Posteado por: lenguajesculturales | agosto 3, 2010

Los Lenguajes Culturales y La edad del espíritu de Eugenio Trías. Una interpretación de la fiesta.


La lectura de La Edad del Espíritu, publicado por Destino en 1994 y en 2000, me ha sugerido algunas reflexiones al comparar su propuesta de análisis con Los Lenguajes Culturales a la hora de interpretar las fiestas tradicionales zamoranas.

La estrategia de análisis antropológico Los Lenguajes Culturales fue publicada por primera vez en  la revista portuguesa Brigantia, en 1993, y es paralela a lo que en 1994 publicó Eugenio Trías en su famosa obra La Edad del Espíritu (Ediciones Destino. Barcelona, 1994). En ella hace un análisis muy sugerente de las manifestaciones más trascendentes de la vida humana, especialmente la religión. Su análisis, claramente semiótico, es un itinerario de descubrimiento o aparición del símbolo. Nosotros hemos llamado anteriormente al símbolo, signo cultural. Trias recuerda que el símbolo, el signo cultural, es el encuentro de dos partes, de dos piezas que han sido separadas y deben volver a unirse para recuperar el sentido, el significado. Concibe la vida humana como el itinerario del reencuentro de esas piezas, la aparición del símbolo. El ser humano es el poseedor de una de las partes, y a lo largo de su vida, de su historia, busca al “otro” u “Otro” que posee la otra parte. Cuando se encuentran, cada uno “lanza” (ballo) su parte, para unirse con (syn) la otra parte (sym-ballo), y de ese modo hacer aparecer el sím-bolo. Lo más interesante de la propuesta de Trías es el desarrollo de ese camino hasta el encuentro, hasta la aparición del símbolo. En cierto sentido coincide con el modelo de análisis de los Lenguajes Culturales, expuesto en líneas anteriores. Aunque hay que tener en cuenta que Trías lo expone desde una perspectiva diacrónica, histórica, y los Lenguajes Culturales pretende ser un análisis sincrónico.

Este modelo de comprensión de la aparición del símbolo, que Trías lo centra en la religión, puede ser aplicado al análisis de la fiesta, del complejo festivo. Retomando la propuesta de un modo personal, seguramente más allá de lo que propone Trías, entendemos  que hay un primer momento que corresponde a lo que nosotros llamamos lenguaje ecológico compuesto por dos categorías. Estas dos categorías son la materia y el cosmos u orden de la materia. Aplicándolo a la fiesta, entendida como símbolo, parte de una realidad concreta, material, física, y económicamente aprovechada, trabajada. Por ejemplo, las fiestas tradicionales dela provincia de Zamora están enraizadas en la vida y la actividad agrícola y ganadera que ha desarrollado esta cultura. Hay un segundo momento que corresponde a lo que nosotros llamamos el lenguaje social, también compuesto por dos categorías. Estas dos categorías son el encuentro con el “otro”, la presencia de interlocutores, y la palabra, el logos, la narración de ese encuentro, o lo que se dice en ese encuentro. En la fiesta hay un encuentro con los otros, imprescindible, no hay fiesta “solitaria”, “individual”,  y hay una “narración”, hay una descripción de la fiesta, que se transmite de generación en generación. Por último, el tercer momento también se compone de dos categorías, que nosotros llamamos lenguaje tradicional. Estas dos categorías son la clave hermenéutica o sentido de la narración o logos, y la compresión del encuentro, el éxtasis o momento místico. En este último momento se ha producido el símbolo, o mejor, aparece el símbolo totalmente desarrollado y comprendido. En la fiesta es la vivencia de la fiesta, el momento del éxtasis, el acontecimiento, esa situación en la que el investigador o el foráneo pregunta al que vive “su fiesta” el por qué y el cómo de esta, y el informante responde con lágrimas en los ojos esta frase entrecortada  “…es que esto hay que vivirlo… es algo que se lleva dentro… y no se puede explicar…”

Esta aplicación, muy personal, de lo que Eugenio Trías propone en su libro La Edad del Espíritu, refuerza la idea inicial de comprender la cultura humana, y en concreto las manifestaciones festivas, desde el punto de vista semiótico.

En toda fiesta se puede descubrir un lenguaje ecológico, una “materia” o  base primordial e imprescindible que está dando “expresión”  (tiempos del año, plantas, animales, labores agrícolas y ganaderas…). Hay un lenguaje social que dinamiza la fiesta, crea la relación entre las personas y da contenido “lógico”, narración y descripción, para ser transmitida a las generaciones siguientes, que ya lo están viviendo. Y hay un lenguaje tradicional, la comprensión del sentido y la vivencia de la fiesta, el éxtasis, el momento en el que (sin ayuda de bebidas alcohólicas) se llega a la vivencia del significado de la fiesta.

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