Posteado por: lenguajesculturales | agosto 15, 2010

La cruz en la Religiosidad Popular


LA CRUZ EN LA RELIGIOSIDAD POPULAR.

Juan Manuel Rodríguez Iglesias

Universidad Pontificia de Salamanca

1. INTRODUCCIÓN

La cruz es la señal, el signo, el símbolo más significativo del cristianismo.

Es un signo ambiguo.

Es un signo provocador.

2.  LA CRUZ EN LA CATEQUESIS

Origen del saber popular sobre la cruz.

3. ÁMBITOS DONDE SE MANIFIESTA LA CRUZ

Ámbito religioso eclesiástico.

Ámbito religioso popular “con licencia eclesiástica”.

Ámbito religioso popular.

Ámbito estético.

4. LOS HECHOS

La cruz como objeto.

La cruz como gesto.

La cruz en los textos de origen popular.

5. INTERPRETACIÒN ANTROPOLÓGICA DE LA CRUZ EN LA RELIGIOSIDAD POPULAR

Perfil semiótico de los hechos.

Funciones: Señalar, identificar personas, identificar situaciones vitales, Sacrificar, cristianizar, bendecir, proteger.

LA CRUZ EN LA RELIGIOSIDAD POPULAR.

1. INTRODUCCIÓN

La cruz es la señal, el signo, el símbolo más significativo del cristianismo. No hay que hacer mucho esfuerzo para encontrarlo en la península ibérica tanto en el espacio rural como en el espacio urbano.

Utilizo los términos señal, signo y símbolo porque los tres hacen referencia a su uso, aunque bastaría con encontrar uno que los aglutinara, ya que, siguiendo a Umberto Eco en su Semiótica General, lo más preciso es decir que la cruz, entendida como señal, signo o símbolo, es una “función semiótica”, el encuentro de un significante (fonema, gesto hecho con la mano, objeto de piedra, madera, metal, etc…) que asociamos con un significado (religioso, mágico, estético, etc…). Por tanto, cada vez que uno de nosotros dice, oye, ve o toca la señal, el signo, el símbolo de la cruz debe realizar una “función semiótica” para entenderlo, siempre dentro del contexto de su generación, su grupo de referencia, su cultura aprendida. Probablemente, ante una cruz, los que pasamos los cincuenta años, cuando éramos niños, manteníamos una actitud de respeto. Hoy algunos de las nuevas generaciones no la tienen tanto respeto, la utilizan como pendiente en la oreja o como pirsin en el ombligo.

¿Dónde está la religiosidad popular en ese arco de manifestaciones de la cruz que va desde comprenderla como objeto religioso a comprenderla como objeto estético?

La cruz no es por tanto un signo (reduzco ya a una sola expresión semiótica) evidente, que todo el mundo lo comprende igual. Es un signo abierto. Como todos los signos o funciones semióticas que producimos los humanos: este es nuestro gran poder para comprender, dominar y transformar la realidad. De hecho, en el mismo ámbito religioso la cruz es un signo contradictorio: es a la vez lugar de entrega, sacrificio y muerte, y también lugar donde se manifiesta la redención, la salvación, la vida eterna. Para unos es un colgante que me identifica como cristiano, y para otros es un simple colgante bonito, decorativo que luce muy bien en mi pechera…

2. LA CRUZ EN LA CATEQUESIS TRADICIONAL. ORIGEN DEL SABER POPULAR SOBRE LA CRUZ

El punto desde el que podemos partir para comprender las numerosas manifestaciones de la cruz en nuestra cultura, y por consiguiente en la religiosidad popular, es el contenido doctrinal que, de generación en generación, se ha transmitido en la catequesis.

Tomo como referencia varios textos de diversos catecismos para niños hasta llegar al nuevo que acaba de publicar la Conferencia Episcopal Española en este año 2008.

La Doctrina cristiana se iniciaba con unos versos referidos a la señal de la cruz,

¿recuerdan?:  Todo fiel cristiano/ está muy obligado/ a tener devoción/ de todo corazón/ a la santa Cruz/ de Cristo nuestra luz/…

En el Catecismo Segundo Grado Texto Nacional, del año 1962, tuve que aprender, como muchos de ustedes, siete preguntas con sus respuestas que se referían a la señal de la cruz, desde la 6 a la 12: Cuál es la señal del cristiano, por qué, y para qué de la señal de la cruz, cuántas maneras (signarse y santiguarse). Me quedo en la última pregunta: ¿Cuándo conviene hacer  la señal de la Cruz?: …al levantarnos, al salir de casa, al entrar en la iglesia, al empezar el trabajo, antes de comer, al acostarnos y, sobre todo, al vernos en alguna necesidad, tentación o peligro.

(Texto de catecismo de 1962) (Ver la página La cruz en la Religiosidad Popular. Perfiles y fotos)

En el catecismo de la Doctrina Cristiana Tercer Grado del año 1955, publicado en Barcelona por la Hormiga de Oro hacía la pregunta ¿Es útil la señal de la cruz? Es utilísimo hacer frecuentemente y con devoción la señal de la cruz porque es un acto externo de fe, que aviva en nosotros esta virtud, vence el respeto humano y las tentaciones, y nos alcanza la gracia de Dios…

En el catecismo publicado en los años 70 continuaba preguntando sobre el uso de la señal de la cruz, ¿por qué (hacerla) tantas veces?… porque nuestros enemigos (el mundo, el demonio y la carne) nos persiguen en todo tiempo y lugar, y la cruz tiene una virtud contra ellos, porque Cristo los había vencido en ella con su muerte…

Por último, en el Catecismo publicado en el 2008 leemos:

Hacemos la Señal de la cruz en muchos momentos de nuestra vida: al levantarnos, al iniciar el trabajo, al bendecir la mesa… Las celebraciones de la Iglesia comienzan siempre: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La Cruz es una señal muy querida por los cristianos, ya que en ella murió Jesús para salvarnos.

Desde este punto de partida podemos comprender muchas de las manifestaciones populares de la cruz.

Resumiendo en cuatro ideas:

* La cruz es la señal, el signo que identifica a los cristianos. Por ejemplo, por eso utilizamos colgantes con una cruz… (identidad)

* En la cruz murió Jesús para redimirnos de nuestros pecados y salvarnos. Por eso la cruz se utiliza en expresiones para designar aquello que conlleva sacrificio y esfuerzo… (moralidad).

* La señal de la cruz inicia actos importantes, se hace no sólo en las celebraciones religiosas, sino también en los momentos importantes del día. Por ejemplo, por eso todavía algunos docentes devotos hacen la señal de la cruz antes de empezar una clase… (sacralidad).

* La cruz tiene una virtud que nos protege de todos los males, corporales y espirituales. Por ejemplo, por eso la colocamos en lo alto de los dinteles de las puertas, de lo alto de las casas o de los graneros, cabazos u hórreos para protegerlos… (protección).

La mayor parte de las manifestaciones de la cruz en la religiosidad popular se han derivado correcta o incorrectamente de lo aprendido en la doctrina cristiana y de las explicaciones y comentarios que los catequistas, las personas devotas y los sacerdotes han hecho sobre ella.

3. MANIFESTACIONES DE LA CRUZ EN LA RELIGIOSIDAD POPULAR

Sigamos situándonos en el concepto y en el ámbito en el que se ha pensado esta comunicación.

Hemos definido la cruz como el signo más importante del cristianismo. Se reconoce como tal a partir del siglo IV. No va a ser nuestro cometido profundizar en la historia, el origen y desarrollo de la cruz, ni en una hermenéutica general, sobre su significado en las culturas donde aparece desde hace siglos. No queremos hacer una presentación diacrónica del hecho de la cruz, sino sincrónica. Nos centraremos en las manifestaciones de la cruz en la religiosidad popular que todavía se observan en la península ibérica en estos últimos años.

Respecto al concepto de Religiosidad Popular, mantenemos una definición positiva, entendida esta como tesoro cultural, histórico y espiritual con el que se identifican grupos y pueblos, en el que han depositado parte de su patrimonio tradicional. La Religiosidad Popular es uno de los modos con el que cada grupo humano cristiano, y cada persona concreta de ese grupo, comprende, y configura mentalmente, el dogma fundamental del cristianismo, la encarnación de Dios en Jesús, hijo de María. Y la cruz es uno de los elementos esenciales de la encarnación.

(Relieve de un crucifijo medieval en la pared de una casa, San Martín de Terroso, Zamora) (Ver página La cruz… Perfiles y fotos)

¿Cómo aparece la cruz?

Distinguimos tres tipos de manifestaciones de la cruz:

* material: la cruz como objeto de piedra, madera o metal.

* gestual: lo que llamamos la señal de la cruz.

* textual: o manifestación en que la cruz es tema central de oraciones, devociones, ramos, relaciones, refranes, etc.

¿Dónde aparece la cruz?:

Establecemos cuatro ámbitos o espacios teóricos donde aparece la cruz:

1.Ámbito religioso eclesiástico.

2.Ámbito religioso popular “con licencia eclesiástica”

3.Ámbito religioso popular.

4.Ámbito estético.

1. El ámbito religioso eclesiástico es el ámbito propio de la cruz cristiana. La cruz está destacada en los lugares religiosos, distingue a las personas eclesiásticas, y preside las celebraciones cristianas.

(Interior de la iglesia de Olmo de Guareña, Zamora. Crucifijo y Cruz de san Andrés )

Este no es el ámbito de la religiosidad popular, aunque no esté ni al margen ni enfrentada a él. No nos referiremos a las manifestaciones de la cruz en este ámbito.

2. El ámbito religioso popular “con licencia eclesiástica” es el espacio relacionado, protegido, controlado con normas, constituciones o reglas, por la institución eclesiástica, pero protagonizado normalmente por el pueblo cristiano, desde las manifestaciones grupales como, las fiestas o las cofradías, hasta las manifestaciones y devociones individuales, como el rezo del calvario o el uso doméstico de la cruz.

Aquí comienza el ámbito al que nos tenemos que ceñir en esta comunicación.

(Vía crucis “con licencia eclesiástica”)

(Cruz de un “calvario” en un pueblo abulense)

3. El ámbito religioso popular propio es aquel que está más allá de las instituciones, en él no hay “licencia eclesiástica”. El objeto o la acción de la cruz vive en manos del pueblo, utilizándolo religiosa o mágicamente, más allá del control y la protección eclesiástica.

(Cruz de Caravaca y reliquias)

Este es también ámbito propio de esta comunicación.

4. Por último, la cruz aparece en el ámbito estético, usada simplemente como objeto artístico, adorno o provocación (colgante, rosario o pirsin). También cabe aquí la cruz como logotipo: la Cruz Roja o la cruz verde farmacéutica.

( Cruz de Santiago en tartitas)

Éste no es ámbito de esta comunicación, aunque seamos sensibles a que puede haber algún lejano trasfondo religioso en el uso estético de la cruz.

Utilizaremos el siguiente instrumento de análisis, de base semiótica, para discernir, distinguir, aclarar las diferencias y peculiaridades de cada ámbito, en especial el segundo y el tercero, que es el que nos interesan.

(Esquema general del signo religioso)

En toda manifestación religiosa podemos establecer dos dimensiones, la dimensión del significado, que puede extenderse desde lo teológico, evangélico, racional, hasta lo sentimental, irracional, mágico y supersticioso, y la dimensión del significante, que puede extenderse desde lo canónico, eclesiástico, litúrgico y oficial, hasta lo popular y espontáneo. Las diversas manifestaciones religiosas se definirían por la tensión hacia uno u otro extremo. La religiosidad popular, en concreto, tiende a extenderse, a dar un perfil, hacia lo popular y espontáneo en el significante, y hacia lo sentimental e irracional en el significado. Por ejemplo, la cruz de Caravaca (unida a una bolsa de reliquias) que tiene mi madre en su mesilla de noche (una cruz cuyo uso y distribución se escapa a la institución eclesiástica) es un objeto doble, se abre como unas tijeras cuando hay tormenta, para que no caiga un rayo sobre la casa del que la posee, o no estropee su cosecha (un sentido o significado de esa cruz que está ya muy alejado de lo teológico, y está más cercano a lo mágico y supersticioso).

Aclararemos que no hay una división estanca entre todos los ámbitos descritos. En la realidad, las manifestaciones populares de la cruz recorren todos los ámbitos sin fronteras semióticas. La diferencia entre todos radica en el énfasis que en cada momento se da a los aspectos semióticos del signo de la cruz. Si la cruz sólo la valoramos desde su dimensión formal y material, estamos en lo estético, y si la valoramos desde el punto de vista de lugar donde Jesús nos redimió de nuestros pecados, lo valoramos sólo desde lo teológico. Pero estas distinciones tan exclusivas y precisas no las hacemos en la vida diaria. Esto que hacemos ahora es un ejercicio intelectual para descubrir el caleidoscopio semiótico de la cruz, la multitud de matices que podemos descubrir en este signo universal.

4. ÁMBITO RELIGIOSO POPULAR DE LA CRUZ “CON LICENCIA ECLESIÁSTICA”

El perfil que define este ámbito es el siguiente:

(Perfil del signo religioso con licencia eclesiástica)

Estamos hablando de ámbito religioso popular con licencia eclesiástica cuando tiende a perder importancia lo teológico y racional frente a lo sentimental e irracional, aunque desde el punto de vista formal, el significante, manifiesta la presencia de los dos extremos, el canónico, oficial y eclesiástico, y el popular y espontáneo.

Algunos ejemplos:

1. Primeramente destacamos las manifestaciones grupales presididas por la cruz o realizadas en honor a ella, como son las fiestas de la Cruz del 3 de mayo, Invención de la Santa Cruz, la Cruz de mayo, y del 14 de septiembre, la Exaltación de la Santa Cruz. La primera va unida a la celebración de la vida que renace en primavera, a través de las cruces de flores, las enramadas, los mayos y las bendiciones de campos. Es la cruz que se presenta como árbol de vida. La segunda va unida al crucificado, al Cristo. Es la fiesta del Cristo de la Salud, el Cristo del Monte, el Cristo de la Misericordia… variando la advocación según los pueblos. La institución religiosa sitúa las fiestas en el año litúrgico, pero el pueblo sobrepasa la celebración y crea manifestaciones que van más allá de la “licencia eclesiástica”, como el hecho de llevar los mozos al Cristo a la carrera, desde el pueblo a la ermita, y desde las ermita al pueblo, o bailar a la cruz y al Cristo en la procesión.

2. En segundo lugar, las cofradías de la Vera Cruz, con sus constituciones aprobadas por el vicario o el propio de la diócesis, pero cuyas funciones iban más allá de protagonizar los actos de la fiesta o de la Semana Santa, ya que en los pueblos se convertían en instituciones sociales que protegían a sus componentes dándoles derechos de vecindad y acompañándoles en la hora de la muerte.

3. Dentro de las manifestaciones textuales de la cruz tenemos la devoción del Vía Crucis, también llamado Calvario o Las Cruces. Un texto con licencia eclesiástica puede ser el siguiente: Undécima estación. Aunque estés en la cruz humillado/ y te contemple crucificado/ eres mi Rey, Señor. Duodécima estación: Pendiente de tres enormes clavos/ muere mi bien/ y es por mis pecados/ eres mi Rey, Señor… Una versión del Vía Crucis cantada y rezada en Sanabria, Zamora ya sin licencia eclesiástica dice así: Undécima estación. Los más impíos tiranos/ impelidos de furor/ más que tigres inhumanos/ me calvaron de pies y manos/ cual si fuera un malhechor./ Después de fatiga tanta/ un palo mi cama fue/ de todo el ancho de un pie/ donde el cuerpo se quebranta… Esta devoción promovida desde la institución eclesiástica podía derivar a versos como los anteriores, donde la teología se pierde y gana sobre todo el drama y el sentimiento. Más todavía, una copla semanasantera perdida dice así: Después de muerto el Señor/ lo llevaron a Almería/ lo tuvieron preso en la cárcel/ ¡vaya puñetería! Coplas como esta,  incluidas en un Vía Crucis, alejaban esta práctica religiosa de los cánones eclesiásticos.

Los Vía Crucis, además,  estaban unidos a recorridos concretos que salían del pueblo hacia las afueras, jalonados por cruces que acababan en “monumentos” a la cruz o calvarios.

4. Los topónimos geográficos y la designación de ciudades, pueblos, pagos, calles o plazas, promovidos desde antiguo para sustituir antiguos nombres paganos o definirlos  en su fundación. Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Mudela en Toledo o Santa Croya de Tera en Zamora…El puerto de la Cruz Verde o La Plaza de Santa Cruz en Madrid o la Cruz del Crigual en mi pueblo…

(Cruz del puerto de Padornelo)

5. La colocación de cruces en lugares significativos, final de una procesión, cruce de caminos y calles o “cruceiros”, humilladeros y pequeñas capillas… o lugares donde hubo una antigua ermita, iglesia o cementerio…  Cruces en los altozanos que miran a los cuatro puntos cardinales desde los que se hacía la bendición de campos en los días señalados de abril y mayo: san Marcos, el día de la Cruz, san Gregorio o san Isidro…

(Cruz del” Crigual”, Terroso, Zamora)

También cruces inscritas sobre antiguos monumentos no cristianos, para santificarlos o cristianarlos, intentando eliminar un culto pagano…

6. Cruces con función social. Cruces políticas, cruces “de los caídos”. Cruces jurídicas, ante las que se juraba, y se las ponía o se las pone como testigos de una promesa o del propio honor, o de la verdad de lo que se dice y escribe.

7. También manifestaciones de la cruz en el nivel individual, como el uso gestual de la señal de la cruz aprendido en el catecismo, al levantarse por la mañana, al salir de casa (Salamanca), al pasar junto a una iglesia (Carabanchel Bajo)al iniciar un viaje, antes de comer, al acostarse, etc… Llevar una cruz al cuello como signo de identidad cristiana, poner cruces en distintos lugares de la casa, en la puerta, sobre la cama o sobre alguna mesa… La cruz del ataúd del último difunto de la casa… La cruz presidiendo locales de trabajo, clases… etc…

En todos estos casos, la cruz tiene y tenía una función más que doctrinal y teológica, una función sacralizante y cristianizadora, función identificadora, y función social.

5. ÁMBITO RELIGIOSO POPULAR DE LA CRUZ “SIN LICENCIA ECLESIÁSTICA”

El perfil semiótico de este ámbito es el siguiente:

(Perfil del signo religioso sin licencia eclesiástica)

En este perfil, lo canónico, eclesiástico, en el significante, y lo teológico y racional en el significado tienden a desaparecer, para quedar definido como forma popular y espontánea en el significante, y sentimental e irracional en el significado. En general, es el perfil que define las manifestaciones de religiosidad popular en la que la institución eclesiástica no está presente.

Algunos ejemplos.

1. Los ya mencionados Vía Crucis sin licencia eclesiástica, y ahora añadimos las relaciones y loas, los ramos de la cruz, los cantos y bailes alrededor de su fiesta, que aunque puedan contener elementos teológico, en ellos sobre todo destaca lo popular: Un ramo de la Santa Cruz en el pueblo de Mayalde (Zamora) dice así: Queremos formar la cruz/ del humilde Salvador/ porque en ella con su sangre/ del infierno nos libró…

También recordemos aquí el romance del Arado de la Pasión, el del Reloj de la Pasión o incluso he oído hablar de la Baraja de Pasión, devociones populares que mencionan a la cruz. Dice en el Arado de Pasión, describiendo alguno de los elementos del instrumento agrícola: “ 2. La cama (del arado) será la cruz, la que tuvo Dios por cama. 3. La telera y la chaveta ambas juntas hacen cruz, consideremos cristianos que en ella murió Jesús…”.

2. Los refranes donde aparece la cruz. Unos la entienden como signo propio cristiano junto a otros: “Cada altar tiene su cruz” o “No hay altar sin cruz”, “Cruz a su ermita, y el cura a su misita”. La cruz es por tanto lo contario al diablo: “Huye de casa sin luz, como el diablo de la cruz”. Y es lo contrario a las personas hipócritas, farsantes, los que aparentan ser lo que no son, demonios, lobos con piel de oveja: “Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos”, “De altar en altar, y de cruz en cruz, base el hipócrita a Belcebú”, “Detrás de la cruz está el diablo”  Este refrán no llega a tanto, pero también va por ahí “Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz” o “Al falso amigo hazle la cruz como al enemigo”. Hay refranes referidos a la fiesta de la cruz y su momento estacional: “Hielos en la cruz de mayo, siempre hacen daño”, “Por la Santa Cruz (3 de mayo) toda vida reluz” o “Por Santa Cruz la viña reluz (reluce)”.  Pero la mayor parte de los refranes tienen un carácter moral, en el que la cruz es sinónimo de sacrificio y penalidades:“El que no tiene cruz, se la está haciendo (con dos palitos)”, “Enfermedad larga, cruz a la espalda”,  “La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia”, “Todos llevamos una cruz colgada, unos suave y otros pesada”, “Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas”, “Saca tu cruz a la calle y verás otras más grandes”, “Para que la cruz vaya a mi casa… que vaya a la ajena”. Desde el refranero la cruz nos ayuda a distinguir buenos y malos, y a comprender las dificultades de la vida.

3. Las cruces que marcan caminos, finales de trayecto o hitos de altura, donde la función social o la función mágica prevalece sobre la inicial religiosa, cruces puestas desde la instancia eclesiástica, ya sea por su iniciativa o favorecida por ella, y que luego manifiestan derivaciones populares al margen de la primera intención “canónica”. La cruz de ferro o los cruceiros gallegos. Dice Castelao: “Onde hai un cruceiro houbo sempre un pecado, e cada cruceiro é una oración de pedra que fixo baixar un perdón do Ceo…”

(Cruceiro de Rábano de Sanabria)

Y aquí mismo recordemos también las cruces que se hacen en el lugar donde murió alguien, ya sea la Plaza Mayor de Salamanca o una cuneta al pie de la carretera. Es el recuerdo por un cristiano difunto.

4. La cruz en el espacio doméstico, llenando enseres y muebles. El museo etnográfico de Castilla y León en Zamora tiene muchos ejemplos de esto. También, la cruz al comenzar un escrito, una carta… la cruz al amasar el pan, la cruz inscrita en lo alto del horno casero…

(Cruz sobre la bóveda de un horno casero)

5. La cruz como elemento sanador. Las reliquias de la Santa Cruz, como toda reliquia desde la antigüedad han sido un objeto valioso y venerado. Su autenticidad se certificaba por el poder que transmitían, en concreto sanar enfermos, como así describe la legendaria historia de santa Helena al descubrir en Jerusalén tres cruces y no saber cuál era la de Cristo. Sanadoras son las aguas que brotan en la ermita del Cristo de la Salud, como ocurre en muchas otras ermitas bajo otras advocaciones. Aunque más trivial y casero, la cruz la utilizamos como elemento sanador ante una picadura de mosquito, apretando sobre el granito la uña de un dedo haciendo una cruz.

6. La cruz como protección frente a cualquier mal y contratiempo que nos pase a nosotros, a nuestras cosas y a nuestras acciones, por eso está inscrita en puertas y ventanas, en el exterior e interior de las casas.

La cruz en la proa de una barca para proteger a los marineros portugueses, que rompa las olas y les ayude a pescar bien.

(Crucifijo en la parte alta de la proa de una barca)

Recordemos que las asturianas cruces de los Ángeles y de la Victoria tienen inscrito en su reverso: “Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo”.

La cruz de Caravaca para protegernos de las tormentas y también de los malos partos, no sólo de las mujeres, sino también de los partos de las vacas, la cruz colgada del cuello o colgada en el retrovisor del coche, la cruz hecha al comenzar un examen, o al comenzar un partido, o al terminar una hazaña ciclista, como la de Carlos Sastre este año en el Tour de Francia. Esa cruz que desde pequeños aprendimos que tiene “virtud”, tiene fuerza frente a los males que nos acechan.

/(Cruz de Caravaca)

7. Por último describimos tres manifestaciones populares de la cruz, como gesto y como objeto, que completan lo anterior.

Era costumbre en los pueblos que el padre despidiese a su hija con una bendición, haciendo la señal de la cruz, antes de salir de casa para la iglesia el día de su boda, después de darle buenos consejos. Partía de la casa con la bendición paterna y la protección de la cruz.

También, el padre de la familia, bendecía el pan de la cena de Nochebuena con una cruz, y después repartía ese trozo de pan entre todos, no sólo las personas, sino también los animales, las mulas, los cerdos, las gallinas, comían de ese pan bendecido con una cruz. Esto sucedía en un pueblo de Guadalajara, Alcolea de las Peñas.

El día de la bendición de campos, en un pueblo de Soria, el sacerdote iba a los cuatro puntos cardinales, y en las cruces de madera grandes que estaban situadas en ellos colocaba al bendecir los campos una cruz de cera pequeña en un hueco hecho a propósito. Cuando la procesión volvía al pueblo aparecían corriendo los pastores para llevarse la cruz pequeña de cera y colocarla en las tenadas o cuadras de sus rebaños, para que los protegiera.

CONCLUSIÓN

La cruz es uno de los signos más importantes de la Religiosidad Popular.

Hemos recorrido bastantes de sus manifestaciones, delimitando el ámbito de la

Religiosidad Popular, entre lo estrictamente eclesiástico y lo estético, y hemos destacado  que ya sea como objeto, como gesto o como texto, la cruz en la Religiosidad Popular es un signo de identidad, sacralidad, moralidad, sanación y protección.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Eco, Umberto.

Tratado de Semiótica General.

Editorial Lumen. Barcelona. Tercera edición, 1985.

Rodríguez Iglesias, Juan Manuel.

“Interpretaciones antropológicas de la religiosidad popular”.

La religiosidad popular. Riqueza, discernimiento y retos.

Ramos Guerreira, j. Pena González, M.A. Rodríguez Pascual, F. (Editores)

Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca. Salamanca 2004.

Rodríguez Pascual, Francisco.

“La Santa Cruz en la religiosidad popular”

Separata de

La Cruz: Manifestación de un Misterio.

Bibliotheca Salmanticensis. Estudios 305.

Universidad Pontificia de Salamanca. 2007.

Rodríguez Pascual, Francisco.

La Semana Santa de los pueblos. I. Castilla y León.

Editorial Semuret. Zamora 2004.

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Rodríguez Pascual, Francisco.

La Semana Santa de los pueblos. II. Pensada y sopesada.

Editorial Semuret. Zamora 2005.

Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana, 11.

Rodríguez Pascual, Francisco.

La Semana Santa de los pueblos. III. LA Resurrección en las tierras castellanas y leonesas.

Editorial Semuret. Zamora 2006.

Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana, 16.

Juan Manuel Rodríguez Iglesias

Universidad Pontificia de Salamanca

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