Posteado por: lenguajesculturales | septiembre 11, 2010

Virgen de la Hiniesta


VIRGEN  DE LA HINIESTA.

Hay que encuadrar el origen histórico de esta imagen en la época medieval, cuando se descubren numerosas imágenes de Vírgenes perdidas, escondidas o abandonadas, a causa de las luchas entre los reinos árabes, que penetraron en la península aprovechando la decadencia visigoda, y los reinos cristianos del norte, que intentaban volver a ocupar las tierras de los que consideraban sus antepasados.

El hallazgo de la imagen de la Virgen debajo de una hiniesta o retama en las cercanías de Zamora es narrado por algunos de los más importantes cronistas e historiadores zamoranos. Tomamos el texto de Rojas Villandrando (siglo XVII).

“ Una legua  de Çamora, en el camino que va de la ciudad a Galicia, está en una aldea llamada Iniesta una Imagen de la madre de Dios. Parece por los privilegios que en su Iglesia se guardan e por la tradición e pinturas que ay en ella, que en un monte que avia donde oy está este pueblo, andando en él a caça el Rey don Sancho el quarto, sus caçadores levantaron una perdiz en un cerro que llaman el Raposero, y yendo en su seguimiento la cetreria, perros y caçadores, la perdiz se acogio (como dizen) a sagrado, retirandose al pie de una escova que llaman Yniesta o retama sylvestre, que estaba plantada dondo oy lo esta el altar de esta gloriosissima  Virgen;  en la qual yniesta  hallaron puesta una Imagen de nuestra Señora de talla de madera sentada en una casilla con su hijo en el regaço. Visto esto por la volateria y perros que seguian la presa, haziendo reconocimiento a la Reyna de los Angeles, dieron muestras de adoralla, dando por libre la perdiz, que por orden del cielo gozó deste salvo conducto. Y los caçadores dieron cuenta al Rey, el qual la llevo consigo a la ciudad, y deposito en la parrochia del señor sant Antolin que es de las mas antiguas de Çamora, donde estuvo entanto que el venturoso Rey hizo a su costa una Iglesia digna de tal monarcha, adonde bolviesse a colocarse como en propia casa. Concedio el dicho Rey un privilegio rodado (su data, era de mil y trezientos y veynte y ocho, que es año de 1290) en que concede  privilegio de ser vassallos de tal señora y Reyna a doze pobladores que se avezinden junto a la misma Iglesia. Después el Rey don Fernando de Castilla y Leon (en la era de mil y trezientos y quarenta y cinco, que es el año de mil treszientos y siete), confirmando el dicho privilegio, concedio extension de otros ocho vassallos más; que todos veynte gozan del privilegio de los nobles por la persona, y no por la sangre. Ha obrado nuestro Señor en este sanctissimo templo muchos y continuos milagros, de que los que oy viven pueden bien deponer. Es tan pequeña esta  Virgen que, que será de una tercia. Y por tenella con seguridad y estimación, se hizo una rexa pequeña, debaxo de la qual esta en custodia de dos llaves, que tienen: una el cabildo de Çamora, y otra el cura de la dicha Iglesia. Y dentro de la rexa unas andicas de plata, que esta tierra dio de limosna, en las quales, debaxo de vidrieras, está puesta con grande veneracion, y no se mueve jamas de su lugar. No se abre la rexa sino en dos casos. El uno, quando algun Rey de España la visita, que entonces, con assistencia de algunos Sacerdotes, se abre tan solamente la dicha rexa, como sucedió a los diez y nueve de Febrero, año de mil y seyscientos y uno, que, passando por el dicho lugar su Magestad del Rey Phelipe tercero, que con su gran religion y piedad visitó esta sagrada Virgen, y se abrio la rexa y quito la vedriera. El otro caso cuando se mueve de su ordinario assiento, en tiempo de grande falta de aguas, quando, aviendose hecho otras diligencias spirituales para el remedio de los sembrados, parece que ya no queda otro; a esta ultima necessidad, la sacan de su sanctissima casa en la manera que adelante se dira…”

La Virgen de la Hiniesta, descubierta según la tradición por el rey Sancho IV, ha sido desde entonces objeto de constante devoción por parte de los zamoranos,  sobre todo, poniéndola en relación con otras advocaciones cercanas, La Virgen del Viso y la Virgen de la Concha, y generando algunas costumbres de gran valor religioso y antropológico.

La Virgen de la Hiniesta se considera Patrona de la Tierra del Pan. La Virgen del Viso de Bamba se considera Patrona de la Tierra del Vino. Cuando las desgracias tanto humanas (epidemias) como económicas (sequías persistentes) asolaban la región se recurría a la fuerza del grupo, representado en sus arquetipos locales, las Vírgenes patronas. En la ciudad de Zamora, síntesis de Tierra del Pan y Tierra del Vino, se reunían las Vírgenes para anular en grupo la mala situación  . Aquí no había magia (instrumentalización de poderes representados en objetos, palabras o personas), había fuerza de grupo, suma de identidades para la supervivencia. Los pueblos se reunían cuando cada uno por separado no podían resolver el problema que afectaba a todos. La reunión de Vírgenes era la representación de la conciencia de todos ante el mal. Así lo testimonia de nuevo, en el siglo XVII, Rojas Villandrando.

“ Los partidos del obispado acuden por sus procuradores o sesmeros al consistorio de Çamora, y apellidando por este ultimo y estremo  socorro, la ciudad nombra comissarios, que de parte del ayuntamiento van al cabildo, y, significando su necessidad, piden se saquen en procession esta sancta Imagen (de la Yniesta), y la del Viso; y hechas sus instancias y conferida su affliction y circusntancias del tiempo, se dilata o señala dia en que ambas Imágenes en un dia y a un mesmo tiempo entren en Çamora… Sale de la Yniesta (que cae donde llaman tierra del Pan) acompañada de veynte y dos lugares de su partido que han sido citados y avisados para esto, acudiendo de cada lugar los curas y beneficiados con sus Cruzes, estandartes, Crucifixos y pendones blancos de cada Iglesia, y cada dos personas por lo menos… La Imagen de nuestra Señora del Viso entra en la ciudad con otro semejante acompañamiento del partido que llaman tierra del Vino… cada una destas Imágenes se junta en la plaça a un tiempo, subiendo la del Viso por la calle de Balborraz… y la de la Yniesta por la que llaman la Renova. Al tiempo de juntarse en una punta de la plaça, es cosa admirable ver… que se saludan la una Imagen a la otra, baxando cada qual su pendon que trae delante… Y si la noche no dan priessa, van con ellas a la Cathedral y quedan siempre en la capilla mayor de la parrochial de sant Pedro… Velan los sacerdotes con sus sobrepellizes, acuden todos los vezinos de la ciudad a visitallas, y la gente de las aldeas con cantos y alegrias, y andando de noche tanta gente por las calles como en mitad del dia. El siguiente, dichas las horas en la Cathedral, viene en procession  donde estan las Imágenes y esperanças de todos, y, celebrada alli la Missa con toda solemnidad y magestad.  Luego buelve la procession en la forma que avia entrado el dia antes hasta la plaça, donde, aviendo la una Imagen a la otra hecho reverencia, parte cada qual para su casa, quedando, en tanto que los Sacerdotes y demas gentes come, para partir: la del Viso en el convento de las Dueñas monjas Dominicas, y la de la Yniesta en la Iglesia del convento de sancto Domingo de Predicadores; y, en comiendo, es de ver los campos  enarbolados, con tanto pedon y estandarte, y gente de la ciudad que parece se despuebla, acompañando según la devocion de cada uno su Imagen… Y certifican es ordinario siempre, al tiempo que las Imágenes caminan, no llover, o es cosa poca; pero, en estando debaxo de texado, son tan abundantes los rocios del cielo que la misericordiosa mano de Dios embia, que satisfaze como mano poderosa a la sed de los campos y sanctos desseos de sus fieles devotos.”

En el siglo XVIII, don Miguel José de Quirós, presbítero zamorano, también se hace eco de esta importante tradición. Rodríguez Pascual recoge el testimonio, del que destacamos que los de Tierra del Vino llevan “unas banderas tan altas que exceden algunas varas a los tejados más altos; son gruesos sus mástiles, tanto que las manos de un jayán los barcan con trabajo. Gobiérnanlas con tres cordeles gruesos, que tiran los más robustos mozos, y encima de los hombros del que las lleva va otro tocando las castañuelas.” (Rodríguez Pascual. 1984)

Tomás María Garnacho en sus Antigüedades... (1878), siglo XIX,  llama a las banderas de Tierra del Vino “Viriatos”, como los pendones de Sayago, “las llevaban en las procesiones que de aquellos pueblos concurrían a la romería de la Hiniesta, o cuando en años de sequía, iban en rogativa a Zamora”.

Las crónicas hablan de que los males se solucionaban, probablemente no con la rapidez que aquellos paisanos quisieran. Era común en toda España esta práctica de reuniones comarcales frente a la desgracia económica. “ De esta manera, el encuentro de insignias y de Vírgenes (arquetipos locales) se convierte en apoyo mutuo a través de la súplica.” (Rodríguez Pascual. 1984).  Hoy se repiten con otro tipo de emblemas manifestaciones multitudinarias contra las epidemias modernas (terrorismo, intolerancia…) La liturgia es distinta, pero la intención profunda es la misma. El grupo se hace fuerte alrededor de sus líderes y sus símbolos, representaciones afectivas y efectivas de su identidad.

El segundo elemento a destacar de esta histórica imagen tiene relación con la Virgen de la Concha. El rey Sancho mandó hacer una iglesia en el lugar donde apareció la Virgen de la Hiniesta. Durante este tiempo la imagen fue trasladada a Zamora, en concreto a la iglesia de San Antolín, donde estaba la Virgen de la Concha. Curiosamente ésta también tuvo un origen similar: “… Entre los nuevos pobladores llegaron (a Zamora)  gentes de Palencia, trayendo con ellos la imagen de la Virgen María hallada por Sancho el Mayor rey de Navarra, en la cueva de San Antolín, en aquella ciudad, con ocasión de hacer cacería por sus alrededores en 1032…”  (Ursicino Álvarez. 1965). En la iglesia de San Antolín vivieron juntas la Concha y la Hiniesta. Los humanos, siguiendo el  “principio de encarnación de Dios” acogemos y asimilamos las manifestaciones sagradas al modo como comprendemos nuestra vida: si vivimos juntos bajo el mismo techo, somos de la misma familia. Las vírgenes vivieron juntas bajo el mismo techo, y se hermanaron. Así, cuando la Hiniesta volvió al lugar donde apareció para ser colocada en la iglesia construida para ella, la Virgen de la Concha acompañó a su hermana hasta su nueva casa. “ Inmensa muchedumbre acudió de todas partes a la fiesta acompañando a las imágenes la hallada y la de la Concha que en la procesión iba y fue después restituida a su iglesia de San Antolín en medio de los reyes, la corte, el concejo y las autoridades eclesiásticas.” (Ursicino Álvarez. 1965).  Desde aquel año la patrona zamorana visita en esa fecha a su hermana de la Hiniesta. Es la Romería de la Hiniesta. “ Un lunes tras otro, y pronto se cumplirán los siete siglos, al llegar el lunes de Pentecostés, segundo día de la Pascua del Espíritu Santo, celébrase  en Zamora la festividad y Romería de la Hiniesta. Coincide tan singular celebración con el máximo esplendor de los campos, ya sea a vueltas con la segunda quincena de mayo si cayera temprana, ya con la de junio si tardía…” (Luis Cortés.  1975).  La romería, en plena primavera, es también una rogativa para que los frutos del campo no se pierdan. Cantos a una y otra Virgen así lo manifiestan:

¿Qué es aquello que reluce

por la Cruz del rey don Sancho?

Es la Virgen de la Concha

Que va regando los campos.

¡Agua, Virgen de la Hiniesta!

Agua nos habéis de dar,

Que tenéis en vuestros pechos

Una fuente manantial.

La costumbre queda subrayada por la acción del Niño de la Virgen de la Concha, que tanto al ir como al volver “ha aprovechado la ocasión y anda correteando por los campos, siguiendo una vez más la entrañable y secular tradición”… “…muestran las madres a sus pequeñines al Niñito, bien atado ahora por la cadena (que lo une a  la Virgen de la Concha), por haberse escapado a las espigas que empuña en su manita pícaramente” (Luis Cortés. 1975). El inocente juego infantil de entrar en el campo a coger espigas simboliza la necesidad de los fieles para que les proteja la cosecha.

Una posible competencia entre Vírgenes (La Virgen de la Concha encontrada de cacería por un rey Sancho en Palencia y hecha patrona de Zamora y la Virgen de la Hiniesta encontrada también de cacería por otro rey Sancho cerca de Zamora) pudo ser el origen de un hermanamiento secular. De nuevo la relación de símbolos resolvió posibles problemas reales de difícil solución entre los antiguos y los nuevos (inmigrantes) pobladores.

Juan Manuel Rodríguez Iglesias.

Bibliografía.

– ROJAS VILLANDRANDO, Agustín.

1990.  Historias de Zamora sacadas de El Buen Repúblico (1611). Edición preparada por

Francisco Rodríguez Pascual. Diputación de Zamora.

– GARNACHO, Tomás María

1878. Antigüedades de la ciudad y provincia de Zamora.

– ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Ursicino.

1965. Historia de Zamora. Revista de Derecho Privado. Madrid.

– CORTÉS VÁZQUEZ, Luis

1975. Mi libro de Zamora. Salamanca

– RODRIGUEZ  PASCUAL, Francisco.

1984. “Sobre el Encuentro de símbolos” en El Adelanto. Salamanca

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