hierba fresca que el vecino no podía darle a sus vacas, ya que acababa de segar los prados para tener hierba almacenada durante el invierno.

Aunque el término municipal era el mismo para ambos pueblos, la costumbre derivó en que cada pueblo dispusiera de COTOS exclusivos. La VACADA de San Martín frecuentaba unos pagos comunales y la VACADA de Terroso otros distintos. También existía el COTO del CURA, que en alguna ‚poca del año lo podían aprovechar las vacas de los vecinos del municipio.

“Los cotos de Terroso eran el de la Vea, el Crigual y Escaldón. Los de San Martín eran los Criguales, las Llamas, la Llama Linares y el Carbonal. Cotos comunes eran Llama Grande, el Chopro, que lo teníamos también con Santa Colomba, Candejón y Siete Fuentes.” (Terroso. Santiago)

“Los cotos de San Martín eran los Criguales, Candejón, Praucotao, Las Llamas, el Chopro, que era mancomunado con los de Santa Colomba, un año cada uno…” (San Martín. Ti Galán)

Había varios tipos de COTOS: Los que eran exclusivos de uno de los pueblos o CONCEJOS , los que eran aprovechados por los dos pueblos, y el COTO que utilizaban alternativamente el pueblo de Santa Colomba y los dos pueblos de nuestro municipio. No nos cabe la menor duda sobre la importancia de estos pastizales de verano, vista su regulación y partición tan pormenorizada.

En San Martín no se aprovechaban todos los COTOS a la vez. Su uso se realizaba unido a la HOJA DE SEMBRADURA de cada año. Se utilizaban los COTOS según la parte de FACERA que estuviera sembrada.

“El uso de los cotos iba a hojas, cuando se sembraba esa hoja, la de las Llamas, pues se iba a aquel lado, y entonces tocaba la Carballeda, las Llamas y Praucotao, y cuando tocaba la hoja de Vidoleo, pues se acotaba la Llama Linares.” (San Martín .Varios)

Los vecinos de San Martín necesitaban alternar el aprovechamiento de los COTOS con las HOJAS DE SEMBRADURA, para que en AS CEIBAS no hubiera problemas: Se preparaban los COTOS contiguos a la HOJA que estaba sembrada, de modo que cuando llegaban AS CEIBAS, después de segado el PAN, las rastrojeras hacían más amplio el lugar de pasto.

El CONCEJO de cada pueblo se responsabilizaba de cuidar los COTOS. Este trabajo se hacía al comienzo de la primavera, igual que los prados particulares (24).

“En el mes de febrero se agatuñaba, se limpiaba. Iba  una persona de cada casa, por ejemplo, cuatro segado res con la gadaña, y luego las mujeres con el rastro a recoger los gatuños y ponerlos en montones, y los restantes del concejo a agüerarlo, iban chicos y chicas jóvenes. Luego se subastaban los montones: – Pues yo doy un duro. – Yo doy dos… Se apañaban los gatuños para la cuadra del que se lo llevaba y le hacía muy buen estrumbio. Y el dinero que se sacaba era para comprar pan de trigo y vino para el concejo del couto.” (Terroso. Ti Encarnación)

“El couto se empezaba a preparar en primavera. Se hacía concejo y se quitaban los gatuños y se le hacía las agüeras. Los gatuños se vendían a quien los comprara para su cuadra. Luego en la venta lo que se sacaba era para vino. Esto se hacía en marzo, si el tiempo era bueno, y si no en abril.” (San Martín. Varios)

El cuidado de los COTOS se realizaba con un trabajo similar a la preparación de los prados particulares. El COTO era un pastizal de peor calidad por lo que era frecuente la abundancia de GATUÑOS y otros especies de monte bajo. Después de esta labor quedaba un responsable del mantenimiento y el riego del COTO BOYAL.

Una vez AGÜERADO, el COTO quedaba cerrado. A mitad de mayo,  aproximadamente, se abría durante una semana. Se volvía a cerrar hasta la FIESTA DEL ROSARIO, y la VACADA entraba de nuevo diez días. “El día de la Ascensión las vacas a Candejón, y  el día de San Juan la vacas a Escaldón” , decía un informante recordando el aprovechamiento de estos pastizales. Más adelante, en los días del ACARREO del PAN y durante las MAJAS, en agosto, se abría de nuevo el COTO. Se cerraba por última vez hasta la sementera y tras esta labor quedaba abierto todo el otoño y el invierno.

“En Terroso se cotaba el 1 de marzo y los animales pastaban cuando salían en tierras y adiles. Se abría el couto el 12 de mayo durante nueve días, se ceibaba el couto durante nueve días y luego se acotaba. Luego las vacas iban a Majada Cueva o al Crigual. Bueno también teníamos parte en el Chopro, pero era cada segundo año, era allí cerca de Santa Colomba, y además sólo cada segundo año. También se podía ir a Candejón el  año de la hoja sembrada. El día de la Ascensión  las vacas a Candejón. El couto de Terroso, el que está junto a la carretera, se volvía a abrir para la Fiesta del Rosario, que era el tercer domingo de junio. El couto estaba ceibado quince días, bueno, lo que daba,  hasta que se acababa la hierba. La pradera de Escaldón también estaba acotada, pero el día de San Juan se abría y subían las vacas. Luego volvía a acotarse. Desde mayo iban y venían los jatos a la sierra, con un pastor y dos costeros, dos vecinos que ayudaban según el número de jatos que tuvieran, y en Junio se quedaba el pastor  permanentemente en el Cabrilicho. Aquí decían que el día de San Pedro baluto, y lo sembrao todo acotao, así que toda la hacienda a la sierra, el que no llevaba la hacienda a la sierra sólo podía meter las vacas en lo suyo. Era cuando la siega del pan. Luego al final de julio se bajaba la pareja para el acarreo. Cuando venían las majas se volvía a abrir el couto para la pareja. Cuando se levantaba el último manojo, antes de lo anterior, eran las ceibas y el ganao bajaba de la sierra, y las vacas que no eran la pareja, y los jatos, toda la hacienda. Bueno pues se abría el couto en las majas para la pareja y  se cerraba en la última semana de agosto, estaba tres semanas, y se volvía a acotar hasta octubre, y se abría con las patatas, con la recogida de las patatas. Antes cuando se abría el couto en verano las vacas iban con un pastor por turno al couto, y al final, cuando se abría en octubre para las patatas, ya cada uno iba con sus vacas, además que como quedaba poco donde rañar alternábamos con el otoño de los prados particulares. Desde el 1 de noviembre todo quedaba ceibe, incluso hasta el couto, porque los de San Martín cuando abrían las ceibas después de levantar el último manojo también podían entrar en el couto, era ceibe todo; pero los de Terroso no, los de Terroso hacían las ceibas de las tierras recién segadas, pero el couto de la Vea, si estaba cotado, seguía cotado.  Los praos particulares del monte quedaban coutos desde el 1 de marzo hasta que se segaban. Por eso subía después la hacienda libre a la sierra y para el resto del año esos praos quedaban ceibes. Algunos de estos praos habían sido intrusiones, muchos no tenían escrituras pues luego quedaban libres. El couto de Terroso sólo se abría para la pareja. Las yeguas de cría sólo podían entrar después de las ceibas, después de la siega, y además no podían andar por todo el couto. Las ovejas tampoco podían andar en el couto, donde andan las ovejas parece que luego no te comen las vacas, por eso las ovejas no entraban en el couto. Durante el invierno cada uno iba con las vacas donde  podía. Recuerdo que como algunos vecinos compraron un trozo en el Sordo, ahí en Pedralba, el día de Carnaval íbamos con las vacas al Sordo, allí hacíamos una merienda con chorizo (25). También en Terroso estaba el coto el Cura, que era de la iglesia, pero quedaba ceibe para todo el municipio desde la Fiesta del Santiago hasta el 1 de marzo, como todos los praos, aunque no todo era ceibe, porque del regato para San Martín era del sacristán, el que limpiaba la iglesia tenía ese pago. En San Martín tenían varios coutos, era distinto en algunas cosas que Terroso. Por ejemplo, entraban las vacas cuando la ralba. En San Martín se acotaba según la hoja de sembradura. Tenían menos couto y además les duraba poco. También iban al Chopro y a Candejón como los de Terroso, llevaban los jatos a la sierra con los de Terroso, y a Escaldón el día de San Juan.” (Terroso. Santiago)

“Los de San Martín hacían la primera cebadura en Candejón y en la Llama Linares en mayo. Tocaban las campanas y a Candejón el día de la Ascensión, por el 15 de mayo. A los otros coutos se iba en mayo o cuando lo decía el alcalde, por la ralba. Estaban pocos días, un día en cada coto, porque eran pequeños. En Linares estaban dos días, en la Carballeda otros dos días, pero esto era según la hoja de sembradura. Estaban las vacas unos seis días en los cotos. Luego se cerraban. Luego a principio de junio se volvía otra vez. Había un guarda para regarlos y cuidarlos. En agosto se volvía otra vez a los cotos, o sea, que se iba tres veces. Luego, cuando se traían los mornales de centeno ya se hacían as ceibas.” (San Martín. Varios)

Debemos tener en cuenta que el aprovechamiento de los COTOS era distinto en cada pueblo, aunque los momentos de abrir los COTOS eran casi simultáneos. Terroso tenía el COTO de la VEA y también aprovechaba los COTOS comunes como EL CHOPRO o CANDEJÓN, aunque menos intensamente. San Martín poseía m s trozos de pastizal acotados, pero también más pequeños. Ambos pueblos tenían diferencias en el modo de organizarse para llevar la VACADA.

“Se llamaba en el pueblo de Terroso para la boyada con un caracol. El vaquero era un vecino que iba cada día según un sistema de vela.” (Terroso. Andrés)

“En San Martín iban todos a llevarlas al couto y luego las dejaban allí, y quedaban unos cuantos guardándolas, siete u ocho vecinos por turno, o doce vecinos, y se repartían por sitios. Había doce boyeiros…” (San Martín. Ti Galán)

La VACADA de San Martín era mayor que la de Terroso y exigía una organización diferente. No iban siempre al mismo coto; el guarda o el alcalde determinaban cada día el coto que se debía aprovechar. El hecho de que cada vecino tenía que llevar las vacas hasta el coto y que quedaran vigilándolas bastantes BOYEIROS originaba situaciones distintas que la regularidad con la que estaban organizados los vecinos de Terroso.

“El guarda decía para dónde había que ir. Así duraba más la hierba. Se formaba un jaleo muy grande y se hacían hasta bailes. Pero había que tener cuidado… Lo normal era que fuésemos los chicos y las chicas. Ese día las chicas hilábamos poco. Llevábamos la merienda y lo pasábamos muy bien…” (San Martín. Varios)

El aprovechamiento y la regulación del uso de los cotos representaba un importante signo de lenguaje ecológico y de lenguaje social respectivamente de la actividad anual de nuestros vecinos sanabreses.

__________________________________.

NOTAS.

(23) Jorge Dias (1953): definición de COUTO en Rio de Onor, pÁgina 167 y Siguientes. Los rioneses manifiestan una mayor organización comunal en la preparación y el aprovechamiento de los COUTOS.

(24) J. Dias (1953), pÁgina 169.

16 de Febrero de 1918: Tres cuartillos de vino el concejo que agüeraron el coto…” (C.T. 12)

(25) “16 de Marzo de 1919, más medio cántaro de vino y un pliego papel, el concejo… cuando pagaron lo de EL SORDO.” (C.T. 12)

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