Posteado por: lenguajesculturales | agosto 30, 2010

La antigua parroquia de Santiago de los Cotos de Terroso y San Martín de Terroso (Camino de Santiago de Sanabria)


La parroquia de Santiago de los Cotos.

El término que comprendía la parroquia de Santiago era el mismo que el del municipio de Terroso y San Martín de Terroso. La iglesia estaba en el centro del municipio, entre los dos pueblos, al pie del arroyo que bajaba del monte.

El núcleo eclesiástico más importante lo componían el edificio de la iglesia parroquial, la casa rectoral, los pajares a ella anexos y el cementerio.

Todos conocían el poder económico que tenía la parroquia.

Era la parroquia que tenía más capital de tierras, entre todas las de la comarca, tenía ochenta heminas de suelo. Lo tenía arrendado a los vecinos. A parte luego estaba el coto el cura, la huerta, el prao con la fuente… Era la parroquia más rica de Sanabria.”

(San Martín. Tí Galán)

Si a esto añadimos las fincas del municipio adscritas a la iglesia por donaciones, ANIVERSARIOS y testamentos, y las cargas o foros que algunas fincas tenían en favor de la parroquia (30), podríamos tener una descripción completa de la fuerza económica de la parroquia durante el siglo XIX y parte del XX, comparada con la de los restantes vecinos del municipio.

Otros lugares religiosos eran las ermitas existentes en estas tierras a lo largo de la historia. La tradición decía que había una ermita en el lugar de SAN FELIZ o SAN FELICES, como así lo testifican los restos de cerámica y laminillas de losa de pizarra, además de un esqueleto humano completo encontrado en la mitad de este siglo. Nuestros informantes no la conocieron.

En el CRIGUAL de Terroso una cruz blanca recordaba la existencia de la ermita de LA VERA CRUZ, cuya existencia está testimoniada en los archivos de la parroquia. Y, por último, el pueblo de San Martín tenía su propio lugar religioso, la ermita de la Virgen de la Encarnación.

En los archivos parroquiales se encuentra el “Cuaderno de Cuentas de la Cofradía y hermita de la Vera Cruz” desde 1608, año en el que había 61 cofrades, hasta 1642, año en el que había 63. Tenía mayordomo, abad y colector. El Jueves Santo los cofrades hacían una comida preparada por el mayordomo en la que cada cofrade debía aportar tres reales (31). La ermita se mantuvo en pie muchos años, ya que en 1833, cuando se dejó de enterrar en el interior de la iglesia parroquial y se construía el cementerio, fueron enterradas dos personas en los meses de Junio y Agosto en “la capilla del Quirigual” (32). La ermita desapareció años más tarde y en su lugar se colocó una cruz. Este centro religioso, tanto en la época en la que era ermita como ahora que sólo hay una cruz, ha establecido el extremo de las procesiones que salían de la iglesia parroquial, a unos quinientos metros.

La cruz del Crigual dicen que la encontraron en San Feliz, ahí por arriba del Castro, la bajaron ahí para el Crigual, que era donde venía la procesión desde la iglesia el día de la Fiesta, iban a dar ahí con la Virgen y con el Santísimo, y desde ahí volvían para la  iglesia. Ese es el objeto que tenía la cruz.”

(Terroso. Santiago)

Había una relación de continuidad entre la ermita de SAN FELIZ y la ermita de LA VERA CRUZ, a la vez que también se establecía una relación entre la iglesia parroquial y la ermita de LA VERA CRUZ, como extremos del recorrido de una manifestación religiosa. Parece ser que la cruz de SAN FELIZ, algunos decían “un Cristo“, bajó a la ermita del CRIGUAL, desapareciendo la ermita de SAN FELIZ, y de ahí se llevó ese “Cristo” a la iglesia parroquial, desapareciendo también la ermita de LA VERA CRUZ.

No descubrimos esta misma relación entre la parroquia de Santiago y la ermita de la Virgen de la Encarnación, en el centro de San Martín. En el archivo parroquial existen el Cuaderno de Cuentas de la ermita de la Encarnación (1553-1596) y el Libro de Fábrica (1603), continuación del anterior, libro de cuentas de “Nuestra Señora, de su ermita y de la Cofradía de Santa Lucía“.

La tradición de la fundación de esta ermita habla de la aparición de la Virgen a un pastor, después de la cual los vecinos se vieron obligados a levantar una ermita en su honor.

En San Martín de Terroso parece que se apareció la Virgen a un pastor sobre un piorno, y luego debajo quedó una imagen de la Virgen. Cuando quisieron llevarse esa imagen a la iglesia volvía al lugar donde se apareció. Durante una nevada caída en invierno, el lugar quedaba sin nieve, por eso, tuvieron que construir la ermita en el lugar de la aparición.”

(Terroso. Santiago)

Si el “Bendito Cristo” de SAN FELIZ acabó en la iglesia parroquial, desapareciendo las ermitas por las que pasó, la Virgen del Piorno ni quería ir, ni fue a la iglesia parroquial, sino que se quedó en San Martín. El poder centralizador religioso de Santiago de los Cotos no pudo con la ermita de la Encarnación El grupo de vecinos de San Martín levantó una ermita a la Virgen de la Encarnación lejos de la iglesia centenaria de Santiago.

Todos los actos importantes, bodas, bautizos, comuniones, entierros, se hacían en la iglesia parroquial, pero la ermita se mantuvo y se ha mantenido como alternativa a la iglesia parroquial, incluso generando la fiesta del pueblo de San Martín.

Podríamos sospechar que bajo este signo de lenguaje tradicional se escondía un signo de lenguaje social propio de los vecinos del pueblo de San Martín, generado por un código social de identidad del grupo frente a otras fuerzas que lo quisieran absorber. La Virgen no quería ir a otro sitio, quería quedarse allí y que le hicieran una ermita, como así fue y así hoy se mantiene. Esto formaba parte del diálogo social que mantenían los vecinos de San Martín con los de Terroso. Se provocaban signos de lenguaje social que diferenciaban ambas comunidades del mismo municipio, determinando en este caso un signo de lenguaje tradicional, la existencia de una ermita.

Además, la ermita de la Virgen de la Encarnación era un centro religioso donde la devoción popular se expresaba con más libertad: Había numerosos exvotos que testimoniaban peticiones o gracias concedidas por la Virgen, y la ermita tenía una campana con poder para deshacer las tormentas.

La campanita de la ermita tiene una virtud muy grande. Así que empezaba una tormenta, tocaba la campanita  y enseguida desaparecía la truena. Dicen que estaba  bendecida, que tenía ese mérito.”

(Terroso. Ti Encarnación)

La campana de la ermita de San Martín también se utilizaba para convocar a CONCEJO a todo el pueblo.

Terroso no tenía en el interior del núcleo urbano ningún edificio religioso, se sentía unido a las ermitas de SAN FELIZ y de LA VERA CRUZ, pero sobre todo a la iglesia parroquial de Santiago.

Pese a todo lo dicho sobre la ermita de la Virgen en San Martín, el centro religioso del municipio, tanto para los de un pueblo como para los de otro, era la iglesia de Santiago de los Cotos. Todo un conjunto de signos culturales de lenguaje social y tradicional así lo afirmaban: Había sido la matriz del municipio y de ambos pueblos; los documentos importantes se guardaban conjuntamente en ella (en un arca con tres cerraduras distintas, cuyas llaves las tenían el alcalde, el juez y el sacerdote de la parroquia);

la puerta de la iglesia era el lugar donde convocaban y, a veces, se reunía el CONCEJO; todos los actos religiosos del desarrollo vital (bautizo, boda y entierro) se celebraban en la iglesia de Santiago; el sacerdote de la parroquia organizaba las fiestas del municipio  (la Virgen del Rosario y Santiago Apóstol); y, sobre todo, en la iglesia estaban los antepasados de cada familia, los difuntos de todo el municipio. De este modo se convertía en un signo fundamental de identidad de todo el municipio, tanto como poseedora de los documentos importantes de él, como de los restos mortales de los que habían dado vida a los lugares de San Martín y Terroso.

Su posición geográfica central y su importancia social y tradicional hacían del núcleo eclesiástico de Santiago de los Cotos  un signo imprescindible para la comprensión de la vida de este municipio.

El sacerdote era la figura que hacia realidad la importancia de este signo. Era una figura controvertida, por un lado necesaria, como representante y actuante de signos de lenguaje tradicional muy importantes, pero por otro gravosa, como representante de una institución a la que había que dar demasiadas cosas fruto del trabajo de los vecinos. No creemos necesario referirnos al modo de ser y vivir de cada uno de los sacerdotes que hubo en esta parroquia, merecen nuestro respeto como personas entregadas a una labor no siempre reconocida, sólo pretendemos subrayar la figura del SEÑOR CURA como un signo de lenguaje social y tradicional del municipio.

El sacerdote era testigo de los actos importantes de todo terrosano: le bautizaba, se responsabilizaba de enseñarle la DOCTRINA, le daba la PRIMERA y la SEGUNDA COMUNION, le casaba, bautizaba a sus hijos, asistía a su declaración testamentaria y le acompañaba, ya difunto, al cementerio. Todos los terrosanos recorrían esta serie de pasos en su vida en los que siempre estaba presente el sacerdote.

Su influencia en los terrosanos era muy variada, desde los que no le veín bien por las HEMINAS  de grano que se llevaba cada año de su cosecha, hasta los que le agradecían una visita cuando estaba enfermo o necesitado de un trozo de pan.

“El cura influía mucho. Lo veían bien, porque era el único que podía traer un poco de compasión a quien lo necesitara. Entonces todos estábamos hechos a esta vida de mayor influencia de la religión. Llegaba el mes de Octubre, venías harta de arrancar patatas  y tocaba para el rosario y la gente iba. Te daba buenos consejos y quería que anduvieses por buen camino sin dar escándalo. A los pobres que no tenían  nada, el día de Nochebuena pues siempre les mandaba algo por la criada…”

(Terroso)

El sacerdote se preocupaba por el cumplimiento de las buenas costumbres. Desde sus sermones y avisos en el púlpito, y desde la relación circunstancial con algún vecino, influía en la vida y en las costumbres de sus feligreses. Después de la guerra civil española, durante la década de los cuarenta y de los cincuenta del siglo XX, la influencia del sacerdote en la vida del municipio debía ser m s destacada por el comentario de un vecino de Terroso que encontramos entre sus apuntes: “Gobierno aristocrático cuando mandan los nobles y los ricos. Gobierno democrático cuando mandan los plebeyos y pobres. Gobierno teocrático es cuando manda el clero como sucede en 1945“. El sacerdote presionaba para que se respetasen los días de descanso dominical y vigilaba por la moral pública. Se tenía mucho respeto al sacerdote de la parroquia en las épocas a las que nos referimos (33).

No se podía trabajar en día de fiesta, y multaban si  te pillaban. Dentro de casa lo que quisieras, pero en el campo nada, ni ir siquiera por patatas para comer, ni uncir la pareja ni nada. Te denunciaba el cura y había que pagar la multa. También por blasfemar te denunciaban y te multaban. Regar sí se podía en verano, y también limpiar el trigo que estaba en la era si se preveía un trueno, sin armar mucho jaleo…”

(Terroso. Encarnación)

El sacerdote también era el responsable de la animación de las fiestas del municipio: pagaba la música de la fiesta del patrono de la parroquia, organizaba la fiesta del municipio, la Virgen del Rosario, por la que luego los vecinos debían darle una hemina de grano, pagaba al gaitero del baile de la fiesta de San Antonio GURRINEIRO con el dinero sacado de la subasta de lo que habían ofrecido los devotos, etc.

Los terrosanos, como todos los sanabreses, no solían aceptar de buen grado las cargas que por muy diversos motivos debían entregar a la iglesia. Nuestros informantes no conocieron el pago de los DIEZMOS, suprimidos en el siglo pasado, aunque habían oído hablar de ellos; de todos modos, conocieron el pago anual de la hemina de grano

por la fiesta del Rosario, el pago de las tres heminas cuando  se moría un miembro de la casa, el pago de las misas que dejaba encargadas el difunto, el pago o la pérdida de una finca para establecer un ANIVERSARIO, etc.

“Al cura antes había que darle heminas de pan para pagarle. A una vecina se le murió el padre y el hermano en el mismo año y tuvo que dar tres heminas de  pan por cada uno, por venir por el cuerpo a casa, y después otra por la fiesta…”

(Terroso. Encarnación)

Para nuestros vecinos la figura del sacerdote se presentaba como alguien imprescindible por lo que representaba, según palabras de un informante “es que si antes, y ahora, como no hubiera religión, nos comíamos unos a otros“.

En el  ámbito del lenguaje tradicional nadie discutía la figura del sacerdote, pero en el  ámbito del lenguaje social entraba a formar parte del controvertido diálogo vecinal.

NOTAS

(30) El Catastro de Ensenada (1752) presenta la relación de numerosas fincas de propietarios de este municipio con cargas anuales en beneficio de la parroquia y el sacerdote de la misma. Los documentos de la Parroquia de Terroso en el   Archivo Diocesano de Astorga, en el apartado V-9, presentan un cuaderno con todos los ANIVERSARIOS de la parroquia desde 1815.

(31) Archivo Diocesano de Astorga. Parroquia de Terroso. V-9.

(32) Archivo Diocesano de Astorga. Parroquia de Terroso. Libro de Defunciones, D-2.

(33) Esta afirmación recogida del testimonio de nuestros informantes tiene su contrapunto en las numerosas noticias que hemos recogido en EL HERALDO DE  ZAMORA sobre las relaciones entre vecinos de pueblos de Sanabria y sus respectivos sacerdotes, que, como veremos, no debían ser en todo momento respetuosas.

Al amparo de la noche fueron robados, maltratatados y amordazados el cura y otras tres personas más por seis enmascarados en el pueblo de Riego de Lomba, exigiendo 75.000 pesetas. Al cura le robaron 4000 pesetas en billetes, 150 en plata, 50 en obligaciones y tres libras de chocolate. Recibió más tarde una nota para ir a un punto determinado con una bota de vino y un cigarro puro para cada uno. Los presuntos autores del delito se sospecha que son vecinos del pueblo, al igual que sus cómplices.” HERALDO DE ZAMORA, 18 de Octubre de 1897.

En el pueblo de Santa Cruz de Abranes A.C.I. robó noventa plantas de pimientos y destrozó ochenta metros de habichuelas en el huerto de la casa del cura párroco.”

EL HERALDO DE ZAMORA, 28 de Agosto de 1900.

La guardia civil de Puebla de Sanabria da cuenta de haber puesto a disposición del señor juez de instrucción al alcalde y a 17 individuos del pueblo de San Ciprián por causar desperfectos de consideración en la casa del señor cura y amenazar a éste de muerte. Además de esto, arrancaron el balconcillo de la torre y causaron destrozos en el   templo.

EL HERALDO DE ZAMORA, 30 de Diciembre de 1901.

“La benemérita de Requejo ha detenido a los jóvenes de Robleda N.N. y N.N. por recaer sospechas de que sean autores del atentado llevado a cabo en el domicilio del cura don Gabino G.A., colocando un cartucho de dinamita que explotó sin causar grandes desperfectos. La guardia civil encontró en el domicilio del citado sacerdote un anónimo amenazándole con poner ocho cartuchos a cada esquina de la vivienda.

EL HERALDO DE ZAMORA, 20 de Marzo de 1902.

Dos vecinos de Las Hedradas… encontraron al cura párroco del mismo… con el que se hallaban disgustados, y le maltrataron, dándole varios golpes con una azada que le ocasionaron heridas de consideración en el cuello y brazo derecho.”

EL HERALDO DE ZAMORA, 1 de Agosto de 1902.

Tres carros de ramajo fueron pasto de las llamas en el pueblo de Las Hedradas, propiedad del coadjutor de la parroquia. Este acusó a un vecino del accidente, pero el pueblo cree que la culpa es de el cura que ha acusado al vecino para vengarse de   ofensas personales hechas contra él.”

EL HERALDO DE ZAMORA, 16 de Febrero de 1905.

En San Martín de Castañeda, al salir el vecindario de Misa el día 23 del actual se amotinó el pueblo contra el cura párroco…por haber éste maltratado en el templo a un joven que según el sacerdote no guardaba devoción. Los vecinos apedrearon  al cura cuando se dirigía a su domicilio. Este (el domicilio) también fue apedreado resultando con contusiones de pronóstico reservado una hermana del párroco.”

EL HERALDO DE ZAMORA, 28 de Abril de  1906.

Detención de un vecino de Remesal autor de los siguientes hechos: Incendió en el pueblo de Vime un medero de paja propiedad del párroco, en el mes de Septiembre… y arrancó todos los árboles frutales del mismo… y en el mes de Octubre le había  arrancado toda la hortaliza repuesta. En Enero destrozó la madera del tejado de una casa anexa a la iglesia de Remesal regida por el mismo párroco. En Marzo el párroco recibió un anónimo de amenaza de muerte si no abandonaba el pueblo, y el día 15 le pusieron un cartucho de dinamita en el tejado de la casa… causando daños de consideración…

EL HERALDO DE ZAMORA, 23 de Abril de 1908.

Comunican de Porto (Puebla de Sanabria) que aquel juzgado municipal incoa proceso contra el párroco don L.S.R. por haber lesionado a su convecino E.J.”

EL HERALDO DE ZAMORA, 22 de Marzo de 1910.

Esta sucesión de noticias manifiesta que el sacerdote, pese a representar una figura muy importante  dentro del lenguaje tradicional sanabrés, en muchas ocasiones generaba situaciones conflictivas por ser también signo del lenguaje social intersubjetivo del vecindario. Posturas de excesiva autoridad e influencia en la vida del pueblo por parte  del sacerdote chocaban con la falta de comprensión  y respeto de algunos vecinos.

Anuncios

Responses

  1. Felicidades por este magnífico blog, que he tenido la suerte de descubrir muy recientemente.
    Sí, la relación de los sanabreses con el “Señor Cura” fueron problemáticas a menudo. La colección de recortes de prensa es impagable.
    Saludos

    • Gracias por tu atención. Espero seguir ampliando con más entradas sobre Sanabria (y otras zonas de Zamora). Como ves, no sólo en el texto, sino también en las notas hay donde encontrar cosas curiosas. Casi todo esto está publicado en el periódico de Zamora y en artículos de revistas y libros como los de la Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana de Semuret y la Diputación, pero veo que poniéndolo en la red puedes sentir que la gente disfruta curioseándolos. Gracias de nuevo. Juanma.

  2. vuelve usted a sorprenderme. Araceli de San Marín de Terroso, nieta de Manuel Fungón y María Juanilla.

    • Yo también sigo algunos de tus escritos, que supongo tuvieron algún informante común, como el tí Galán…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: